El coste de ajustar los desequilibrios
Si pinchas aquí podrás acceder a un excelente artículo de Guillermo de la Dehesa que analiza el principal problema de nuestra querida España y anticipa la hoja de ruta que debe seguir nuestra economía. Nuestro problema es el endeudamiento externo y especialmente la deuda externa neta que se aproxima al 100% del PIB. En esos cálculos deberíamos ajustar los precios de activos y pasivos y seguramente la deuda neta sería inferior. Buena parte de nuestros activos son inversiones que se hicieron en los años noventa que han tenido éxito y que se valoran a precios de adquisición. EEUU actualizó sus precios recientemente y su deuda externa neta cayó del 70% del PIB al 40% por meros ajustes contables. A Irlanda no le ha ido tan bien y de tener una posición equilibrado ha pasado a tener una deuda externa neta del 100% del PIB. La diferencia es que las inversiones en el exterior eran básicamente financieras de sus bancos y parece que no fueron muy acertadas. Nosotros apenas hicimos banca de activos por lo que estaríamos en el caso de EEUU.
No obstante, seguimos teniendo un problema. El análisis de Guillermo usa un nivel de llegada del 20% del PIB para la deuda externa neta, pero el pacto Euro Plus de la Unión Europea marca un 35% cómo límite por lo que el ajuste no tendría que ser tan duro. La hoja de ruta es sencilla de escribir pero complicada de poner en marcha. La receta es el ajuste clásico de una crisis de balanza de pagos: Austeridad de nuestra demanda interna, aumento de nuestra tasa de ahorro y superávit por cuenta corriente. Para conseguir reducir el desempleo en este escenario hay que trasvasar capital y empleo de sectores domésticos ligados a la burbuja a sectores transables que busquen su negocio en el exterior. La devaluación facilita este trasvase pero al estar dentro del Euro necesitamos moderación salarial y aumentos de productividad.
Pero el error es pensar que saldremos de esta con austeridad y deflación salarial. Si esto fuera la solución el mundo nunca habría abandonado el patrón oro. La solución debe ser con crecimiento y con inflación. Y aquí es donde el análisis de Guillermo es más certero. En el gráfico anterior se ve los desequilibrios locales dentro de la Eurozona desde que se creó el Euro sin los cuales no se puede explicar la burbuja de crédito ni la crisis actual. Alemania tuvo una crisis de deuda en el año 2000 y desde entonces ha seguido la estrategia que hemos explicado para la economía española y la única posible dentro de una unión monetaria. El problema es que el consumo privado alemán sigue deprimido y que ahora con los países que tiraron del carro del consumo en la última década están desendeudándose y alguien tiene que consumir o no saldremos de la japonización en la que nos encontramos como nos acaba de recordar Richard Koo. La Eurozona ha tenido el menor crecimiento del planeta durante la última década pero las perspectivas para la década actual son aún más sombrías.
Nuestro consumo privado aumentó mucho pero la población también por lo que en términos per cápita todo se suaviza. Nuestra productividad ha crecido con fuerza, nuestras exportaciones han tenido el mejor comportamiento de la Eurozona desde 2008 y ya tenemos superávit comercial con nuestros socios europeos por primera vez desde nuestra adhesión a la CEE en 1986, cómo acaba de explicar BBVA en un excelente informe. Pagamos unos 70.000 mill de intereses por nuestros pasivos exteriores y recibimos unos 40.000 por nuestros activos por lo que pagamos unos 30.000 mill de euros netos. Esto significa que en 2011 casi tuvimos equilibrio primario en nuestra balanza corriente. En 2007 registramos casi un 10% de déficit por lo que estamos hablando de una corrección sin precedentes históricos. No ha salido gratis y se ha traducido en un fuerte aumento del desempleo y de nuestra deuda pública pero es una evidencia de que podremos hacer el ajuste que plantea Guillermo en su artículo.
El problema es que necesitamos tiempo para hacer ese ajuste y nadie nos vende tiempo. Además de austeridad y reformas, necesitamos estabilidad financiera y necesitamos crecer y es imposible hacerlo si la demanda de nuestros socios europeos están también recesión. Europa tiene un policy mix extremadamente contractivo que nos lleva a la depresión y hasta que no cambiemos nuestra política fiscal y monetaria este economista observador seguirá preocupado. Si un tercio de la Eurozona está sometido a tensión en los mercados y tiene que reducir su déficit público, el resto de países tienen que aumentarlo para al menos conseguir que la política fiscal del conjunto sea al menos neutral. Los canales de transmisión de nuestra política monetaria han sido bombardeados y ese tercio del PIB de la Eurozona padece fugas de capitales y por lo tanto una política monetaria muy contractiva que les ha metido en recesión y que les lleva camino de la depresión y de la reestructuración de la deuda a medio plazo. El BCE debe dejarse de subastas y pasar a un QE como la Fed con el anuncio de un programa de compras de deuda pública y privada con un plazo y una cantidad anunciada a priori. Hasta que los flujos de capitales no vuelvan a la periferia la crisis del Euro sólo puede empeorar. Llevo contando estas cosas del pasado verano y es desesperante ver lo que tardamos los europeos en reaccionar. Pero no vale desmoralizarse, hay que perseverar y decirles a los ciudadanos europeos que si hay salida.
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