Ayer, como esperaba este economista observador, los líderes de la Eurozona volvieron a defraudar y ni si quiera la crisis política portuguesa que tendrá que repercusiones económicas y amenaza con provocar la tercera replica de la crisis de la deuda tras Grecia e Irlanda fue suficiente para que se avanzara en la flexibilización del Fondo de Ayuda que ya está en vigor. Alea jacta est, el parlamento portugués acaba de cometer un error histórico que tendrá consecuencias que la sociedad tardará décadas en superar y la Eurozona sigue sin tener un posición política que lidere el proceso.
Sin embargo, para nuestra querida España, la Cumbre de Jefes de Estado se resolvió satisfactoriamente. Los diferenciales de nuestra deuda pública con Alemania volvieron a disminuir, a pesar de la crisis política portuguesa, lo cual es una excelente señal. Sin duda. Los inversores comienzan a valorar no sólo las medidas puestas en marcha el pasado año sino que nuestras familias hayan reducido significativamente su tasa de ahorro y haya crecido el consumo, lo cual aleja el fantasma del caso japonés, y que nuestras empresas hayan demostrado su competitividad con un espectacular crecimiento de nuestras exportaciones y hayan iniciado un ciclo de inversión.
No obstante, como siempre digo, además de serlo hay que parecerlo y ayer el Gobierno volvió a tocar la melodía que los inversores quieren escuchar. La Vicepresidenta a primera hora repitió que sus pilares de la política económica son: consolidación presupuestaria y cumplimiento del objetivo del 6% de déficit en 2011, reformas estructurales y medidas para reactivar la creación de empleo. Posteriormente, el Presidente, tras la Cumbre, anunció nuevas medidas en Bruselas pero sin duda la que más ha gustado a este economista observador es el establecimiento de una regla fiscal para cumplir nuestro compromiso del Pacto del Euro.
La iniciativa alemana tenía un componente positivo que era conseguir que la regla del Pacto de Estabilidad y Crecimiento pasará por desarrollar leyes internas en cada país miembro para reforzarla y evitar que el único límite fuera la sanción de Bruselas. Pero, tenía un componente negativo que era exigir que tuviera rango constitucional y que la regla fuera tener déficit estructural cero cada año, como han aprobado en Alemania y entrará en vigor en 2016.
La regla conseguiría el objetivo clásico de los postkeynesianos de los años cincuenta de conseguir un déficit cero a lo largo del ciclo, en contra de la regla clásica que obligaba a los gobiernos a tener déficit cero nominal cada año. La regla clásica era claramente procíclica y en los años treinta cuando las familias y las empresas redujeron drásticamente su gasto, cayeron los ingresos y eso obligó a los gobiernos a reducir también drásticamente el gasto, siendo una de las causas de la Gran Depresión. La principal lucha de Keynes durante la Gran Depresión y en su Teoría General fue acabar con esa regla fiscal tan dañina.
La propuesta alemana utiliza el déficit estructural por lo tanto tendrán que estimar el PIB potencial y eliminar cada año su componente cíclico. En las expansiones, la economía crece por encima del potencial, por lo tanto los ingresos fiscales serían mayores que los de regla, y habría superávit fiscal y en las recesiones los ingresos caen y hay déficit. Pero cada año el superávit y el déficit queda limitado a lo que se conoce como estabilizadores automáticos que son partidas de ingresos y gastos del presupuesto ligadas al ciclo, pero no se podría haber utilizado medidas discrecionales como las que recomendó el G-20 en 2008 y que fueron determinantes para poner un suelo a la recesión. Merkel fue muy reacia en los peores meses de la recesión a estas medidas pero en la primavera de 2009, meses antes de las elecciones en la que se jugaba la reelección, hizo uso de ellas, la más exitosa fue una subvención a la venta de coches que tuvo mucho éxito para reactivar la demanda, aunque con mucha menor intensidad que el resto de socios.
Si pinchas aquí podrás acceder a la base de datos del FMI y comprobar que tan sólo Finlandia habría 2cumplido la regla alemana en la década previa a la Gran Recesión. Alemania ha mantenido un déficit estructural próximo al 3% desde su unificación y sorprendentemente se ha aproximado a la regla durante la Gran Recesión, por lo tanto Merkel ha cometido el error de los países durante la Gran Depresión al hacer una política procíclica. ¿Qué habría pasado si el resto de países desde China hasta EEUU hubieran seguido la regla Merkel? Pues que seguiríamos en el agujero negro de la recesión y ya hablaríamos de la 2ª Gran Depresión. ¿Por qué le ha salido tan bien la jugada a Alemania? Por qué era un país con bajo endeudamiento y porque han hecho el gorrón y en un mundo globalizado, vía exportaciones, se han aprovechado de la política fiscal del resto de países.
¿Qué propone el Gobierno de nuestra querida España? Una regla en vez sobre el saldo estructural, sobre el gasto estructural. También habrá que estimar el crecimiento potencial nominal de la economía y fijar el límite de gasto en los presupuestos sobre ese nivel. Al igual que en Alemania, en las expansiones los ingresos fiscales crecerán más que el límite de gasto y habrá superávit y en las recesiones al revés, habrá déficit pero también se conseguirá la premisa postkeynesiana de alcanzar el déficit cero a lo largo del ciclo. Sin embargo, al fijar el límite sólo sobre el gasto da margen para no bajar el mismo durante las recesiones y compensar el desplome de gasto privado y además da más margen a los ingresos en las distintas fases del ciclo. Por ejemplo, en nuestra querida España durante el boom, los ingresos fiscales crecían más del doble del PIB nominal potencial de la economía. Por lo tanto, la regla nos habría permitido tener superávit fiscales desde el año 2000 y más margen para afrontar el pinchazo de la burbuja y la intensa destrucción de empleo que han generado un elevado déficit en la Gran Recesión. Nuestra regla coincide también más con la visión ricardiana, en homenaje al gran economista británico David Ricardo, según la cual la clave de la política fiscal es el control del gasto ya que en los ingresos si no son suficientes para financiar el gasto aumenta la deuda pública que no es otra cosa que más impuestos futuros.
La regla que propone el Gobierno de nuestra querida España tiene otra ventaja y es que será muy sencilla de explicar a los inversores internacionales, supondrá un plus adicional de credibilidad y ayudará a cerrar nuestro diferencial con la deuda alemana. De momento será de aplicación a la Administración Central, a la Seguridad Social y a los ayuntamientos, por lo tanto afectará al 70% de nuestro gasto público. Quedan fuera las CCAA que esperemos se unan al acuerdo en el Consejo de Política Fiscal, para lo cual será clave el apoyo del PP y de las comunidades en las que gobierna.
En un mundo plagado de incertidumbre, los inversores buscan señales y sin duda ayer han recibido una buena noticia de nuestra querida España. Ahora nos queda el acuerdo de la negociación colectiva y resolver la intervención del FROB en las entidades que no cumplen los nuevos requisitos de capital y que además no optarán por salir a bolsa. Ánimo, podemos.
PD.: Ahora puedes seguir al economista observador en Twitter
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