El puente

Alexis Ortega

“Lo que yo quiero mostrar […] es qué se esconde detrás de lo que llamamos ´la realidad´. Busco el puente que conduce de lo visible a lo invisible [...].Mi objetivo es […] hacer visible lo invisible a través de la realidad. Puede que suene paradójico, pero la realidad es la que conforma el misterio de nuestra existencia.” Sobre mi pintura, Max Beckmann (discurso leído el 21 de julio de 1938)

Imagen de Alexis Ortega

Alexis Ortega: Economista de profesión, músico de vocación, dramaturgo frustrado, hijo de tendero y nieto de campesino que no acaba de encontrar razonable una ciencia como la economía que a veces se olvida de lo más importante: ser útil a las personas en la gestión de su vida. Alexis Ortega está especializado en el análisis económico y la implantación y seguimiento de políticas de gestión del riesgo de tipo de cambio y tipo de interés en empresas con vocación exterior. Colaborador-analista en diferentes medios audiovisuales y socio director en Finagentes Gestión, Empresa especializada en el asesoramiento en la gestión de los riesgos de tipos de cambio y tipos de interés.

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30 marzo , 2017 | 10 : 21

¿No tiene vuelta atrás?

«(la decisión) no tiene vuelta atrás [...] es consecuencia directa del mandato democrático del referéndum celebrado el pasado 23 de junio.»

“Mi determinación es firme para conseguir el acuerdo adecuado para cada persona en este país. Porque al enfrentarnos a las oportunidades que tenemos por delante en este viaje trascendental, nuestros valores, intereses y ambiciones comunes pueden y deben mantenernos unidos. Y cuando recuperemos los poderes de Europa, vamos a consultar a fondo sobre qué poderes deben residir en Westminster y cuáles deben pasar a las administraciones descentralizadas”

Theresa May ante el Parlamento británico el 29 de marzo de 2017.

« (el Brexit) es reversible, […] Pero no quiero predecir nada. Nadie sabe exactamente lo que va a pasar. […] (prevé) dos años de turbulencias y un final abierto que podría acabar en otro referéndum o unas elecciones anticipadas»

Lord Michael Heseltine [1] en una entrevista al periódico «El Mundo»

«Dejad que ellos (los diputados) hagan las leyes, yo haré el reglamento»

D. Álvaro de Figueroa y Torres, Conde de Romanones[2].

Ayer a las 13:30 (hora española) el embajador británico ante la UE entregó al presidente del Consejo europeo la carta firmada por Theresa May activando de manera formal el artículo 50 del tratado de Lisboa por el que se inician las negociaciones para abandonar la UE. Tras poco más de nueve meses, lo mismo que cualquier embarazo, de consultada la población británica en referéndum, se inicia un período histórico para ambas partes ya que es el primer país que lo solicita en 60 años (cumplidos hace apenas unos días) de historia del proyecto. Si no fuera porque la tendencia es a ampliar la edad de jubilación, algunos estarían ya diciendo que es hora de jubilar el proyecto.

Ahora quedan dos años de inciertas negociaciones para consumar la salida en un momento delicado para la UE con una crisis de deuda sin resolver y deficiencias en su diseño institucional, que ha exacerbado el enfrentamiento entre los países del norte y del sur, entre los del este y del oeste y por último, entre países acreedores y deudores. El "Brexit" contemplado así puede verse como la ruptura de la cadena por el eslabón más frágil, el británico, pero en medio de la amenaza por debilitar al resto de eslabones anteriormente fuerte.

El creciente euroescepticismo en países anteriormente muy europeístas como Francia, Alemania, Italia u Holanda amenaza con convertir al Reino Unido en la primera de una larga lista de abandonos. Ese es el principal temor de Bruselas de ahí que las negociaciones (desde el lado de la UE) se centrarán en poner la cosas difíciles a los británicos para evitar el ya recurrente y manido "efecto contagio" con el que nos han ilustrado todos los momentos crudos de esta crisis que nació con la debacle financiera del 2008 en todo el orbe occidental. Trump es la versión americana del "Brexit" pero lo que se quiere abandonar es del proceso globalizador.

Queda ahora por ver si la frase con la que Theresa May anunciaba en el Parlamento su decisión, «No hay vuelta atrás», es real o refleja unos miedos latentes en la población y en el stablishment que se quieres exorcizar verbalizándose lo que se teme: la necesidad de una vuelta atrás.

Interesante la entrevista a Lord Michael Heseltine que publica hoy el periódico «El Mundo». A la pregunta de ¿Qué dirán del 'Brexit' los libros de historia? respondió «Estamos ante el mayor error histórico desde la Segunda Guerra Mundial. Yo diría incluso que nuestro mayor error histórico en tiempos de paz del último siglo.»

A la pregunta May defendió la permanencia durante el referéndum y ahora ha convertido "Brexit es Brexit" en su lema ¿Se siente traicionado? dijo « […] lo que tengo que reconocer es mi perplejidad por la evolución de May. En abril del 2016 pronunció un excelente discurso en el Colegio de Ingenieros Mecánicos de Edimburgo, en el que dijo que "nuestro interés nacional está claramente en permanecer en la UE. Salta a la vista que su posición ha cambiado. Yo sigo pensando lo mismo. Creo que el 'Brexit' acabará destruyendo la naturaleza de este país y socavando el futuro que le debemos a las próximas generaciones.»

Solo el tiempo podrá decir quien acabará teniendo la razón. Si la decisión de las poblaciones es miedo o valentía y, por último, si los procesos de los que se quiere salir son irreversibles o no.

NOTAS:

  1. Tras su dimisión del gabinete en 1986, a causa del Caso Westlanden, volvió a primera fila de la política británica en 1990 tras su desafió al liderazgo de la entonces Primera Ministra y líder del Partido Conservador, Margaret Thatcher. Aunque no venció en la votación, forzó una segunda, que desencadenó la dimisión de Thatcher. A partir de ahí volvió al gobierno, entonces ya presidido por John Major que le nombró Viceprimer Ministro y Primer Secretario de Estado. Recientemente, y por su resistencia al 'Brexit' en la Cámara de los Lores, tuvo que dejar su puesto de asesor del Gobierno.
  2. Político español, fue Presidente del Senado, 17 veces ministro y 3 veces Presidente del Consejo de Ministros con Alfonso XIII. Formó parte del Partido Liberal de Sagasta y Canalejas.

Comentarios

pisitófilos creditófagos

(El brexit sí tiene vuelta atrás. La exigua mayoría que lo alumbró ya no existe: desde entonces ha fallecido un número de ancianos brexiters suficiente para que hoy no pudieran condicionar a la juventud de por vida —como con la sobrevaloración inmobiliaria—. Ello aparte de la estafa que supone decidir unilateralmente que el referendum separatista era vinculante. Además, los británicos desconocían lo caro que les sale y lo incierto de las supuestas ventajas que los voceros del popularcapitalismo resentidos decían había. Lo importante para nosotros es aprovechar la tesitura para fortalecer la eurozona y, en el caso de España, para precipitar el repinchazo.)

***LAS PALABRAS MIENTEN DE POR SÍ; EXCUSO DECIRTE, CON EL «BN2P».-

Como pasa entre el solfeo y la música —de ahí que llamemos intérpretes a los músicos—, las palabras son un traje demasiado pequeño para lo que tienen que expresar.

Alan Greenspan es famoso por su retórica plagada de metáforas divertidas:
- exuberancia irracional (bursátil 'puntocom');
- espuma (inmobiliaria); y
- conundrum (inercia bajista de los tipos de interés a largo plazo).

Pero las palabras de Greenspan rebosaban 'realismo real' e incitaban a la interpretación. Eran música. Greenspan era tan franco como Esopo, Samaniego y La Fontaine.

Hoy somos esclavos del retorcimiento del discurso «BN2P» (blanconegro/doblepensar, «1984», Orwell), que se ha adueñado de las políticas de comunicación económica, con su 'realismo especulativo', en el que el presente es sustituido por un futuro imaginado que ha sido descontado en el pasado.

Siempre ha habido manoseo del presente para condicionar el futuro. La diferencia hoy está en que nunca antes habíamos descontado tanto un futuro irrealizable.

A quienes nos dedicamos a intentar saber qué y cuándo va a pasar lo que tiene que pasar, los discursos económicos nos plantean hoy un gran desafío. Nuestra labor de interpretación de la palabrería, sigue. Pero se une ahora la alteración de la secuencia natural 'pasado-presente-futuro', que ahora tiene mucho de 'futuro ilusorio-presente-pasado idiota'.

Pero la realidad es tozuda. Es la que es y no la que nos viene bien que sea para neutralizar nuestras malas decisiones.

Estamos aprendiendo a convivir con las peores consecuencias del modelo popularcapitalista. A pesar del triunfo del antiinflacionismo, a mediados de los 1980 las mayorías naturales trabajadoras y emprendedoras comenzaron a descontar un futuro irracional y anticapitalista hipotéticamente lleno de «pisitos, paguitas, cartillitas y sueldazos». Tarde o temprano, el conflicto entre la realidad real y la especulativa estaba servido porque ya no habría inflación con la que trasladarle la pérdida a los prestamistas. Para más inri, el estrés de los prestamistas —por la descolateralización de su inversión crediticia popularcapitalista— sería asumido, vía Estado, por los prestatarios al ser estos contribuyentes. En otoño de 2006 se desató la tormenta. Y los perdedores se echaron al monte resentidos, reescribiendo el pasado y haciendo creer al mundo que el presente sí cuadra con su delirio sobre el futuro, ante la mirada dura de el Capital, cada vez menos condescendiente. En 2016 han llegado a su máximo: por un lado, la estafa brexitrumpista, y por otro, el estrangulamiento financiero total final —evidente en el caso de España—.

Decir déficit público (variable flujo) es decir deuda pública (variable fondo). La deuda pública española es monstruosa, dado el tipo de economía que la soporta. Vean cómo se ha triplicado desde el Turning Point 2006 (deuda pública estricta, según el protocolo de déficit excesivo, en miles de millones de euros, y su traducción en términos per cápita, en miles de euros):
1980 16 0,4
1981 22 0,6
1982 32 0,8
1983 44 1,1
1984 60 1,6
1985 76 2,0
1986 89 2,3
1987 99 2,6
1988 101 2,6
1989 117 3,0
1990 137 3,5
1991 153 3,9
1992 174 4,4
1993 226 5,7
1994 250 6,3
1995 283 7,1
1996 320 8,0
1997 334 8,3
1998 346 8,6
1999 362 9,0
2000 375 9,2
2001 379 9,2
2002 384 9,2
2003 383 9,0
2004 390 9,0
2005 393 8,9
2006 392 8,8
2007 384 8,4
2008 440 10
2009 569 12
2010 649 14
2011 744 16
2012 891 19
2013 978 21
2014 1.041 22
2015 1.073 23
2016 1.106 24

En 2016, pues, una familia española con dos hijos, debe la friolera de 100 mil euros en deuda pública. ¿Qué futuro estamos dejando a nuestros poquísimos hijos?

En 2016, la deuda pública española total ha llegado al punto en que ya no puede honrarse con la recaudación tributaria ordinaria. Las administraciones públicas españolas están en el límite fiscal —'cumplimos con el objetivo de déficit público' es una frase BN2P—. Esto no quiere decir que la situación sea inadministrable. Sencillamente, viene un triste escenario de recaudación tributaria extraordinaria, aparte de un control férreo del gasto público —'recortes' y 'austeridad' son términos BN2P—.

Por otra parte, el sector privado español —familias y empresas— también está en su límite de endeudamiento.

España es la primera economía occidental que ha llegado al estrangulamiento financiero total final. El ortograma sí lo tenía previsto e incluyó en el guión, antes de proceder al abaratamiento radical de costes inmobiliarios —único factor que puede vivificar la economía ordinaria—, una subfase de reburbuja inmobiliaria para que poseedores de depósitos bancarios, que no saben qué hacer con su dinero, se animaran a desprenderse de él a cambio de los inmuebles que anegan los Balances de los bancos. Pero la operación no está saliendo bien porque está siendo aprovechada por quienes, en el sector privado, sí saben que la reburbuja es una patraña.

Sobre lo efímero de la reburbuja, piénsese que trata de un reinflado de expectativas con dos características excéntricas: alquiler y miedo. Por contra, en una burbuja canónica: compra y avaricia. Ahora se trata de 'comprar para alquilar' —la poca juventud que viene ni quiere ni puede 'comprar para vivir'— y de no tener dinero por miedo —a la inflación y la estabilidad y solvencia de la entidad depositaria—. La reburbuja, además, no está siendo tal: ni en precios, ni en volumen. Para colmo, el sector privado, de nuevo, está endeudándose para jugar a la ruleta rusa inmobiliaria.

Hay un punto en el próximo futuro en el que el sistema financiero dice basta y retoma la Transición Estructural desactivando definitivamente los residuos del modelo popularcapitalista. Todos lo sabemos. Que empieza en 2018 está muy claro. Está puesto por escrito en la circular 4/2016 del Banco España, por presión ante la entrada en vigor de la norma contable IFRS 9, de la IASB.

Crucemos los dedos.

Además urge repinchar la reburbuja porque un nivel alto de precios de alquiler es mucho más nocivo para la actividad —y el empleo—, que un nivel alto de precios de compra. Y no digamos ya cara a la recaudación tributaria ordinaria. CON EL ALQUILER NO GANA NADIE: NI LA BANCA, NI EL ESTADO, NI EL PIB.

Gracias por leernos.

pisitófilos creditófagos

(No entendemos a los compañeros que quitan importancia a 2012, el año de la intervención de la UE en España —Memorándum de entendimiento—. La política de comunicación de la política económica ha empezado a utilizar en 2017 el adjetivo «robusto» para referirse a lo presuntamente bien que va todo —a ver si venden los pisos que anegan el sistema financiero—. El uso de este adjetivo es un indicador anticipado del crack que se avecina. Vean esto y pregúntense dónde está la hipotética robustez:
http://www.bankia.com/recursos/img/estudios/20170203/febrero/balanza-pagos-dic16.png
Tengan en cuenta que, en la Balanza por Cuenta Corriente, casi todo son estimaciones. Con todo y con eso, se considera oficialmente que el superávit se debe a lo barato que está el petróleo y a la devaluación salarial interna; aparte se reconoce la salida de capitales —desinversiones de extranjeros e 'inversiones' españolas fuera—. Añadan al cóctel la inmensa deuda que pesa sobre los 3 agentes españoles —familias, empresas y Estado—. Cuanto más tarde en pinchar EEUU, peor será la tormenta perfecta que inexorablemente viene a España. Estamos en una situación muy comprometida. Ahora no interesa adelantar las elecciones. Interesa que la factura política la pague el Gobierno actual. Sí o sí habrá que poner los contadores a cero. Nosotros tenemos nuestra propuesta. Llévese la devaluación interna a su último reducto: el abaratamiento radical de costes inmobiliarios, para que la Renta se distribuya más eficazmente. No ha llegado la hora de subir los salarios: solo serviría para echar más leña al fuego de la reburbuja, estrechando el nudo de la horca de los emprendimientos, máxime considerando lo caro que le sale a España cada miserable décima que sube el nivel general de tipos de interés, aparte del compromiso tan grande que hay con los 9 millones de pensionistas. OBSERVEN LAS BOLSAS, que es donde esta vez veremos la inminencia del no va más de este necio 'yanosestamosrecuperandismo' popularcapitalista resentido.)

Parado

En retrospectiva, los que mandan de verdad en el RU hace ya tiempo que decidieron que se separarían de la EU. Se montó un referendum innecesario apelando a la ‘democracia’ promoviendo la permanencia con la boca muy pequeña. Tras la ‘sorpresa’ por la mínima, esos mismos de un partido y de otro que promovían la permanencia, se han revelado como los hooligans más enfermizos apelando al viejo imperio y de nuevo a la ‘democracia’ del 52-48. Tienen motivos, sin embargo, dada la lentitud, injusticia e inoperancia de Bruselas ante los clamorosos desequilibrios en la UE. Además, tradicionalmente, las muy diferentes costumbres expresadas en, por ejemplo, un sistema métrico diferente, tráfico por el lado contrario de la calzada, continentalidad vs. insularidad, jerarquía eclesiástica independiente, diferente moneda, cultura social depredadora y darwinista vs. integración en los países sureños, o la prosperidad via estado del bienestar en los norteños, etc., establecen argumentos a los que aferrarse. Demasiadas diferencias como para dejar pasar la oportunidad en tiempos de venida abajo de su modelito económico de explotación del prójimo, bien sea via inmuebles, bien via materias primas o ingeniería financiera.

A pesar de 40 años de cooperación ha habido una regresión a lo antiguo. En teoría el Brexit podrá ser reversible, pero la (extrema) gravedad de la situación más bien denota que no lo va a ser y que los ingleses, en su decadente tozudez, se habrán pegado de verdad un tiro en el pie, con consecuencias de muy difícil pronóstico (¿ o alguien ve al R.U. utilizando el Brexit tan solo para justificar el desplome inmo, volviendo después, arrepentido, al euro?). Dicen las voces pro Brexit que por fin el RU va a demostrar que es una nación clave en el comercio internacional, pero tendrían que explicar cómo sus pequeñas y medianas empresas, que hasta ahora comercian con fluidez en el marco de la UE, van a hacerlo de golpe y porrazo con docenas de naciones diferentes y sus respectivos sistemas arancelarios y marcos jurídicos. Todo ello condicionará de manera determinante las operaciones de estas empresas, fundamentales en el empleo británico.

Pero en el fondo los ingleses saben que esta regresión no obedece sino al miedo que siempre han tenido a la prosperidad centroeuropea, más concretamente alemana (Bismark), y que fue uno de los gérmenes primarios de dos guerras mundiales (de ahí que el papel de Francia en toda esta cuestión del Brexit sea decisivo, ya que la población alemana, a pesar de su arrogancia disimulada, está más que vacunada e incluso permanece sumida aún en un marcado sentimiento de culpa).

A pesar o debido a sus políticos miserables e incluso, como se sugiere levemente en la entrevista al Lord británico, traicioneros (“si no le gustan mis principios, tengo estos otros”), no ha habido el menor problema ni queja significativa en la tramitación del mismo, sino más bien, mínimas enmiendas y leve trámite judicial, y ausencia de manifestaciones masivas y de la puesta en cuestión del estatus vinculante. Parece hecho ad hoc para justificar alguna purga o reajuste. Los que ahora lo ejecutan con ardor abogaban por la permanencia antes.

En Europa no tenemos más remedio que poner buena cara al mal tiempo y ver el Brexit como una oportunidad de consolidación jurídica, económica, política y fiscal que se acelerará ayudada por la disgregación de este vector de diferente módulo y dirección, a la vez que estar muy atentos a los diferentes intentos de sabotaje que, especialmente en los últimos tiempos, son latentes y que pueden verse en las distintas campañas comerciales y sobre la opinión pública en los medios provenientes fundamentalmente del otro lado del Atlántico, donde también se avecina tormenta, sobre todo arancelaria, si Trump consigue salirse con la suya (ojo algunos exportadores españoles endeudados hasta el tuétano y sostenidos por los bancos rescatados por el contribuyente). El ejemplo VW, o Deutsche Bank amenazando a algunos otros también, sigue muy presente, a pesar de que ahora con Trump, nada más aterrizar, se ha librado a las grandes compañías petroleras de reportar sus emisiones de metano (¿revocarán ahora la multa a VW? jeje).

EE.UU. dispone de numerosos resortes que activar a discrección si piensa que la UE le empieza a molestar seriamente en los mercados. Los refugiados del Isis, su amigo El Turco el de ‘los europeos no podrán caminar seguros en ningún sitio’ (o habrá ido Tillerson a pedirle más gasto público para la OTAN, jeje), los nacionalismos varios a los que escuchan y dan voz, Gibraltar (y Marruecos, de ahí que esté muy bien lo del veto de España proporcionado por la UE, aunque bien es cierto que veremos qué uso se da en manos de los políticos corruptos que nos hemos dado), las diferentes campañas muy actuales en prensa sobre la supuesta brutal aceleración de la descomposición de la UE y el Euro, aprovechando la confusión de la gente en la UE debido a la corrupción y burocracia representadas en forma de comisiones enmarañadas en dicusiones sin fin :

http://www.dailymail.co.uk/news/article-4275378/Jean-Claude-Juncker-s-frustration-boils-Brussels.html#v-2219864697068145142

con gobiernos y escalones administrativos superfluos, funcionarios por triplicado, lo que retroalimenta populismo exhacerbado al compararse con la frugalidad de las administraciones estatales, por ejemplo, de los EE.UU. (Puigdemont sabe todo esto y por eso se va a EE.UU. a ofrecerse para lo que sea menester). Todo ello a la vez que los europeos seguimos enamorados del iPhone y buscamos todo en Google.

En cuanto a Greenspan:

https://www.youtube.com/watch?v=bAH-o7oEiyY

Lo mismo se puede aplicar a cualquier gobernador de la Reserva Federal para explicarse cómo van a justificar las supuestas subidas de tipos (7 hasta finales de 2018), una detrás de otra, con los datos macro que estamos viendo estos días. El petróleo no tiene pinta de ayudar mucho para aumentar la inflación. Por ello, y algunas otras cosas como el repunte en la morosidad en créditos al consumo, resultó muy divertido el otro día lo de “GDP is a pretty noisy indicator”. Si Trump se recupera del bofetón del Trumpcare y es capaz de montar un veranillo fiscal, podríamos ver algo de alegría, pero hoy por hoy, y a falta de sorpresas en este sentido, como una reforma fiscal de nuevo de muy difícil aprobación dado el endeudamiento, no parece muy viable. Eso sí, los mercados siguen descontando ambas cosas (qué si no), a la vista de que este trimestre recién cerrado ha proporcionado las mayores ganancias al Dow en 11 años.

Mientras Europa se define, España termina el esbozo de su dantesco escenario: Gastamos, ya crónicamente, casi 6 puntos más de PIB de lo que recaudamos. La definición ha de pasar por la intervención explícita, sobre todo a la vista de los datos actuales de inflación increíbles en el año en el que hasta los cohetes espaciales empiezan a ser low cost y el petróleo sigue por los suelos. No se atreverán con autonomías, lo harán con el recibo de los diferentes suministros, multas de tráfico y de hacienda, etc. Ya podían subirles el ibi a todos los que tienen más de una vivienda por comunidad autónoma, de forma exponencial al número de viviendas (bancos incluidos para que suelten lastre pero ya). Desgraciadamente, los que están ahora tampoco se atreverán. Faltan instituciones que tomen el liderazgo, ya que los partidos fagocitan a los nuevos al incorporarlos a sus chollos preexistentes.

Estamos en una época clave de toma de decisiones para las próximas generaciones. Hay crisis en demasiados frentes. Los ingleses hablan de hasta ir a la guerra por Gibraltar. También existe (aunque no de forma tan acusada como querrían los anglófilos) cierto riesgo de descomposición de la UE, pero en verdad estamos ante una gran oportunidad para su consolidación. Mientras tanto, en medio de todo esto, en España, el país de la recuperación del empleo con el 20% de paro y 92 contratos temporales de cada 100 realizados, el país de las ‘reformas, inversiones y exportación’ donde no se reforma nada, nadie quiere invertir y solo exportan significativamente apenas 500 empresas, no con una, sino al menos con 6 crisis (inmobiliaria, bancaria, fiscal, empleo, demográfica y deuda), aprovechando el desconcierto del Brexit, se siguen vendiendo los 3 años consecutivos de la balanza por cuenta corriente, nos pasamos por el forro el Memorándum de la UE que haga falta, y nos dedicamos a tragarnos a este Robin Hood de los ricos improductivos que es Rajoy y su vía inmobiliario-usurera.

Juan Carlos

El Brexit no tiene vuelta a tras porque RU nunca estuvo plenamente integrado en la UE, y por eso tienen razón los que opinan que Europa está ante una oportunidad única de mayor grado de integración para dar más consistencia a la moneda única.
Por este motivo, la negociación de separación debe ser en tono positivo, buscando siempre el bien común, hay demasiadas dependencias mutuas como para tirarlas por tierra, o peor aún, invertirlas como trabas al desarrollo de ambas partes.
Como continentales, debemos desear el bien de los británicos aunque sea por egoísmo propio.
La ventaja neta de todo esto puede resumirse en una mayor libertad y seguridad en ambas partes; la UE puede desarrollar más profundamente su integración y el RU desarrollar sus propias diferencias en aras a un mayor progreso comercial de ambas partes que para lo único que se puede considerar beneficiosa la relación bilateral.
El Brexit no tiene vuelta a tras porque desde su integración en la UE tuvo sus algunos "+" y sus muchos "-".

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