Sobre el autor

Nací en Gijón, emigré a Madrid en 1994 para estudiar la carrera de periodismo y ya me quedé aquí. Tras penar como becario de un sitio a otro, llegué a Cinco Días en el año 2000; primero en la sección de Economía y desde el año 2004 en Mercados.

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« febrero 2011 | Inicio | abril 2011 »

31 marzo, 2011 | 12:13

Las agencias de calificación no sólo le dan palos a economías en apuros como la española o la portuguesa. Fitch Ratings anunció ayer en un informe que ha revisado a la baja las previsiones de crecimiento mundial, tanto en 2011 como en 2012. "El incremento de los precios del petróleo, a consecuencia de la escalada de tensión en Oriente Próximo representa una amenaza significativa para la recuperación económica global. Como resultado, esperamos que el crecimiento económico mundial se moderará hasta el 3,2% en 2011 y 2012, tras haber experimentado una expansión del 3,8% en 2010", explica Maria Malas-Mroueh, directora del equipo de Análisis Soberano de Fitch. "Al mismo tiempo, las presiones inflacionarias se han incrementado, tanto en los países avanzados, como en los mercados emergentes, exarcebando el dilema político que afrontan las autoridades monetarias", avisa la experta. La cuestión, en ese caso, es si prevalecerá la doctrina Friedman de combatir la inflación por encima de cualquier cosa, o habrá algo de manga ancha.

En el caso de Europa, las previsiones se han reducido entre 0,3 y 0,4 puntos porcentuales, pasando al 1,2% y 1,8% en 2011 y 2012 respectivamente. La proyección de Fitch estima, no obstante, una subida de tipos gradual, para llegar al 1,5% a finales de 2011. EE UU se presenta en mucha mejor situación, con tasas de crecimiento del 3% y el 2,8%, aunque las cifras suponen un recorte de medio punto porcentual respecto a la previsión anterior. Para Japón, el impacto mayor es en el corto plazo.

fmartinez@cincodias.es

  

30 marzo, 2011 | 10:12

Aquellos que sigan mucho el mercado, ya se habrán percatado de ello: el mismo argumento explica tanto las subidas como las caídas de los mercados. Sube inesperadamente el paro en EE UU y si las Bolsas se van a pique, eso sería un movimiento lógico ¿no? ¿Pero qué ocurre si Wall Street sube? No hay problema, la lectura entonces es que el mal dato de paro impulsará a la Reserva Federal a tomar más medidas expansivas y eso es bueno. Pero al día siguiente caen los mercados... claro, las medidas expansivas de la Fed pueden hacer que el dólar se desplome y eso es malo; entonces se publica un buen dato de ventas de Intel o Microsoft y ya los temores acerca del dólar y la Fed pasan a mejor vida y así hasta el infinito. Ahora, Portugal libra una batalla entre la vida y la muerte. Si para el día que finalmente caiga, no ocurre nada en los mercados, la explicación entonces será que "ya estaba puesto en precio". La guerra en Libia, las revueltas en Siria, están sirviendo para que el petróleo se mantenga alto, pero no para que el precio se dispare. Hasta que un día alguien diga algo, una gran firma de inversión, puede sugerir, por ejemplo, que Arabia Saudí no está en posición de atender la demanda creciente de petróleo porque su capacidad de producción está mucho más deteriorada de lo que se pensaba (tranquilos, esto es ficción). Entonces, ya la habremos liado y, sin que nada nuevo suceda, sólo con el mero comentario, el petróleo entrará en subida libre... o no, y saldrá alguien con el cuento de que "estaba descontado". Buscar una relación causa-efecto al 100% y siempre en todo lo que ocurre en los mercados es, sobre todo en el corto plazo, una actitud que puede llevarnos en muchos casos a lecturas erróneas. Los niveles técnicos tienen, por ejemplo, mucha más importancia de la que generalmente se le atribuye. Si el Ibex es incapaz de superar los 11.000 puntos puede que no sea porque "los mercados" (hermosa entelequia) "no se creen las reformas de ZP", puede que sea simplemente porque por niveles técnicos ahí se acaba el camino del Ibex. De la misma manera, España está hoy fuera del foco de atención de los mercados. Pero eso no significa que mañana no vaya a volver a estar en primera línea del frente, si a las manos fuertes del mercado (las grandes firmas de inversión) les interesa. Así que, en mi modesta opinión, lo que los pequeños inversores deben hacer es vigilar constantemente los precios y no dar por sentado que un acontecimiento determinado provocará unas causas concretas y previsibles... puede que sí, puede que no. Lamentablemente, lo que de verdad le interesa a la Bolsa es cualquier cosa, todo y nada al mismo tiempo. La Bolsa es muy caprichosa, no se fíen de ella.

fmartinez@cincodias.es

 

29 marzo, 2011 | 10:05

El presidente del BCE, Jean Claude Trichet, se está esforzando en despedirse a lo grande de su mandato al frente del banco central. Primero sorprendió anticipando una subida de tipos de interés que podría ser efectiva el próximo 7 de abril. Ahora, presiona en Bruselas para conseguir que una automatización mayor en el régimen de sanciones por incumplir los criterios de estabilidad y crecimiento (déficit público inferior al 3% y deuda pública inferior al 60% del PIB), en contra del criterio de los Gobiernos de la UE. Las palabras de Trichet han encontrado eco en el Partido Popular Europeo, al menos en la Comisión de Economía. La eurodiputada Corien Wortman-Kool, ponente para la Coordinación de Políticas Económicas en el Parlamento, buscará en abril el respaldo mayoritario del Parlamento para que las sanciones sean automáticas. Si esto se llevara a un grado extremo, los países perderían su margen de maniobra política en momentos de dificultades, algo que sí ha tenido Trichet durante los años que ha mantenido los tipos al 1%. En su retirada, el banquero francés pretende demostrar que puede ser tan halcón como cualquier directivo alemán. Los que pagarán las consecuencias de estos duelos políticos ya saben quiénes van a ser.

fmartinez@cincodias.es

28 marzo, 2011 | 09:45

Tranquilos, no sucederá mañana, ni pasado, pero la última previsión de Barclays Capital es que el barril de Brent, que es el que nos interesa como referencia, llegará a 184 dólares en 2020. El calendario de prevsiones es el siguiente: 2011: 112 dólares/barril; 2012: 105 d/b; 2013: 125 d/b; 2014: 130 d/b; 2015: 135 d/b; 184 d/b. No es que la entidad elabore mucho las razones de este calendario, pero sí que los argumentos por los que a corto plazo estamos viendo una mayor presión en el precio, algo que debemos esperar que continúe en los próximos meses. Barclays Capital subraya que el consumo mundial de petróleo experimentó el año pasado un crecimiento de 2,83 millones de barriles diarios, que es el nivel más alto en 30 años. La previsión es que la demanda en 2011 aumente unos 2,6 mbd, algo menos que el año pasado, pero cuantioso sin duda. La argumentación siguiente de la entidad es que este incremento del consumo reduce notablemente la capacidad excedente de producción, esto es, el crudo que extra que podría ponerse en marcha en caso de que fuera necesario por alguna interrupción de suministro inesperada, como al final ha ocurrido con Libia. Los inventarios están todavía por encima del promedio de los últimos cinco años, pero esta ventaja se está reduciendo rápidamente a consecuencia del rápido incremento del consumo. La conclusión de Barclays es que el mayor exportador del mundo, Arabia Saudí, tendría que aumentar decisivamente su producción, de 9 a 10 mbd para permitir que la situación se reequilibre a lo largo del segundo trimestre. Por otra parte, la crisis de Libia puede tener efectos muy duraderos en lo que se refiere a la producción. Barclays recuerda que en Irán, entre 1978 y 1979, la mayor pérdida de producción fue consecuencia de la manera en que se cerraron los pozos durante la guerra... y no está claro que esa situación no se vuelva a repetir en Libia. Adicionalmente, las tensiones geopolíticas están creciendo en toda la región, encaminándose hacia un rumbo que nadie sabe cómo puede terminar. En conclusión: más allá de que las predicciones de Barclays se cumplan o no, lo que está claro es que lo que cabe esperar es precios más y más caros.

fmartinez@cindodias.es

26 marzo, 2011 | 16:24

El diferencial de la rentabilidad exigida a la deuda española a 10 años, respecto a la alemana al mismo plazo se ha consolidado momentáneamente por debajo de los 200 puntos básicos, aproximadamente en los 190 puntos básicos. Esto quiere decir que si a los bonos españoles se les exige un 5%, a los alemanes se les pide alrededor del 3,1%. ¿Es bueno que se reduzca el spread? En principio significa que los inversores perciben menos riesgo sobre España, eso es una realidad y es positivo para los costes de financiación. Pero, en realidad, que se ajuste el spread no sirve de nada si eso no se traduce en una caída efectiva de los costes de financiación. El spread es la diferencia entre los bonos españoles y alemanes, que no son una realidad estática, sino que también están en movimiento. Y, si bien es cierto que la presión sobre España se ha reducido desde noviembre, también lo es que no lo ha hecho tanto como sería deseable y los costes de financiación siguen siendo abrumadoramente elevados, pues están en el 5%, que es sólo medio punto por debajo del máximo alcanzado durante la crisis. Lo que ha ocurrido es que el rendimiento del bund alemán ha subido desde los niveles disparatadamente bajos del 2,7% hasta algo más razonable en términos históricos del 3,1%. El bono alemán ha copado todo el interés de los inversores interesados en deuda europea, es el más seguro y el más líquido. Esa presión compradora llevó al bono alemán a niveles de rentabilidad bajísimos, insostenibles e incluso poco atractivos. En resumen, el bono alemán estaba sobrecomprado y ha experimentado una lógica corrección. Sin ese movimiento, la famosa prima de riesgo, de la que hoy nos felicitamos tanto, no estaría por debajo de los 200 puntos, sino en niveles mucho más preocupantes de 230 o 240 puntos básicos. Por terminar de fijar la idea, es mucho más agradable tener un spread de 300 puntos básicos si a Alemania se le exige cero (a nosotros no cobrarían un 3%), que tener uno de cinco puntos básicos si a Alemania le pidieran un 5% (nosotros pagaríamos un 5,05%, que es lo mismo que ahora). En resumen, es bueno que baje el spread, pero es mucho mejor que se reduzca la rentabilidad que el mercado exige por cobrar la deuda.

fmartinez@cincodias.es

21 marzo, 2011 | 16:09

La economía mundial corre un riesgo claro de vivir una repetición de la turbulenta primera mitad de 2008, cuando el barril alcanzó los 147,5 dólares por barril. Entonces, al igual que ahora, la demanda de petróleo resistió durante bastante tiempo la presión creciente del precio del crudo hasta que se alcanzaron niveles que ya fueron insoportables y agravaron una crisis económica mundial que ya estaba en marcha. Todos los contratos de futuros de los próximos 12 meses se intercambian a precios superiores a 110 dólares por barril.

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17 marzo, 2011 | 13:26

Ha sido necesaria una crisis de la envergadura de Fukushima para poner de manifiesto los riesgos que entraña la energía nuclear. Creo que, después de Japón, ha quedado claro que el futuro de la humanidad no puede pasar por la energía nuclear, a menos que ésta se transforme en algo completamente distinto a lo que es hoy y termine siendo relativamente inocua. Las centrales nucleares y los cementerios de residuos son extraordinariamente seguros. Es casi imposible que ocurra un accidente. Pero el matiz está en el adverbio. En el mundo, no existe nada seguro al 100% y la energía nuclear no podía ser menos. En la gestión de residuos radioactivos, el peligro es ya, para la medida del hombre, eterno. Sí, sí, eterno. Por eso, la política energética debe estar conducida no hacia una mayor dependencia de la energía nuclear, sino a deshacerse de ella. De la misma forma, también es necesario desprenderse de la dependencia del petróleo, porque no sólo es contaminante, sino que además la mayor parte de él está en manos de países potencialmente inestables. La solución pasa por dos vías que tienen que ir de la mano: impulsar el desarrollo de energías alternativas y reducir el consumo energético, mejorando la eficiencia. En un entorno en el que la mitad del mundo aún está padeciendo las consecuencias de un brutal deterioro económico, el precio del petróleo y de otras materias primas está alcanzando niveles estratosféricos, poco sostenibles y que amenazan con hacer descarrilar la economía otra vez. Es evidente que se impone una racionalización del consumo energético. Si hemos llegado a esta situación en mitad de una tormenta económica, ¿qué ocurrirá entonces cuando la economía mundial remonte de verdad? ¿Un petróleo a 300 dólares? ¿Inversión masiva en centrales nucleares? Es necesario replantear a escala global el modelo energético y económico para poder tener un futuro viable. Eso lo sabemos bien en España, una economía tan sólida que es incapaz de soportar un nivel de tipos de interés por encima del 1%. A corto plazo, la energía nuclear es imprescindible y difícilmente sustituible, pero a largo plazo no debería ganar preponderancia, sino tender a desaparecer. El martes pasado, un tertuliano argumentaba en la radio que no había beneficio alguno que compensara los riesgos que entrañan las centrales nucleares y otro le contestó: "Veremos". Claro, es fácil decir "veremos" a 11.000 kilómetros de distancia del problema. Sin dejarse llevar por el pánico, ni acudir corriendo a atesorar reservas de yodo y máscaras antigas, lo ideal es empezar a diseñar un futuro que no sea nuclear. ¿Se logrará? Pues seguramente no. Para que la comunidad internacional espabile, sería preciso que un país entero fuese borrado de un plumazo de la faz de la Tierra. Esperemos que eso no ocurra.

16 marzo, 2011 | 13:52

Buenas tardes. El New York Times acaba de publicar un enlace interactivo realmente interesante para evaluar el impacto del terromoto y posterior tsunami. Muy recomendable:

Japón, antes y después

09 marzo, 2011 | 13:51

Cumpliendo con el cambio de enfoque del blog, vamos a hablar hoy un poco de un tema no relacionado con las materias primas. En vísperas de que el Banco de España publique las necesidades adicionales de capital de cada entidad financiera española, en el que caso de que las hubiera, la firma japonesa Nomura ha hecho sus propios cálculos y cifra estas necesidades entre 43.000 y 80.000 millones de euros. Para llegar a ese número, emplea un escenario de pérdidas que oscila entre 92.000 y 142.000 millones de euros, en base a la ponderación de los activos de riesgo, principalmente hipotecarios, que permanecen en las carteras de bancos y cajas. Estos riesgos no están repartidos de forma equitativa en el sector, sino concentrados en, lo han adivinado, las cajas de ahorros. Las necesidades de capital se ven compensadas por las previsiones que ya han dotado las entidades financieras, las expectativas de beneficios y los 15.000 millones que ya ha aportado el FROB. De ahí que la cifra final de capital adicional se quede entre 43.000 y 80.000 millones. Si se cumplieran las peores previsiones de Nomura, esto implicaría que el capital total adicional necesario para recapitalizar al sector ascendería al 10% del PIB. La principal duda de Nomura se centra en el colchón estimado de provisiones que tienen bancos y cajas para absorber las potenciales pérdidas y que habrá que revisar a medida que se deterioren algunos activos.La buena noticia es que Nomura considera que las grandes entidades tienen gran capacidad para captar recursos en el mercado, lo que reducirá las necesidades de inyección de capital por parte del Gobierno en 24.000 millones. Ahora, a esperar las conclusiones del Banco de España.

fmartinez@cincodias.es

 

08 marzo, 2011 | 11:34

El director de renta variable de Bolsa General, David Galán, uno de los expertos más solventes de España en análisis técnico, ha hecho un resumen excelente de la situación del petróleo y de la economía española. Merece la pena echarle un vistazo: Análisis de la situación

imagen de Ana B. Nieto

Blog por Ana B. Nieto Licenciada en derecho por la UCM y periodista, vive y trabaja en Nueva York desde 2002. Antes de llegar a Cinco Días en Madrid trabajó en la edición valenciana de El País y durante varios meses en Indonesia y Tailandia. Además de Madrid ha vivido en casi todas las provincias andaluzas, Ecuador y Amsterdam donde completó estudios universitarios.

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