Krugman y Bretton Woods II
Te adjunto un link al último artículo incendiario de Krugman.
Por suerte, el Nobel comienza a analizar problemas importantes, sin duda la sostenibilidad de la deuda externa americana lo es, y nos dejará a los españoles un periodo de relajación y sosiego tan necesario para que nuestra sociedad recupere la confianza y la economía retorne a su velocidad de crucero.
El tema está de plena actualidad en EEUU, una economía que siempre enarbola la bandera del liberalismo hasta que la tasa de paro aumenta y acaban siendo más proteccionistas que los hermanos Castro, subvencionando su agricultura, su industria del acero, la de los neumáticos, etcétera. Al igual que en los ochenta, alta tasa de paro y elevado déficit comercial suponen presiones sociales sobre la clase política para proteger los empleos estadounidenses contra el peligro amarillo. Entonces era Japón y ahora es China.
Krugman pone toda la carne en el asador en el tipo de cambio y propone que el Tesoro declaré a China país manipulador de su tipo de cambio y que el Congreso le aplique a los productos chinos un arancel del 25%, menos mal que dice que sea transitorio. Pero Stephen Roach de Morgan Stanley, gran conocedor de las economías asiáticas, destaca que el problema es el desequilibrio de ahorro entre China y EEUU. EEUU tiene una tasa de ahorro agregada del 10% de su PIB, la mitad que el resto de países de la OCDE incluida España y China tiene una tasa del 40%, el doble de los países desarrollados. Esto provoca superávit por cuenta corrientes crónicos en China y déficits crónicos en EEUU.
Roach defiende que EEUU debe reducir el peso de su consumo privado en el PIB, algo que ya está sucediendo, y aumentar su tasa de ahorro y China debe tomar medidas para reducir la elevada tasa de ahorro de sus familias, desarrollando su sistema sanitario y de pensiones.
Seguramente los dos tienen razón pero las dos propuestas son extremadamente complejas de conseguir. Según Krugman EEUU tiene cogida a China por donde más les duele ya que si los chinos deciden vender parte de sus 900 m.m. de $ en deuda pública serían los más perjudicados. Según él, el mayor problema para EEUU sería la presión al alza sobre los tipos de interés de largo plazo pero podría ser neutralizada por la Fed monetizando de nuevo deuda pública. Pero la duda es ¿durante cuánto tiempo?
La Fed ya ha duplicado su balance y tiene muy poco margen de maniobra y el déficit público de EEUU es estructural, por lo que el cierre de financiación de China supondría recortar el déficit público y el exterior y podría provocar la temida W contra la que Krugman lucha desesperadamente e incoherentemente quiere poner ahora en cuestión. Monetizar deuda aumenta las expectativas de inflación y debilita la divisa, lo cual en la literatura se denomina la política de empobrecer al vecino y los parias de esta historia siempre acabamos siendo los europeos, aunque con la tostada mental que tienen nuestros líderes, especialmente Angela Merkel, todo apunta a que seremos de nuevo los paganinis con un euro fuerte durante varios años.
La propuesta de Roach recuerda a la teología del amor de San Agustín y es la que más gusta a los economistas ya que retorna al deseado equilibrio teórico. El problema es ¿cómo se ha ce eso? Estuve comiendo con Roach el pasado año y el mismo nos contó que cambiar el modelo de crecimiento chino y aumentar el peso de su consumo privado es la flor de los mil pétalos, nadie la ha visto nunca.
La mita de la población china vive en el campo próxima a la extrema pobreza y ahorran para protegerse de la enfermedad y de la jubilación. Sin duda un sistema de pensiones y de sanidad pública resolvería el problema pero tendría unas necesidades de recursos enormes que pondrían en riesgo las elevadas necesidades de inversión china para reducir la pobreza. El Gobierno de Hintao ya lo ha puesto en sus prioridades pero cómo todo en China, el cambio de modelo será gradual.
Este juego de amenazas no es nuevo. Los chinos son conscientes de la vulnerabilidad de su modelo y evitarán el conflicto. El escenario más probable es que las presiones diplomáticas y las declaraciones cruzadas continúen y, antes de publicar el informe del Tesoro el 16 de abril, los chinos moverán ficha para anunciar una apreciación del yuan cómo ya hicieron en 2005. Los chinos ya tienen un sistema de tipos de cambio fijo ajustable contra el dólar y pueden dejar apreciar su divisa un 0.3% diariamente. Lo normal es que aprecien un 5% anual y eso reduciría su necesidad de compra dólares en el mercado y frenaría el ritmo de acumulación de reservas, aunque no resolvería el problema.
El escenario que propone Krugman me recuerda a la quiebra de Lehman. Alguien en Washington pensó que se podría hacer una quiebra controlada y se le escapó de las manos, por lo que, cómo defendía Eugenio D’Ors, “en ciencias sociales los experimentos con gaseosa”. La inestabilidad en los mercados de divisas aumenta la incertidumbre y retrasa las decisiones de inversión de las empresas, variable determinante para la estabilidad del ciclo expansivo y para reducir la tasa de paro, por lo que no tentemos al demonio.
Las perspectivas financieras de EEUU son lamentables y si los chinos y los países productores de crudo se cansan de financiar sus excesos, todos lo pasaremos muy mal. La tesis de Krugman es la de un déspota ilustrado que piensa que los chinos reaccionarán racionalmente a las amenazas, de nuevo San Agustín, pero no ayuda a explicar la multitud de guerras comerciales y de guerras a secas que registra la historia y que son fruto del instinto animal del ser humano, ya que racionalmente cualquier guerra es un dilema del prisionero, los dos jugadores pierden, y nunca deberían producirse según Krugman.
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