¿Es ortodoxo el BCE?
Si pinchas aquí podrás acceder a una noticia preocupante sobre Dexia bank que ayuda a explicar su intervención. Su problema, a parte de solvencia que aún no nos han dicho cual es el agujero, es principalmente de liquidez. Dexia era un banco con baja base de depósitos minoristas y muy dependiente de mercados mayoristas. Por eso no es casual que fuera el primer banco en caer tras la quiebre de Lehman y de nuevo en 2011 cuando los mercados de financiación mayoristas europeos se cerraron bruscamente en julio y aún no se han abierto. Dexia no podía financiar sus vencimientos en los mercados y fue aumentando su apelación al BCE cómo el único prestador posible. El problema es que para conseguir crédito en el BCE necesitas entregar bonos en garantía pero Dexia agotó sus bonos descontables y tuvo que pedir la intervención. Una vez intervenido el banco central nacional, en este caso el Banco de Francia, el de Bélgica y el de Luxemburgo le dan una línea de acceso a la liquidez sin necesidad de garantías denominada ELA que está en los estatutos del BCE.
Hasta aquí no pasa nada, el BCE cumple su misión para la que fueron creados los bancos centrales y evita la caída de una entidad sistémica que se habría llevado por delante el sistema financiero mundial cómo quedó demostrado por el error de la Fed de dejar caer a Lehman para dar ejemplo al resto y evitar el manido riesgo moral. El problema es la cantidad de la intervención, la falta de transparencia por parte del BCE y sobre todo la doble moral. No queda claro en el artículo del FT pero parece que Dexia tiene dispuesto 45.000 mill en la línea y puede disponer hasta 90.000 mill. Lo dispuesto supone que una sola entidad recibe el 7.5% del total de financiación del eurosistema y más de la mitad de lo que recibe toda la banca española, por poner un ejemplo.
Sabemos que la banca griega e irlandesa accede con ELA al BCE, suponemos que la portuguesa también pero la falta de transparencia es total lo cual supone incumplir los estatutos del BCE y los tratados que exigen esa transparencia como un pilar básico de la credibilidad y la consecución de los objetivos de la política monetaria. Pero lo más duro es tener que aguantar que el BCE diga que no compra bonos para no traicionar su ortodoxia y su credibilidad cuando lo hace cada día de manera indirecta cuando acepta esos bonos a descontar por las entidades. En la deuda pública si va anunciando semanalmente sus compras pero lo hace escondiendo la cifra en su compleja web y más preocupante es su actitud con la deuda bancaria. Hace dos meses Trichet se despidió con el anuncio de un nuevo programa de compra de cédulas bancarias cómo el que ya hizo en 2009 y con éxito ya que ayudó a abrir los mercados de financiación mayorista. El programa es un QE en toda regla, cómo los que implementa la Fed, con cantidad y plazo anunciado de antemano aunque de mucho menos importe. En este caso de 40.000 mill veinte veces menor de los que hizo la Fed con titulizaciones. El año que viene a la banca europea le vencen 700.000 mill en bonos y este año en el segundo semestre no habrá podido refinanciar al menos 400.000 por lo que la compra de cédulas es necesaria pero claramente insuficiente para resolver el problema. Lo más increíble es que han pasado dos meses, la tensión en los mercados de financiación va en aumento y aún no han comenzado a implementar el Plan.
Es increíble que los mercados la pasada semana se dejen llevar por puras ilusiones y promesas cuando el análisis frio de los hechos nos lleva a ser extremadamente prudentes sobre la voluntad de actuar tanto del BCE cómo de los gobiernos europeos. Merkel subió a la tribuna de su Parlamento la semana pasada y muy solemne les dijo a sus parlamentarios “el BCE no se comportará cómo la Fed”. Seguimos con un discurso para la parroquia de votantes y otro para los inversores. La realidad es que el BCE ya hace lo mismo que la Fed pero con infinita menor eficacia tanto en los instrumentos que usa como en las cantidades y sobre todo en la implementación. El problema es que los bancos alemanes intervenidos o tienen ELA o acceden al BCE con deuda avalada por el banco malo germano. Esto supone financiar indirectamente al Tesoro para sanear la crisis bancaria, cómo se ha hecho toda la vida, pero Merkel sigue ocultando esa realidad a sus votantes, esperemos que no por mucho tiempo.
Por lo tanto, aún estamos en la fase de negación de la realidad y con discursos diferentes en función del auditorio y así es imposible resolver una crisis de esta magnitud. En 2008 el origen de la crisis fue en EEUU y la buena actuación de la política económica estadounidense, tras el histórico error de la quiebra de Lehman, nos sacó del hoyo. Ahora el origen es en Europa y nadie puede sacarnos, tendremos que ser los europeos los que resolvamos nuestros problemas. De momento, seguimos preocupados por la estructura de un edificio en llamas. Lo primero es apagar el incendio y los segundo ver los daños y reforzar la estructura. Cómo siempre recomiendo, a los políticos, incluyo al Consejo del BCE, no hay que medirles por lo que dicen, sino por lo que hacen y de momento lo que están haciendo nos lleva camino a la recesión y a la deflación.
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