Hoy publica El País que fondos extranjeros acechan a las cajas. Realmente se trata de los llamados fondos buitres y ya llevan bastante tiempo sobrevolando nuestra querida España y este economista observador ha estado en contacto con alguno de ellos. Para las personas poco familiarizadas con ellos, Richard Gere encarna bastante bien su espíritu en Pretty Woman. El problema es que Hollywood las pelis que empiezan mal siempre suelen acabar bien pero en la vida real hay evidencia empírica suficiente que demuestra que dejar entrar a los fondos buitres puede no ser la mejor opción.
La familia de mi mujer es de la sierra de la Demanda en Burgos y para llegar hay que pasar el desfiladero de la Yecla, antes de Santo Domingo de Silos, donde hay una colonia de buitres y este economista observador suele parar para observar su magistral vuelo. También solemos ir al cañón del rio Lobos, disfrutando de la majestuosidad de los pinares del lugar que me recuerdan a Nueva Inglaterra o a la zona francófona canadiense, y puedes disfrutar del vuelo del buitre negro desde el mirador de la carretera, algo difícil de describir. Por lo tanto, respeto por los buitres ya que cumplen su función en la naturaleza y en una economía de mercado que también se rige por el principio de la selección natural darwiniana. No obstante, es conveniente analizar si los fondos buitres son la mejor opción para nuestro sistema bancario.
Algunos sueñan con ver desaparecer las cajas pero parece que tendrán que esperar. Las cajas son instituciones muy valoradas por sus clientes y tardaremos mucho tiempo en verlas desaparecer, independientemente de cual sea su naturaleza jurídica. Baste un ejemplo real mucho mejor que los teóricos; CCM estuvo en el disparadero de la opinión pública durante meses y al final tuvo que ser intervenida. Muchos medios hablaban abiertamente de quiebra. ¿Cuántos clientes decidieron sacar sus depósitos de la caja ante el temor de perderlo? Sólo el 10%. Eso significa que el 90% de los clientes fueron fieles a la entidad en un caso extrema de incertidumbre.
Acertaron. A parte del seguro de depósitos, la caja sobrevive y tras el saneamiento ya tiene margen operativo positivo, la inyección de capital rondará los 1.500 millones de euros y el contribuyente español ha pagado cero euros ya que todo lo ha soportado el Fondo de Garantía de las cajas, un granero que acumuló grano en las época de la edad dorada del crédito para hacer frente a imprevistos en la época de vacas flacas. ¿Qué nos quieren hacer creer los del mito de la caverna? Que el agujero era de 9.000 millones, que lo hemos pagado todo los contribuyentes y que la intervención ha sido un desastre y la caja sigue con problemas. Por eso desconfía de los que te digan que el resto del sistema de cajas está igual y sólo les queda la solución de desaparecer.
Antonio Machado decía que “sólo un necio confunde valor con precio”. Las cajas tienen valor pero ¿qué precio quieren los fondos buitres? El otro día me comentaba un banquero de toda la vida que vivió en primera persona la crisis bancaria de los ochenta en España y la de la deuda de emergentes en aquella época y que tuvo que negociar la reestructuración de la deuda de un banco americano con el estado mejicano, argentino, etc y charlamos sobre el tema de los fondos buitres. Están exigiendo obtener rentabilidades del 35% de la inversión lo cual supone valorar las cajas a precios ridículos y de momento los precios de venta y de compra no se encuentran por eso estamos lejos de ver acuerdos. Ambos coincidimos que hay que buscar otra solución.
En estos momentos la banca mundial cotiza en media próxima a su valor en libros, por lo tanto próxima a sus mínimos históricos. Lo peor que es las previsiones de los analistas es que siga cotizando a valor en libros en 2013, lo cual ahuyentan a los inversores a empresas tecnológicas o con exposición a países emergentes que ofrecen rentabilidades esperadas mucho más elevadas y con menor riesgo. La banca española cotiza por debajo de valor en libros y algunas entidades tan sólo cotizan al 60% de su valor en libros. Según la teoría financiera las empresas tienen dos fuentes básicas de financiación ajena: emitir acciones o emitir bonos o solicitar préstamos estas dos últimas son equivalentes. Siguiendo la q de Tobin se emiten acciones cuando las expectativas de los inversores con respecto al futuro de los beneficios de la compañía son positivos y sino es más racional emitir bonos.
Ahora se argumenta que las entidades tienen problemas para conseguir financiación en mercados y que la única solución sería emitir acciones como hace cualquier empresa. El problema es que un banco no es cualquier empresa. Para empezar el Estado asegura sus depósitos y esos depósitos son la base de su negocio minoristas y su cartera de clientes es su fondo de comercio y su principal valor. Entonces si nos regimos por la economía de mercado deberíamos eliminar a la nueva entidad el seguro de depósitos, algo que sería un suicidio y que obligaría a una intervención pública de la entidad en un futuro próximo con mucho más coste para el contribuyente.
Otro problema es que en estos casos conviene releer los capítulos introductorios de los manuales de economía que nos enseñan la diferencia entre valor contable y valor económico.
Hasta ahora hemos hecho un análisis contable pero estamos dejando de lado la estimación de externalidades que genera el sistema bancario.
Cuando se habla de que una caja representa una pequeña cuota de mercado nacional y eso hace irrelevante la intervención se hace un análisis incorrecto. Las cajas suelen ser líderes en su provincia y área de influencia por lo que son muy relevantes para la economía local o regional. En estos momentos de elevada restricción de crédito y con la necesidad de elevar la solvencia, ninguna entidad financiera está en condiciones de absorber los créditos a pymes de la otra entidad, por lo que el daño de vender esas carteras a otras entidades que no las conocen podrían suponer otra tuerca más en la restricción de crédito, más cierre de empresas y más desempleo en la región.
Por lo tanto un análisis de valor económico aconseja probar otras alternativas a los fondos buitres. Esta semana he estado con mi buen amigo Ángel Serrano de Aguirre Newman que periódicamente me da el sentimiento de mercado del sector inmobiliario. Tras un 2009 en el que los únicos compradores eran family office de grandes fortunas españolas, en los últimos meses los grandes fondos inmobiliarios internacionales han recuperado cierto interés por nuestra querida España, aunque estamos lejos de una situación de plena normalidad. Por ejemplo, Aguirre Newman acaba de asesorar en la venta en lease back de la sede Sogecable en Tres Cantos. Hay mucho interés por los lease back pero también por suelos buenos con valor. Los fondos inmobiliarios exigen una rentabilidad a su inversión del 6%, por lo que parece mejor explorar esta opción antes de acudir a los fondos buitres.
Es prioritario para las entidades optimizar su cartera inmobiliaria y dejarse aconsejar por profesionales externos que tengan el contacto con los inversores internacionales y por lo tanto con la realidad y comenzar un proceso urgente de venta de activos con el fin de generar liquidez y desapalancar a la entidad. Con las viviendas adjudicadas el proceso ya ha comenzado y ahora toca con el suelo. Otra opción es asociarse con promotores profesionales que hayan sobrevivido a la crisis y que puedan poner en valor los suelos donde hay demanda embalsada.
Otra opción antes de acudir a fondos buitres es la intervención de Banesto en 1993. Tras intervenirlo y sanearlo el banco se sacó pública subasta y otra entidad se encargó de su saneamiento. En aquella época, el Central Hispano también tenía una capitalización muy débil y se rumoreaba con su posible intervención. Hoy las tres entidades son parte del Santander uno de los líderes mundiales en banca minorista. Otro ejemplo es Unicaja, que surge de la fusión de varias cajas y fue forzada por el Banco de España a principios de los noventa. Hoy es una de las cajas con mejores ratios de solvencia, eficiencia y rentabilidad que superan a la mayoría de bancos españoles e internacionales.
Los contribuyentes tuvimos que asumir parte del saneamiento y dar créditos para garantizar que el proceso llegase a buen término. Pero luego hemos recuperado con creces nuestra inversión cobrando el impuesto de sociedades y los impuestos generados por las innumerables empresas que han podido desarrollar sus proyectos gracias a sus créditos. Esto no sería posible si fuera un inversor privado, por lo que el Estado es el único que puede gestionar la externalidad y poner en valor las entidades en este momento. Por lo tanto, de momento los buitres tendrán que esperar.
Últimos comentarios