Por fin este fin de semana he podido ver el documental Inside jobs. La crisis de la deuda europea y un bebe de un añito le dejan muy poco tiempo libre a este economista observador. Debo reconocer que me ha encantado y está francamente bien hecho lo cual ayuda a entender que le hayan dado el Oscar. El documental recoge infinita información la mayoría inapelable, aunque tiene poco análisis económico y a veces llega a conclusiones no muy correctas, por eso he pensado en completar el documental con este post.
No obstante, la misión del documental no era contar una bibliografía sobre crisis financieras sino despertar la conciencia de la sociedad y lo ha conseguido. A este economista observador le ha recordado los primeros documentales sobre la lucha del Rainbow Warrior de Greenpeace en las costas gallegas para evitar que se vertieran al océano barriles con residuos radiactivos. Desde entonces seguimos teniendo centrales nucleares y produciendo residuos pero al menos Greenpace consiguió que se construyeran cementerios nucleares, conservar nuestros océanos y permitir que los humanos tengamos una relación menos agresiva con nuestro planeta. Espero que Inside jobs consiga que en el futuro tengamos un sistema financiero menos inestable que cumpla su misión en una economía de mercado pero sin ponerla en riesgo como ha sucedido durante la Gran Recesión.
Lo que cuenta el documental no es nuevo. Hyman Minsky en su hipótesis de inestabilidad financiera ya nos explicaba el problema. El sector financiero tiene escasa capacidad de diferenciación del servicio por lo que cuando aumenta la presión competitiva, habitualmente tras procesos de desregulación financiera, las entidades optan por una huida hacia adelante, asumiendo más riesgos para aumentar su rentabilidad. El proceso siempre acaba con una crisis bancaria que tiene que sufragar el contribuyente.
¿Qué sabemos hoy que Minsky no sabía? Esta crisis financiera ha seguido fielmente la hipótesis de Minsky, como demuestra el documental, pero con matices sobre crisis anteriores. La primera es que nos encontramos en el mayor momento de globalización financiera de la historia de la humanidad y por eso en el documental se ve como tras la quiebra de Lehman el comercio mundial colapsó inmediatamente. Por esta razón, los economistas demandamos más gobernanza global y más coordinación de políticas económicas. Aquí hay que diferenciarse de los antiglobalización ya que lo que pedimos es regular la Globalización para evitar los riesgos de contagio y suavizar los ciclos para evitar crisis tan violentas como la que hemos vivido. Te recomiendo el último libra de Dani Rodrik “The paradox of Globalization” creo que aún no está traducido al español pero es de lo mejor que he leído en mucho tiempo.
La otra es la innovación financiera, especialmente la titulización que en el reportaje está mal traducida por bursalización. Y sobre todo el sistema bancario en la sombra que en el documental ni se nombra pero que este economista observador considera clave para entender la Gran Recesión. La titulización igual que los derivados tienen sentido económico y eso es lo que intentan explicar, con escaso éxito, los académicos en el documental. El problema es que mal usadas son armas de destrucción masiva y aquí los economistas y el paradigma dominante no supimos anticipar los fenómenos que estaban anticipando una gran crisis. Por eso es justo que hayamos quedado en el documental como culpables intelectuales de esta crisis. Sin querer excusar a la profesión, la realidad es que no hemos tenido cifras del sistema bancario en la sombra hasta 2010 y eran impensablemente elevadas, pero como hizo Rajan debimos ser más duros en la crítica sobre los excesos que ya eran evidentes desde los años noventa. Yo soy partidario que se siga titulizando y usando derivados pero limitando su uso, sólo cuando esté justificado y limitando la capacidad del sistema financiero para asumir riesgos en esos mercados que pongan en riesgo la economía real.
Por ejemplo, mientras en EEUU el mercado de titulizaciones ha tenido una morosidad del 8% desde 2007, especialmente concentrada en subprime, en Europa tan sólo ha sido del 1%. En Europa el principal instrumento es la cédula hipotecaria, covered bond, y desde 2007 no ha habido ninguno de estos instrumentos que haya incumplido pagos. Estos instrumentos permiten a las entidades financieras alargar su duración de financiación y por tanto la duración de los créditos, reducir sus costes de financiación y modular mejor sus riesgos. El problema fue que se permitió a las entidades aventurarse con vehículos en paraísos fiscales fuera del balance supervisado y ahí se asumieron los mayores riesgos. En la sombra no había exigencias de capital y las entidades a través de activos calificados como máxima calidad por las agencias de rating con unos niveles de endeudamiento y apalancamientos que hicieron el sistema financiero muy vulnerable. Las entidades encontraron un mecanismo de generación de liquidez endógena al margen del banco central pero el secreto era mayor apalancamiento y vulnerabilidad financiera.
El Banco de España prohibió la banca de activos fuera de balance y vender el riesgo totalmente de los activos titulizados, lo cual ha evitado la debacle de nuestros sistema bancario y un coste desproporcionado para los contribuyentes. No obstante, la extrema accesibilidad a la financiación mayorista llevó a nuestro sistema bancario a apalancarse, sin llegar a los extremos de EEUU o Islandia que se cuentan en el documental, y cuando los mercados colapsaron tuvimos que desendeudarnos bruscamente y ayuda a explicar la contracción de crédito y la peor recesión desde los años cuarenta.
Basilea III supondrá una mejora en la regulación. Pero hay que desvincular a la banca del poder político, aquí el documental es mucho más eficaz que miles de informes técnicos, hay que profundizar en la regulación global, especialmente en el uso de derivados financieros. Pero sobre todo hay que estar alerta y cuando volvamos a ver indicios hay que actuar. La burbuja inmobiliaria en China avanza y también en Brasil en ambos casos conectada con precios de las bolsas desorbitados. En ambas economías las políticas monetarias ya se han endurecido pero la clave es el ciclo del crédito y por eso es tan importante la supervisión incisiva del sistema bancario.
El problema es que las burbujas son como una droga. En el documental cuentan que asumir riesgos con dinero activa las mismas zonas del cerebro que la cocaína. Pero fuera de los mercados, las burbujas generan actividad, empleo y cuando las cosas van viento en pompa los gobernantes asumen riesgos de parar la fiesta. Los economistas sabemos detectar desequilibrios y tendencias no sostenibles pero no tenemos instrumentos precisos y eso limita la capacidad de acción. No obstante medidas preventivas que suavicen esas tendencias insostenibles limitarían significativamente el riesgo de accidentes financieros aunque los eliminan del todo. Los economistas estamos a la búsqueda de un nuevo paradigma pero aún no lo hemos encontrado. Al menos las generaciones vivas no olvidaremos esta crisis y la contaremos en las universidades para evitar que vuelva a repetirse.
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