Sobre el autor

Juan Luis Manfredi (@juanmanfredi) es periodista y profesor en la UCLM. Es doctor en Comunicación por la Universidad de Sevilla, donde se licenció en Periodismo e Historia. Es International Executive MBA por IE Business School, así como Máster en Gestión de Empresas Audiovisuales y en Administraciones Públicas. Escribe regularmente en diferentes medios y ayuda a entidades a organizarse en el mundo digital.

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30 septiembre, 2014 | 18:00

La apertura del curso académico es un acto cargado de protocolo. Se celebra en estas fechas y cada año rota. En esta ocasión, se ha celebrado en mi Universidad. Hemos podido escuchar los discursos y la estrategia (¿aspiracional?) del Ministerio de Educación y Cultura. El Ministro Wert ha planteado cuatro ejes para la universidad española del futuro. Habrá que ver cómo se implementa esta estrategia, qué costes supone, qué política científica le acompaña o qué modelo de gobernanza se impone. La universidad española necesita una gran transformación. Éstos son los pilares que ha enumerado en su discurso y las preguntas que abre ante el nuevo curso académico.

La excelencia y la modernización. Consiste en lo siguiente: “encaminar la Universidad a estándares que hagan de ella una institución que contribuya al desarrollo científico, a una economía basada en la innovación y, sobre todo, a mejorar la vida de las personas”. Pero la excelencia no puede medirse solo con los rankings internacionales. Tendremos que pensar el catálogo de universidades que necesitamos para ajustarnos a la sociedad del conocimiento, valorar qué y cómo desarrollar hubs de innovación, plantearse qué alta política se necesita para EuroHarvard y contar con varios proyectos paralelos. Esto nos conduce al segundo punto.

La especialización. Después de un periodo extenso de universalización de la educación superior, toca replantearse la oferta y abandonar la apuesta generalista. No podemos tener copias idénticas cada doscientos kilómetros. No es bueno para los graduados ni para los profesores. Tampoco para la sociedad, que recibe egresados cuya formación no puede asimilar. La especialización, en mi opinión, ha de vincularse a numerosos factores: desarrollo territorial, recursos económicos, tradición, deseo de innovación, liberalización de procesos administrativos y transparencia en los procesos de toma de decisiones. No seamos extremos: harán falta titulaciones generalistas, pero demos una oportunidad a las universidades especializadas y fomentemos núcleos de innovación en torno a ellas.

El talento. El Ministro Wert ha resaltado que volveremos a tasas de reposición de entre el 10 y el 50%. Prefiero analizar qué tipo de profesorado e investigador necesitamos para esta gran transformación. Se nos pide cada vez más y cumplimos a rajatabla con aquello que proponía OECD: hacemos más con menos. Sí, necesitamos talento internacional y premiar la calidad, pero ¿disponemos de presupuesto para pagar mudanzas, estancias, invitaciones? ¿habrá convocatorias en agosto para ello? ¿serán competitivas? El talento, la disputa por él, es uno de los temas de nuestro tiempo. Pero si queremos que los científicos se instalen en España y produzcan resultados (esto es I+D, innovación, transferencia tecnológica) tenemos que ofrecer algo más que un contrato precario. La movilidad es, por cierto, un problema europeo. España podría liderar este asunto en la nueva Comisión Europea: las cotizaciones cruzadas entre países para investigadores han resultado perjudiciales para sus propios intereses. Por eso, no hay tanto movilidad como se desearía.

La gobernanza. Es el punto que abre y cierra el modelo de universidad. Viene a colación con el anuncio de los grados de tres años. Volvemos a empezar. No podemos ser competitivos si cambiamos las reglas del juego cada periodo electoral. No entro en si debemos aceptar la mayoría europea (3 años en grado, 2 en máster) o la nuestra (4 más 1), sino en apostar por un sistema y dotarlo de herramientas. ¿Cuánto durará este juego de 3 ó 4 años en grado? ¿Es una decisión consensuada con las autonomías? ¿qué piensan otros partidos con representación parlamentaria? ¿Qué hacemos con el 25% sobrante? ¿Qué aulas necesita un máster frente al grado? Las decisiones no son inocuas, sino que alterar el ecosistema y hasta el diseño de las instalaciones. Aquí es donde reclamo esa alta política que no juegue con el futuro de la universidad, sino que establezca un marco consensuado que permita su normal desarrollo y adaptación a la sociedad del conocimiento.

En suma, que en la apertura de curso, todos tenemos buenos deseos. Ojalá se cumplan y se acompañen de medidas concretas. Es un reto para todos.

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15 septiembre, 2014 | 13:12

Comienza un nuevo curso académico. Y hasta aquí el duelo. Hemos vivido seis años de crisis profunda, pero todo apunta a que Europa empieza a crear empleo y a crecer de nuevo. Hemos extraído dos lecciones de este periodo: el emprendimiento y la internacionalización. La primera consiste en la necesidad de transformar el tejido productivo hacia empresas de base tecnológica, que resuelven problemas del nuevo entorno digital. El modelo de empresa que va a primar en los próximos años se sostiene sobre principios claros: flexibilidad, orientación digital, capacidad de innovación y trabajos por proyectos. La segunda lección es la internacionalización. El mercado es global y no podemos comenzar un negocio pensando únicamente en soluciones y clientes del barrio. Hay que abrir mercados y proponer un negocio que sea escalable, internacionalizable y abiertas al cambio. Esto lo hemos visto ya en el comportamiento de las multinacionales de las economías emergentes, de Mauro Guillén (@MauroFGuillen) y Esteban García-Canal (@EstebanGCanal). Parte de su éxito reside en su capacidad de crecer de acuerdo con las condiciones del nuevo entorno estratégico y las incertidumbres que le caracterizan. En suma, se requiere un nuevo tipo de liderazgo para la sociedad del cambio.

Por eso, son necesarias acciones que nos ayuden a conocer otro tipo de emprendimiento, que vincule tecnología, empleo y nuevos sectores empresariales y que tengan Europa como mercado natural. España, para crecer y salir de la crisis por otra vía que no sea la de las recalificaciones de terrenos, necesita una apuesta decidida por el emprendimiento, el capital riesgo y las start up. Ya tenemos experiencias concretas.

Europe-Up (#EuropeUp) es un seminario profesional que trata de desarrollar este enfoque. Se celebrará en Madrid el 29 de septiembre, en la sede de las instituciones europeas en España. La conferencia de apertura nos permitirá conocer cuáles son las oportunidades para las empresas en el entorno europeo desde la perspectiva de la Comisión Europea. Sin duda, es uno de los retos de la nueva Comisión con carteras específicas dedicadas al comercio, el mercado interior y la economía digital.

Las siguientes dos mesas son un compendio de experiencias, ideas e historias de emprendimiento digital que promete generar debate sobre cómo orientar las políticas públicas para mejorar el entorno español. La primera versa sobre la función de las startups en el ecosistema emprendedor español, con especial atención a la competitividad y los mercados internacionales. Contará con María Benjumea, presidenta de Spain Start Up, Mar Castro, responsable de Spain Tech Center de San Francisco y directora de nuevos proyectos en ICEX, y Teresa Gonzalo, directora y cofundadora de Ambiox Biotech. Las tres cuentan con una trayectoria extensa y rica, ideal para dirigir un Start up in Spain de largo alcance. Actuaré de moderador, aunque creo que seré sobre todo un espectador privilegiado. Me interesa sobre todo conocer qué aspectos concretos son necesarios para que el "doing business in Spain" ofrezca mejores resultados. Competimos en una economía global y debemos trabajar para que el talento y el emprendimiento internacional se interese por nuestro país.

La segunda mesa se dirige a mujeres y jóvenes emprendedores por Europa, dos segmentos de población que transforman la actividad económica y empresarial. La innovación, a menudo, consiste en la recombinación de las ideas preexistentes y ahí es donde podemos crecer e modernizar la economía española. La participación de Núria Vilanova, María Gómez del Pozuelo, Pilar Andrade y Juan Ramón Gómez es garantía de experiencias relevadoras de cómo jóvenes, emprendedores y pymes pueden crecer en Europa. En particular, habrá qué ver por qué España es el noveno país con mejores condiciones para las mujeres emprendedoras y, sobre todo, cómo podemos seguir en esa senda de crecimiento.

Estamos ante un otoño más que interesante y necesitamos nuevas ideas que nos permitan transformar el paisaje empresarial español, fomentar la diversidad en la empresa, apostar por modelos innovadores, dotar de tecnología a los nuevos proyectos y crecer en los mercados internacionales. Ésa es la senda del crecimiento y el empleo en Europa.

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