Sobre el autor

Juan Luis Manfredi (@juanmanfredi) es periodista y profesor en la UCLM. Es doctor en Comunicación por la Universidad de Sevilla, donde se licenció en Periodismo e Historia. Es International Executive MBA por IE Business School, así como Máster en Gestión de Empresas Audiovisuales y en Administraciones Públicas. Escribe regularmente en diferentes medios y ayuda a entidades a organizarse en el mundo digital.

Categorías

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

« julio 2011 | Inicio | septiembre 2011 »

23 agosto, 2011 | 20:09

Recientemente, la editorial Tecnos ha publicado “El día después de Bolonia”, un libro que recoge las ideas de un curso de verano del mismo nombre celebrado en 2009 en la Universitat Jaume I. La reciente aprobación del Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior, que define las etapas educativas, así como sus cualificaciones, los niveles de aprendizaje y los descriptores, es ese día después. Ahora, el sistema educativo español es comparable a su equivalente europeo.

Queda mucho trabajo por hacer y la obra, que reúne la opinión de rectores, ex rectores, alumnos, profesores y profesionales, es un compendio recomendable para todos aquellos interesados en la educación superior y en los grandes retos estratégicos de la universidad española tras completar satisfactoriamente el proceso de Bolonia.

El libro se divide en cuatro grandes apartados. El primero recorre el horizonte europeo y plantea la necesaria interconexión de tres dimensiones: la especialización, la excelencia y la internacionalización. El trabajo de cada una de ellas debe garantizar un mejor servicio para la sociedad. Pero la universidad no es ajena a las consecuencias de los “planes de austeridad” de la administración pública española para los próximos años. Francesc Michavila acierta al sugerir que los cambios requeridos necesitan mayor atrevimiento y se aceptan los cambios en las formas y en los usos de la institución. Estas palabras están en la línea de las propuestas de la OECD, cuya conferencia anual sobre la materia giró sobre la necesidad de trabajar mejor y de forma más inteligente.

La Estrategia Universidad 2015 recoge esta ideas plantea una agenda de modernización que supere la visión de Bolonia como la mera reordenación de los estudios universitarios y su estandarización en grados y posgrados. No se trata de esto, sino de cómo adaptar el modelo educativo a una situación de crisis financiera que tiene visos de durar, a un mercado laboral crecientemente flexible e internacional y a una necesaria integración en la vida socioeconómica. La CRUE ha repetido los argumentos recientemente en una tribuna, por lo que adivino que no se ha avanzado demasiado.

En el plano metodológico, según Javier Uceda, Rector de la UPM, el día después de Bolonia tendríamos que ser capaces de ofrecer un enfoque multidisciplinar de los problemas, mejorar la colaboración entre departamentos, internacionalizar los estudios de acuerdo con el contexto actual, incrementar el empleo de las tecnologías con fines educativos y desarrollar competencias transversales, entre otras ideas. Tales piezas se recogen en el puzle del modelo educativo de la UPM.

En segundo lugar, se examina la reorganización de los recursos, que es la piedra de toque de cualquier institución. Después de un periodo de extensión de la oferta académica tanto en el número de títulos como en el número de campus que imparten dichos grados, toca revisar cómo se ha crecido y qué medidas hay que tomar para racionalizar las infraestructuras, aprovechar las virtudes del personal y reducir los gastos redundantes. El uso de las tecnologías puede ser un factor esencial para contribuir al aprendizaje y reducir costes fijos derivados del “presentismo”.  Mercè Gisbert, ex Vicerrectora de la Universitat Rovira i Virgili, abunda en la idea de crear comunidades virtuales y reales para “generar procesos de formación y de aprendizaje”.

En relación con la participación de los estudiantes, el reciente Estatuto confirma la necesidad adaptar la legislación a los requerimientos del nuevo tipo de estudiante. Además de orientar los estudios hacia el alumno y centrar la metodología en ellos, no estará de más pensar cómo pueden participar más activamente en el gobierno de la universidad. Interesa el modelo responsable que presenta Ignacio Jiménez Raneda, Rector de la Universitat d’Alacant.

El tercer bloque resulta del todo interesante para este blog, ya que profundiza en las líneas maestras de la internacionalización de la universidad. La obra es profusa en datos y en fuentes que nos permiten comprobar que el problema no es solo español, sino europeo. Pello Salaburu, ex Rector de la UPV, resume de forma excelente la cuestión: “nuestro futuro pasa por que seamos capaces de convencer al mundo de que los países europeos ofrecen algo de interés en temas de educación superior”. La internacionalización universitaria es un hecho y es tiempo de pensar qué políticas de movilidad se van a desarrollar, qué planes de captación de alumnos son adecuados, cómo se invierte en marketing de universidades o cómo se reducen los problemas consulares para los extranjeros interesados en estudiar en España.

Por último, la obra concluye con un estudio de la función social de la universidad, con especial atención a la redefinición de la misión de la universidad, la rendición de cuentas y la gestión responsable de los recursos disponibles. Me quedo con la idea de que necesitamos pensar cómo queremos crecer. En términos cuantitativos, hay 1,7 universidades por cada millón de habitantes, cifra similar a las europeas. No obstante, son demasiado parecidas entre sí. Hay una política clara  de especialización y diferenciación tanto en docencia como en investigación. Así es difícil competir en el contexto internacional de la ciencia y las ideas. No podemos ser buenos en todo. Francisco Toledo, ex Rector de la Jaume I, recuerda que las universidades podrían pasar de los convenios a los sistemas en red mediante la conexión intensa de los intereses, la movilidad de profesionales y la orientación online. No podemos seguir vinculados exclusivamente al territorio, como si Internet, las redes sociales y los nuevos medios no hubieron dinamitado las fronteras geográficas.

En síntesis, podemos concluir que el día después de Bolonia ya ha llegado. Las cuestiones que recoge el libro están sobre la mesa y necesitamos una estrategia consensuada para dar los siguientes pasos. Ahora, que habrá nuevo gobierno antes de final de año, es el momento de pensar cómo afrontar el desafío.

12 agosto, 2011 | 12:19

Los videojuegos han dejado de ser una cosa de niños. Según el estudio publicado por la ISFE (Interactive Software Federation of Europe), en Europa hay más de 95 millones de adultos que juegan regularmente y que consumen los productos tecnológicos de la industria. Uno de cada tres hombres y una de cada cinco mujeres están familiarizados con los entornos digitales complejos. El 25,4% de la población juega de forma habitual, porcentaje que alcanza el 30% entre los adultos de entre 30 y 49 años, el target principal de las escuelas de negocio.

Éstas han captado la tendencia y han participado activamente en el desarrollo de “serious games”, cuyo objetivo es la formación no convencional mediante el empleo de las múltiples posibilidades que ofrece el entorno multimedia. El tipo de referencia es el MMOPRG (videojuego de rol multijugador masivo) en el que un avatar creado con unas características específicas (edad, sexo, habilidades) participa en aventuras y experiencias en colaboración o competencia con otros jugadores. Las escuelas no son pioneras: el ejército de Estados Unidos ha desarrollado videojuegos para entrenar a la tropa, pero también para apoyar sus campañas de diplomacia pública. Las escuelas de negocio han creado juegos con la misma finalidad tanto en el ámbito educativo como en las estrategias de marketing.

En el primer caso, la Federation of American Scientists considera que la vertiente educativa se amplía los horizontes de la la innovación educativa, con el desarrollo de competencias y habilidades y con el aprendizaje de la teoría mediante la práctica. Entre las competencias genéricas que desarrollan los videojuegos, destaca la capacidad de pensar y diseñar una estrategia, tomar decisiones de acuerdo con la información disponible, realizar análisis de los escenarios posibles, plantear alternativas, ejecutar las decisiones, repartir tareas y funciones en el equipo, así como adaptarse rápidamente al cambio en el contexto. Además, pueden ejercitarse otras habilidades instrumentales como el manejo y la clasificación de las fuentes de información, el trabajo técnico o la organización y gestión del tiempo. Todas estas competencias son clave en la formación del directivo.

El juego de referencia es World of Warcraft. WoW es un MMOPRG que cuenta con más de cien millones de usuarios que completan misiones en el mundo fantástico de Azeroth y Terrallende. Incluso en Wired, revista de referencia tecnológica, se alababa la capacidad de los jugadores de WoW y se recomendaba su contratación para puestos directivos que necesiten altas dosis de liderazgo porque para gestionar un gremio un jugador “tiene que administrar recursos, repartir tareas y compartir el conocimiento” y “atraer, evaluar y reclutar nuevos miembros del grupo, crear programas de aprendizaje, orquestar la estrategia y resolver las disputas”.

Otro juego popular es la gestión del restaurante internacional Benihana, desarrollado en colaboración con Harvard Business School. El simulador, que sigue las directrices del caso elaborado por HBS originalmente en 1972, permite al estudiante tomar contacto con el mundo de los servicios orientados al cliente, la gestión de las operaciones, el diseño del servicio (tamaño, número de mesas y cenas ofertadas), planes de marketing o gestión de las capacidades.

Desde el punto de vista del marketing, el uso de videojuegos y productos multimedia se vincula con la notoriedad. El empleo de videojuegos es una oportunidad para posicionarse como una escuela innovadora y para captar la atención de los potenciales estudiantes en plataformas tales como móviles, redes sociales o tabletas. SDA Bocconi ha creado un juego titulado “Food & Beverage Entrepreneur Challenge” para la promoción de sus programas en esta industria. El objetivo es el desarrollo del lanzamiento de un nuevo producto alimentario, crear una estrategia, gestionar la marca, determinar los precios y tratar con la competencia. La información disponible es limitada, como en la vida real, y se encuentra en el caso de referencia. La recompensa para el ganador era la participación en un curso intensivo de verano en Bocconi. No es la primera vez que emplea el entretenimiento como parte de la estrategia de marketing. Ya en 2006 esta institución ya diseñó un juego para teléfonos móviles con parecida estructura (estrategia, promociones, marketing y precio, atención al cliente en la industria del helado).

En el proceso de redefinición de la educación ejecutiva, los videojuegos ocuparán un mayor espacio en la medida que las empresas, las instituciones educativas, los profesores y los estudiantes comprendan que el juego crea unas condiciones de virtualidad real. Se trata pues de crear prácticas de aprendizaje formal en el entorno de los videojuegos con las ventajas propias de unas narrativas que permiten la interactividad, la colaboración, la simulación y el análisis en tiempo real. Ya hemos visto los primeros casos de éxito. Y veremos más.

© Prisa Digital S.L.- Gran Vía, 32 - Edificio Prisa - Madrid [España]