El viernes participé en las Jornadas de Economía Española en la Universidad de Alicante. Esta es la XXVI edición y es uno de los seminarios de mayor tradición académica de nuestra querida España. Para este economista observador supone un enorme esfuerzo compaginar su vida profesional con la académica por eso agradece enormemente el reconocimiento de la Universidad a su trabajo. El reconocimiento ayer fue generalizado por parte de los que fueron mis profesores y de los que yo aprendí y por parte de los alumnos que aprenden ahora de mí y que algún día tendrán que ser ellos los que transmitan ese conocimiento.
Desde julio llevo contando en este blog el desastre que se nos venía encima por la incapacidad de los líderes europeos, especialmente Merkozy, para asumir la realidad y tomar decisiones.
Cómo me dijo recientemente Roberto Lavagna ministro de Argentina en 2003 que llegó tras el caos y se encargó de restaurar el orden “estas crisis no se pueden resolver con los políticamente correcto”. Este economista observador estuvo políticamente muy incorrecto en las Jornadas y dijo las medidas necesarias para resolver la crisis del Euro. Esto ya ha superado la fase de la crisis de la deuda y ha entrado en otra dimensión; ahora es la moneda única y el proyecto europeo el que está en cuestión, tras el contagio a Italia cómo expliqué en El País.
Te adjunto la presentación que hice en Alicante y un resumen de las medidas:Descargar 111110.10 medidas para resolver la crisis de la deuda europea.Alicante
1º Acabar con el maniqueísmo: Alemania ha incumplido el límite de deuda pública desde que entró en el euro y es el tercer país en el ranking de incumplidores. Por lo tanto que Alemania de lecciones de austeridad fiscal es cómo si Mario Conde hubiera ido a las Jornadas de Alicante a dar lecciones de ética en los negocios.
2º Una solución definitiva para Grecia: los griegos no pueden hacer frente a la carga de intereses por lo que hay que bajarla del 8% del PIB al 3%. Eso es un recorte del valor presente de los bonos próximo al 70%. Debe ser forzada, sobre el total de la deuda y debe ser una mezcla de: alargamiento de vencimientos, recorte de cupón, cadencia de pago y quita. Además, Grecia debe crecer o no pagarán nunca. Para ello parte del ahorro que supondrá la quita debe destinarse a inversiones y apoyarlos con fondos Feder y el BEI.
3º Parar el contagio: el problema no es Grecia es el contagio. Toda la deuda externa griega, pública y privada, suma 500.000 millones el 5% del PIB europeo. Eso fue casi la caída que provocó la quiebra de Lehman y ahora sería peor. Por lo tanto, lo deseable es que Grecia siga en el euro pero si los griegos deciden irse y no pagar nada cómo los islandeses, la clave es estar preparados para el evento.
4º El BCE debe anunciar un Plan de compras de 300.000 mill en deuda periférica urgentemente y eliminar la incertidumbre diaria de si va a intervenir o no lo va a hacer. El Tesoro italiano debe renovar 180.000 mill de deuda antes de marzo de 2012. Esa cantidad supera el total de la deuda portuguesa o irlandesa y ni el FEEF ni el FMI tienen capacidad financiera para ayudarle. El objetivo es generar inflación y depreciar el tipo de cambio. Una inflación del 4-5% durante 3-5 años y una depreciación del 25% contra el dólar y supondría una quita encubierta en paridad de compra para los chinos y los árabes del 40% y no saldría en el FT. Los ingresos fiscales van ligados a la inflación por lo que simplemente manteniendo constantes los sueldos de los funcionarios en 3-5 años se corregiría el déficit estructural que ha generado la Gran Recesión.
5º Hay que frenar la austeridad fiscal para reducir el riesgo de recesión. En la Eurozona el recorte del déficit ha sido mínimo pero está muy mal distribuido. España ha reducido el déficit 5 p.p. Mientras las exportaciones han crecido con fuerza ha sido posible pero en 2012 las exportaciones sobre todo en Europa estará estancadas y reducir el déficit profundizará la recesión y aumentará el temor al impago de los inversores internacionales, complicando la crisis financiera y la restricción. Alemania debe anunciar planes de estímulo cómo le ha pedido el G-20 y la Comisión Europea pero en serio. Merkel acaba de anunciar una rebaja de impuestos de dos décimas del PIB diferida en 2013 y 2014 que es un insulto a la inteligencia.
6º Abrir los mercados primarios bancarios: el BCE debe implementar urgentemente su plan de compra de cédulas y aumentar su cuantía. Además, hay que aprobar la propuesta de la EBA de los euroavales ya que además del mercado de cédulas es urgente abrir los mercados de deuda senior que han desparecido desde junio.
7º Hay que frenar la desintegración financiera: si los flujos se siguen nacionalizando Europa dejará de ser una moneda única. Por esta razón los riesgos son tan elevados y hay que actuar para estabilizar los mercados o la dinámica será muy destructiva. Las economías son como los edificios. Primero se agrietan, luego tumban y mucho después acaban cayendo. De momento estamos viendo grietas en el proyecto europeo y urge actuar. La clave es un buen diagnóstico de los problemas y reparar lo dañado. Buena parte de la estructura del proyecto sigue intacta.
8º Frenar el desapalancamiento bancario: La reducción del ratio de crédito sobre depósitos era inevitable tras la Gran Recesión pero está siendo demasiado rápida y caótica. Esto exige a las entidades restringir el crédito y luchar por el pasivo para disponer de la liquidez necesaria para poder atender los vencimientos de deuda que no se renuevan o de lo contrario incumplirían pagos, cómo hizo Lehman Brothers, y sería el caos. El problema es que la restricción de cantidad de crédito y el aumento de los tipos de interés efectivos son la principal dinámica recesiva en Europa y lo serán en el mundo en breve. Para ello hay que recapitalizar el sistema bancario pero caso a caos y especialmente las entidades sistémicas más descapitalizadas, especialmente en Alemania. Después de recapitalizar hay que reestructurarlas y ponerlas en la senda de la viabilidad.
9º Corregir los desequilibrios globales: en el maniqueísmo sólo se habla de los países con déficit por cuenta corriente pero en el gráfico se observa cómo, tras el pinchazo de su burbuja inmobiliaria en 2000, Alemania es una economía enferma cómo lo es Japón donde su consumo privado está deprimido desde entonces y sólo vive gracias a las exportaciones. Pero dos tercios de las exportaciones se dirigen a la Eurozona y si el consumo en los países deficitarios también está deprimido por lo tanto el conjunto de la economía de la Eurozona se enfrenta a un crecimiento potencial muy bajo durante la próxima década, cómo Japón. España es un buen ejemplo para los deficitarios. En 2007 nuestro déficit exterior era del 11% del PIB y en 2012 será del 2%. El problema son Grecia y Portugal por su baja productividad y falta de competitividad. Pero el principal problema es Alemania que supone un tercio del PIB. O Alemania rompe su círculo vicioso de elevadas tasas de ahorro, reactiva su consumo privado y vuelve a ser la locomotora de Europa o las perspectivas para el conjunto de la Eurozona para la próxima década son sombrías. Bajo crecimiento potencial, aumenta las dudas sobre la insostenibilidad de la deuda y complica la resolución de la crisis del Euro.
10º Realinamiento cambiario: En los noventa los alemanes fueron los inflacionistas del sistema ahora son el resto de países y los alemanes son deflacionistas. Hay que encontrar la virtud en el término medio. Los países más inflacionistas cómo España deben tener varios años de estabilidad salariar para realinear su tipo de cambio real dentro del Euro. Pero Alemania debe generar inflación salarial y para eso hace falta crecer, que las familias germanas le pierdan el miedo al futuro y bajen su excesiva tasa de ahorro y que el BCE permita algo más de inflación.
Para acabar y al tratarse de unas Jornadas sobre economía española hablé en clavo local. El principal problema de nuestra querida España es la elevada exposición de nuestro sistema bancario a la financiación en los mercados de capitales. El Tesoro público mantiene la misma dependencia que en 1995 pero la banca ha pasado de no tener nada a ser muy dependiente. Podemos seguir con el maniqueísmo que los bancos son malos y los culpables pero detrás está la financiación a empresas y familias. Los mercados están cerrados, la banca tiene que devolver el dinero que tomó prestado en la década anterior y esos recursos no están disponibles para nuevo flujo de crédito. Esta es la causa de que nuestras ventas de vivienda, de coches y la inversión de las empresas estén estancadas. La obsesión por la austeridad germánica que tiene buena prensa en nuestra querida España sólo conseguirá meternos de nuevo en recesión peor no conseguirá mejorar nuestro acceso a los mercados y desatascar el canal crediticio cómo nos recuerda Richard Koo, el economista que mejor ha estudiado los errores de política económica en Japón en los noventa y que nos advierte que en Europa estamos cometiéndolos todos casi con determinismo histórico.
España debe continuar su agenda de reformas. Hemos hecho las leyes y ahora toca hacer los reglamentos y ver si se consiguen los objetivos. De lo contario habrá que reformar las reformas. La consolidación fiscal debe ser la que la economía pueda asumir sin entrar en recesión y las medidas deben ser inclusivas. El mayor riesgo de este tipo de crisis es que acaben en una fractura social, entonces todo se pone en cuestión, hasta la democracia. Los recortes de gasto público deben perseguir mejoras de eficiencia pero no tenemos un nivel de gasto o funcionarios públicos elevado comparado con nuestros socios. Nuestro problema ha sido la caída de los ingresos fiscales, especialmente en las comunidades autónomas. Las CCAA tuvieron un gasto explosivo, todas independientemente el color político, y deben reestructurarse. Pero su principal problema fue financiar ese gasto con impuestos burbujeantes sobre la venta de vivienda y la formalización de hipotecas. Hay que recomponer nuestra estructura fiscal con las subidas de impuestos con menor impacto sobre la actividad. El impuesto de sociedades debe introducir un suelo al tipo efectivo como en Alemania o EEUU y hay que subir de nuevo el tipo sobre las plusvalías en el IRPF cómo ha hecho Cameron en Reino Unido, al menos hasta el 25%, para eliminar arbitrajes con el impuesto de sociedades.
El año que viene los vencimientos de deuda, especialmente a corto plazo, que tiene que afrontar nuestra querida España, especialmente su sistema bancario imponen mucho respeto. Por eso es clave que se normalice el acceso a los mercados de emisiones y que Europa ponga en marcha las medidas aquí propuestas. Los inversores están asustados con España pero el Tesoro sigue financiándose a pesar de la extrema tensión. Por eso nuestra política económica debe buscar no espantarlos cómo ha sucedido desde abril de 2010. En este escenario lo mejor es enemigo de lo bueno y hay que olvidarse de los manuales tradicionales y leer bien la psicología de los inversores. Este economista observador lleva 20 años conviviendo con ellos, cómo la bióloga de Gorilas en la Niebla, y seguramente por esa razón muestra tanta preocupación por los acontecimientos que hemos vivido en Europa desde la pasada primavera. Los inversores, cómo los gorilas, se ponen muy violentos y es mejor no provocarles. El ejemplo es Italia donde el colapso no lo han provocado malvados vendedores en corto sino ventas masivas de compradores de bonos que huyen de Italia y de Europa ante la incapacidad de sus líderes para garantizar la estabilidad, el entorno natural que busca un bonista.
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