29 diciembre, 2009 | 08:46
Cuentos chinos
Desde que en 1979, Deng Xiaoping, el sucesor del fallecido Mao Zedong, acabase con el despropósito y el desorden que había generado el comunismo y la planificación económica y optase decididamente por la economía de mercado, en la que empresas y consumidores intercambian bienes y servicios con libertad para fijar precios y condiciones contractuales, con el Estado definiendo las reglas del juego y el cumplimiento de las mismas, la economía China es una historia de éxito.
No obstante, es un éxito relativo y a veces mal interpretado. En 1980, China apenas explicaba el 2% del PIB mundial, según el FMI y calculado en Paridad de Poder Adquisitivo, y en la actualidad explica el 12%. Algunos economistas observan la elevada estabilidad de la tendencia del PIB en las últimas tres décadas y deciden proyectar esas tendencias hasta 2.030 o 2.050 anunciando que la economía china será el líder mundial, lo cual es una aberración desde el punto de vista conceptual, pero es la misma aberración que cuando los economistas advertimos de inestabilidad en los sistemas de pensiones públicos de reparto o hacemos predicciones demográficas.
En primer lugar, todas las proyecciones están sujetas a un margen de error y cuando explicamos las conclusiones del modelo sólo hablamos de la media de nuestro escenario, ya que si alguien viera el intervalo de confianza de nuestras previsiones, los estudios perderían toda la credibilidad. En el caso de la economía China, sería estadísticamente significativo un escenario en el que mantienen crecimientos sostenidos del 10% anual hasta 2.050 o una crisis a la japonesa en la que la economía languidece durante veinte años con crecimiento próximos al 1% anual e incluso una gran depresión.
Además, para que nuestras previsiones sean estadísticamente significativas, la distribución de probabilidad de sucesos futuros debe ser idéntica a la del pasado. Los presocráticos ya resolvieron este dilema. Heráclito, seis siglos antes del nacimiento de Cristo, ya afirmó que “nunca te bañarás en el mismo rio, la corriente se habrá encargado de cambiarlo”. Por lo tanto, aquellos que hacen previsiones económicas a más de tres meses vista con la seguridad del que no se equivoca, son los nuevos sofistas con los que Sócrates sería despiadado.
Los modelos que utilizamos los economistas son similares a los de los físicos para predecir el comportamiento del clima. La meteorología, Física aplicada, dispone de información horaria de los globos aerostáticos y tiene elevada fiabilidad para predecir el clima en una determinada área geográfica en las siguientes seis horas. Pero también hay que dudar de sus predicciones sobre cambio climático a treinta años vista.
No obstante, eso no quiere decir que no haya que hacer esos estudios y que los físicos o los economistas no podamos sacar conclusiones sobre China, las pensiones o el cambio climático. En el caso del clima, es un hecho que el planeta tierra se está calentando y que la contaminación provocada por el hombre es una variable determinante, no la única, que influye sobre la dinámica propia de la naturaleza, dinámica caótica e impredecible pero no aleatoria. El clima es un bien público plagado de externalidades por lo que es necesaria la intervención pública para que las empresas y ciudadanos internalicen en sus decisiones los costes de sus externalidades.
En las pensiones, basta con explicar a la sociedad que nuestra esperanza de vida no para de aumentar, los avances genéticos auguran un futuro esperanzador en este sentido, y que llegamos a la edad de jubilación con mucha más calidad de vida y salud que hace años, por lo que cualquiera puede hacer un cálculo sencillo y llegar a la conclusión de que, si nos seguimos jubilando a la misma edad, los planes de pensiones tendrán problemas financieros. Podemos recomendar, que se siga cambiando la regulación para evitar las prejubilaciones, con el fin de desincentivarlas, y plantear un retraso gradual de la edad legal de jubilación como han hecho los alemanes, proceso que finalizaría en diez o quince años. Siempre protegiendo la esencia de las pensiones, proteger de la pobreza, por lo que las pensiones mínimas no sólo no están en cuestión si no que deben seguir mejorando su capacidad adquisitiva.
Con China pasa algo parecido. China estaba en la extrema pobreza en 1979, con 250 dólares de renta por habitante por lo tanto el promedio de la población vivía con menos de un dólar al día, a tener 12.000 dólares en 2009. El objetivo de la Revolución se ha conseguido sólo acabando con su ideología económica y China ha conseguido sacar de la pobreza extrema a 500 millones de personas, ayudando significativamente, junto con la India, a mejorar los índices de pobreza mundial, aunque por desgracia el problema está lejos de erradicarse.
Sin embargo, en China sigue habiendo 800 millones de personas viviendo en zonas rurales, la mayoría en condiciones paupérrimas, y ahora hay mucha pobreza en las ciudades. Pero China aún está años luz de los 45.000 dólares de renta por habitante de EEUU, de los 35.000 de Alemania o de los aproximadamente 30.000 de Japón, Francia, España o Corea.
¿Llegará China a alcanzar a estos países en el siglo XXI? Con su sistema político actual, la probabilidad de que suceda es similar a que te toque el Gordo de la Lotería de Navidad. Te adjunto un link a una noticia sobre la encarcelación de un intelectual chino, en un recuadro de la izquierda podrás encontrar el manifiesto por el que le han encarcelado.
Lo que pide el comunicado es lo mismo que pedían en la Ilustración o la Independencia americana en el siglo XVIII. Pedirlo es sencillo pero hacer una transición con éxito de un sistema autocrático de partido único a una democracia consolidad es extremadamente complejo y las probabilidades de fracaso supera con creces las de éxito.
El caso chino confirma que la relación entre crecimiento económico y democracia es débil. Pero si analizas los casos de éxito económico y los países con mayor renta por habitante, todos son democracias consolidadas, con defectos pero con muchas más virtudes. Por lo tanto, la Democracia es una condición necesaria, aunque so suficiente, para entrar el Club de países más desarrollados.
¿Por qué? Al final el sistema político es un mecanismo de trasmisión de preferencias sociales para que los Gobiernos tomen decisiones que benefician al conjunto de la sociedad. Sin libertad de expresión e intelectual, las ideas innovadoras no fluyen con normalidad y tu país tiene una enorme desventaja competitiva con respecto a los países democráticos. En el largo plazo, la variable determinante para el crecimiento de la renta por habitante es la innovación. Ahora China se aprovecha de desarrollo tecnológico de otros países para explotar sus ventajas comparativas, salarios bajos por el ejercito de reserva de trabajadores y coste de uso del capital bajo por tipos de interés intervenidos por el Gobierno. Pero eso tiene un techo de cristal y China se está aproximando a él. ¿puede estar en 15.000 dólares por habitante, 20.000 dólares? ¿pueden los chinos forzar un sistema financiero ineficiente y sin recursos propios suficientes para que la renta por habitante supere los 20.000 dólares? Argentina, Turquía, Islandia y otros países ya lo han intentado y la crisis bancaria les hizo despertar de su sueño y puso la renta por habitante en su nivel tecnológico y en su capacidad para crear empresas rentables en entornos extremadamente competitivos, sin subsidios públicos, en este caso financieros.
Los chinos no paran de enviar misiones diplomáticas para estudiar casos de éxito. En el caso español están maravillados con nuestro sistema bancario. Quieren aprender cómo España pasó de la crisis bancaria de 1979, Franco y sus secuaces hicieron las mismas trampas que los chinos interviniendo los tipos de interés y subsidiando empresas que no eran competitivas, y ahora tenemos al Banco de Santander y el BBVA compitiendo con éxito por el mundo. Pero realmente, lo que deberían estudiar los chinos es cómo la sociedad española culminó con éxito el transito de un sistema de partido único a una democracia consolidada.
El problema es que los actuales gobernantes no tienen incentivos para hacerlo, hasta que la sociedad china diga basta y exija mayoritariamente más libertad. En China, la sociedad teme al desorden político, ya que siempre los cambios han sido revolucionarios y han traído hambre y miseria y están dispuestos a intercambiar orden, lo cual favorece el status quo, por libertad. Pero si la renta por habitante sigue aumentando a esta velocidad, el coste de oportunidad de la libertad aumentará por lo que la dinámica es entrópica y el sistema saltará por los aires.
Conclusión, no creas en los cuentos chinos, desconfía de aquellos que se equivocan con tanta seguridad haciendo predicciones a tan largo plazo, controla tus miedos y no te hagas proteccionista y si eres español sube tu autoestima y siente orgulloso de lo que hemos conseguido las últimas generaciones. Cómo decía San Agustín: cuando me analizo me deprimo, pero cuando me comparo me ensalzo”.
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