Sobre el autor

Juan Luis Manfredi (@juanmanfredi) es periodista y profesor en la UCLM. Es doctor en Comunicación por la Universidad de Sevilla, donde se licenció en Periodismo e Historia. Es International Executive MBA por IE Business School, así como Máster en Gestión de Empresas Audiovisuales y en Administraciones Públicas. Escribe regularmente en diferentes medios y ayuda a entidades a organizarse en el mundo digital.

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18 diciembre, 2011 | 19:47

¿Puede la universidad ser divertida? La pregunta que se ha planteado el profesor Lluís Pastor provoca. Y lo hace bien, porque parte de la premisa de que la educación superior se ha fosilizado (“nada permanece inalterable durante diez siglos, excepto la docencia en la universidad”) y ha mantenido un statu quo en beneficio propio, sin mirar el cambio tecnológico que se ha producido alrededor. Igualmente, todo lo que suena a "divertirse" se relaciona con lo insustancial o lo poco académico. Umberto Eco nos recordó cómo era vista la risa en aquella institución medieval llamada abadía benedictina (minuto 1:59 en adelante). Algo queda de esta visión del mundo académico ("la risa es un viento diabólico").

En mi opinión, el profesor Pastor vincula dos ideas fundamentales para quienes nos dedicamos a la formación: diversión y pasión. En efecto, solo quien es un apasionado de la educación puede disfrutar en el aula y puede establecer esa relación emocional con los estudiantes. Paulo Freire, pedagogo de referencia, ya nos advirtió que la educación es un acto de amor.

Por eso, la pregunta no está mal formulada. La pasión tiene que conducir a la creación de un entorno más amigable, que favorezca la relación entre el profesor y el alumno de manera más fluida y que sea, entonces, divertida. La hipótesis del autor consiste en que los medios de comunicación pueden apoyar el cambio y emplearse como método docente para la generación de un diálogo inteligente y un debate apasionado.

El autor reconoce que la creciente gamification de los productos y los servicios abre las puertas para el uso de contenidos y formatos periodísticos con fines educativos en la universidad. “El objetivo”, escribe, “es convertir un recurso docente en un producto periodístico” para que el estudiante sienta atracción por la materia cursada y se divierta.

A mi parece un libro oportuno, porque se plantea el reto de aportar soluciones a la actual deriva educativa. Ya sabemos que hay una crisis, que los estudiantes no leen y escriben mal tanto en Colombia  como en Reino Unido, que hay multitud de alternativas y un largo etcétera de problemas. Pero hay que hacer algo y esta propuesta abre una vía. El autor lo resume en el siguiente manifiesto:

  • Lo divertido no es algo insustancial.
  • Divertido es lo que nos gusta.
  • Divertido es lo que nos apetece siempre.
  • Divertido es lo que nos atrae y entretiene.
  • Divertido es lo que nos apasiona.
  • Divertido es una experiencia creativa.
  • Divertido es lo que nos emociona.
  • Divertido es lo que rescata a los estudiantes del letargo.
  • Divertido es lo que nos permite saber lo que no sabíamos.
  • Divertido es hacer cosas nuevas.
  • Divertido es lo que permite olvidar temporalmente los problemas.
  • Divertido es el trabajo duro si tiene objetivos y estímulos.
  • Divertido es el diálogo porque permite expresarse.
  • Divertido es tener reglas abiertas.
  • Lo satisfactorio es divertido.
  • Aprender es divertido.

Yo me sumo. Creo que ya tenemos el diagnóstico y toca empezar a probar soluciones a la crisis de la universidad. Y estoy seguro que el apoyo de los medios con fines docentes puede ayudar a la renovación. O eso espero.

Nos vemos en Twitter @juanmanfredi

PD. En catalán, Lluis Pastor nos explica por qué la universidad puede ser divertida

 

20 junio, 2011 | 12:12

Escribir un blog sobre escuelas de negocio y su programa estrella, el MBA, es un reto porque estamos en un momento esencial en la definición de la misión, la estrategia y la organización de tales escuelas. La crisis ha revelado que los programas han formado a los primeros ejecutivos en un modelo que no es sostenible a largo plazo, muy vinc  ulado al crecimiento financiero y pensando para la economía industrial. Con tales fundamentos, los MBA organizaban los estudios sin tener en consideración la emergencia de la sociedad red, la digitalización de la producción y el consumo, la importancia de la comunicación estratégica o la ética aplicada.

 

 Afortunadamente, la situación ha cambiado y la crisis ha acelerado el proceso de reforma y adecuación de los contenidos. Cuando repasamos la nueva oferta académica, encontramos que numerosas escuelas han modificado sus programas y han integrado nuevas ideas, métodos de trabajo o contenidos. En mi opinión, son programas más completos, menos centrados en los aspectos financieros o de control y más cercanos a la visión integral de las organizaciones del siglo XXI. Además, encontramos una apuesta clara por la triple cuenta de resultados (económica, social y medioambiental) que puede conducir a una mejora en el sistema productivo.

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Veamos tres ejemplos. Stanford ha incluido el módulo de pensamiento crítico y analítico (Critical Analytical Thinking CAT), cuyo objetivo es examinar, argumentar y debatir. Completa su apuesta con el Design Thinking Boot Camp, que enseña a ejecutivos con experiencia a desarrollar el pensamiento creativo para la resolución de problemas. Es una solución innovadora, porque ofrece una estrategia diferente y sin limitaciones previas.

 

En España, IE Business School y Brown han organizado un programa ejecutivo que combina la gestión y la administración de empresas con la formación en humanidades y ciencias sociales. Se trata de un programa novedoso y que ofrece una pista del valor añadido que puede aportar la tradición universitaria a las escuelas de negocio. Durante años, las universidades y las escuelas de negocio han tenido poco contacto y este programa demuestra que es posible (y necesario) establecer cauces de colaboración para mejorar la calidad de ambas instituciones. Igualmente, es una oportunidad para el desarrollo específico de las titulaciones humanísticas mediante su orientación hacia el emprendimiento y el empleo.

 

Por último, cabe destacar la apuesta por la innovación que ha protagonizado Rotman School of Management. La metodología docente gira en torno la “Integrative Thinking” que se incluye en el primer año y que enseña a los alumnos a construir modelos complejos para la resolución de problemas. Roger Martin, decano de la escuela, explica que “los líderes emplean la tensión que existe entre soluciones excluyentes para encontrar una solución creativa que incluye aspectos de todas esas soluciones”. En este centro ha desarrollado su trabajo Richard Florida, quien es uno de los autores más influyentes en la actualidad. Su modelo de ciudades y entornos creativos se ha empleado en numerosos trabajos académicos y políticos.

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