27 febrero, 2011 | 23:22
El Pura Sangre español, el euro y la Gran Recesión
La pasada semana se publicaron la balanza comercial española de 2010 y ya tenemos datos agregados para comparar. El déficit en 2010 se situó en 52.000 millones, casi la mitad que en 2008 pero con un importante cambio en su composición. El déficit de la balanza no energética se situaba en 17.000 millones versus los 51.000 de 2008 por lo tanto el 70% de nuestro déficit comercial el pasado año se explica por nuestras importaciones de energía.
Para analizar nuestra competitividad conviene ver la evolución de nuestra balanza con la eurozona y con Alemania. En el gráfico anterior se puede ver el fuerte repunte de nuestras exportaciones a la Eurozona mientras las importaciones han crecido tan sólo la mitad. ¿Cuál es el resultado? El resultado es que hemos pasado de un déficit de 26.000 millones en 2008 a equilibrio en nuestras relaciones con nuestros socios en 2010. Con Alemania mantenemos un déficit de 9.000 millones pero es muy inferior a los 19.000 de 2008. El otro día comía con un buen amigo y mejor periodista con muchos años de experiencia a sus espaldas y me decía que en periodismo era muy necesario resaltar lo obvio. Este economista observador pensó que en economía también es necesario resaltar lo obvio.
Obviamente. Buena parte de nuestro déficit comercial era por el fuerte crecimiento de nuestra demanda interna ligada al boom residencial. Acabado el boom, acabado gran parte del problema. Otra parte es por nuestra dependencia del petróleo y el gas. Solución: ahorro energético y energías alternativas. En ambas soluciones debe primar la eficiencia energética y económica y por eso hay que poner orden a las excesivas subvenciones a las renovables pero debemos seguir potenciando su uso. Piensa que cuando se amorticen las inversiones eólicas y termosolares el coste marginal de producir la última unidad producida se aproximará a cero y entonces serán las energías más baratas del mundo.
Nuestra productividad estuvo estancada desde 1996 a 2006 y acumulamos un diferencial de inflación con nuestros socios y había dudas razonables sobre nuestra competitividad. Las dudas se han disipado. Nuestras exportaciones cayeron menos que el comercio mundial en 2009 y aumentaron más en 2010 por lo que hemos ganado cuota de mercado mundial en la peor crisis del comercio mundial jamás contada. También cayeron menos que las alemanas en 2009 y aumentaron más en 2010. Todo esto se ha conseguido con aumentos de los precios de exportación en 2010 del 6% por lo tanto nuestras empresas exportadoras han demostrado ser competitivas y han compensado el diferencial de costes salariales con diferenciación de producto y productividad por empleado.
Nadie duda que Alemania es líder mundial de competitividad pero queda claro que está lejos de ser la locomotora de Europa. Su consumo privado sigue estancado, sus importaciones también y sigue siendo vagón que vive de la recuperación del resto del mundo, especialmente de los países emergentes.
Si tenemos equilibrio comercial con la Eurozona y déficit con Alemania, tenemos superávit con el resto de países excluyendo Alemania. La metáfora del Pura Sangre español refleja esta capacidad para competir en entornos globales tan competitivos. Desde 1959, siempre había funcionado así pero nunca dentro de un área monetaria óptima, con el tipo de cambio sobrevalorado, por lo tanto este economista observador también dudaba en 2006 cómo sería la dinámica de ajuste. Ahora queda claro que con nuestro Pura Sangre siempre hay que apostar a ganador. Ánimo, podemos.
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