El mundo está cambiando a una velocidad de vértigo, lo cual es algo muy positivo a largo plazo pero genera tensiones y complica la adaptación de las sociedades a corto plazo. Te adjunto un link a un discurso del Tim. Geithner, secretario del Tesoro de EEUU, en la Universidad de Pekín, que es una contrastación de lo que ha cambiado el cuento.
http://www.treas.gov/press/releases/tg152.htm
China es el principal acreedor de EEUU, se estima que el Banco Popular de China tiene el 75% de sus dos billones de reservas en dólares y se sabe que al menos tienen 700.000 millones en bonos del Tesoro. Los chinos andan mosqueados con los programas expansivos de gasto de Obama, que se suman a los que hizo su antecesor, y su capacidad de pago futura de su deuda y por esa razón el director financiero de EEUU ha tenido que ir a tranquilizar a sus inversores, al igual que lo hacen los bancos o las empresas privadas.
La ventaja es que Geithner estuvo en 1981 estudiando mandarín en esa misma Universidad y eso a los chinos, que tienen enormes complejos de superioridad, les encanta. Les ha planteado que el dinero se gastará prioritariamente en educación, sanidad, infraestructuras y mejora de eficiencia energética, lo cual elevará el crecimiento potencial de la economía americana que es la base más sólida para garantizar el pago de su deuda externa en el futuro. Además, les ha recordado que el Presidente se ha comprometido con el Congreso a garantizar la sostenibilidad del déficit público a largo plazo en cuento la economía salga de la recesión.
La realidad es que el Comité del Presupuesto del Congreso proyecta que la deuda pública superará el 80% del PIB, sin contar las agencias hipotecarias que tienen otro 30% de deuda sobre PIB y han sido nacionalizadas, y el déficit no bajará del 5% hasta 2019, por lo que los temores de los chinos están justificados.
Los EEUU lo tienen muy fácil: tienen una presión fiscal 10 p.p. inferior a la de la OCDE y son líderes en productividad, por lo que su economía podría soportar sin problemas mayores impuestos en el futuro. Además se gastan cantidades ingentes en gasto militar por lo que la campaña por el multilateralismo de Obama implicará repartir los costes de la estabilidad mundial. En Irak Bush se quedó sólo ante el peligro y se han gastado una cantidad indecente de dinero.
Los chinos, que al igual que los americanos se caracterizan por el pragmatismo, son conscientes de que en una crisis cambiaria del dólar ellos serían los más perjudicados y siguen comprando bonos del Tesoro estadounidenses. En las últimas subastas, los bancos centrales se han quedado con la mitad del papel a corto plazo y con un tercio del papel emitido a largo plazo.
Por lo tanto, Geithner demuestra su prudencia al afirmar que el ahorro americano tiene que aumentar y que el consumo privado estadounidense no podrá ser el principal motor de la economía mundial. Conclusión: EEUU debe reducir su déficit exterior para evitar escenarios de insostenibilidad de su deuda externa.
Geithner propone a China que haga lo contrario: reducir su ahorro y su superávit exterior. Los chinos también lo tienen en su mano. Si mejoran su sanidad y sus pensiones públicas reducirán su elevada tasa de ahorro de las familias y el consumo privado pasaría a ser su principal motor de crecimiento, sustituyendo a las exportaciones.
Bueno, estas cosas se escriben fácilmente pero tardan en materializarse. Mientras tanto, los manidos desequilibrios globales seguirán siendo una fuente de inestabilidad de la economía mundial, complicando la tan ansiada estabilidad financiera que necesita la economía real para recuperar una senda sólida de crecimiento económico. Por lo tanto, Geithner actúa sabiamente al ser prudente y los demás debemos seguir su ejemplo, aunque viendo como suben las bolsas parece que la crisis ha sido una simple pesadilla
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