Sobre el autor

Juan Luis Manfredi (@juanmanfredi) es periodista y profesor en la UCLM. Es doctor en Comunicación por la Universidad de Sevilla, donde se licenció en Periodismo e Historia. Es International Executive MBA por IE Business School, así como Máster en Gestión de Empresas Audiovisuales y en Administraciones Públicas. Escribe regularmente en diferentes medios y ayuda a entidades a organizarse en el mundo digital.

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05 marzo, 2013 | 09:23

La decadencia del periodismo es resultado de la concatenación de cuatro crisis, que han mutado en la tormenta perfecta. No ha sido una causa concreta, sino la suma de todas ellas en éste u otro orden. La primera causa es económica. Existe una relación directa entre la inversión publicitaria y el estado general de la economía, por lo que es previsible que el paro y la reducción del consumo, el colapso del sistema financiero, el descenso de la publicidad institucional y el cierre de empresas afecten directamente a la inversión. En segundo lugar, la empresa informativa se ha construido en torno a un modelo de negocio analógico. El periodismo profesional nace a principios del siglo XIX como el agregado de las noticias publicadas al día siguiente en un soporte físico distribuido en una red capilar de quioscos. Sucede que la tecnología ha evolucionado y ha terminado por transformar los hábitos de uso y consumo de noticias. La proliferación de Internet y los nuevos medios, la multiplicación de televisiones temáticas, las redes sociales y la información instantánea han reconfigurado el ecosistema comunicativo y la demanda social de información. Entretanto, los costes derivados de la edición física se han mantenido en los mismos dígitos. Las empresas no han podido o no han sabido adaptarse a tal sucesión de cambios. La tercera crisis entronca con la anterior en la medida que el periodismo se venía justificando sobre la forma y no sobre la función que desempeña en las sociedades democráticas. La misión del periodismo consiste en publicar informaciones veraces y relevantes para el interés público con el objeto de consolidar el desarrollo económico, político y social. No depende del soporte tecnológico, sino del ejercicio de preguntar a quien tiene el poder, de verificar fuentes y datos, de contrastar la información y de respetar a los lectores. El cuarto elemento es el conflicto que ha surgido en las redacciones. Los malos resultados económicos han provocado numerosos despidos, el empeoramiento de las condiciones de trabajo y el abandono de profesionales y de proyectos editoriales. David Simon, creador de The Wire, considera que la “memoria institucional” es un activo y un valor del periodismo profesional e insiste en que “la redacción no solo promueve el buen periodismo, por medio de editores experimentados que pueden enfocar tu trabajo mejor de lo que haría un solo individuo, sino que también impide que alguien publique algo estúpido o malo”.

Las cuatro crisis han conducido a una nueva etapa, un estilo de periodismo post-industrial como han acuñado en el informe Post-Industrial Journalism: Adapting to the Present, de la Columbia Journalism School. El estudio presta atención también a la renovación de los estudios de periodismo, un asunto de creciente importancia entre quienes nos dedicamos a este negociado. En una traducción libre, el informe apunta que "la carrera profesional (del graduado en periodismo) será más variable y dependerá más de la capacidad de iniciativa para crear una estructura propia, diferente a la actual más basada en la capacidad de encajar en una posición dentro unas instituciones (periodísticas) ricas y estables".

En España, hay varias iniciativas en marcha que son bien interesantes para comprender el futuro del periodismo. Por un lado, el periodismo emprendedor toma cuerpo en los posgrados. Consiste en el conjunto de iniciativas lideradas por periodistas que han aparecido en la industria después de 2008. Se caracteriza porque el promotor y el accionariado se corresponde con los propios periodistas y otros inversores ajenos a los grandes grupos de comunicación. Una segunda clave es la apuesta por un modelo digital en detrimento de las estructuras analógicas (papel y otros costes fijos derivados de la distribución, promoción y ventas). La tercera clave es el uso intensivo de las redes sociales y la marca personal del periodista como motor de la promoción empresarial. Esta transformación afecta también a la narrativa, esto es, a la forma en que contamos y explicamos las noticias.

Aurelio Martín (@auremartin), director del máster en periodismo digital de IPECC y la Universidad de Alcalá y vicepresidente de FAPE, entiende que "los periodistas tienen que aprender nuevas habilidades y cambiar su mentalidad, para adaptarse a los cambios en la industria". Estos cambios pasan por el emprendimiento, una suerte de profesionalización de las condiciones del free-lance. "Con más de un 10% de la profesión trabajando como free-lance, es el momento de dar un giro", explica. La confirmación de esa tendencia podría ser el reciente acuerdo de FAPE y la Federación de Autónomos para ofrecer un asesoramiento básico inicial para los nuevos emprendedores.

En el fondo, Aurelio es optimista. "En este último año, se han multiplicado las iniciativas periodísticas pero con un valor añadido y es que son periodistas quienes las promueven y no personas que desembarcan procedentes de otros negocios ajenos, lo que garantiza la salud y la pureza de los proyectos, basados en el servicio a los ciudadanos y utilizando criterios profesionales y de calidad de la información. Así, están surgiendo medios hiperlocales, especializados o generalistas, entre otros, que van conforman una completa lista de lo que hemos venido en llamar periodismo emprendedor y que desde la FAPE animamos y apoyamos, con el fin de que, por un lado, podamos parar la sangría laboral y, por otro, ayudemos a mantener los valores del periodismo tradicional, el de la veracidad y las fuentes contrastadas, independientemente del soporte que empleen.".

En la misma línea, ha aparecido IncuMedia, una plataforma del Instituto para la Innovación Periodística para profesionalizar la actividad empresarial del periodista. Juan Zafra (aka @prensa14) es miembro del patronato y de la comisión delegada. Explica que "el instituto nace con el objetivo de revigorizar el periodismo y preparar a los profesionales para enfrentar la era digital y los cambios que se están produciendo en nuestra sociedad. Tiene una vertiente como centro de formación porque queremos preparar a los jóvenes profesionales y los más veteranos para ofrecer esas respuestas de acuerdo con los nuevos formatos, los nuevos lenguajes, las nuevas plataformas de acceso a la información en el entorno digital. El periodismo y los periodistas precisan de nuevas habilidades para desempeñar la labor social que se precisa en un entorno digital, móvil, en una sociedad transparente y participativa. Al mismo tiempo se requiere recuperar algunos elementos que siempre han caracterizado al periodismo como la vocación de servicio a la ciudadanía, el trabajo en equipo y el espíritu crítico frente a los poderes." La innovación requiere no solo de pensamiento, sino de acción. Por eso, "estamos desarrollando un laboratorio de ideas, aplicaciones y experiencias. Y se complementará con una área de emprendimiento desde el que queremos impulsar y dar apoyo a proyectos innovadores con ayudas económicas directas, búsqueda de inversores y soporte en la administración y gestión. Hoy más que nunca creemos que el profesional del periodismo puede labrarse un futuro con garantas de sostenibilidad económica con el conocimiento preciso del entorno y de las necesidades empresariales y de gestión".

En otro orden, aparecen las nuevas competencias que requiere el periodismo profesional. La propuesta de valor del máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización de la Universidad Rey Juan Carlos en colaboración con Unidad Editorial. Según Antonio Rubio (@ARubioCampana), director del título, "los lectores no están dispuestos a pagar por la banalidad, las tertulias y los sucesos. No interesa el periodismo político declarativo. Hay que escribir buenas historias, lo que podemos resumir en tres puntos: tiempo, seriedad y profundidad". Marcos García Rey (@garcirrey), coordinador del curso, va más allá. Insiste que los periodistas deben aprender nuevas metodologías de trabajo, adaptadas a los nuevos tiempos: "hay que explicar al lector por qué se seleccionan los temas, cómo se escribe y por qué. La credibilidad principia en tratar al lector como una persona inteligente: exige más que una simple información periodística. Quiere comprobar por sí mismo, ver las bases de datos o acceder a los brutos. La transparencia puede ser una fuente de objetividad: enseñar la metodología de trabajo no nos exime de errores, pero sí demuestra cómo se ha verificado o cotejado una información".

Ese cambio cualitativo exige un tipo diferente de redacción. "Por ejemplo, hay que acabar con los trabajos de investigación basados en filtraciones y entrevistas off the record. En los trabajos que publico con International Consortium of Investigative Journalists no autorizan una reportaje de 3.000 palabras que incluya más de una fuente anónima. Es otra manera de trabajar y de evitar convertir a los periodistas en rehenes de la filtración motivada. Hay que aprender a ver cuándo y cómo mienten las fuentes". También requiere que los periodistas rompan con algunos prejuicios: "El objetivo es que estos periodistas no le tengan miedo a analizar una base de datos, a trabajar con Excel, a hacer un mapa interactivo o a hacer una verificación minuciosa de todas las informaciones vertidas en una historia. Entre otras cosas porque estamos seguros de que el periodismo en profundidad y riguroso va a seguir estando presente en las sociedades del futuro, independientemente de cuál sea el formato en el que se distribuya." Tales cambios son significativos en la práctica periodística.

"Los grandes medios no tienen recursos para un periodismo de investigación de alto nivel. Hacer un buen periodismo es caro, requiere una fuerte inversión en tiempo, dinero y recursos", coinciden tanto Antonio como Marcos. Por eso, ambos recuerdan que el periodismo de datos es un caldo de cultivo excelente para el periodismo emprendedor. Se reúnen personas con diferentes intereses, experiencias o metodologías de trabajo y aportan su grano de arena a un proyecto. Marcos apunta que "el periodismo de datos y visualización requiere el trabajo en equipo, una suerte de bufete donde todos pueden sumar".

Con estas ideas, la renovación del periodismo parece asegurada. Toca ahora ponerse a trabajar en diferentes planos (modelos de producción, formatos  y narrativas, desarrollo de la marca personal, planes de negocio y otros factores) para que los nuevos graduados tengan una oportunidad en la industria periodística.

 

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