Esta semana he tenido el placer de cenar con Pissarides que recibió el Nobel por sus aportaciones al estudio del mercado de trabajo y vino a Madrid para dar una conferencia en la Fundación del Pino. Keynes ya habló de fricciones en el mercado de trabajo que justificaban que fuese un mercado particular. Los economistas posteriores fueron afinando el estudio hasta que Pissarides formalizó matemáticamente el problema de los costes de búsqueda. En el mercado de trabajo hay información imperfecta, como en la compra de coches de segunda mano, y eso hace que la senda que conduce al equilibrio sea compleja e inestable. Pero la mayor aportación de Keynes fue relacionar el ciclo del desempleo como algo endógeno al ciclo económico ya que el empleo siempre es la principal variable de ajuste de costes de las empresas. Esto justifica que en situaciones de infrademanda, como la actual, la tasa de desempleo en la OCDE esté en máximos desde la segunda guerra mundial.
La elevada tasa de paro española siempre deriva al mal funcionamiento en nuestro mercado de trabajo. La principal disfunción es la dualidad y la segmentación en temporales e indefinidos y la siguiente es la falta de flexibilidad de las condiciones de empleo que llevan a que el ajuste sea vía empleo y no vía salarios.
Es evidente que hay problemas institucionales en nuestro mercado de trabajo o no sería posible explicar una tasa de paro tan elevada. Los había en 2006 cuando creábamos un millón de empleos había dos millones de parados y necesitábamos que vinieran 600.000 inmigrantes para cubrir la oferta. Por lo tanto esos dos millones son para friccional y eso justifica buena parte de nuestra alta tasa de paro relativa.
Pero a este economista observador le sorprendió que el Nobel dijera que la burbuja inmobiliaria no fuera determinante para explicar nuestra tasa de paro. En enero de 2008 había 2.5 millones de personas trabajando en la construcción y ahora hay 1.3. Sólo eso explica más de la mitad de la destrucción de empleo. Si sumas sectores relacionados con el boom, industriales y de servicios, la cifra se aproxima a dos tercios de la destrucción de empleo. Tiene lógica ya que también explicaban la mayor parte de la creación de empleo hasta 2007.
Este economista observador le preguntó que si podía explicar cómo era posible que con instituciones tan malas en nuestro mercado de trabajo, España era el país del Euro que más empleo había creado desde 1999. La burbuja ya explotó por lo que yo le pregunté al Nobel ¿dónde trabajan ahora? Otra cuestión es que los empresarios tienen fobia a contratar indefinido pero la realidad es que de los casi 6 millones de empleos netos creados en nuestra querida España desde 1994, 5 millones tienen contratos indefinidos. Se dice que creamos empleos de mala calidad pero un tercio de nuestros ocupados tienen estudios universitarios y llega al 40% en el caso de las mujeres. El Nobel siguió diciendo que el problema era el mercado de trabajo pero no respondió a mis preguntas.

Este economista observador desvió el debate sobre EEUU y el Reino Unido, descargar el alto componente emocional en la mesa. Ambas son economías que han tenido burbuja inmobiliaria y ahora tienen restricción de crédito. En el gráfico se puede observar el desplome de la ratio de empleo en EEUU y el estancamiento sin duda dos hechos atípicos en las recesiones anteriores. Le pregunté al Nobel si había relación causal entre la ratio de empleo, la restricción de crédito y la depresión en el sector residencial de EEUU. Tampoco contestó pero me dijo que el mercado de trabajo en EEUU ya no era tan flexible como en los 80’s.
Estaba en la mesa una persona que fue responsable de una de nuestras multinacionales en América Latina y tuvo bajo su cargo más de 10.000 trabajadores. Su tesis, es que la demanda de empleo depende del ciclo de ventas y de inversión, algo que enseñamos a los estudiantes de economía en la Universidad y que proponía el Nobel para crear empleo. Dijo que lo mismo que Adam Smith, crear buenas condiciones para las pequeñas y medianas empresas. Este economista observador replicó diciendo que en Brasil y en China se crea empleo y que si es por qué hay mejores condiciones para las pequeñas empresas que en EEUU. El Nobel bajó la cabeza y se concentró en saborear su postre.
El empresario criticó la propuesta de contrato único que defiende el Nobel y también la CEOE. Su tesis es que nunca le ha gustado el café para todos y que prefiere un menú con varios contrataos para tener libertad para elegir. En la mesa había economistas ultraliberales y la cita del libro de Friedman les rompió los esquemas. La clave de la dualidad es la gran diferencia entre el coste despedir a un temporal y al fijo. El contrato único lo resuelve haciendo a todos temporales, pero el problema no es los tipos de contratos sino la fricción que generan los costes.
Falto de respuestas del invitado, le expliqué por qué España ha sido el país que más empleos ha creado del Euro y el doble que el Reino Unido. Le dije “Chris cuando vuelvas a Londres recuerda que el sistema de control aéreo está diseñado por ingenieros españoles, las nuevas pistas de aterrizaje también, la remodelación de las Terminales 2 y 3 por arquitectos españoles y todo lo va a desarrollar una constructora española, con jefes de obra españoles. La luz no es escocesa, es española, el teléfono es español, el Nobel no sabía que O2 era de Telefónica, el banco es español, el aeropuerto está gestionado por españoles y el tren que te lleva al centro de Londres también. Ejecutamos obra con más calidad que los ingleses, en la mitad de tiempo y tres veces más barato. Esto está pasando en América Latina, pero también en EEUU, en Alemania, en China y en La Meca, donde unos sarracenos españoles van a construir el tren sagrado de los musulmanes. Le expliqué el milagro. Talgo fue una empresa creado al auspicio de Franco y que se protegía de la competencia por el diferente ancho de vía que tenemos en España. Ahora tenemos ancho de vía, hemos eliminado los aranceles que la protegían y es una empresa ultracompetitiva.
Nadie niega que tenemos un problema de desempleo. Nadie niega que haya que mejorar nuestras instituciones del mercado de trabajo. Acabamos de aprobar dos reformas importantes y si no funcionan habrá que hacer más. Nadie niega que los economistas debemos mucho a los modelos de Pissarides para entender el mercado de trabajo. Pero es evidente que sus aportaciones para explicar la crisis son cuando menos surrealistas.
Cenamos en la sala Keynes del Club Financiero Génova. Este economista observador no eligió el lugar pero fue una premonición. Ochenta años después de la Gran Depresión seguimos con los mismos debates que llevaron al brillante economista británico a escribir su Teoría General. Su teoría no es general ya que no sirve cuando las economías tienen brecha de producción positiva y generan presiones inflacionistas. Pero cuando la brecha de producción es negativa, como en la actualidad, y además estamos en una trampa de liquidez bancaria tan brutal este economista observador se pregunta ¿cómo es posible que haya gente que no sea keynesiana? La solución es estabilizar los mercados, apoyar con gasto público que las economías cierren su brecha de producción negativa y por supuesto hacer reformas y mejorar nuestras instituciones. Pero algunos siguen obsesionados por empezar la casa por el tejado.
En la campaña Rubalcaba, sin poner en cuestión que hay que seguir reduciendo el déficit, ya ha dicho que los malos datos de desempleo obligan a minorar la intensidad del ajuste. Rajoy sigue con su discurso de austeridad sin matices. El Plan de consolidación era llegar al 3% de déficit en 2014 y en mayo nos obligaron a anticiparlo a 2013. El fuerte crecimiento de nuestras exportaciones nos ha permitido compensar el impacto de una reducción histórica de 5 puntos de déficit. Para 2012 las previsiones para Francia y Alemania, nuestros principales clientes son en el mejor de los casos de estancamiento por lo que nuestras exportaciones también se frenarán. Si seguimos con la misma intensidad de austeridad registraremos una intensa recesión similar a la de 1992, aumentará el desempleo y las dudas de los inversores internacionales por lo que habrá más restricción de crédito. En 2012 a nuestros bancos les vencen 130.000 millones de euros de bonos de largo plazo, el 13% del PIB. Las políticas deben ser intentar que renueven la mayor cantidad posible, aquí es necesario solucionar la crisis griega. Si no lo hacen habrá recesión, por mucho que lo diga el Nobel, Rajoy o el arcángel San Miguel. Hay que renegociar con Europa y volver a la senda original del alcanzar el 3% en 2014.
En 2008 el PSOE habló de pleno empleo pero el PP en su programa prometía una tasa de paro del 6.5% en 2012. ¿Con el PP no habría habido crisis internacionales, restricción de crédito y pinchazo de la burbuja inmobiliaria? El Gobierno tuvo que aterrizar bruscamente en 2008 y luego en 2010 pero el PP sigue en la nube.
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