Sobre el autor

Juan Luis Manfredi (@juanmanfredi) es periodista y profesor en la UCLM. Es doctor en Comunicación por la Universidad de Sevilla, donde se licenció en Periodismo e Historia. Es International Executive MBA por IE Business School, así como Máster en Gestión de Empresas Audiovisuales y en Administraciones Públicas. Escribe regularmente en diferentes medios y ayuda a entidades a organizarse en el mundo digital.

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26 abril, 2012 | 18:15

Las escuelas de negocios se han convertido en un factor multiplicador del emprendimiento. Frente al viejo modelo de escuelas dirigidas a las elites empresariales que se forman o actualizan sus conocimientos, han aparecidos programas, seminarios y encuentros dirigidos específicamente a quienes quieren aprender a emprender o a innovar. El Master en Business Innovation de Deusto Business School es un buen ejemplo de esto último. Porque a innovar, a descubrir las oportunidades y transformarlas en negocio también se puede aprender.

En este contexto, las escuelas están apoyando la transformación. La primera razón para el cambio tiene que ver con el carácter y con los valores. La proliferación de emprendedores en España nos indica que algo está cambiando. Hemos descubierto que no hay sectores al margen de la crisis o empresas para toda la vida, esas que tanto le gustarían a nuestras madres. Por eso, muchas personas se han decidido a emprender una aventura, a perseguir una idea o a jugársela. Otros grupos, claramente perjudicados por la situación actual, se animan porque es la única salida. Aunque ha decaído la actividad, resulta muy interesante ver que la actividad emprendedora ha crecido en tres grupos de especial interés: el segmento más joven (entre 18 y 24 años), los mayores de 50 años y las mujeres. Es un dato para la esperanza que recoge el Informe GEM España 2011.

El segundo elemento es el entorno económico. Las escuelas pueden demostrar que se pueden emprender de otra manera, quizás inspirados por los shared values que defiende Michael Porter y Mark R. Kramer. El caso de ESADE Entrepreneurship Institute o el Impact Weekend que organiza IE Business School son ya una referencia obligada para quienes empiezan. En tiempos de incertidumbre, el cambio debería venir acompañado de otras medidas fiscales y de financiación para apoyar las nuevas ideas. Pienso en concreto de las desgravaciones para inversores privados (mejor una aventura empresarial que el tipo de interés actual), incentivos para la contratación, el fomento de la innovación abierta (grandes empresas compartiendo licencias y conocimientos con quienes empiezan), entre otras medidas de choque. Veamos qué ha funcionado en Chile o Países Bajos y adaptémoslo a nuestro ordenamiento. Mención especial merece Israel, esa Start-Up Nation.

En tercer lugar, es un espacio para dotarse de sustento académico. Porque los métodos de trabajo, del estudio del caso a los nuevos formatos de design thinking, nos dan unas pautas de comportamientos, nos ayudan a generar redes sociales y ponen en contacto el talento.

En síntesis, las escuelas de negocios pueden ser aliadas para la generación de ecosistema emprendedor que nos ayude a salir de la crisis. Encuentros como el de hoy en Deusto Business School con @anamariallopis @InakiOrtega y Raúl del Pozo (@Cink_Emprende) son imprescindibles. La misión de los centros de educación ejecutiva está llamada a ser un espacio de encuentro y conversación entre profesores, expertos, profesionales y nuevos emprendedores. La ruta está marcada.

19 abril, 2012 | 07:23

A raíz de comenzar a escribir este blog he recibido algunas invitaciones y propuestas interesantes. He incluido algunas de ellas en las entradas, pero hoy tengo que destacar especialmente el correo que he recibido desde la Red Club-MBA que es una red de comunicación y contactos personales de estudiantes y ex-alumnos MBA.

Se trata del evento anual que organiza la asociación MBA Internacional y que reúne a los estudiantes españoles en el extranjero de las mejores escuelas de negocios. Este año participarán 130 alumnos de los 200 que están estudiando actualmente en Estados Unidos. Entre los patrocinadores, destacan la Fundación Rafael del Pino, Fundación Caja Madrid y Fundación Ramón Areces. Jaime Sánchez-Laulhé, estudiante MBA de la escuela Booth de la Universidad de Chicago y fundador de la web Club MBA, explica que la redes de alumni de las escuelas norteamericanas es más pequeña en España que las redes de las propias escuelas españolas y, por eso, se han organizado para crear una red complementaria. Es una red abierta e incluye a los estudiantes de todas las escuelas.

El título de las jornadas es “Retos y Oportunidades de las Empresas Españolas en el Exterior” y celebra en el MIT, en Boston del 20 al 22 de abril. Entre los invitados se encuentran Jorge Calvet (Presidente de Gamesa desde 2005), Ángel Martín Acebes (Consejero Económico y Comercial Jefe de la Oficina Comercial de España en Nueva York y Vicepresidente Ejecutivo del ICEX), Lluis Solé (Director de Operaciones en EE.UU. de ProNovias) y David Zafrilla (responsable de la creación y desarrollo de la red de innovación de BBVA en EE.UU.).

Porque ahí reside el valor de las escuelas de negocios y de los MBA. A día de hoy, la ventaja competitiva de las escuelas consiste en la creación de una potente red de contactos, que facilite la inserción laboral posterior, la elaboración de nuevos proyectos empresariales o el cambio de empleador. En mi opinión, un estudiante de MBA debe implicarse desde el inicio en las actividades de networking tales como la participación en clubes, la creación de nuevos, la internacionalización de las actividades, la profesionalización de la gestión de los clubes, la innovación a pequeña escala y otras actividades de carácter similar.

Me gusta la iniciativa y espero que sea un primer paso para salir de la crisis por la vía de la internacionalización. Estoy seguro.

16 abril, 2012 | 08:25

La crisis no cesa. Tenemos que encontrar una alternativa económica que genere empleo de calidad, prenda la mentalidad emprendedora y nos internacionalice por la vía rápida. No parece que vaya a ser sencillo, pero es la única salida en un entorno global.

¿Qué alternativa puede plantear España? En mi opinión, tenemos que reforzar aquellos sectores estratégicos que crean valor añadido y que pueden facilitar la diferenciación. IE, IESE y ESADE, las tres grandes escuelas de negocios españolas responden a ese perfil y cuentan ya con una larga trayectoria internacional. Además, España recibe ya más de 150.000 estudiantes de español cada año con un saldo de 370 millones de euros de facturación para el sector y unos 6.000 puestos de trabajo. Además, genera una industria auxiliar complementaria que dota de servicios al estudiante (viajes, ocio y alojamiento, por ejemplo). En tercer lugar, España es el destino preferente de los estudiantes Erasmus, el programa europeo de referencia en materia de internacionalización de los estudios universitarios. Cada año, unos 27.000 estudiantes aterrizan en nuestras universidades.

Con esos mimbres, España puede convertirse en un hub de educación internacional. Tiene que ser una apuesta de gobierno en la medida que aúna los intereses de la recuperación económica, la diplomacia pública y la marca España. Es urgente que se comprenda que la Universidad y las Escuelas de Negocios son activos en la promoción del país, en la reconstrucción del prestigio exterior y en la captación de inversiones.

Se requieren algunas medidas urgentes que favorezcan este proceso. La primera consiste en la apuesta no por la llegada de extranjeros, sino por la internacionalización. La diferencia radica en que la internacionalización integra de manera natural a los extranjeros en la vida académica española. Basta echar una ojeada a los claustros de las universidades para comprender que no somos capaces de atraer talento, bien porque la oferta no es interesante o bien porque la burocracia lo impide. Hay que levantar esa barrera. Lo mismo sucede con los estudiantes internacionales. Llegan muchos, pero no se integran en el grado, sino que asisten a cursos y actividades paralelas. Hay que cambiar esa dinámica para que cursen los estudios completos.

La segunda recomendación es apostar por China, sin ningún género de duda. Avanzan a pasos agigantados como exportadores de alumnos. Pero su estrategia educativa no pasa por un programa Erasmus al uso, sino que buscan la inmersión en los países destinos. La reciente decisión de la Universidad de Sidney de aceptar los resultados de los exámenes chinos de acceso a la universidad son una buena pista. ¿Cuánto talento podríamos captar con una política educativa menos restrictiva? ¿Cuántos empleos se podrían crear con estas nuevas ideas? Los países asiáticos ya han abierto el carril de ida. Nos toca abrir el de vuelta.

La tercera es la renovación de la misión del Instituto Cervantes. No basta con enseñar la lengua y la cultura española, sino que hay que ampliar sus funciones hacia el área de formación superior, la integración del conocimiento científico y la promoción de las instituciones educativas como termómetros de influencia.

La cuarta idea gira en torno a la situación de España en el mundo. Tenemos que definir nuestra posición y comprender la posición de privilegio en las relaciones multilatinas. En la línea de lo referido por Javier Santiso, aunque hemos tenido éxito en la captación de sedes corporativas, el potencial de crecimiento es todavía importante. Veo esta idea en dos vertientes. Por un lado, la promoción de España como país que puede formar a los directivos con esa visión global por el idioma y la cultura compartida. Por el otro, es la apuesta por la cantera por la vía del emprendimiento latino internacional y la creación de redes de trabajo desde el inicio.

De la crisis no vamos a salir por el mismo camino que hemos entrado. Hay que pensar alternativas y apostar por la internacionalización. La educación de calidad, ligada a nuestro país como destino relevante, es una alternativa sólida. Toca ponerse a trabajar.

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