El puente

Alexis Ortega

“Lo que yo quiero mostrar […] es qué se esconde detrás de lo que llamamos ´la realidad´. Busco el puente que conduce de lo visible a lo invisible [...].Mi objetivo es […] hacer visible lo invisible a través de la realidad. Puede que suene paradójico, pero la realidad es la que conforma el misterio de nuestra existencia.” Sobre mi pintura, Max Beckmann (discurso leído el 21 de julio de 1938)

Imagen de Alexis Ortega

Alexis Ortega: Economista de profesión, músico de vocación, dramaturgo frustrado, hijo de tendero y nieto de campesino que no acaba de encontrar razonable una ciencia como la economía que a veces se olvida de lo más importante: ser útil a las personas en la gestión de su vida. Alexis Ortega está especializado en el análisis económico y la implantación y seguimiento de políticas de gestión del riesgo de tipo de cambio y tipo de interés en empresas con vocación exterior. Colaborador-analista en diferentes medios audiovisuales y socio director en Finagentes Gestión, Empresa especializada en el asesoramiento en la gestión de los riesgos de tipos de cambio y tipos de interés.

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14 diciembre , 2016 | 12 : 18

«We're in a big, fat, juicy bubble» (Trump)

«I hope I'm wrong, but I think we're in a big, fat, juicy bubble»[1]

Donald Trump el lunes 8 de febrero de 2016 en el programa “Power Lunch”.

Curioso el año que en pocos días acaba. A lo largo de este curioso 2016 hemos asistido a una cantidad tal de sorpresas que será difícil de olvidar. No obstante, ya empiezo mal ya que más que sorpresas a lo que hemos asistido realmente es a la apertura de grietas en el escenario idílico por el que se ha colado la REALIDAD (en mayúsculas) y ello nos ha sorprendido. Esa es la verdadera sorpresa.

El Brexit, la victoria de Trump en las elecciones presidenciales americanas, el cabreo generalizado de la población, y en menor medida el “NO” en la reforma constitucional en Italia. En menor medida dado que a pesar de los intentos de equipararlos a los otros acontecimientos, ese si era un resultado esperado.

Ante este cúmulo de acontecimientos imprevistos, los mercados de renta variable han absorbido estos impactos de una forma sorprendentemente positiva. Si bien en el caso del Brexit tomó algo más de tiempo recobrar el pulso y estuvo por medio el reinicio de los QE del Banco de Inglaterra y una bajada de los tipos de interés, en el caso de Donald Trump, la reacción de Wall Street ha sido sorprendente ya que nada ha sucedido extraordinario que compensen los malos augurios que el mismo mercado anticipaba de esta resultado.

La sicología y la ingeniería vienen en auxilio de la economía para explicar todo este fenómeno ya que toda esta situación se está justificando concepto de resiliencia[2], término que se ha puesto muy de moda en el mercado. Pero no me parece serio.

Volviendo al caso de Trump, y nos atenemos a las palabras que pronunció en febrero del 2015 en televisión. Para contextualizarlas, diremos incluso que se hicieron en un mercado que ya había corregido algo más de dos dígitos (concretamente un 12,48%) desde los últimos máximos del año anterior (concretamente el 19 de mayo de 2015) por lo que no se hicieron en el camino de ida, sino más bien en el de vuelta de esa burbuja que se pretendía denunciar.

  20161214-DowJones2

Al cierre de ayer, a las puertas del mítico 20.000, el Dow Jones se ha revalorizado un 24,24% desde aquel día de febrero del 2016 y un 8,73% desde los máximos de mayo del 2015. Hemos de imaginar que si en aquel momento lo que se vivía era «…una grande, gorda y jugosa burbuja» hoy lo debería ser más grande, más gorda y más jugosa burbuja. Aquí la ingeniería también nos podría ilustrar bastante ya que toda ella es algo más que hablar únicamente del concepto de la resiliencia.

Casi tras cada acontecimiento adverso, las bolsas lejos de registrar pérdidas lo que acaba registrando son nuevos máximos históricos. En un comportamiento de desconexión con la realidad que cabría calificar también de histórico. Técnicamente el índice Dow Jones desde las elecciones americanas se encuentra en "subida libre" absoluta.

“Las expectativas generadas por Trump seguirán impulsando las bolsas y hundiendo el mercado de deuda”, señalaba recientemente un experto bursátil, pero la realidad es sabemos muy poco de lo que Donald Trump va hacer, lo que se anticipaba antes de su victoria era considerado negativo por esos mismo expertos y, para colmo, de lo poco que se nos ha desvelado (su política de nombramientos) parece ir completamente en contra, o cuanto menos muy diferente, de lo que anticipaba en la campaña.

Ayer en España nos encontrábamos con que el Estado se hará cargo de las autopistas R-2, R-3, R-4, R-5, la AP-41, el eje del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, la AP-36, la circunvalación de Alicante y la AP-7, entre Alicante y Cartagena. Todas ellas en quiebra. Se ha dado también la casualidad (siendo ingenuos) de que los 5.000 millones que costará esta decisión son los mismos 5.000 millones que necesita el gobierno recaudar con la nueva ruptura de promesa electoral de no subir impuestos.

Contra lo que suele indicarse en todos esos análisis superfluos que hacen circular los “tontos ilustres”, verdaderos derrotados en todas las sorpresa de este año, las inversiones en infraestructuras no necesariamente significa crecimiento, también pueden significar más deudas, más quiebras y más cabreo de la gente.

El rondo Yellen.

El rondo con que nos ilustraba Yellen durante todo el 2015 se ha vuelto a poner en marcha. Todo lo que hoy se nos dice hoy suena a ya oído. Hace un año, y tras múltiples meses de expectativas que se abortaban en el último minuto, la Reserva Federal esperó hasta casi el último minuto de la última reunión del año para elevar los tipos de interés. Tras anticipar 4 subidas de tipos de interés a lo largo del 2016, es muy probable que vuelva a hacer lo mismo: esperar al último minuto de la última reunión del año para anunciar una subida de 25 puntos básicos de los tipos de interés. La probabilidad que maneja el mercado de subida de tipos hoy es superior al 95%.

Y como en la forma musical del rondó vuelven a desatarse las expectativas de un número determinado de subidas de tipos de interés a lo largo del 2017. A falta de que esta tarde (alrededor de las 20:00 hora española) conozcamos el resultado final de la reunión de dos días del FOMC, las previsiones para el año que viene oscilan entre otras dos y tres subidas de tipos de interés. Según el mercado de futuros para diciembre de 2017 el tipo oficial en EE.UU. se situaría en el 1,05% mientras que la última encuesta “dot plot” del FOMC (septiembre) presenta una mediana del 1,125%. La historia de los dos años previos (dic 2014 y dic 2015) ha sido de unas previsiones de subida por parte de la propia Fed sustancialmente más altas que lo que indicaba el mercado. Será importante observar si finalmente el “dot plot” eleva sustancialmente su mediana de estimación de tipo de interés en el 2017.

20161214-DOT_PLOT

Humildemente creo que el rondo continuará recitando alternativamente sus coplas y estribillo, como el 2016, y que nuevamente la Reserva Federal volverá a defraudar a los que esperan una “normalización” y eso en el mejor de los casos y que es que no estalle la actualmente mayor y más «… grande, gorda y jugosa burbuja» en la que nos encontramos.

NOTAS:

  1. «Espero equivocarme, pero creo que estamos en una grande, gorda y jugosa burbuja»
  2. En sicología, la resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos. En ingeniería, se llama resiliencia de un material a la energía de deformación (por unidad de volumen) que puede ser recuperada de un cuerpo deformado cuando cesa el esfuerzo que causa la deformación. Se diferencia de la tenacidad en que ésta cuantifica la cantidad de energía almacenada por el material antes de romperse, mientras que la resiliencia tan sólo da cuenta de la energía almacenada durante la deformación elástica. La relación entre resiliencia y tenacidad es generalmente monótona creciente; es decir, cuando un material presenta mayor resiliencia que otro, generalmente presenta mayor tenacidad. Sin embargo, dicha relación no es lineal.

Comentarios

pisitófilos creditófagos

(Las «Sorpresas-2016» son las cosas que tiene el ESTRANGULAMIENTO FINANCIERO TOTAL —FINAL en el caso de España—. Al rondó o danza en círculo de autoridades y superhéroes se contrapone el siniestro ostinato de los perdedores popularcapitalistas y sus villanos.)

(¿Audaz inexperto o arrogante ignorante? Es casi lo mismo, pero es muy distinto. Nosotros pensamos que Trump es un «listo». Recordemos los seis pilares de la fe pocobajista:
1.1 Bajar baja poco
1.2 La culpa la tienen la banca y el bancocentralismo
1.3 Hay sitios y sitios
2.1 Inflación
2.2 Expansión
2.3 Stajanov)

(Jenofonte, en Transicion Estructural Net, trae al debate las cosas que dice nuestro viejo amigo Juan Carlos Ureta:
http://murciaeconomia.com/col/61/juan-carlos-ureta/
¡No nos autoengañemos con la retórica políticamente correcta que usamos en el día a día para sobrevivir! En nuestro fuero interno, sabemos que esta crisis no es «normal» —coyuntural—, sino estructural. ¿Por qué no nos chirrían, pues, las explicaciones ciclo-coyunturalistas? Es por el «efecto halo» que tienen los economistas orgánicos y profesores «Franz de Copenghague», cuyos «inventos del TBO» parcen ideas magníficas, cuando la mayoría son gafes deponiendo paparruchadas neoclásicas, eso sí, con la voz engoladísima. Así, bajamos la guardia ante cosas como estas:
- degradar la Era Cero llamándola «escenario 'Low & Slow'», como si se tratara de un desagradable entreacto entre dos escenas de la misma obra gozosa popularcapitalista;
- calificar «de estímulo» la única política monetaria posible, dirigida a administrar la insolvencia crónica de los bancos después de la burbuja inmobiliaria más grande de la historia, cuya absorción requiere décadas, particularmente, su herencia diabólica de hiperendeudamiento, primero privado y luego público;
- por lo que respecta a la política fiscal, decir que impera una «panic drive austerity», mientras se han dando, se siguen dando y se seguirán dando durante décadas ingentes cifras de déficit y deuda pública, es decir, exactamente lo contrario de lo que nuestra intuición entiende por austeridad fiscal;
- aceptar que, en la situación en la que nos encontramos, la política monetaria ultralaxa es capaz de generar un «beautiful deleverage», cuando no se trata de desapalancarse —volver a dejar en el futuro las rentas traídas, renunciando a su descuento— sino de desendeudarse después de inversiones ruinosas —inmobiliarias—;
- proclamar que la política monetaria ultralaxa, forzada por la dinámica de la burbuja, puede ser cambiada de signo alegremente, compensando con política fiscal, y que «los políticos no lo hacen para no arrostrar con el dolor de las reformas estructurales»;
- silenciar que las manidas reformas estructurales se resumen en una sola: que la Producción transformada en Renta se distribuya menos hacia destinos cuyo Gasto es más improductivo; y
- hacer creer que una economía puede cerrarse y reinflacionarse sin sufrir castigo cambiario, y que no hay nada anormal en la apreciación circunstancial de la moneda de una economía que se limita a anunciar que lo va a hacer.
Finalmente, hay una idea de Juan Carlos Ureta que nos gusta mucho: «Con EEUU representando solo el 15% del PIB mundial, ya no es que el mundo vaya mal si EEUU va mal; es que es EEUU quien va mal cuando el mundo va mal». De ahí las ganas que tienen de aislarse levantando muros. En Britania, desde Adriano, saben mucho de esto. Pero ahora llegan tarde.)

***HAY MULTIMILLONARIOS Y MULTIMILLONARIOS.-

Creo que ya hemos contado que un ricachón de provincias, con casi todo su dinero gastado en inmuebles, y viviendo de pedir préstamos garantizados con ellos, reaccionó de forma airada a nuestra exposición de las contradicciones capitalistas insalvables que significa el Capitalismo Popular —cfr. metáfora del bisonte, Enfoque de la Renta, esencia socialdemócrata del rentismo improductivo, etc.—:
- «¡Yo soy un industrial! He llegado donde estoy con mi fábrica».
Le dijimos:
- «No te negamos tu pasado capitalista auténtico. Pero ahora eres un pisitos.».

EL POPULARCAPITALISMO OCHENTERO HA FRACASADO. EL «MULTIMILLONARIADO POPULARCAPITALISTA», ya originario, ya derivado, ES IMPRODUCTIVO Y HORTERA; son vagos, se creen por encima del bien y del mal, y su historial está lleno de impago de deudas, evasión de impuestos y corrupción. Lo sé por propia experiencia profesional.

Los pisitos, las paguitas y las cartillitas no son riqueza; son pobreza. LA INMENSA DEUDA HAY QUE PAGARLA y solo puede honrarse trabajando. El algoritmo financiero-fiscal se ha perfeccionado para mantener la deuda siempre a salvo; y el voluntarismo popularcapitalista es impotente para bajar por las buenas el valor del dinero —moneda— con que ir pagándola. Si hubiera que resumir en dos palabras el porqué de todo esto, esas serían «CHINA» y «EURO».

El brexitrumpismo no solo es Proteccionismo —menos globalización—. También es Intervencionismo Nacionalista —más inversión pública—.

El brexitrumpismo no es más que los popularcapitalistas anglosajones, sin escrúpulos, liderados por sus chirriantes multimillonarios y sus lametraseros, haciendo de su impresentable necesidad, virtud: cerrar fronteras e intentar acelerar la máquina interior «a la keynesiana» —Gasto Público—, todo para no tocar pisitos, paguitas y cartillitas, procurando que lo pagues tú.

Los multimillonarios popularcapitalistas improductivos y horteras van a fracasar mucho antes de lo que parece —2018—.

Es imposible ponerle puertas al campo del comercio exterior. Y, tras el éxito cosechado desde 2006, el Capital no va a consentir ahora en rebobinar parte del terreno ganado a las fuerzas desacumuladoras popularcapitalistas; ¡con lo que costó dar el pinchazo de la burbuja! Es infantil creer lo contrario.

Las promesas de reactivación basadas en el proteccionismo y el intervencionismo nacionalista son irrealizables sin tocar el rentismo improductivo; porque lo que impide la expansión de la actividad económica ordinaria es, precisamente, eso; sobre todo, la sobrevaloración inmobiliaria, es decir, los todavía inmensos costes inmobiliarios e hipotecarios anidados en las rentas del Trabajo & Empresa. Justamente, la eclosión del proteccionismo-intervencinionismo nacionalista se explica por haber llegado la extracción improductiva de rentas a su no va más, dado el estrangulamiento financiero generado por ella misma.

El proteccionismo-intervencionismo nacionalista intenta expandir la actividad económica propia a costa de la de los demás: fabricar en el interior, no generar empleo en el exterior; caricaturizadamente, FABRICAR COCHES EN DETROIT, NO GENERAR EMPLEO EN STUTTGART. Pero, atención, se pretende hacerlo, no solo sin abaratar el coste de la vivienda al trabajador de Detroit, sino para que los precios inmobiliarios en Detroit vuelvan a burbujear. No se hace para «make America great again» sino para «MAKE AMERICA'S RENTIERS GREAT AGAIN». No es «America first» —trascendencia—; es «Me, american, first» —inmanencia—.

En suma, al preservarse la ineficaz distribución popularcapitalista de la Renta, cualquier posible mejora se perderá COMO AGUA EN UN CESTO. No se traducirá en una economía mejor, sino en un aumento de las rentas improductivas —y su «multimillonariado» específico—, no de las rentas productivas —y sus otros multimillonarios, los capitalistas de verdad—, con el consiguiente agravamiento del estrangulamiento financiero en segunda ronda y la aceptación de final abrupto.

Esto no quiere decir que, a corto plazo no haya un subidón brexitrumpista, como nos están enseñando los mercados cambiario y bursátil con el «TRUMP RALLY». Pero intentar subirse a él es peligroso, dada su verdadera esencia antitransicionista, además de dos cosas horribles específicas del villanocapitalismo:
- la posverdad; y
- la sospecha de tráfico de favores en negocios privados, con que el multimillonariado popularcapitalista empapa en las finanzas del Estado —el multimillonariado capitalista nunca se ha puesto él directamente al mando político—.

Pero lo más importante es que, para ti, el brexitrumpismo es una pedorreta ajena.

Mi mujer me pregunta por qué, a los humanos, nos gusta olernos nuestros pedos. No sé muy bien por qué. Pero sí sé dos cosas:
- no nos gustan los pedos de los demás; y
- los propios, aunque nos gusten, no dejan de ser MIERDA AEROSOLIZADA.

Gracias por leernos.

P.S.: La FED, de subir los tipos de interés de intervención, lo va a hacer a un ritmo tan desesperantemente lento que los g-DOP —gestores de Dinero de Otras Personas— no van a poder justificar razonablemente ningún cambio de composición de nuestras carteras, sobre todo antes de las rebajas fiscales que se esperan en EEUU.

Parado

Sobre lo referido por el autor con las radiales, yo me quedé hace muchísimos años con una frase de Florentino Pérez en una entrevista, en los términos siguientes. A la pregunta de si el riesgo en los negocios no le provocaba vértigo, contestó que él nunca ha tenido el menor problema con arriesgarse, puesto que de antemano sabía que todos los negocios que él emprendía y había emprendido en su vida era imposible que fracasasen desde ningún ángulo desde el que se los mirase.

En mi humilde opinión, creo que el término ‘deleveraging’ en el sentido macro se usa no solo para indicar desapalancamiento, sino de forma genérica para referirse a aquél período del ciclo de deuda largo (50-75 años) durante el cual toca honrar (reducir) la enorme deuda contraída. En teoría, exactamente lo que nos correspondería hacer ahora en España, a pesar de que, como vemos, la deuda no hace sino aumentar peligrosamente, lo cual puede hacer que la duración del ciclo se prolongue (varias generaciones, siglo XXI perdido, etc). A lo que Dalio se refiere como ‘beautiful deleveraging’ sería el caso particular de travesía en el desierto en la que los efectos de la misma fuesen lo menos dolorosos posibles, mediante la consecución de un equilibrio monitorizable y adaptable modulando estas cuatro variables: Reducción de la deuda, austeridad, redistribución de renta, y monetización de deuda.

En cuanto al rally Trump, si acaso con alguna autoridad que me confieran mis proyecciones de hace unas semanas defendiendo con datos y hechos unos valores que, a pesar de las razones del editor, desde entonces hasta hoy han subido un 70% y 35% respectivamente, es de marcado carácter especulativo, por lo que a fin de ello, es clave la política de comunicación. Puesto que EE.UU. es un país muy endeudado, las financiaciones masivas de infraestructuras que puedan hacerse serían a través de emisiones adquiridas por fondos privados, con lo que bancos, materias primas y constructoras podrían beneficiarse hasta medio plazo, no sin antes observar que es posible que el rally Trump haya ido ya demasiado lejos en esa dirección y que ese escenario ya esté descontado, con lo que sin duda es bastante arriesgado, como lo prueban los valores en libros de los bancos estadounidenses frente a sus cotizaciones actuales. No así ni mucho menos, los europeos, de los cuáles alguno habría que podría beneficiarse de esas operaciones, si es que le dejan. A este respecto sería también interesante convenir en qué parte de la superposición de los ciclos de deuda largo y corto nos encontramos, y así poder sacarle algún partido material al asunto. Particularmente pienso que estamos a mitad de la pendiente que lleva a la cresta del ciclo corto que está subida muy cerca de la cresta del largo.

En algunos casos particulares, no los menos, la contumacia popularcapitalista es tan chirriante, que mucho nos tememos habremos de olvidarnos del ‘beautiful deleveraging’, tal y como lo prueba el vergonzoso panfleto pagado seguramente por alguna agencia estatal en una edición del FT de hace unos días, en el que en un monográfico de la recuperación española titulado ‘Una Historia De Recuperación Que Resplandece Sobre La Penumbra Global’, figura en primera página, y luego ampliado en un artículo propio, literalmente, ‘El Retorno de las Grúas’. Lo de las grúas es trístemente verídico, pero que la sección del periódico se llame ‘Negocios e Innovación’ es el sarcasmo que se reserva el editor.

La única explicación que se me ocurre al ver tanto alto funcionario, tanto Opus Dei, tanta oposición, preparación e inteligencia a priori en los gestores estatales, sobre por qué no aplican lo ya experimentado y aprendido en el mundo en varias ocasiones sino que, por contra, lo único que desean es volver a las andadas y jactarse de ello, reaccionando a los contratiempos a salto de mata, es que estos gestores son meros opositados horteras metidos torpemente hasta las trancas en hipotecas y pisitos, demostrando en este aspecto nula inteligencia de la que se les presuponía, simplemente encaramados en sus puestos por motivos de favores e intereses. Pero si es cierto que Trump y sus correligionarios son antisistema, por qué están todos en los puestos clave del sistema y por qué el verdadero sistema no reacciona de una p. vez ya con perdón, para contrarrestar estas fuerzas, o si es que tal vez, debemos considerar a estas fuerzas como estructurales y que los anti sistema somos los demás.

En vez de repliegues en placa y autarquías totalitarias asesinas, el que venza se dejará de pisitos y evolucionará en sentido darwiniano, a digitalización, biotecnología, alimentos, energías renovables, nuevas formas de financiación y sistemas de pago, calidad de vida, solución de los problemas de la sociedad, al igual que el automóvil de los 70, pedazo de hierro que en nada se parecía al vehículo muchísimo más seguro, eficiente, confortable, limpio, y fritísimo a impuestos de hoy en día, pero que cuesta nominalmente lo mismo. La solución que pretenden los popularcapitalistas va en su exclusivo provecho y en detrimento del resto de los mortales y no resuelve ningún problema de la sociedad. Por ello la guerra subterfugia que se está librando, en la que no caben concesiones buenistas de ningún tipo.

Bienvenida la subida de tipos de hoy, que encarece el dólar, mantiene el petróleo bajo control, y cruje a los procrastinadores tramposos; ya estamos sabiendo de movimientos en Grecia hoy mismo de nuevo, a ver si ello hace que ‘el sistema’ reaccione de una vez, que ya está bien.

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