Sobre el autor

Juan Luis Manfredi (@juanmanfredi) es periodista y profesor en la UCLM. Es doctor en Comunicación por la Universidad de Sevilla, donde se licenció en Periodismo e Historia. Es International Executive MBA por IE Business School, así como Máster en Gestión de Empresas Audiovisuales y en Administraciones Públicas. Escribe regularmente en diferentes medios y ayuda a entidades a organizarse en el mundo digital.

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01 julio, 2014 | 09:01

Esta semana se celebra el Foro de Empresas Innovadoras (FEI) en la sede de la Fundación Telefónica. El tema no puede ser más oportuno: "La universidad en la sociedad del aprendizaje". En un tiempo de cambio, toca replantearse cuál es la misión de la universidad y cómo puede adaptarse a un entorno social y económico sustancialmente diferente. La sociedad red, el reto de la globalización y la internacionalización (ojalá #EuroHarvard), la conectividad y la investigación serán los temas principales.

Hablamos con Alfonso González (@algonhermen), miembro del foro, quien responde al cuestionario por correo electrónico.  

 

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P. ¿Cuál es el rol de la universidad en la sociedad del aprendizaje?

R. Cuál es el papel de la universidad hoy es la pregunta que ocupa a  las sociedades que anidan a  las universidades que admiramos. Es el tema que se está discutiendo en aquellos países en los que se considera que con el futuro de la universidad está en juego el bienestar de toda la sociedad. Qué la Universidad tiene que reinventarse, como lo ha hecho en múltiples ocasiones en último milenio, es la premisa debate. La globalización y las nuevas tecnologías llevan la lógica de la innovación a sus últimas consecuencias, todos los sectores productivos y sociales, así como, las  organizaciones  que los gestionan, se enfrentan a la misma realidad, o evolucionan, o dejan de tener sentido. Este es el debate que tenemos que abrir en nuestro país. Los atajos que nos dirigen a copiar las respuestas de otros e intentar implantarlas por el BOE nos llevan a una historia la frustración. Nadie tiene el manual de instrucciones de la transformación.  Nadie nos puede evitar, ni nos puede prohibir andar el camino del cambio. Tenemos que confiar en nuestra sociedad y en su capacidad de respuesta.

P. ¿Cuáles son los retos y desafíos de la universidad  para el siglo XXI?

R. Tener una misión. Superar debates estériles y recurrentes. Escuchar a la sociedad y comprometerse. No se trata de adaptarse a unos cambios externos. Es un elemento esencial de la Universidad su carácter prescriptivo. Resulta difícil de imaginar cómo construiremos un mundo sostenible, social, económica, personal y medioambientalmente sin la aportación de las universidades. Hoy día basta no cerrar los ojos a Internet para que cualquiera pueda conocer y participar del debate de la educación superior. El cuestionamiento de los títulos oficiales, la emergencia de nuevos proveedores tanto de contenidos, como de tutorización y de acreditación, la globalización de los servicios, la necesidad de atender demandas de aprendizaje a lo largo de toda la vida, el interés de las grandes corporaciones tecnológicas  y de los fondos de inversión en el mundo de la educación, la flexibilización de las demandas y la velocidad de los cambios en los requerimientos, la relevancia de los aprendizajes competenciales, por no hablar de la revolución metodológica, son algunos de los aspectos más relevantes de una reflexión  que bien podemos encuadrar en los término del debate sobre “La Universidad en la sociedad del aprendizaje”.

P. ¿Por qué la innovación social es relevante en la universidad? ¿cómo podemos impulsar o estimular la innovación en la universidad?

R. La innovación social es la razón de ser de la universidad, al menos de la universidad pública. Una de las consecuencias de la transformación que estamos viviendo es la necesidad de integrar cada universidad en el  entorno. Las pretensiones de uniformidad impulsadas desde los rankings autoreferenciados no parece que sea la solución para la mayoría de universidades en un “mercado” crecientemente globalizado y desregulado.

Al hilo de esta observación también se puede contestar la segunda pregunta. La manera de impulsar la innovación en la universidad es abriéndola a la sociedad, abriéndola a las demandas concretas que de  conocimiento y formación tiene su comunidad. En este sentido quiero destacar que este momento de cambio es una gran oportunidad para las universidades Iberoamericanas. Nunca como ahora van a poder ofrecer una respuesta alternativa desde los valores y saberes que representa esta comunidad.    

P. ¿Qué medidas pueden promover la vinculación entre la innovación, la empresa y la universidad?

R. Según la Fundación COTEC, la relación entre nuestras empresas y universidades en proyectos de I+D es semejante a la de los países de nuestro entorno, en relación con la intensidad de I+D del sector empresarial. En segundo lugar es importante clarificar el marco de relación. Es necesario conocer con precisión las condiciones en las debe intervenir una entidad financiada con dinero público, cuando lo sean, en el mercado. Esto nos lleva tener que responder a ¿cómo deslindar los intereses particulares y personales de los generales?, o a  ¿cómo no asumir un papel subsidiario en la producción y difusión de conocimiento por parte de la universidades frente a los legítimos intereses de las corporaciones empresariales?. Las universidades no pueden renunciar al liderazgo social y económico. Para ello es esencial que dispongan de estructuras  diferenciadas y profesionalizadas a través de las que  atiendan de manera transparente a las necesidades del mercado.

P. ¿Qué proyectos recomienda seguir?

R. Los mercados aprendieron de la mejor universidad  que su esencia era el dialogo, y así se explicito en los albores del siglo XXI en el manifiesto Cluetrain. Los proyectos más interesantes son los que pretenden recuperar esta idea desde las nuevas posibilidades que ofrecen las tecnologías. Propuestas desde la sociedad civil, como la Universidad P2P o el sistema de acreditaciones propuesto por la Fundación Mozilla, son enorme interés. Desde el ámbito académico es esencial seguir el debate sobre los xMOOCs, c MOOCs o LOOCs y la búsqueda de un modelo de aprendizaje, y en muchos casos de  negocio, sostenible. En un sector como es la educación que según McKinsey llegará a suponer el 6% del PIB mundial en el 2020, desde el mundo empresarial  hay infinidad de propuestas relevantes,  tanto desde las empresas tecnológicos como de las tradicionales. Proyectos como los Microsoft con Newton, o los de Telefónica Learning Services, marcan tendencias sobre las que hay estar muy atento.    

 

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Puedes seguirme en @juanmanfredi

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