Esta semana
el FT ha publicado una entrevista al Presidente Rajoy. La entrevista tiene poco
interés ya que ni los periodistas del Faro de Vigo de su Pontevedra natal, ni
de los FT consiguen sacar a Rajoy de sus tres o cuatro argumentos de andar por
casa. El Presidente defendió que España no tiene margen para hacer estímulo
fiscal pero que los países que lo deben utilizarlo. Y el periodista, sin mucho
más donde rascar, tituló “Rajoy pide a Merkel estímulos fiscales”
Este
economista observador lleva desde agosto
de 2011 clamando en el desierto para cambiar la política económica europea.
Anticipaba que nos llevaba a una recesión, también en Alemania, y que lo único
que conseguiría era empeorar la crisis del Euro. Posteriormente el FMI con su
economista jefe Blanchard también ha defendido que Alemania debe hacer
estímulos. La Comisión también defendió esta posición en septiembre de 2011,
aunque ambos con muy poca insistencia.
Pero no
todos los economistas estamos de acuerdo en esto. Xala i Marti en su blog defiende que Rajoy y este economista
observador, al que cataloga de Keynesiano, nos equivocamos. Keynes fue un gran
economista y es un halago que te cataloguen de Keynesiano. Pero al igual que
Keynes este economista observador es muy reacio a encasillarse en una escuela
de pensamiento. Desde Jenofonte, grandes economistas han hecho aportaciones a
la Teoría económica y no demuestra mucha inteligencia despreciar un bien tan
escaso como son las buenas ideas.
El maestro
Keynes nos enseñó que un economista debe hacer una observación vigilante de la
realidad y hacer uso de las herramientas teóricas más adecuadas en cada
momento. Reconozco que me ha sorprendido la herramienta que ha elegido el
profesor Xala i Marti. En primer lugar, el modelo Mundell Fleming se basa en el
IS-LM desarrollado por Hicks, supuestamente sobre la obra de Keynes de la
Teoría General. Keynes pudo ver el modelo antes de morir y afirmó “está muy
bien pero no tiene nada que ver con mi Teoría General”
Aún así, el
modelo IS-LM es la base de los macromodelos que usamos los economistas para
hacer predicciones a corto plazo. Pero el modelo tiene dos supuesto muy
simplificadores: i) el nivel de precios es constante por lo tanto no hay
inflación ni deflación y ii) todos los activos son perfectamente sustitutivos,
por lo tanto hay un tipo de interés único que consigue equilibrio en los
mercados financieros y no existen primas de riesgo.
El de la
inflación a corto plazo no influye, pero en una crisis de deuda con restricción
financiera internacional lo único que sabemos es que los inversores se refugian
en deuda pública a corto plazo de los países centrales y repudian el resto de
activos. Por lo tanto, hay infinitos tipos de interés y sus dinámicas son caóticas
y no determinísticas.
Cualquier
curso serio de macroeconomía internacional empieza por el Mundell-Fleming. Pero
tras explicar sus limitaciones se pasa a explicar las paridades descubiertas de
intereses y se introduce el riesgo, como nos enseñó el maestro Dornsbusch que
se doctoró en la escuela de Chicago con Friedman. Luego se enseña a diferenciar
entre bienes transables y no transables que rompen la Ley de precio único y que
tienen dinámicas de ajustes diferentes ante variaciones del tipo de cambio
real. Y por último, se instruye a los alumnos en las crisis cambiarias con
modelos de primera generación de Krugman, de segunda generación de Obstfeld y
de tercera y cuarta generación que son los más apropiados para analizar la
crisis del Euro.
El argumento
de Xala i Marti pone en cuestión su observación vigilante de la realidad. En
2012 los tipos de interés de nuestra deuda pública no pararon de subir y los de
la alemana no pararon de bajar. ¿Dónde fueron los flujos financieros? los
inversores no fueron donde los tipos eran más altos como dice el modelo usado
por el profesor sino se refugiaron en Alemania que llegó a pagar tipos
negativos. O sea el gobierno alemán cobraba a los inversores por custodiar su
dinero.
¿Por qué? Lo
que nos enseñan los modelos de crisis cambiarias es que la causa determinante
de inestabilidad financiera es que los inversores temen que el euro se pueda
romper y vuelven a incorporar el riesgo cambiario en sus decisiones de
inversión. Esto afecta negativamente a España que es un país muy endeudado con
el exterior y vulnerable.
Alemania
tiene exceso de ahorro y poca deuda externa y los inversores consideran con
buen criterio que en caso de ruptura el marco alemán se apreciaría y la peseta
se depreciaría. La depreciación provoca pérdidas a los inversores y por eso
principalmente huyen de España.
La fuga de
capitales ha provocado en España un frenazo brusco de la economía. La caída del
PIB combinada con el aumento de las primas de riesgo ha metido a España en un
crecimiento explosivo de la deuda y en una senda de insostenibilidad que si no
se para nos lleva al impago de la deuda.
¿Cómo se
para? Hay que bajar las primas de riesgo y crecer. Es fácil de decir pero
complicado de conseguir. EEUU con una crisis de deuda muy grave en 2008 lo
consiguió. La Fed mantiene los tipos al 0% aunque la economía crece y las
economías están atrapadas en la liquidez bancaria con fuertes restricciones de
crédito. Esto inhabilita de nuevo el modelo IS-LM convencional ya que la curva
LM es perfectamente elástica y el crecimiento no provoca subida de tipos de
interés a corto plazo.
Pero crecer
es más complicado. España tiene un déficit público muy elevado, con una deuda
pública muy elevada y tiene que emitir deuda pública en 2013 por casi el 25%
del PIB, lo cual en medio de una crisis de deuda es equivalente a la Odisea de
Ulises. Por lo tanto, el ajuste fiscal debe continuar, aunque debe suavizarse
la senda, y eso tendrá efectos contractivos sobre la actividad y el empleo. La
única posibilidad es que nuestras empresas busquen clientes fuera para
compensar el desplome de las ventas domésticas.
Nuestras
empresas han cogido la maleta y han conseguido que China ya sea nuestro primer
cliente de máquina herramienta, uno de nuestros principales sectores con
ventaja competitiva mundial. Nuestras exportaciones a África, el área mundial
con mayor crecimiento, crecen un 30% anual. Pero un tercio de nuestras
exportaciones se concentran en Francia, Alemania y Portugal y les exportamos
principalmente coches y componentes de automóviles. Nuestra industria del automóvil
demostró en 2009 que sigue siendo competitiva con crecimientos de exportaciones
próximos al 50%. Pero si las ventas de coches en Francia y Alemania caen un 15%
y en Portugal un 40% nuestras exportaciones no crecen y el ajuste fiscal nos
mete en una depresión.
Alemania y
Francia deben tomar medidas para que sus consumidores pierdan el miedo y que
vuelvan a comprar coches. En una trampa de la liquidez sólo la política fiscal
o políticas dirigidas a reactivar el crédito como ha hecho China y ha comenzado
a hacer el Reino Unido pueden conseguir que la economía crezca a corto plazo.
El
Presidente Rajoy tenía un diagnóstico equivocado de la crisis. La muestra es
que vendía en la campaña que el PP ya sacó a España de la crisis del 92 y
volvería a hacerlo. En 1996 España tenía superávit comercial, había devaluado
un 30% la peseta y apenas tenía deuda externa. Sus decisiones en la gestión de
la política fiscal y especialmente la gestión de la crisis bancaria y la
intervención de Bankia han provocado la mayor fuga de capitales de la historia
de España en 2012.
Ahora el
Presidente se ha caído del caballo y acierta al pedir a Alemania estímulos
fiscales, en contra de su posición a favor de la austeridad como la salida de
la crisis. El problema es que Merkel no los va a hacer y en el verano podremos comprobar
los efectos del error sobre el desempleo europeo y en Alemania.
Los
economistas no solemos coincidir en el diagnóstico y en las propuestas de
política económica y habitualmente se identifica con problemas ideológicos. Como
ha intentado demostrar este economista observador, en muchas ocasiones las
diferencias se basan en errores conceptuales. Lo mismo que sucede cuando pides
una segunda opinión médica, es probable que no coincida con la primera.
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