Sobre el autor

Juan Luis Manfredi (@juanmanfredi) es periodista y profesor en la UCLM. Es doctor en Comunicación por la Universidad de Sevilla, donde se licenció en Periodismo e Historia. Es International Executive MBA por IE Business School, así como Máster en Gestión de Empresas Audiovisuales y en Administraciones Públicas. Escribe regularmente en diferentes medios y ayuda a entidades a organizarse en el mundo digital.

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15 octubre , 2012 | 09 : 00

Carlos Magro: "La innovación es ser capaces de adaptarse a las condiciones cambiantes del entorno"

Carlos Magro es físico. Pero también licenciado en historia moderna y contemporánea. Defiende apasionadamente a Enrique Vila-Matas ("Uno de los mejores escritores vivos en español, probablemente el mejor español. Una obra arriesgada y diferente"). Además conoce como nadie la gestión de la educación superior. Fue Director de Comunicación de la EOI EScuela de Organización Industrial. Ahora está en el desarrollo de negocio de la Universidad Internacional de la Rioja. Es una de mis fuentes recurrentes cuando quiero conocer más sobre el futuro de la innovación en la educación. Puedes seguirle en Twitter: @c_magro

¿Qué es la innovación educativa?

La innovación no es tanto una cuestión de estar constantemente inventando cosas nuevas como de ser capaces de cambiar los modelos existentes para adaptarse a las condiciones cambiantes del entorno. En el caso de la educación, la innovación sería, por tanto, nuestra capacidad de adaptar el aprendizaje a las cada vez más cambiantes demandas profesionales y vitales que todos experimentamos. Pero innovar debe ser algo más que cambiar, debería llevarnos a un cambio diferencial, un cambio que aporte valor, que sea disruptivo, que solucione problemas concretos, que resuelva situaciones injustas. Son muchas las oportunidades de cambio que enfrenta la educación.  Hablar de innovación educativa hoy es hablar de encontrar soluciones concretas a retos siempre soñados. Estamos en uno de los mejores momentos de la historia. Estamos ante uno de los mejores momentos para hacer y transformar. Somos unos afortunados.

 

¿Cuál es el mayor reto ahora mismo de la innovación educativa?

Vivimos en un mundo híbrido, en permanente cambio. El gran reto de hoy, el apasionante desafío que enfrentamos es ser capaces de integrar estos cambios en la educación. Ser capaces de resolver los dos grandes retos históricos de la educación: la accesibilidad y la eficiencia. Ser capaces, por ejemplo, de asegurar, que como ciudadanos y como profesionales, dominemos las habilidades que nos permitan adaptarnos a los sucesivos e imprevisibles escenarios que experimentaremos a lo largo de nuestra vida. Necesitamos ciudadanos y profesionales capaces de vivir y trabajar en entornos cambiantes e inciertos, capaces de reaccionar ágilmente, de adaptarse continuamente, de colaborar y cooperar en red. Ese es el gran reto que tenemos delante.

Uno de los primeros efectos que estamos experimentando en el ámbito de la educación, provocado por este “nuevo mundo híbrido”, es la gran velocidad con la que se están produciendo estos cambios: cambios en las motivaciones personales para el aprendizaje, en las metodologías utilizadas, en los lugares donde aprendemos, en lo que es necesario aprender, en los contenidos propuestos y, también, cómo no, en las organizaciones y en las autoridades y mecanismos de acreditación del aprendizaje.

¿Qué retos aparecen a medio plazo?

En el corto plazo los retos a los que nos enfrentamos son tres.

Qué aprendemos. Uno de los grandes retos sería, por tanto, el de ser capaces de pasar del enseñar qué a enseñar cómo. Cada vez se nos revelan más necesarias las competencias y habilidades que nos capacitan para hacer cosas y “menos” la mera acumulación de contenidos. Entre los retos que creo que nos vamos a encontrar en los próximos años se encuentra, sin duda, cubrir esta demanda, ser capaces de equilibrar y orientar según el nivel educativo y de manera personalizada el aprendizaje de contenidos y el aprendizaje de habilidades. Sería la capacidad no sólo para adquirir el conocimiento de los objetos de una cultura sino también los valores de esa cultura.

De quién aprendemos. Vemos el cambio del rol de profesor y la incorporación de nuevos actores o nuevas funciones en el proceso de aprendizaje. Si aceptamos que enseñar es, según Stephen Downes, “una cuestión de modelizar y demostrar y aprender es una cuestión de practicar y reflexionar”, entonces el reto que tenemos delante tendrá que ver con la capacidad del profesorado para fomentar el “aprendizaje abierto” y la autonomía del estudiante. Algunas pistas pueden ser las comunidades de interés y de profesionales o la aparición de un tercer actor. Sería pensar en el profesor como un hub, como un nodo de una red compleja en la que intervienen distintos roles y desde donde se producen distintas acciones e interacciones. Sería pensar en el profesor conector o el profesor que escucha y amplifica, escucha y transmite. Una figura la del profesor cuyas funciones irían desde la de curador de contenidos a la de facilitador, pasando por la de moderador, crítico, conferenciante, mentor, conector, evaluador, entre otras.

Dónde y cuándo aprendemos. El conocimiento ha dejado de ser un bien escaso y de difícil accesibilidad, la producción y difusión de nuevo conocimiento ya no es exclusividad de las grandes corporaciones de enseñanza e investigación y, por último, la cultura digital ha puesto también en cuestión los modelos de autoridad y certificación (Peer to peer). Aprender es hoy, cada vez más, una decisión personal autónoma. Hay varias opciones los MOOC, los entornos de aprendizaje personalidos o la acreditación del conocimiento informal (por ejemplo los Mozilla's Open Badges).

¿Por dónde empezamos?

Los retos son enormes. Cómo crear instituciones capaces de gestionar un medio en el que la valía de la experiencia no depende del título recibido, en muchos casos inexistente, ni de la institución de la que procede la información, que pueden ser múltiples, sino de las habilidades y conocimientos adquiridos para hacer y transformar su entorno. Cómo incorporar en los procesos de formación formal la innovación constante y los desafíos que se están abordando y resolviendo desde los ámbitos más ágiles y dinámicos del aprendizaje informal. Éstos son sólo algunos de los retos que enfrentamos.

De nosotros, de cómo lo hagamos dependerá en última instancia el que seamos capaces de  provocar, como decíamos al principio, una revolución por la libertad y democratización del aprendizaje.

***

Sígueme en Twitter: @juanmanfredi

Comentarios

Escuela de Negocios

El único problema que existe esque no estamos acostumbrados a "enseñar", los modelos educativos son un poco ancestrales. La adaptación a ese mundo cambiante (como se nombra) debería comenzar por estudios básicos, sin embargo seguimos anclados en un modelo educativo que limita.

Juan Luis

Pues habrá que ir acostumbrándose a los cambios. No cabe otra alternativa :)
Gracias!!

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