Ayer conocimos la EPA del primer trimestre que fue nefasta y desbordó todas las previsiones. Te adjunto el link a la nota de prensa del INE que contiene una amplia base estadística para analizar el dato.
http://www.ine.es/daco/daco42/daco4211/epa0109.pdf
La población activa, que había explicado la mitad del aumento del desempleo en 2008, dejó de crecer y aún así la tasa de paro superó las previsiones más pesimistas de los analistas. La clave fue la destrucción de empleo que superó las 750.000 personas. El problema de esta estadística es que hablamos fríamente de los números, pero detrás de cada desempleado hay una historia dramática y humana que nunca debemos olvidar.
Analizando los datos mensualmente con afiliaciones a la S.S., el cuarto trimestre fue de menos a más en destrucción de empleo y el primero de más a menos por lo que todo apunta que nos encontramos ante un cambio de ciclo y que lo peor ha quedado a tras. El sector de la construcción, que fue el que con más intensidad destruyó empleo en 2008, ha moderado la intensidad de la destrucción y también confirma el cambio de tendencia.
Ahora comienzan a surtir efecto las bajadas de tipos de interés, los planes de gasto público y las medidas para mejorar la liquidez de las empresas, pero aún nos quedan varios meses de destrucción de empleo y de recesión, aunque irá moderando gradualmente su fuerza destructiva.
Pero cuando la economía se estabilice sólo conseguiremos frenar el aumento de la infelicidad pero los que han caído en las redes del desempleo no mejorarán su felicidad. Para eso hay que crear empleo y hay sigue estando la incertidumbre. La variable determinante a corto plazo para una economía es el crédito y éste sigue sin fluir con normalidad en España.
Está claro que nuestro sistema bancario tiene problemas pero en vez de un debate intelectual honesto para analizarlos, nos limitamos a mandar señales de presión para que nuestros bancos den crédito, sin más. Si fuera tan fácil bastaría con decir a los consumidores que gasten y a las empresas que contraten de nuevo para acabar con la recesión.
La banca se ve desbordada por la morosidad y tiene que financiar esos activos fallidos en unos mercados de capitales que no funcionan. Además tienen que hacer frente a las emisiones de los últimos años que utilizaron para financiar el boom de crédito, lo cual agrava el problema. Nuestras entidades tienen que refinanciar este año y el próximo unos 80.000 millones anuales de vencimientos de deuda a largo plazo. Si no consiguen financiación suficiente para sus vencimientos y para el aumento de los fallidos no podrán atender la nueva demanda de crédito.
El Gobierno ha aliviado el problema con 20.000 millones del Fondo de Adquisición de Activos, con los 20.000 millones de deuda avalada que se han emitido hasta el momento y por el uso que se han hecho de las nuevas líneas del ICO, pero no es suficiente. Además, inyectar liquidez en las entidades les alivia el problema pero no se lo resuelve.
Hay que hacer un plan integral para reactivar el crédito, especialmente de hipotecas, que fue lo primero que hizo el equipo de Obama cuando llego al poder. Hay que dar apoyo financiero a las familias que van a entrar en mora para evitarlo. Se puede dar un cheque fiscal a cargo de sus futuras desgravaciones de la compra de la vivienda en el IRPF, por lo que no tendría ningún coste para el resto de contribuyentes. Además hay que ayudar a los bancos a deshacerse de los inmuebles de morosos. Aquí la solución es muy sencilla; si el Estado ya es una gran inmobiliaria y promueve vivienda social es más útil que se las compre ya hechas que producirlas nuevas, todo será una cuestión de precio. Hay edificios enteros en liquidación que salen al mercado con descuentos de precio superiores al 30% y hay inversión especulativa que vuelve a ver en el sector inmobiliario una inversión atractiva, ya que el alquiler ya ofrece rentabilidades del 5%, muy por encima de la deuda pública.
Con estas medidas frenaremos el aumento de fallidos, eliminaremos los antiguos, reduciremos la dependencia de nuestros bancos y nuestra economía del ahorro externo, aliviaremos la restricción de crédito, los nuevos hogares comprarán muebles y electrodomésticos, que tendrán que contratar a transportistas que irán más al taller y ya habremos puesto a circular el flujo de renta de nuevo.
Lo importante es reconocer que las medidas han sido insuficientes y tomar las nuevas sin demora. Los cuatro millones de parados ya han perdido la paciencia y no podemos permitirnos que también pierdan la esperanza.
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