En su última reunión el BCE llevó al límite su armamento convencional para inundar el sistema de liquidez, lo que Milton Friedman denominó tirar billetes de 100 $ desde el helicóptero. Esta semana realizará una subasta a tres años con acceso ilimitado y es posible que pueda doblar el dinero que el BCE tiene prestado al sistema bancario. En estos momentos tiene prestados 650.000 mill a los bancos europeos pero estos le devuelven 335.000 a través de la facilidad de depósito por lo que el préstamos neto es de 315.000 mill, un 30% menos que en junio de 2007 antes de que empezara la crisis. Esto es una versión moderna de lo que Karl Brunner denominó trampa de la liquidez bancaria. El banco central inunda de liquidez el sistema pero el dinero no traspasa la barrera bancaria y no llega a empresas y familias lo cual mantiene a las economías estancadas y con escasa capacidad de crecimiento.
¿Por qué no prestan los bancos europeos? Su capitalización es débil tras la crisis y su escaso negocio no permite expectativas de recapitalizarse de manera orgánica, por eso es prioritario recapitalizar las entidades con mayores problemas como está haciendo el FROB en España. Pero el principal problema es de liquidez. Durante la burbuja de crédito el sistema bancario aumento significativamente su endeudamiento bien para dar créditos hipotecarios como en España o bien para hacer banca de activos en Alemania. Ahora cuando llegan los vencimientos de los bonos que emitieron, los inversores quieren reducir su exposición y no les renuevan el préstamo y por eso deben acaparar toda la liquidez que sea posible para atender esos vencimientos. Si un banco no atiende un vencimiento de un bono se repetiría la historia de Lehman, por lo que al menos al proveer toda la liquidez necesaria parece que hemos aprendido de los errores.
El mercado primario de emisiones bancarios está teniendo un comportamiento muy irregular desde 2007 y eso aumenta la incertidumbre de las entidades para poder refinanciar sus vencimientos y les obliga a acaparar liquidez lo cual acaba reflejándose en restricción de crédito, cierre de empresas, destrucción de empleo y recesión. En 2011 el mercado de emisiones se cerró en junio y no se ha vuelto a abrir. En esta situación de extrema iliquidez y restricción de crédito, la intervención de un banco central está justificada o la inestabilidad financiera nos llevaría a otra gran depresión. La cuestión es que el BCE, la Fed y el BoE tienen la misma estrategia, con tipos prácticamente al 0%, pero diferentes sistemas de implementación y se trata de elegir el más eficaz.
La Fed y el BoE empezaron con una estrategia como la del BCE de utilizar al sistema bancario para trasvasar la liquidez al sistema. Pero, tras la quiebra de Lehman, entendieron la trampa de la liquidez en la que nos encontramos y optaron por compras directas de activos en el sistema. La Fed tampoco financia directamente al Tesoro ya que compra los bonos en el secundario pero permite retirar stock de bonos de circulación y abrir huecos en las carteras privadas. Además al comprar directamente combate la deflación de activos y al subir el precio de los bonos genera expectativas de rentabilidad positivas que atraen de nuevo a los inversores privados. Por lo tanto el Quantitative Easing QE o el programa de compra de bonos tiene un efecto multiplicador que le hace muy eficaz para combatir la deflación de activos y retornar al sistema financiero a la senda de estabilidad. No obstante no es una solución mágica. En Reino Unido el empleo sigue estancado y en EEUU crece pero no con la suficiente intensidad como para reducir la tasa de paro la mayor de las últimas seis décadas. Por eso debe combinarse con estímulos fiscales y recapitalización del sistema bancario.
La intervención del BCE es necesaria pero está siendo menos eficaz. El acceso ilimitado a las subastas se puso en marcha en 2008 tras la quiebra de Lehman. Ha evitado una crisis bancaria y una caída del PIB europeo del 15% pero no ha sido suficiente para impedir la crisis del euro en la que estamos inmersos. Sólo el anuncio de la subasta a 3 años ha tenido efectos positivos, como se ha visto en el buen resultado de las subastas del Tesoro español que se ha reflejado en una intensa caída de las rentabilidades y los diferenciales de deuda. La diferencia es que las subastas del BCE son sustitutivas del mercado y no permite normalizar los flujos privados. Es evidente que las medidas tendrán un efecto positivo pero no evitarán la recesión que ya se ha activado en Europa y no conseguirán la necesaria estabilidad financiera para poner suelo a la recesión y sentar las bases a la recuperación.
La intervención del BCE además de ineficaz está creando un sistema perverso que no se refleja en los precios relativos de la economía y que impide ver la gravedad de la dinámica de deuda en la que nos encontramos. Es similar al efecto del paracetamol en vena en un enfermo, le quita la fiebre pero no la infección. El Euro con diferentes estados soberanos no deja de ser un tipo de cambio fijo y funciona como un matrimonio. La Fed sería un matrimonio con bienes gananciales y la Fed de Nueva York se encarga de gestionar todo el balance consolidado de los 12 bancos federales. Mientras, el BCE es un matrimonio con separación de bienes ya que los 17 bancos centrales nacionales mantienen sus balances, se encargan de implementar la política monetaria con su sistema bancario y luego consolidan.

En el gráfico anterior se puede ver el préstamos neto de cada banco central nacional con su sistema bancario. En el caso alemán hay entidades que piden préstamos pero es equivalente a lo que otras llevan a la facilidad depóstos y el neto se aproxima a cero. La contrapartida de esto es la acumulación de reservas y la posición acreedora del Bundesbank alemán con el resto de países que alcanza 500.000 mill. el equivalente al 20% del PIB germano. Hasta 2008 el superávit exterior alemán y los déficits de la mayoría de países de la Eurozona eran principalmente privados y se resolvían de manera en los mercados financieros sin la intervención del BCE. Ahora los ahorradores alemanes se han asustado y no renuevan los vencimientos de los bonos y repatrían el dinero a su país. Supongamos que el bono fue emitido por un banco italiano y acude al Banco de Italia a por dinero prestado para devolver el préstamo a un fondo de pensiones germano. El Banco de Italia para crear dinero bancario necesita una contrapartida y siempre la encuentra en el Bundesbank que anota una posición acreedora y el Banco de Italia una deudora. El ahorrador alemán recibe el dinero pero lo ingresa en un banco en Berlín que acaba depositándolo de nuevo en el Bundesbank. Si la convivencia en el matrimonio es cordial no hay problema ya que comparten los bienes y estaríamos ante un mero problema contable. Pero si el euro se rompe y hay que caer separaciones de bienes, la realidad es que el Bundesbank está socializando el 100% de la deuda privada para que sus ciudadanos puedan recuperar el dinero.
El principal riesgo sería cambiario. Si Italia vuelve a la lira tendría que hacer un default y le devolvería al Bundesbank sus deudas en liras ya que no tendría reservas de divisas suficientes para atender todas sus deudas externas. Supongamos que la Lira se deprecia un 50% con el marco alemán y el Bundesbank perdería el 50% de su anotación. En ese escenario lo normal es que el Bundesbank atendiese todos sus pasivos también en marcos alemanes y tendría que inyectar esa perdida de valor de sus reservas en crédito interno lo cual supondría en último término monetizar con el helicóptero tradicional de Friedman. El problema es que tras la subasta a 3 años de esta semana esta posición acreedora del Bundesbank se puede doblar. La posición seguirá creciendo mientras no se estabilicen los mercados financieros, se abran los mercados primarios de emisiones bancarios y el BCE vuelva a ser un prestador de última instancia y no el único, como sucede en la actualidad.
En Alemania el debate académico sobre este tema es muy intenso. Lo interpretan siempre desde sus intereses y su interpretación es que el Bundesbank está financiando los déficits por cuenta corriente del resto de países. Esta visión es cierta pero también es cierto lo contrario. El Bundesbank, igual que hace el banco central de China, está acumulando reservas para evitar una apreciación de su divisa y proteger su empleo ya que una apreciación del 50% del Marco contra la Lira provocaría una deslocalización industrial de empresas desde Alemania para producir en Italia por los menores costes laborales. La propuesta de los académicos alemanes es poner un límite cuantitativo a la posición acreedora de Alemania lo cual sería equivalente a segmentar la unión monetaria y haría saltar el sistema por los aires. Sería lo mismo que si dentro del matrimonio cada parte le pone un límite de horas a su pareja para usar su coche o su cocina. ¿Cuánto crees que tardarían en divorciarse?
La posición reactiva del Gobierno alemán para evitar no monetizar ni socializar deuda está siendo desastrosa. Es evidente que cualquier solución a la crisis del Euro tiene costes pero los costes de la no acción son infinitamente mayores y el sistema del BCE es puramente entrópico. Hay que hacer el QE, hay que resolver de una vez la reestructuración de la deuda griega, hay que parar la austeridad que, junto a la crisis del euro, nos ha llevado a la recesión y poner a las economías a crecer cuanto antes. La ruptura del Euro tendría efectos desastrosos para todas las partes. De momento la probabilidad de suceso es pequeña pero los costes son infinitos por lo que nunca deben despreciarse. En estos casos conviene no olvidar la frase de Keynes “cuando piensas que va a suceder lo inevitable, surge lo imprevisto” Igual los contribuyentes alemanes se enteran de los resultados desastrosos de las decisiones de la actual Canciller y hay un cambio político en Alemania.
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