El ajuste más duro de la democracia
Desde hace meses este economista observador tiene la sensación de soñar despierto y todo lo que ve en nuestra querida España le recuerda a Irlanda y Portugal. Hoy vuelvo a leer por segunda vez en los medios el mayor ajuste de la democracia, una frase que ya se usó cuando se presentaron los presupuestos hace pocos meses y que también en un clásico en Portugal. El Gobierno acaba de anunciar hoy un ajuste adicional sobre un presupuesto que se aprobó en el Congreso el pasado 28 de junio. Aún así, sigue hablando de la herencia recibida, algo que también me recuerda a Irlanda y Portugal. Se presentan las medidas como la única opción para contentar a la troika, por no decir a Merkel, algo que también me recuerda a Irlanda y Portugal.
La clave no es contentar a la troika sino a los bonistas. La troika es insaciable. Ahora dirán que la rebaja de los sueldos de los funcionarios no es permanente y que la reducción de las prestaciones por desempleo es ridícula que ellos en Portugal la bajaron a 12 meses, la mitad que en España. Hoy la prima de riesgo ha bajado pero como en Portugal y en Irlanda antes de ser intervenidos apenas había transacciones en el mercado secundario de deuda pública. La primera reacción será en la subasta de bonos la semana que viene y si en las próximas semanas el tesoro puede financiarse sólo en los mercados o si se ve obligado a solicitar un programa completo como en Irlanda y Portugal. El pasado domingo Schauble decía en El País que ese escenario era improbable y que era irresponsable plantearlo, lo mismo que decía semanas antes de intervenir Portugal e Irlanda. La Comisión nos relaja los objetivos de déficit pero anunciando un cuadro macro irreal y por lo tanto unos objetivos de déficit inalcanzables, como en Irlanda y Portugal.
¿Qué pasó en Irlanda y Portugal después de la intervención? Que las agencias les pusieron en bono basura, la rentabilidad de sus bonos a dos años subió al 20% y sus bolsas cayeron un 20% adicional. En breve sabremos si seguimos la senda de Irlanda y Portugal. La clave es si los planes mejoran el acceso de nuestro tesoro y de nuestros bancos a los mercados y baja la prima de riesgo. En el memorándum, España cede su soberanía en supervisión y regulación financiera a cambio de 30.000 mill. que el EFSF aún no tiene y tiene que pedir prestado en los mercados. Además, no desembolsará ni un euro en el Frob hasta que le vaya presentando planes de viabilidad entidad por entidad.
En un mundo de máxima incertidumbre los inversores se mueven por señales. La señal del memorándum es que nuestros socios no se fían de nosotros y la pregunta que surge es ¿por qué se van a fiar los inversores internacionales? Fue duro observar y comentar los errores que se cometían en Irlanda y en Portugal, por la troika y por sus gobiernos, pero es muchísimo más duro cuando se comenten en tu país. Nunca en mi vida he deseado más equivocarme pero tengo unas pésimas vibraciones. Y a todo esto, ¿alguien sabe si los europeos tenemos un banco central?
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