11 mayo, 2012 | 08:10

La noticia más comentada de las últimas semanas ha sido el lanzamiento del proyecto edX, una aventura en la que colaboran Harvard University y MIT. La inversión inicial es de 60 millones de euros y el objetivo es la oferta de cursos para la educación online. Incluye formación, seminarios, clases y acceso a datos o materiales académicos. El primer curso oferta es 6.002x (Circuits and Electronics) y para septiembre se completará la oferta. La plataforma es de fuente abierta y las instituciones animan a los desarrolladores a mejorar la interfaz y el producto. No son los únicos. Princeton University, Stanford University, University of California (Berkeley), University of Michigan-Ann Arbor y University of Pennsylvania han creado Coursera. En un formato parecido ya pueden cursarse más de 20 cursos de diferentes especialidades (matemáticas, sociología, humanidades o informática). Puedes seguir su Twitter (@coursera).

En otro orden, es bien conocida Khan Academy, cuya misión es "cambiar la educación para mejor mediante clases para todo el mundo en cualquier lugar" mediante la difusión de ya más de 3.000 videos homologados. Es una organización sin ánimo de lucro que se financia mediante donaciones. Más reciente es Udacity, universidad online creada por Sebastian Thrun (ex profesor de Stanford y @SebastianThrun en Twitter). El primer curso ofertado (Introduction to Artificial Intelligence) cuenta con más de 160.000 estudiantes procedentes de 190 países. Su modelo de negocio está por determinar, pero Thrun ha repetido que las clases será gratuitas. La tercera propuesta es The Faculty Project, una suerte de cooperativa de profesores que se han organizado fuera de las instituciones académicas para compartir gratis su docencia. Es una idea recurrente, que puede ser más dinámica y participativa. Interesa en la medida en que crea un nuevo espacio educativo no reglado.

En mi opinión, estos nuevos proyectos desafían el estándar y ofrecen una visión diferente de la educación global online. EdX y Coursera son las respuestas estratégicas en la medida que da forma institucional a la creciente demanda de cursos gratuitos de calidad. Encuentro tres grandes ventajas a las escuelas ya establecidas. La primera consiste en que la demanda ya está creada. Estas instituciones pueden aprovechar la ola y dar cobertura a una audiencia global. El segundo acierto consiste en la marca. Por un lado, Harvard, MIT o Princeton cuentan ya con una marca de reconocido prestigio. Los nuevos competidores tienen que demostrar que su formación es tan buena como la gestionada en estas instituciones. Será una batalla interesante. Por otro, estos mismos cursos pueden animar la matrícula presencial u online de pago. Si se prueba y se conoce el producto, será más fácil convencer a los alumnos de hacer un upgrade y pagar por más servicios. Es una versión más del modelo freemium.

La tercera oportunidad es la monetización. Todo apunta a que los cursos serán gratuitos de forma permanente, si bien los alumnos que deseen un certificado oficial o bien la conversión de dichos cursos en otro tipo de títulos tendrán que abonar la diferencia. Como hemos comentado en ocasiones anteriores, el valor añadido de la escuela ha pasado de la educación a nuevos ámbitos, tales como la certificación del conocimiento, la creación y participación en redes profesionales y el acceso a la actualización permanente. Ahí, sin duda, los proyectos online serán la bandera.

En síntesis, estamos en un momento de beta permanente. Las instituciones académicas no saben bien qué dirección tomar y, por eso, hacen pruebas. Creo que es acertado indagar en las posibilidades de los cursos gratuitos y que será una tendencia natural en los próximos años. Ya no basta el OpenCourseWare, sino que necesitamos ir más lejos. Esperamos con ilusión la respuesta de las escuelas españolas.

26 abril, 2012 | 18:15

Las escuelas de negocios se han convertido en un factor multiplicador del emprendimiento. Frente al viejo modelo de escuelas dirigidas a las elites empresariales que se forman o actualizan sus conocimientos, han aparecidos programas, seminarios y encuentros dirigidos específicamente a quienes quieren aprender a emprender o a innovar. El Master en Business Innovation de Deusto Business School es un buen ejemplo de esto último. Porque a innovar, a descubrir las oportunidades y transformarlas en negocio también se puede aprender.

En este contexto, las escuelas están apoyando la transformación. La primera razón para el cambio tiene que ver con el carácter y con los valores. La proliferación de emprendedores en España nos indica que algo está cambiando. Hemos descubierto que no hay sectores al margen de la crisis o empresas para toda la vida, esas que tanto le gustarían a nuestras madres. Por eso, muchas personas se han decidido a emprender una aventura, a perseguir una idea o a jugársela. Otros grupos, claramente perjudicados por la situación actual, se animan porque es la única salida. Aunque ha decaído la actividad, resulta muy interesante ver que la actividad emprendedora ha crecido en tres grupos de especial interés: el segmento más joven (entre 18 y 24 años), los mayores de 50 años y las mujeres. Es un dato para la esperanza que recoge el Informe GEM España 2011.

El segundo elemento es el entorno económico. Las escuelas pueden demostrar que se pueden emprender de otra manera, quizás inspirados por los shared values que defiende Michael Porter y Mark R. Kramer. El caso de ESADE Entrepreneurship Institute o el Impact Weekend que organiza IE Business School son ya una referencia obligada para quienes empiezan. En tiempos de incertidumbre, el cambio debería venir acompañado de otras medidas fiscales y de financiación para apoyar las nuevas ideas. Pienso en concreto de las desgravaciones para inversores privados (mejor una aventura empresarial que el tipo de interés actual), incentivos para la contratación, el fomento de la innovación abierta (grandes empresas compartiendo licencias y conocimientos con quienes empiezan), entre otras medidas de choque. Veamos qué ha funcionado en Chile o Países Bajos y adaptémoslo a nuestro ordenamiento. Mención especial merece Israel, esa Start-Up Nation.

En tercer lugar, es un espacio para dotarse de sustento académico. Porque los métodos de trabajo, del estudio del caso a los nuevos formatos de design thinking, nos dan unas pautas de comportamientos, nos ayudan a generar redes sociales y ponen en contacto el talento.

En síntesis, las escuelas de negocios pueden ser aliadas para la generación de ecosistema emprendedor que nos ayude a salir de la crisis. Encuentros como el de hoy en Deusto Business School con @anamariallopis @InakiOrtega y Raúl del Pozo (@Cink_Emprende) son imprescindibles. La misión de los centros de educación ejecutiva está llamada a ser un espacio de encuentro y conversación entre profesores, expertos, profesionales y nuevos emprendedores. La ruta está marcada.

19 abril, 2012 | 07:23

A raíz de comenzar a escribir este blog he recibido algunas invitaciones y propuestas interesantes. He incluido algunas de ellas en las entradas, pero hoy tengo que destacar especialmente el correo que he recibido desde la Red Club-MBA que es una red de comunicación y contactos personales de estudiantes y ex-alumnos MBA.

Se trata del evento anual que organiza la asociación MBA Internacional y que reúne a los estudiantes españoles en el extranjero de las mejores escuelas de negocios. Este año participarán 130 alumnos de los 200 que están estudiando actualmente en Estados Unidos. Entre los patrocinadores, destacan la Fundación Rafael del Pino, Fundación Caja Madrid y Fundación Ramón Areces. Jaime Sánchez-Laulhé, estudiante MBA de la escuela Booth de la Universidad de Chicago y fundador de la web Club MBA, explica que la redes de alumni de las escuelas norteamericanas es más pequeña en España que las redes de las propias escuelas españolas y, por eso, se han organizado para crear una red complementaria. Es una red abierta e incluye a los estudiantes de todas las escuelas.

El título de las jornadas es “Retos y Oportunidades de las Empresas Españolas en el Exterior” y celebra en el MIT, en Boston del 20 al 22 de abril. Entre los invitados se encuentran Jorge Calvet (Presidente de Gamesa desde 2005), Ángel Martín Acebes (Consejero Económico y Comercial Jefe de la Oficina Comercial de España en Nueva York y Vicepresidente Ejecutivo del ICEX), Lluis Solé (Director de Operaciones en EE.UU. de ProNovias) y David Zafrilla (responsable de la creación y desarrollo de la red de innovación de BBVA en EE.UU.).

Porque ahí reside el valor de las escuelas de negocios y de los MBA. A día de hoy, la ventaja competitiva de las escuelas consiste en la creación de una potente red de contactos, que facilite la inserción laboral posterior, la elaboración de nuevos proyectos empresariales o el cambio de empleador. En mi opinión, un estudiante de MBA debe implicarse desde el inicio en las actividades de networking tales como la participación en clubes, la creación de nuevos, la internacionalización de las actividades, la profesionalización de la gestión de los clubes, la innovación a pequeña escala y otras actividades de carácter similar.

Me gusta la iniciativa y espero que sea un primer paso para salir de la crisis por la vía de la internacionalización. Estoy seguro.

16 abril, 2012 | 08:25

La crisis no cesa. Tenemos que encontrar una alternativa económica que genere empleo de calidad, prenda la mentalidad emprendedora y nos internacionalice por la vía rápida. No parece que vaya a ser sencillo, pero es la única salida en un entorno global.

¿Qué alternativa puede plantear España? En mi opinión, tenemos que reforzar aquellos sectores estratégicos que crean valor añadido y que pueden facilitar la diferenciación. IE, IESE y ESADE, las tres grandes escuelas de negocios españolas responden a ese perfil y cuentan ya con una larga trayectoria internacional. Además, España recibe ya más de 150.000 estudiantes de español cada año con un saldo de 370 millones de euros de facturación para el sector y unos 6.000 puestos de trabajo. Además, genera una industria auxiliar complementaria que dota de servicios al estudiante (viajes, ocio y alojamiento, por ejemplo). En tercer lugar, España es el destino preferente de los estudiantes Erasmus, el programa europeo de referencia en materia de internacionalización de los estudios universitarios. Cada año, unos 27.000 estudiantes aterrizan en nuestras universidades.

Con esos mimbres, España puede convertirse en un hub de educación internacional. Tiene que ser una apuesta de gobierno en la medida que aúna los intereses de la recuperación económica, la diplomacia pública y la marca España. Es urgente que se comprenda que la Universidad y las Escuelas de Negocios son activos en la promoción del país, en la reconstrucción del prestigio exterior y en la captación de inversiones.

Se requieren algunas medidas urgentes que favorezcan este proceso. La primera consiste en la apuesta no por la llegada de extranjeros, sino por la internacionalización. La diferencia radica en que la internacionalización integra de manera natural a los extranjeros en la vida académica española. Basta echar una ojeada a los claustros de las universidades para comprender que no somos capaces de atraer talento, bien porque la oferta no es interesante o bien porque la burocracia lo impide. Hay que levantar esa barrera. Lo mismo sucede con los estudiantes internacionales. Llegan muchos, pero no se integran en el grado, sino que asisten a cursos y actividades paralelas. Hay que cambiar esa dinámica para que cursen los estudios completos.

La segunda recomendación es apostar por China, sin ningún género de duda. Avanzan a pasos agigantados como exportadores de alumnos. Pero su estrategia educativa no pasa por un programa Erasmus al uso, sino que buscan la inmersión en los países destinos. La reciente decisión de la Universidad de Sidney de aceptar los resultados de los exámenes chinos de acceso a la universidad son una buena pista. ¿Cuánto talento podríamos captar con una política educativa menos restrictiva? ¿Cuántos empleos se podrían crear con estas nuevas ideas? Los países asiáticos ya han abierto el carril de ida. Nos toca abrir el de vuelta.

La tercera es la renovación de la misión del Instituto Cervantes. No basta con enseñar la lengua y la cultura española, sino que hay que ampliar sus funciones hacia el área de formación superior, la integración del conocimiento científico y la promoción de las instituciones educativas como termómetros de influencia.

La cuarta idea gira en torno a la situación de España en el mundo. Tenemos que definir nuestra posición y comprender la posición de privilegio en las relaciones multilatinas. En la línea de lo referido por Javier Santiso, aunque hemos tenido éxito en la captación de sedes corporativas, el potencial de crecimiento es todavía importante. Veo esta idea en dos vertientes. Por un lado, la promoción de España como país que puede formar a los directivos con esa visión global por el idioma y la cultura compartida. Por el otro, es la apuesta por la cantera por la vía del emprendimiento latino internacional y la creación de redes de trabajo desde el inicio.

De la crisis no vamos a salir por el mismo camino que hemos entrado. Hay que pensar alternativas y apostar por la internacionalización. La educación de calidad, ligada a nuestro país como destino relevante, es una alternativa sólida. Toca ponerse a trabajar.

13 marzo, 2012 | 11:49

Cuando alguien se decide a cursar estudios en una escuela de negocios suele plantearse la disyuntiva entre Europa y Estados Unidos. Harvard Business School, Stanford Graduate School of Business o Wharton School están siempre entre las primeras escuelas en todos los rankings. Lo mismo sucede con IE, IESE o ESADE, así como INSEAD, London Business School o IMD. Son muy buenas opciones y han marcado el rumbo de la educación ejecutiva en los últimos cincuenta años.

Pero el mundo ha cambiado. Asia es el área económica más pujante y una alternativa de poder. Todos los estudios en globalización señalan la nueva era asiática como eje de las relaciones comerciales y como alternativa a los estándares que conocemos. Niall Ferguson, historiador de referencia en Harvard, habla ya incluso del nuevo siglo chino ($).

El cambio de ciclo afectará irremediablemente al negocio de la educación ejecutiva. Ya hay escuelas muy relevantes que compiten con los centros clásicos. Por eso, pienso que un candidato debe plantearse la posibilidad de incluir las escuelas asiáticas entre sus opciones por, al menos, tres razones:

    - La diversidad y la internacionalización: ofrecen una visión realmente diferente de la globalización

    - La red de contactos: instalados allí, debería ser más fácil servir de puente entre España y Asia

    - El idioma como valor añadido: el inglés ya no es diferencial. Es un must. Otros idiomas (chino, japonés o coreano) son excepcionales en España, luego es una buena oportunidad

Entre las escuelas asiáticas, ya sobresalen algunas. Indian Business School se fundó en 1999 y tiene su campus principal en Hyderabad. Ahí reside parte de su valor añadido, ya que se trata de la región india con mayor inversión y crecimiento en I+D. La escuela se orienta hacia la tecnología, la ciencia y las ingenierías. Parecen poco activos en Twitter @ISBedu. Otra alternativa es Indian Institute of Management en Ahmedabad. Su curso estrella es el Post-Graduate Programme (PGP), a tiempo completo durante dos años. Según sus propios datos, hay pocos (o ninguno) estudiantes procedentes de Europa o Estados Unidos. Puedes seguirle en twitter: @IIMAhmedabad

Melbourne Business School es una entidad puntera. Lidera la última edición del ranking Which MBA The Economist dedicado a las escuelas asiáticas. Entre sus virtudes, destaca su veteranía (el primer programa se impartió en 1963) y su vinculación con la Universidad de Melbourne, que asegura el cumplimiento de determinados estándares de calidad en materia de investigación y de profesorado. Además, se trata de una escuela pequeña cono solo 55 profesores a tiempo completo y alrededor de 30 profesores visitantes. Más de la mitad proceden de terceros países. La red alumni cuenta con 14.000 miembros ubicados en 60 países, prácticamente todo el continente asiático y oceánico. Puedes seguirle en Twitter @MBScarlton

Nanyang Business School está ubicada en Singapur. Es un centro que ofrece todo tipo de programas de grado y posgrado. El valor añadido del MBA reside en el área de finanzas y contabilidad, incluyendo un trading room y unos laboratorios específicos para la docencia y la investigación. Oferta el programa tanto en inglés como en chino.

En China, destacan tres programas. El MBA de la University of Hong Kong School of Business dura catorce meses, nueve son a tiempo completo. El resto son cursos electivos que pueden tomarse allí mismo o bien en Londres o Nueva York. El más interesante es el Chinese Track. Su valor añadido en la diversidad: el claustro y el alumnado procede de todo el planeta porque "ofrece estudiar negocios allí donde se hacen los negocios" (sic). Las estudiantes representan alrededor del 50% de las candidatas. En la misma ciudad se oferta el MBA de la Hong Kong University of Science and Technology, cuya orientación hacia China es total. El currículo y las actividades complementarias tienen como misión ofrecer una visión global del país y de su transformación. Doing Business in China es su valor añadido. Por último, CEIBS es un clásico bien conocido www.ceibs.edu/mba El programa dura 18 meses y acaba de renovarse. Incide en la orientación hacia el mercado chino (como origen y destino), por lo que requiere un nivel mínimo del idioma a los estudiantes internacionales (más del 40% en la última edición). Cuenta con el español Pedro Nueno, profesor de IESE, como profesor destacado Además, el idioma español se ofrece como curso no electivo. Es una buena pista de por dónde van los intereses de las exportaciones chinas. Puedes seguir las novedades de la escuela en Twitter: @CEIBS

Es solo una muestra de una diferente de enseñar los programas MBA y una alternativa sólida para quienes lo estén pensando ahora. ¡Suerte!

 

PS. Hace años que la obra social de La Caixa ofrece un programa de becas para cursar estudios en China e India.

PS 2. Sí, India está de moda entre las grandes escuelas norteamericanas.

 

27 febrero, 2012 | 10:46

Tres cosas que hacer antes de matricularse en un MBA Se acerca la primavera, que suele ser un periodo fuerte de matrículas en las principales escuelas de negocio. Está claro: matricularse un MBA es una decisión importante y requiere su tiempo: organizar los papeles, encontrar la financiación y elegir bien. Esta última es la pregunta que a menudo me plantean: ¿Cómo elijo bien un MBA? Pues no hay una respuesta correcta, pero sí hay algunos factores que los candidatos deben tomar en consideración.

Los rankings. Hay muchos listados de escuelas de negocios. The Economist, The Financial Times y otras tantos medios especializados. Sí recomiendo leerlos, pero no debemos basar nuestra decisión únicamente en estas clasificaciones porque éstas responden a determinados criterios (salarios antes y después del MBA, porcentaje de doctores en claustro, experiencia previa, diversidad en el aula y otros similares), que no son necesariamente los criterios que convienen a cada candidato. Igualmente, tanto The Economist como Times Higher Education reconocen que miden de acuerdo a unos condicionamientos previos. Sí a los rankings como fuente para conocer la reputación de una escuela, pero no como criterio exclusivo.

El tiempo. ¿Cuánto tiempo requiere un MBA? Si uno quiere aprender, mucho. No basta con participar en las sesiones o realizar los ejercicios con éxito. Hay que aprovechar la escuela al máximo y participar en las actividades extraordinarias, los clubes, los encuentros con profesionales y relacionarse con el entorno. Es la oportunidad de poner en práctica la red de contactos. Sí, hay que estudiar (y mucho), pero sobre todo hay que conocer, probar y formarse un criterio.

El objetivo. ¿Qué queremos conseguir al matricularnos? Esto es muy importante porque cada uno de nosotros tiene un interés particular (emprendimiento, mejorar en la empresa, salir de una industria hacia otra o mejorar profesionalmente). Hoy día, solo en España, hay más de 25 tipos de MBA y tenemos que saber cuáles son las particularidades de cada uno de ellos. Puede ser a tiempo completo o parcial; para cuadros medios (3-5 años de experiencia), recién titulados o cuadros directivos; especializados o generalistas; presenciales o virtuales; generalistas o especializados; y un largo etcétera de características específicas. Entonces replanteo la pregunta: ¿qué objetivo persigo?

Además de estos tres elementos fundamentales, yo recomiendo tomar en consideración otros:

Conocer la escuela. Hoy día es cómodo y accesible acceder a sesiones de presentación virtuales y presenciales de cada escuela de referencia. Además, podemos encontrar antiguos alumnos en nuestro entorno y preguntarles cómo le ha ido. Su visión es única porque aporta la experiencia de haber realizado un programa y cierta perspectiva. Se me ocurren otras dos fuentes alternativas, como son los grupos de Linkedin, que cada día son más importantes en los procesos de selección y matriculación, y la lectura de los blogs de alumnos.

La sección de Business Week es un clásico, con seis alumnos nuevos cada año. En España, la EOI y su estrategia de información basada en blogs especializados es una fuente muy rica para conocer el día a día de su actividad. Igualmente, en el directorio de IESE, se listan profesores, alumnos, programas y otros contenidos de la escuela. ESADE apuesta por mezclar blogs y redes sociales en la página de inicio. Con todas estas propuestas, la información fluye y es posible encontrar pros y contras de cada programa.   

Estudiar los programas de financiación y becas. Todas las escuelas cuentan con programas propios, por lo que es recomendable buscar cuál se ajusta a nuestras necesidades. Las becas del programa LiderA "permite a las mujeres de la Comunidad de Madrid realizar cursos de postgrado en las más prestigiosas escuelas de negocios". El IE Business School ha desarrollado un blog para explicar cómo obtener una buena financiación o incluso gestionar una ayuda. 

La internacionalización. Para mí, es el único requisito obligatorio. No recomiendo un MBA orientado solo en el mercado español, porque la realidad nos señala otro camino. La propuesta ESIC goes to China es un buen ejemplo. La internacionalización incluye el índice de profesores extranjeros, la procedencia de los alumnos, el idioma, los programas de intercambio, los módulos específicos sobre países o culturas, así como la red antiguos alumnos. Esta condición es la única que aconsejo con total claridad: si no hay un completo programa de internacionalización, el MBA se queda muy corto.

¿Qué os parece? ¿Qué otros elementos debemos incluir?

17 febrero, 2012 | 10:32

En las últimas semanas, han aparecido algunas noticias que nos confirman que las escuelas de negocios y las universidades se acercan a un cambio de paradigma. Me gusta pensar en términos de disrupción, el concepto acuñado por el profesor Clayton Christensen. La disrupción consiste en el proceso por el cual un producto o servicio de nueva creación desplaza a sus competidores porque utiliza nuevas tecnologías y crea ventajas competitivas diferenciales. Escribió un libro específico sobre la disrupción en la educación al que acudo regularmente.

La primera noticia es la irrupción de Apple en el mercado de los libros de texto. Llevamos años escuchando que los estudiantes no deberían cargar con los documentos en papel de aquí para allá. ¿Y si esta vez fuera la buena? La compañía de la manzana ha conseguido transformar la música y las tabletas, luego ¿por qué el mundo de la edición editorial educativa? Sería buena noticia que los alumnos, sobre todo los de secundaria, pudieran utilizar contenidos realmente creados con las nuevas tecnologías que emplean para otras cosas. La propuesta del gobierno de Corea del Sur para que va en esa línea.

La segunda noticia me tiene impactado. The New York Times informa que 5.700 matemáticos de todo el mundo se han puesto de acuerdo para boicotear una editorial científica. El crecimiento del movimiento open access es imparable (datos recopilados por @Joaquin_EOI) y un noticia recurrente en The Guardian, el medio que mejor está cubriendo las noticias sobre este asunto.

¿Sería posible un mundo académico diferente? Ya planteé mis dudas sobre la cuestión porque, a menudo, los profesores nos debemos a estándares preestablecidos y cambiarlos no depende únicamente de nosotros. No obstante, mi colega @acorsin me sugiere que los antropólogos se están organizando y creando nuevos journals fuera del circuito comercial, como Journal of Ethnography Theory  (@haujournal). Veremos en qué queda.

La tercera noticia está directamente relacionada con la anterior. Leo que entre las medidas liberalizadoras Mario Monti propone que las instituciones educativas italianas abandonen los sistemas de acreditación. La mano invisible podría determinar fusiones, adquisiciones o cierres de universidades.

En Europa, no lo veo fácil a corto plazo: no encaja con nuestra política educativa. Pero ¿y en otros entornos? Pues ahí es donde aparece la cuarta disrupción.

La cuarta noticia que hace tambalear el sistema es Udacity. Es una universidad online creada por Sebastian Thrun (@SebastianThrun), antiguo profesor de Stanford (otra vez Stanford... será por algo) y muy conocido por sus cursos en abierto sobre inteligencia artificial. No es un quimera: los cursos empiezan el próximo lunes. No hay tasas ni acreditaciones previas. Es pura formación online accesible a quien tenga un portátil y conexión a la red. Para saber más sobre el modelo de negocio, Felix Salmon nos cuenta las claves en su blog de Reuters.

Me recuerda a los inicios de Wikipedia, un proyecto sin ánimo de lucro que puede atraer a miles de estudiantes y profesores que desean cambiar el rumbo. Y ya sabemos qué pasó después con Encarta y otros proyectos de pago.

En síntesis, si no lo ven claro o siguen con dudas, pueden consultar la infografía de Mashable sobre la digitalización de la educación de superior. El futuro ya ha llegado.

 
PD. No se pierdan hoy "Examen de conciencia en las escuelas de negocio" -> por ahí va mi análisis. Estoy recogiendo información.
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/16/vidayartes/1329417550_857489.html

16 enero, 2012 | 10:29

A menudo he escrito sobre la importancia de la transparencia en las instituciones. Mi interpretación de la transparencia consiste en la creación de un entorno que facilite el acceso a la información y su publicación, cuando se considere de interés público. Los periodistas suelen ser los administradores de este derecho, si bien su titularidad corresponde al conjunto de los ciudadanos. En el caso de las universidades, la transparencia entronca con la necesidad de evaluar las políticas, conocer el origen y el destino de la financiación, arrojar luz sobre los procesos de contratación de profesorado, listar las competencias y las virtudes de cada centro (por extracción, también los defectos, claro), así como favorecer la competitividad. La transparencia es un motor de la innovación y de la gestión en la medida que permite a toda la sociedad conocer cómo se está desarrollando un trabajo financiado con cargo a los presupuestos.

Asimismo, en tiempos de crisis, la transparencia impulsa la gobernanza de las instituciones. Las razones económicas también deben incluirse en el argumentario. Representan una oportunidad para la creación de oportunidades de negocio, sobre todo para las pymes. El análisis y la evaluación de las políticas públicas, la mejora de la calidad de los servicios o la estadística comparativa parecen buenos ejemplos. Las universidades tienen la oportunidad de liderar el proceso y las operaciones de transparencia de acuerdo con los estándares internacionales. Comoquiera que España carece de una ley que desarrolle el concepto, tendría que ser por la vía de los hechos.

Existen precedentes, sobre todo en el mundo anglosajón, sobre cómo las universidades pueden aplicar los principios de la transparencia. El catálogo no oficial recoge más de diez experiencias. Por ejemplo, Southhampton University provee de información para la evaluación de su gestión y expresamente lo realiza mediante licencias de gobierno abierto. La lista de utilidades es muy extensa http://data.southampton.ac.uk/datasets.html y podemos encontrar desde la identificación y localización del profesorado hasta un listado de los productos y servicios ofertados en el campus. Otro ejemplo es la información de University of California. Podemos leer la gestión financiera, los salarios, los complementos y otras información relevante (becas y similares).

El enfoque económico me interesa porque aclara las prioridades de cada centro y revela sus estrategias. Desde el punto de vista del investigador, la apuesta por una u otra vía de trabajo podría ser una defensa para apoyar el incremento de la movilidad temporal. Como estudiante, tal información justificaría la elección de centro. Sobre el papel, los planes de estudio son parecidos, pero la política de inversiones, el detalle de las prácticas, las becas o los destinos para estudiantes Erasmus pueden ser la diferencia. Como profesor, la transparencia se relaciona con las políticas de contratación, los criterios de apoyo (o no) a la investigación y otras funciones del trabajo diario. Por tanto, los implicados pueden conocer la realidad de la actividad universitaria y tratar de actuar según sus preferencias.

En otro orden, la transparencia es necesaria en los procesos de evaluación de la calidad de la investigación científica. Recientemente, @jmnoguera recogía algunos de los desafíos a los que se enfrentan las revistas de calidad  ¿Cabe eliminar la revisión ciega en beneficio de una evaluación pública sostenida mediante mecanismos como wikis o blogs? No lo veo claro (tampoco desde la LSE lo ven claro, pero ahí está el debate. Ya hablamos de él hace unos meses.


En definitiva, pienso que la universidad puede ser la institución que lidere la transparencia en España y que enseñe el camino de la nueva gestión pública. Brian Kelly (@briankelly) y el proyecto UK Web Focus es pionero en el estudio de la gestión de la información como método para incrementar la calidad de las instituciones educativas y nos ha enseñado que la gobernanza mejora en la medida que se enseñan los datos. Ahora, que tenemos nuevos equipos de gobierno en el Ministerio de Educación, podemos crear un nuevo modelo de gestión para la sociedad de la información.

PD. El próximo post será sobre la transparencia aplicada en las escuelas de negocios. El tema es complejo: ¿alguna sugerencia?


18 diciembre, 2011 | 19:47

¿Puede la universidad ser divertida? La pregunta que se ha planteado el profesor Lluís Pastor provoca. Y lo hace bien, porque parte de la premisa de que la educación superior se ha fosilizado (“nada permanece inalterable durante diez siglos, excepto la docencia en la universidad”) y ha mantenido un statu quo en beneficio propio, sin mirar el cambio tecnológico que se ha producido alrededor. Igualmente, todo lo que suena a "divertirse" se relaciona con lo insustancial o lo poco académico. Umberto Eco nos recordó cómo era vista la risa en aquella institución medieval llamada abadía benedictina (minuto 1:59 en adelante). Algo queda de esta visión del mundo académico ("la risa es un viento diabólico").

En mi opinión, el profesor Pastor vincula dos ideas fundamentales para quienes nos dedicamos a la formación: diversión y pasión. En efecto, solo quien es un apasionado de la educación puede disfrutar en el aula y puede establecer esa relación emocional con los estudiantes. Paulo Freire, pedagogo de referencia, ya nos advirtió que la educación es un acto de amor.

Por eso, la pregunta no está mal formulada. La pasión tiene que conducir a la creación de un entorno más amigable, que favorezca la relación entre el profesor y el alumno de manera más fluida y que sea, entonces, divertida. La hipótesis del autor consiste en que los medios de comunicación pueden apoyar el cambio y emplearse como método docente para la generación de un diálogo inteligente y un debate apasionado.

El autor reconoce que la creciente gamification de los productos y los servicios abre las puertas para el uso de contenidos y formatos periodísticos con fines educativos en la universidad. “El objetivo”, escribe, “es convertir un recurso docente en un producto periodístico” para que el estudiante sienta atracción por la materia cursada y se divierta.

A mi parece un libro oportuno, porque se plantea el reto de aportar soluciones a la actual deriva educativa. Ya sabemos que hay una crisis, que los estudiantes no leen y escriben mal tanto en Colombia  como en Reino Unido, que hay multitud de alternativas y un largo etcétera de problemas. Pero hay que hacer algo y esta propuesta abre una vía. El autor lo resume en el siguiente manifiesto:

  • Lo divertido no es algo insustancial.
  • Divertido es lo que nos gusta.
  • Divertido es lo que nos apetece siempre.
  • Divertido es lo que nos atrae y entretiene.
  • Divertido es lo que nos apasiona.
  • Divertido es una experiencia creativa.
  • Divertido es lo que nos emociona.
  • Divertido es lo que rescata a los estudiantes del letargo.
  • Divertido es lo que nos permite saber lo que no sabíamos.
  • Divertido es hacer cosas nuevas.
  • Divertido es lo que permite olvidar temporalmente los problemas.
  • Divertido es el trabajo duro si tiene objetivos y estímulos.
  • Divertido es el diálogo porque permite expresarse.
  • Divertido es tener reglas abiertas.
  • Lo satisfactorio es divertido.
  • Aprender es divertido.

Yo me sumo. Creo que ya tenemos el diagnóstico y toca empezar a probar soluciones a la crisis de la universidad. Y estoy seguro que el apoyo de los medios con fines docentes puede ayudar a la renovación. O eso espero.

Nos vemos en Twitter @juanmanfredi

PD. En catalán, Lluis Pastor nos explica por qué la universidad puede ser divertida

 

30 noviembre, 2011 | 08:33

La decisión sobre los sistemas y las tecnologías que se deben emplear en una organización es compleja. Se toman en consideración numerosos elementos de todo tipo: un modelo abierto o cerrado, la creación de una red propia o la participación en las existentes o la externalización de todo o la parte del sistema. En el ámbito de la educación, las universidades tienen que decidir qué tipo de sistemas emplean, teniendo en cuenta que muchos ofrecen un paquete cerrado de hardware y software propietario. Para terminar de incrementar la complejidad, la decisión de “subir a la nube” parece ahora inaplazable.

Para atender esta demanda, Google Apps For Education ha creado un programa que consiste en la agregación y la personalización de cinco herramientas (correo, calendario, Google Docs, sitios web y grupos). Para compartir buenas prácticas y fomentar el uso del modelo cloud ha creado el Foro de Universidades en la Nube. Según los datos proporcionados por la compañía, en España trece instituciones trabajan ya con este modelo, que atiende a 400.000 usuarios. En todo el mundo, la cifra de usuarios alcanza los quince millones de estudiantes, profesores y personal administrativo.

Campus Computing refleja que el cambio a la nube no está siendo tan rápido como se puede pensar. Este proyecto, que analiza el rol de las tecnologías en las instituciones estadounidenses de educación superior desde 1994, muestra que solamente 21 campus cuenta con un plan estratégico para desarrollarse en la nube. Las operaciones más delicadas (como puede ser los ERP o la gestión del CRM) no se desarrollan bajo este sistema, bien sea por razones de privacidad y protección de datos, la falta de competencia entre proveedores, la poca confianza en la herramienta o por la falta de presupuesto para acometer la transformación. Sin embargo, la mayoría de las instituciones sí ha apostado por la externalización del correo electrónico de los estudiantes, que es un cuello de botella permanente. La mayoría de las universidades ha apostado por Google, seguido de las aplicaciones de Microsoft y Zimbra.

El informe muestra otras tendencias al alza: las aplicaciones directamente diseñadas para los smartphones y las tabletas. Según Kenneth C. Green, director del informe, considera que estas herramientas facilitan la experiencia del estudiante y, además, en el mercado hay multitud de proveedores de servicios. De hecho, la encuesta refleja que el 55,3% de las universidades públicas ha creado una aplicación durante el pasado curso o tiene previsto realizarlo éste. Son veinte puntos porcentuales más que en 2010. En el ámbito privado, ya el 50% cuenta con algún tipo de aplicación móvil. En general, más del 70% de los encuestados considera que la tecnología móvil será un elemento esencial en el corto plazo.

En cambio, el ebook no termina de integrarse en las estrategias digitales. Según la encuesta, existe todavía confusión entre los contenidos y las plataformas. Como en otros ámbitos, la proposición de valor pasa por la combinación de tres elementos fundamentales: el precio final para el estudiante, las características técnicas y los formatos. En relación con los contenidos, la nube vuelve a poner de manifiesto la cuestión de la gestión de los derechos de autor. Existe un creciente interés por parte de las instituciones en divulgar el conocimiento y los programas académicos. Por eso se anima a los profesores a producir los contenidos en la nube mediante el uso de licencias Creative Commons. Las razones de fondo son dos. Por un lado, desde el punto de vista del marketing, la expansión de contenidos captar la atención de posibles estudiantes, generar reputación y posicionarse como un centro de referencia académica. Por otro, el uso de licencias Creative Commons reduce los problemas derivados de la gestión de los copyrights.

El proceso de digitalización continúa imparable. En mi opinión, ofrece numerosas ventajas para la gestión y la creación de un entorno. Hay que apostar por un sistema y saber qué consecuencias tiene en la vida cotidiana de la academia; la nube parece una solución válida, pero habrá que esperar un poco todavía para ver hasta dónde puede llegar.

Sobre el autor

Juan Luis Manfredi (@juanmanfredi) es periodista y profesor en la UCLM. Es doctor en Comunicación por la Universidad de Sevilla, donde se licenció en Periodismo e Historia. Es International Executive MBA por IE Business School, así como Máster en Gestión de Empresas Audiovisuales y en Administraciones Públicas. Escribe regularmente en diferentes medios y ayuda a entidades a organizarse en el mundo digital.

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mayo 2012

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