Sobre el autor

Nací en Gijón, emigré a Madrid en 1994 para estudiar la carrera de periodismo y ya me quedé aquí. Tras penar como becario de un sitio a otro, llegué a Cinco Días en el año 2000; primero en la sección de Economía y desde el año 2004 en Mercados.

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20 octubre, 2012 | 20:50

Queridos lectores, el blog El Gran Bazar ha cambiado de dirección y a partir de ahora podréis seguirlo aquí: http://elgranbazarblog.wordpress.com/

Continuaremos comentando y analizando lo que ocurre en los mercados financieros en estos momentos tan críticos. Espero seguir contando con vuestro interés y vuestras aportaciones.

Saludos,

Fernando Martínez (fbadas31@yahoo.es)

Twitter: @FernandoM_Badas

03 septiembre, 2012 | 13:01

Mariano Rajoy es un hombre al que no le gustan los medios de comunicación, por eso a muchos les ha sorprendido la escasez de sus apariciones y declaraciones públicas en unos tiempos tan turbulentos y extraordinarios como los actuales. Ahora Rajoy ha concedido a un grupo de cuatro diarios su primera entrevista en prensa desde que es presidente de Gobierno. Los periódicos elegidos han sido el español ABC, el italiano Corriere della Sera, el francés Le Journal de Dimanche y el alemán Bild am Sontag. En esta entrevista, Rajoy ha tratado de enviar un mensaje de confianza con algo más de firmeza de lo habitual y haciendo algunos ejercicios de sinceridad que son bienvenidos. "Soy absolutamente consciente de que no cumplimos nuestro programa electoral", ha reconocido por fin, admitiendo que comprende el "desencanto" despertado en la sociedad por las medidas que está aplicando el Gobierno. Afirma Rajoy que es la "realidad" la que le ha impedido cumplir sus promesas. Pese a todo, el presidente está convencido de que España superará la tormenta, faltaría más, e incluso de repetir victoria electoral. "Estoy convencido de que cumplir con mi deber me llevará a volver a ganar las elecciones", asegura el presidente. Esto es un cambio importante frente a la resignación de su antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero, y su famoso: "me cueste lo que me cueste". Lo cierto es que sería una excelente noticia que Rajoy volviera a ganar las elecciones, porque eso significaría que la economía española ha conseguido salir del túnel, se vuelve a crecer y a generar empleo. Si dentro de tres años, la situación sigue siendo la misma de hoy, lo lógico sería que Rajoy perdiese los comicios...

El presidente se empeña en vincular la reducción del déficit con el crecimiento económico: "La clave es que seamos capaces de crecer y crear empleo y para eso reducimos el déficit, aunque en el corto plazo sea recesivo". Pese a ello, el propio Rajoy reconoce que para que el Estado tenga más ingresos "es necesario crecimiento ecónomico y empleo". Las políticas aplicadas de momento van precisamente en la dirección contraria y hay una impresión nítida de que la situación del país es hoy mucho peor que hace un año. España tiene que reducir en 2012 su déficit en 2,6 puntos porcentuales para alcanzar un 6,3% del PIB, lo cuál es un esfuerzo que nunca antes ha logrado nadie. "Lo vamos a hacer", asegura Rajoy con confianza. Lamentablemente, a estas alturas, el bueno de Mariano debe ser el único que cree en la posibilidad de alcanzar esos objetivos. Desde luego, el mercado lo ve muy difícil. En los siguientes gráficos, se puede apreciar la evolución de la prima de riesgo, el coste del bono a 10 años y la trayectoria del Ibex 35 desde que el PP ganó las elecciones. Prima de riesgo; Bono a 10 años; Ibex 35. El resultado es muy negativo y en ello tiene que ver la escasa influencia del Gobierno en la esfera de poder de la eurozona.

El BCE no ha anunciado su intención de intervenir en el mercado de bonos hasta que la situación no se deteriorado en exceso. La posibilidad de que el banco central compre bonos ha soliviantado al Bundesbank, preocupado ahora por riesgos inflacionarios en Alemania, pero al que no le ha alterado lo más mínimo financiarse a tasas negativas, mientras el mercado ponía a otros países del área monetaria al borde del colapso. Por eso, Rajoy hace bien en presionar al BCE, a pesar de que moleste en Europa. El Gobierno español está haciendo un esfuerzo titánico, que corre un riesgo claro de ser baldío si no recibe ayuda por parte de Europa para rebajar la presión sobre el coste de financiación.

Twitter: @FernandoM_Badas 

30 julio, 2012 | 12:47

Las recientes comparecencias en el Congreso de los Diputados de varios ex han dejado en el aire varias dudas inquietantes acerca de Bankia, tanto en su gestación, como en el abrupto final de Rato al frente de la entidad. Los comparecientes fueron, además del propio Rato, el ex gobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez y la ex ministra de Economía Elena Salgado. Los tres defendieron la excelencia de su gestión, lo que junto, a otras intervenciones de un tenor similar llevó al diputado de UPyD Álvaro Anchuelo a ironizar: "Escuchándoles, empiezo a dudar de que haya habido en España ningún problema financiero". Pero más allá de las justificaciones, estas comparecencias extraordinarias, que debían clarificar la crisis financiera en España, lo que han hecho ha sido oscurecer. El caso Bankia es uno de los más evidentes. ¿A quién le ocurrió crear Bankia tal y como hoy la conocemos? Rato dejó claro que, desde luego, no fue idea suya.

Si lo recuerdan, cuando la entidad entró en colapso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se apresuró a echar leña al fuego diciendo que la fusión entre Caja Madrid y Bancaja (Valencia) había sido "un matrimonio a punta de pistola". Ahora, esas declaraciones precipitadas podrían volverse contra ella. Salgado aseguró que el Ministerio de Economía, ni pinchó, ni cortó en la fusión. "No teníamos nada que decir", declaró. Rato explicó que unirse a Bancaja no estaba en planes de Caja Madrid, que tenía ya su propio SIP. Rato jamás había hablado con José Luis Olivas, el presidente de Bancaja; vamos, que no entraba en la imaginación del presidente de Caja Madrid unir su destino a la complicada entidad valenciana. Y en esto, le llama Fernández Ordóñez (conocido popularmente como MAFO) para que vaya "de urgencia" al Banco de España, que tiene algo muy importante que contarle. ¿Por qué "de urgencia"? A ningún diputado se le ocurrió preguntárselo a Rato. Era el 4 de junio del año 2010. El ex director gerente del FMI llegó al Banco de España y, siempre según su relato, allí se encontró con MAFO, con el subgobernador y... ¡tachán! con Olivas. Fue entonces cuando MAFO le "propuso" que Caja Madrid y Bancaja se fusionaran. Aquí, Rato contradice a MAFO, que había pasado por el Congreso dos días antes. El ex gobernador declaró entonces dos cosas: "No hay pistolas en el Banco de España" y que "son las entidades las que deciden fusionarse" y remachó: "no hubo forzamiento". Rato lo corroboró: "No fui forzado a ninguna fusión con nadie" y aseguró las razones de la integración "fueron exclusivamente económicas". Vale, pero además de repetir varias veces que fue MAFO quien se lo propuso, el ex político madrileño también admitió en una extravagante juego de palabras que fue "conminado a negociar"???? En cualquier caso, ¿cómo es que a MAFO se le olvidó contar que fue él quien propuso la fusión? ¿Y fue por iniciativa suya (dudoso), o de otra autoridad? En ese caso, ¿de quién? No se vayan, porque aún hay más. Rato relató que fue adelante con la operación porque recibió tres informes de auditoría, más uno adicional de, atención, el Banco de España, que era "muy detallado" confirmando la viabilidad de Bancaja. ¿Quién ha fallado aquí? Eso también se le olvidó a MAFO contarlo...

Damos un salto y llegamos a la caída en desgracia de Rato. El ex presidente de Bankia se refiere en todo momento a su desencuentro con "las autoridades". Esas autoridades no son otras que el Banco de España y el Ministerio de Economía. Ahí, Rato también fue dejando sus cargas de profundidad sobre la gestión del Gobierno popular. De hecho, el ex directivo destacó cómo Deloitte empezó a tener problemas con la valoración que BFA (la matriz de Bankia) hacía de las acciones de Bankia a raíz de la publicación del real decreto del pasado 4 de febrero, en el que el Ministerio de Economía obligó a las entidades a provisionar 50.000 millones de euros adicionales; las necesidades individuales de cada banco dependían de la exposición inmobiliaria, algo que afectaba a Bankia de forma particular. Si no lo recuerdan, fue esa discrepancia de Deloitte en la valoración de las acciones de Bankia por parte de BFA lo que hizo estallar el asunto en mayo pasado.

Rato presenta un plan para sanear la entidad que pasa por pedir otros 7.000 millones de euros al FROB. Lo que no se entiende es porqué al Ministerio de Economía no le satisface este plan y opta por otro mucho más costoso, que vale 19.000 millones de euros. Adicionalmente, hay que recordar que el colapso de Bankia desencadenó el pánico en los mercados, que desembocó en la petición oficial de rescate bancario, que asciende a la friolera de 100.000 millones de euros, buena parte de ellos "por si acaso", un mensaje confuso que no ha gustado nada a los mercados. Por otra parte, el Banco de España tenía mucho empeño en que Rato saliera de la gestión y dejara de tener poderes ejecutivos. MAFO asegura que podría haber convencido a Rato de que se quedara en Bankia como presidente institucional (es decir, para saraos y eventos varios).

¿Por qué tenía que irse Rato de la gestión de Bankia? ¿Por qué ese plan tan costoso? Lo único que ha quedado claro en Bankia es el tortazo que se han llevado los accionistas. Los clientes de la entidad que decidieron hacarse Bankeros el verano pasado y no salieron a tiempo, deben estar contentísimos. Bankia debutó a 3,75 euros y su precio máximo son los 3,9 euros que llegó a tocar en agosto del año pasado. Ahora se ha estabilizado por debajo de un euro por acción. En el siguiente gráfico se ven las tres fases del valor: 1) Aguantando el chaparrón hasta el real decreto de febrero; 2) El pequeño descalabro siguiente y 3) El hundimiento tras la dimisión de Rato el pasado 7 de mayo. Bankia  

Twitter: @FernandoM_Badas

26 julio, 2012 | 18:24

El expresidente de Caixanova y excopresidente de Novacaixagalicia, Julio Fernández Gayoso, ha acudido este jueves al Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre el desastre de la entidad gallega. Pero Gayoso no ha secundado el ejemplo del actual presidente de Novagalicia, José María Castellano, que junto con su consejero delegado, César González Bueno, ha hecho un anuncio pidiendo perdón públicamente por todos los perjuicios provocados. Gayoso no ha perdido perdón porque, según él, no tiene ninguna responsabilidad. De hecho, ha empezado su comparecencia advirtiendo que él era poco menos que una figura decorativa en la entidad.  "He ejercido como presidente institucional", ha recalcado, asegurando que carecía de "poderes en el consejo", ni como presidente de Caixanova, ni tampoco en Novacaixagalicia, entidad que duró ocho meses hasta que se segregaron los activos y pasivos al banco Novagalicia. Gayoso terminó su intervención, ante la estupefacción de los diputados presentes en la Comisión, todo hay que decirlo, asegurando: "En mi caja mandaba el consejo, no yo. Siempre... En Caixanova era el consejo el que decidía". Muchas palabras sobre la obra social de la caja, calificada por Gayoso como una "dádiva" del consejo hacia la sociedad, pero ni una sobre su abrupta salida de la entidad, ni tampoco sobre preferentes... Bueno, ahí sí, ahí dijo que era un tema judicializado y que no podía decir nada al respecto. Durante su exposición dio a entener que ellos eran los buenos de la fusión, pues, según el banquero, Caixanova tenía una morosidad del 4,8% y tras la integración con Caixagalicia, la mora pasó a ser del 7%. Resumiendo, Gayoso considera que no tiene que pedir disculpas porque él no decidía nada en la caja gallega, era poco más que un mero (y modesto) observador...

Twitter: @FernandoM_Badas

25 julio, 2012 | 11:44

En el Congreso de los Diputados se celebra estos días el acto de expiación política por la crisis económica brutal en la que han sumido a los ciudadanos. Los políticos no han decepcionado y han ideado una fórmula de comparecencias que resta toda enjundia posible al asunto. El procedimiento es el siguiente: el compareciente de turno comienza la sesión dando un discurso exculpatorio de toda responsabilidad y explicando lo acertado de su gestión; es decir, se trata de un discurso que sobra. A continuación, son los portavoces de hasta nueve partidos políticos los que hacen sus preguntas pertinentes al interpelado, todos seguidos, unos detrás de otros, sin posibilidad alguna de diálogo con el compareciente. Como es de esperar, PP y PSOE desperdician el tiempo recurriendo a la palabrería vana, haciendo preguntas vacuas o imposibles de responder, incluso cuando se anuncia que se van a hacer cuestiones "muy concretas". En resumen, la mayoría de las preguntas sobran. Por último, el compareciente medio-responde a las cuestiones planteadas, volviendo a exculparse. Hay una última ronda, en la que está prohibido abrir nuevos debates y que algunos diputados aprovechan para decir: "No me ha respondido a nada de lo que le he preguntado, pero lo entiendo". Y fin del asunto. Ayer fueron el ex secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, y el ex gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Mañana será el día grande, con Rato, Salgado, Narcís Serra (como ex presidente de Caixa Catalunya) y Julio Fernández Gayoso, ex presidente de Caixa Galicia. Si estas comparecencias siguen el mismo guión que ayer, existen grandes probabilidades de no ir a ningún lado. Aún así, algo de miga siempre hay. Así, Fernández Ordóñez, conocido popularmente como MAFO, habló del rídiculo providencial de Zapatero.

En su discurso inicial, MAFO hizo referencia a lo obvio, que es que España estaba en unos niveles "relativamente alejados del rescate" en diciembre y que ahora ya no es así. No hace falta de lo diga MAFO para caer en la cuenta. En diciembre, la rentabilidad del bono a 10 años era del 5% y ahora es del 7,6%; la prima de riesgo era de 325 puntos y ahora es de 640. Sin embargo, MAFO sí hizo otras observaciones interesantes, como la idea de que a veces no está mal hacer un poco el ridículo. La idea central es que los mercados se basan en la confianza, que no es lo mismo que la lealtad. El mercado se mueve más por expectativas que por hechos consumados, así que la confianza bursátil consiste en dar la impresión de que todo está bajo control y que nada se va a desmadrar. En cambio, la imagen que transmiten los responsables económicos del actual Gobierno es la de una jaula de grillos aturdidos por la magnitud de la crisis.

Y a todo esto, ¿por qué defendió MAFO la idea de hacer el ridículo? Se trata del mensaje que Zapatero transmitió al principio de la crisis de que la banca española era "la mejor del mundo". Esta fue la respuesta de MAFO a las interpelaciones de los diputados: "Será ridículo lo que ha hecho el presidente del Gobierno anterior (...) pero ha hecho más daño decir que tenemos un sistema financiero fatal y tenemos que arreglarlo porque le falta no sé cuántos. Al final, lo que uno dice es muy importante. Lo otro será ridículo, pero no hace daño. En cambio, decir que tenemos un sistema financiero fatal y que hay que arreglarlo, hace daño. Y decir que el supervisor no supervisa bien, hace daño".

Negar la realidad no es nada bueno, porque ésta termina abriéndose paso con una fuerza devastadora y multiplicada. Pero exagerar la situación tampoco es bueno, porque se corre el riesgo de que termine haciéndose verdad, que es lo que está empezando a pasar ahora. Por ejemplo, España nunca tuvo un problema de deuda pública, sin embargo ahora está a punto de tenerlo. Otro ejemplo, el déficit insostenible. Una gran parte del desequilibrio no se debe a la errática y derrochadora política de ZP, sino al descalabro económico. Es decir, el déficit es de carácter coyuntural en gran medida y buena parte de él se corregirá cuando regrese el crecimiento. De hecho, el desafase en el equilibrio presupuestario de 2011 se debió sobre todo, además de a las Comunidades Autónomas, a la caída de la recaudación, motivada por el descenso a plomo de la actividad.

Ahora, ¿tenía razón MAFO al afirmar que decir que la banca española es la mejor del mundo puede ser ridículo, pero no hace daño? Es cuestionable. Un componente esencial de esa confianza de la que hablaba MAFO es la credibilidad. Y ese tipo de comentarios no lograron la credibilidad suficiente en los parqués. Era necesario dar la impresión de que estaba haciendo algo... en serio. En eso, el Gobierno de ZP falló estrepitosamente. En cambio, el Ejecutivo de Mariano Rajoy sí que transmite la sensación de estar haciendo muchas cosas, pero a lo loco y de forma precipitada. Con lo que volvemos al punto de partida: confianza. El Gobierno debe revisar su política de comunicación y dejar de dar puñetazos en la mesa, reclamando enrabietadamente la intervención del BCE.

Twitter: @FernandoM_Badas

20 julio, 2012 | 09:15

Vivimos en tiempos terribles y el hecho de que nuestro presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, asegure que afronta la situación "con tranquilidad", no está generando precisamente demasiada confianza en los mercados. Los políticos están, para mal, en boca de todos y las medidas de austeridad que el Ejecutivo impone a golpe de martillo soliviantan a los ciudadanos, que sienten que están pagando injustamente los errores (delictivos en algunos casos) cometidos por autoridades públicas y entidades financieras durante los salvajes años de la burbuja inmobiliaria. Está de moda adelgazar y, además, hacerlo por las bravas. Desde Bruselas llegan órdenes un día sí y otro también para ir subiendo la fiscalidad en todas las líneas, que vienen acompañados de fuertes recortes en las partidas de gasto. Si España sobrevive (que sobrevivirá, por supuesto) ya no está claro si saldrá fortalecida (es la tesis germana del sufrimiento regenerador) o se quedará estructuralmente debilitada. Y a todo esto... ¿cuánto cobran los partidos políticos simplemente por estar ahí? Los partidos reciben una subvención que se abona en 12 mensualidades; pues solo en el primer trimestre de este año se llevaron 16,28 millones de euros (entre PP y PSOE se llevaron casi 13 millones de euros). Este montante es, según se explica en el BOE (Boletín Oficial del Estado) del pasado 21 de junio, destinado a "atender sus gastos de funcionamiento ordinario". En el siguiente cuadro se pueden consultar los datos detallados de cuánto recibió cada formación en el primer trimestre del año: La paga de los partidos políticos

Twitter: @FernandoM_Badas

19 julio, 2012 | 12:16

Los malos resultados de la subasta de hoy confirman el abismo que se ha abierto entre España y sus socios en la eurozona. Dice el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que los efectos de sus medidas (cuya cantidad va variando cada día) no pueden notarse en "dos días". Pero, dada la situación, lo cierto es que Rajoy va a necesitar que sí empiecen a notarse en dos días. Hasta el FMI ha sugerido que España haga su ajuste a un ritmo más pausado y ha recomendado al BCE que intervenga comprando deuda. En este gráfico se puede comprobar la enorme diferencia que hay en las curvas de financiación de la eurozona. Mientras la mayoría de las principales economías se apelotan en los tramos más cortos cerca del 0%, e incluso por debajo de él, países como España, Italia e Irlanda parecen vivir en un mundo diferente. En la deuda a 10 años, la diferencia de rentabilidades, no ya con Alemania, sino con un largo número de países es de más de 3,5 puntos porcentuales. Hoy se ha evidenciado esa brecha de una forma más sangrante si cabe: España ha colocado poco más de 1.000 millones de euros en bonos con vencimiento en 2017 al 6,45%; Francia ha vendido 4.500 millones al mismo plazo con un interés del 0,86%. En realidad, las partidas colocadas por España a un interés elevado son bajas. Los expertos calculan que el Estado puede vivir sin demasiados apuros con tipos de interés en el 10 años al 7% durante un largo plazo de tiempo, incluso hasta dos años. Quien no puede hacer lo mismo son las empresas, a las que se les carga un interés por encima de lo que se pide al Estado, considerado como el emisor más fiable y seguro, pese a los comentarios con los que de vez en cuando se descuelga el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. España se ha desmarcado, pero para mal. Jugar en la liga en la que lo está haciendo nuestro país no es nada bueno para la economía del país. En el mercado secundario, toda la deuda española se vende por debajo de su valor nominal (los inversores anticipan pérdidas); los descuentos llegan al 16% en la deuda a 20 años. El Gobierno y la UE pueden contemplar impasibles cómo se desmorona todo, o bien hacer algo para pararlo. Esperemos que sea lo segundo.

Twitter: @FernandoM_Badas 

18 julio, 2012 | 11:20

Coincidiendo con su ascenso a la categoría de máximo accionista de Iberdrola (8,25%; Qatar controla el 8,3%), Société Générale ha revisado a la baja los precios objetivos de BBVA, Santander, Caixabank y Popular. Los nuevos precios de SG implican caídas para todas las entidades, respecto a sus niveles actuales de cotización, excepto en Caixabank.

Así, SG da para Santander un precio objetivo de 4,45 euros, frente a los 4,60 anteriores. Respecto a la cotización de esta mañana, la caída implícita es del 0,9%. Para BBVA, el ajuste es de 4,5 a 4,3 euros; un recorrido negativo implícito del 12%. En el caso de Caixabank, la rebaja es pasar a 2,3 desde 2,6 euros, un margen de subida del 4,5%. Para Popular, el tijretazo supone pasar de 1,85 a 1,3 euros por título, una caída potencial del 10%.

Resulta sorprendente comprobar como Santander y BBVA cotizaban por encima de los 10 euros en 2010 (Popular lo hacía en 2008). Los bancos acumulan una caída espectacular, pero la falta de visibilidad del negocio, las fuertes exigencias de capital y la pujanza de la prima de riesgo hace improbable que los valores bancarios puedan recuperarse en los próximos meses. Para ello sería preciso un vuelco espectacular de la situación actual o, al menos, que se asiente la expectativa de que las cosas van cambiar, pues ya se sabe que el mercado se mueve más por percepciones que por hechos consumados.

Twitter: @FernandoM_Badas

17 julio, 2012 | 11:54

Hace casi cinco años, concretamente el 11 de agosto de 2007, el Ibex coronaba sus máximos históricos, al cerrar la sesión en 15.945,7 puntos. Recuerdo a un buen gestor de renta variable que me decía entonces "o compras, o te quedas con cara de tonto". Fueron los últimos coletazos de la euforia del ladrillo, que mantuvo el pulso hasta finales de ese año. Otros mercados atravesaban trances parecidos, pero ninguno con tanta pujanza como el Ibex. Había, además, una sensación de seguridad. Se aseguraba entonces que las empresas españolas "habían hecho sus deberes" y que los máximos se estaban alcanzando con unos ratios de PER (relación entre precio por acción y beneficios) que eran la mitad de los tiempos del estadillo de la burbuja. A posteriori se ha visto que, o bien esas cifras eran incorrectas (siendo benévolos),  o bien no sirvieron de ninguna protección. Si aquellos máximos se lograron a unos precios muy atractivos, los actuales ratios de valoración sin impresionantes y supondrían una oportunidad histórica en un mercado normalizado, algo que, obviamente, no es la situación actual. Desde entonces el Ibex ha emprendido una carrera bajista que le ha convertido en el farolillo rojo de la Europa desarrollada. En cinco años, el selectivo ha perdido un 57%, mientras que el Dax ha retrocedido un 18%. Más allá de que estas tendencias echan por tierra la vieja teoría de que la Bolsa es una inversión ganadora a largo plazo, las cifran evidencian qué distinto ha sido el viaje de un índice y de otro. El Ibex llegó a las puertas de la crisis con casi 8.000 puntos de ventaja sobre el Dax, en términos de puntos, el índice español era prácticamente el doble que el germano. Hoy todo esa ventaja se ha pulverizado, como se puede apreciar en este gráfico. Y la perspectiva es que esto siga siendo así durante mucho tiempo.

El Ibex tiene varios problemas. El primero es que la banca listada en el Ibex representa un 33% del índice, está en el punto de mira del mercado (RBS calcula que necesitará generar un capital adicional de 105.000 millones de euros en los próximos tres años) y no podrá despegar mientras la prima de riesgo permanezca en los niveles actuales. Los bancos son los valores más sensibles a la trayectoria de la prima de riesgo y el caso es que con un spread de 560 puntos, las posibilidades de que el Ibex remonte en serio son más que escasas. Adicionalmente, de los seis blue chips del índice (Telefónica, Santander, Inditex, BBVA, Iberdrola y Repsol), que representan un 70% de todo el Ibex, el mercado solo confía en Inditex, un gran valor, pero que cotiza en máximos históricos todos los días, por lo que cabe pensar que su recorrido al alza es limitado.

Twitter: @FernandoM_Badas

16 julio, 2012 | 11:12

El Tesoro español ha sido especialista, ya en los tiempos de Zapatero, en manejar muy bien los tiempos para intentar minimizar el impacto en los costes de financiación provocado por el castigo de los mercados. Pero navegar en una tormenta permanente es difícil hasta para el mejor piloto. En lo que va de año, el Tesoro ha optado por financiarse de forma masiva en plazos cortos, que son los menos penalizados. Así, un análisis de Bloomberg revela que el 80% de la deuda emitida por España este año es en tramos cortos, con un vencimiento de cinco años o de menos. Esto es bastante más que Alemania (60%) e incluso que nuestro involuntario hermano en las desgracias, Italia (66%). Esta estrategia tiene la ventaja de que, en realidad, España prácticamente no se ha financiado al 7%. La cruz es que el Tesoro se ve obligado a apelar con más frecuencia a los díscolos mercados. Ahora, hasta esta línea de defensa de España empieza a dar problemas, pues el rendimiento exigido en el secundario ya supera el 1,5% en las letras a seis meses, como se puede ver en el siguiente gráfico. La rentabilidad es superior al 4% en el dos años, un plazo en el que algunos de nuestros socios del euro se están financiando con tasas negativas (a efectos prácticos, pagan los bonistas en lugar del Estado) y en el cinco años es ya de un casi apocalíptico 5,8%.

El Tesoro procederá este jueves a una subasta de dos, cinco y siete años que se presume relativamente complicada, en lo que se refiere a costes de financiación. A no ser... que intervengan el BCE o la UE, cosa que parece improbable en estos momentos. Con la subasta del jueves, el Tesoro habrá emitido este año unos 59.000 millones de euros en bonos, habiendo cubierto un 68% de sus necesidades de financiación, demostrando una vez su gran habilidad, mayor que la de los Gobiernos (sean del PSOE o del PP) a los que rinde cuentas.

El Gobierno aprobó el viernes una serie de medidas fiscales y de reducción de gastos, destinados a cumplir con los objetivos de déficit pactados con Bruselasy también como contrapartida de la línea de crédito de 100.000 millones que la UE destinará a la banca. Reconducir las cuentas públicas es bueno (aunque sea cuestionable la forma en que lo está haciendo el Gobierno), pero no servirá para aliviar la presión del mercado del Tesoro. Para eso será preciso ayuda exterior, que ni siquiera precisaría comprometer grandes cantidades de capital, bastaría con el respaldo ilimitado de la UE a España. De momento, parece que esa ayuda no va a llegar... será necesario que el mercado ponga a España al borde del impago. Esto es responsabilidad en gran medida de Alemania, que ha visto en las primas de riesgo la herramienta para imponer su disciplina en toda la zona euro. Los que pagan las consecuencias son los ciudadanos.

Twitter: @FernandoM_Badas

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