El puente

Alexis Ortega

“Lo que yo quiero mostrar […] es qué se esconde detrás de lo que llamamos ´la realidad´. Busco el puente que conduce de lo visible a lo invisible [...].Mi objetivo es […] hacer visible lo invisible a través de la realidad. Puede que suene paradójico, pero la realidad es la que conforma el misterio de nuestra existencia.” Sobre mi pintura, Max Beckmann (discurso leído el 21 de julio de 1938)

Imagen de Alexis Ortega

Alexis Ortega: Economista de profesión, músico de vocación, dramaturgo frustrado, hijo de tendero y nieto de campesino que no acaba de encontrar razonable una ciencia como la economía que a veces se olvida de lo más importante: ser útil a las personas en la gestión de su vida. Alexis Ortega está especializado en el análisis económico y la implantación y seguimiento de políticas de gestión del riesgo de tipo de cambio y tipo de interés en empresas con vocación exterior. Colaborador-analista en diferentes medios audiovisuales y socio director en Finagentes Gestión, Empresa especializada en el asesoramiento en la gestión de los riesgos de tipos de cambio y tipos de interés.

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« Superar las frustraciones políticas. Aparentar, ¿la tercera «A»?. | Inicio | Alemania, el Brexit, Trump y el populismo. »

30 diciembre , 2016 | 09 : 55

Feliz y próspero 2017 ...

Hoy es la última sesión de un año atípico en el que se no solo no se ha podido llevar a cabo el según el plan previsto (algo de por si bastante habitual) sino que, ahí esta lo excepcional, ha estado plagado de sorpresas y acontecimientos del todo inesperados.

Empezando por lo primero, nada más empezar el año, los mercados recogieron de manera adversa la primera subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal y los planes iniciales tuvieron que se alterados de manera importante. No solo no tuvieron lugar las famosas 4 subidas de tipos de interés en los EE.UU. (fracaso de la normalización estable y previsible al estilo 2004-2006) sino que el recién estrenado plan de compras del BCE tuvo que ser alterado nada más empezar.

Pero las sorpresas más importantes tuvieron lugar en la segunda mitad del año. La primera de ellas fue el triunfo, contra todo pronóstico, del Brexit en el referéndum del Reino Unido y posteriormente (y bastante ligado a lo anterior) la victoria de Trump, igualmente contra todo pronóstico, en las elecciones presidenciales americanas.

Pero quizás lo más curioso de todo ello es el hecho de que la reacción del mercado a estas dos sorpresas ha sido opuesta. Frente a la bajada de tipos de interés y la ampliación del QE por parte del Banco de Inglaterra (lo que ayudó a estabilizar la situación), el ya famoso "Trump Rally" (que ha llevado al Dow Jones a las puerta del mítico 20.000) que se inició tras la apertura del mercado americano (el Nikkei, único de los principales mercados abiertos con la noticia saliendo, cayó un 6%) ha reafirmado la decisión de la FED de subir los tipos hace unas semanas y además ha consolidado las expectativas de subidas de tipos en los EE.UU. Eso si, a tan solo 3 subidas, frente a las 4 del año que ahora acaba, que bien mirado no son más que las 3 que se nos prometió este año y finalmente no tuvieron lugar.

Sorpresas, decepciones a lo que hay que unir ahora una fase de traspaso de poderes plagado de desencuentros, como casi no se recuerdan, y decisiones que pretenden "hipotecar" el margen de maniobra del nuevo presidente. Buena metáfora para lo que realmente viene ocurriendo en los últimos 364 días (este año es bisiesto): «el pasado se resiste a morir».

Feliz 2017.

Comentarios

pisitófilos creditófagos

2016, EL AÑO DE LA «NORMALIZACIÓN»; JA, JA, JA.-

¡Qué asco de 2016!

Hemos tenido que tragarnos el sapo de que El Pisito reburbujea.

Y que los magnates inmobiliarios y sus lametraseros tengan que ser quienes nos van a «salvar» inflacionándose ellos, destruyendo la UE y metiendo en el Estado a villanos de comic.

La imagen de 2016:
https://www.thesun.co.uk/wp-content/uploads/2016/11/nintchdbpict000281905647.jpg?w=960&strip=all

Evidentemente, las autoridades nos hemos visto obligadas a intentar subir un poco los tipos de interés, pero para tener munición para el día en que la panda de gilipollas popularcapitalistas, perdón por la expresión, se de de bruces contra la realidad de que NO HAY MÁS RIQUEZA QUE EL TRABAJO ORGANIZADO EMPRESARIALMENTE.

2017 va a ser más de lo mismo, aunque con incertidumbre creciente y gran deterioro en la periferia, como lo es España. Pero el lío será en 2018.

Un gran consejo para 2017: MANTÉNGASE EN DINERO, ¡por Dios!

Gracias por leernos.

P.S.:
REFLEXIONES SOBRE LA REINFLACIÓN.-

Las ansias inflacionistas se deben a dos dolores:
- al pinchazo de la burbuja inmobiliaria (pisitofilia); y
- al las deudas hipotecarias (creditofagia).
No obstante, ¿dónde está escrito que, con una reinflación general:
- van a dejar de bajar los de los inmuebles; y
- van a subir las rentas con las que se honran las deudas hipotecarias?

La reinflación general se desagrega en tres grandes encarecimientos de precios:
- bienes y servicios (inflación propiamente dicha);
- dinero (tipos de interés); y
- divisas (tipos de cambio).

Cada encarecimiento, a su vez, se compone de multitud procesos, cada uno con sus tiempos, niveles y volúmenes. Casi todos están relacionados y esas relaciones son biunívocas.

Es muy importante diferenciar entre el corto y el largo plazo, sobre todo en materia cambiaria. Hay procesos que a corto plazo parecen inflacionarios, pero a largo plazo pueden ser deflacionarios —v. gr., la reburbuja inmobiliaria que vivimos—.

Hay cuatro relaciones de causalidad muy difundidas —cacareadas—, pero que son solo verdad a medias, máxime en un mundo financieramente muy globalizado y con grandes áreas monetarias:
- la que vincula tipos de interés bajos con inflación «de activos»;
- la que dice que subimos y bajamos los tipos de interés se porque queremos controlar la inflación;
- la que encadena subida de tipos de interés, atracción de «capitales» a corto plazo y apreciación cambiaria inmediata —bajada de tipos de cambio—; y
- la que conecta devaluación cambiaria con estímulo de las exportaciones, más actividad interna y más inflación.

No es nada fácil reinflacionar de verdad. Se corre el peligro de toquetear los precios relativos y dejarlos peor de lo que están por culpa de la deformación por la burbuja.

Deflación es la caída general de precios, o lo que es lo mismo, que el mismo dinero da para más. En esta situación, lo consistente es que bajen los tipos de interés y se abaraten las divisas. La deflación es mala cuando tiene lugar mientras se encarece y revalúa la moneda, en medio de un una alza del nivel de tipos de interés.

Si sube la inflación y los tipos de interés, la moneda se ha de depreciar, aunque inmediatamente se aprecie.

NOSOTROS CUMPLIMOS DICIENDO QUE LA REINFLACIÓN QUE SE INTENTA EN EEUU, si fuera de fondo y triunfara, SERÍA A COSTA DE AÑADIR DEFLACIÓN AL ICEBERG DEFLACIONARIO DEL RESTO DEL SUPUESTO «IMPERIO». Añadimos que creemos que no lo van a conseguir, pero que, al intentarlo, países superendeudados occidentales, como España, se van a ver en apuros. A corto plazo:
- subirán muchos precios sin fundamento para ello, pero no tus rentas;
- los tipos de interés acabarán subiendo por contagio, dada la globalización financiera y las políticas de supuesto estímulo fiscal-construcción que se anuncian como «la» solución para sustituir a las de supuesto estímulo monetario actual, tontada que llaman «normalizar»; y
- dirán que el euro se debilita, pero seguirá fuerte para una economía como la española, pero no para Alemania, ni para China.

pisitófios creditófagos

(En octubre de 2015, elaboramos un «Guion para un vídeo estructuraltransicionista», que constaba de 11+1 fichas —por cierto, nos hinchamos a poner tilde en la palabra guion—. En nuestro afán por hacer ver que las rentas inmobiliarias, las pensiones, los intereses y los sueldazos son tan primarias que las dos académicamente «primarias» —Remuneración Asalariados y Excedente Bruto Explotación—, distinguimos entre lo que llamamos distribución primaria teórica y práctica de la Renta. Nos arrepentimos de estos adjetivos y, en noviembre pasado, los sustituimos por originaria y derivada. Bueno, pues nos volvemos a arrepentir ahora. Creemos que hay que dejar estar tal cual el concepto académico de distribución primaria y que hay que enfatizar que nuestras cuatro rentas son previas —se extraen antes—. Por eso, proponemos la siguiente redenominación de las 11+1 fichas, que nos comprometemos a volver a redactar cuanto antes:
0.- Introducción. El Enfoque de la Renta.
1.- Producción transformada en Renta.
2.- Renta adicional traída del futuro.
3.- Distribución primaria de la Renta.
4.- Distribución SUPRAPRIMARIA de la Renta.
5.- Supersalarios.
6.- Inmediatez en la retención de rentas improductivas.
7. El Gasto.
8.- Demanda Privada y Pública, e Interna y Externa.
9.- Incompatibilidad entre el Capitalismo (y su Estado del Bienestar) y el Capitalismo Popular.
10.- Estrangulamiento financiero del Capitalismo Popular.
11.- El Ortograma en la Transición Estructural.)

***RENTAS SUPRAPRIMARIAS.-

Lo llaman crisis pero solo es una burbuja inmobiliaria.

Con el fenómeno BrTr (Brexit-Trump), se habla de que «así cayó Roma» y de que «así ascendió Hitler al poder». No falta razón. Se imputa a «la» crisis.

Pero la tan cacareada crisis solo es un tumor maligno surgido del seno de la clase trabajadora, por causa de la distribución improductiva de la Renta.

Un agente inmobiliario de Miami, el otro día, por televisión:
- «Antes, nuestros clientes eran personas que tenían dinero porque 'hacían' cosas. Hoy son ricos que 'no-dan-Trabajo-ni-a-su-secretaria'».

Todos sabemos que se trata de una nueva clase social que no tiene nada que ver con los capitalistas de toda la vida. Es el MULTIMILLONARIADO POPULARCAPITALISTA, una amalgama de parásitos que explota los filones de extracción improductiva de rentas.

Entre los daños que genera el multimillonariado popularcapitalista, dos ocupan un lugar preeminente:
- el intercambio de inmuebles por millonadas en efectivo; y,
- lo que es casi lo mismo, el odio o desprecio al valor del dinero.

Obviamente, es en la clase trabajadora donde surge el 'todos capitalistitas'.

Los capitalistas de verdad, titulares del Capital auténtico (Activo menos Pasivo), que sí organizan empresarialmente el Trabajo y conocen el valor del dinero, se han apuntado al popularcapitalismo, disimulando sus beneficios como alquileres, pensiones, rentas financieras y supersalarios, conceptos todos que funcionan como gastos deducibles de sus impuestos.

El popularcapitalismo ha deformado el algoritmo financiero-fiscal; y autoridades y comunicadores acaban no sabiendo qué clase social es la dominante.

Pero el Capital ya está arrepentido de tanto capitalistita. Contratar un trabajador es echarte su casero a tu espalda. Son los empresarios quienes deciden el nivel de las rentas salariales con que se definen las hipotecarias y los alquileres , determinando así el límite máximo al que puede llegar la hinchazón de precios inmobiliarios.

Ahora, veámoslo en términos de Contabilidad Nacional.

La Renta —una forma de ver el PIB, entre la Producción u Oferta y el Gasto o Demanda— no se distribuye primariamente solo a trabajadores y empresarios. Por encima de las rentas salariales y empresariales, hay cuatro tipos de RENTAS SUPRAPRIMARIAS retenidas antes de que trabajadores y empresarios obtengan efectivamente sus salarios y beneficios:
- inmobiliarias,
- pensiones,
- financiero-fijas, y
- supersalarios.

Algunas veces hemos calificado a estas rentas como primarias «derivadas», para distinguirlas de las que llamábamos primarias «originarias», rindiendo demasiada pleitesía al formato clásico de la llamada Cuenta de Explotación, de la Contabilidad Nacional, que distingue solo dos destinos de la Producción: la Remuneración de los asalariados (RA) y el Excedente bruto de explotación (EBE), dicotomía contable donde patronal y sindicatos equivocadamente se miran para medir sus fuerzas respectivas. Nótese que:
a) la RA incluye dos conceptos que no son rentas del Trabajo-Empresa (salarios): pensiones y «sueldazos» de trabajadores-directivos, profesionales, artistas y deportistas; y
b) el EBE incluye dos conceptos que no son rentas del Capital-Empresa (dividendos): rentas inmobiliarias (alquileres y plusvalías) y rentas financiero-fijas (intereses).

Nos arrepentimos de la distinción entre rentas primarias originarias y derivadas. Para empezar, en el origen, solo hay una fuente de la Renta: el Trabajo. Todo lo demás deriva de él.

¿Por qué hemos caído en este error? La Economía académica nos acusaba de añadir cuatro rentas a las dos llamadas «primarias». Algún profesor llegó a decirnos:
- «Lo que hagan trabajadores o capitalistas con sus rentas es cosa de ellos».
Pero el modelo de declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas nos devuelve, año tras año, a la triste realidad de que la obtención de rentas salariales y empresariales, es posterior a la extracción de los cuatro tipos de rentas «improductivas» —prescindibles para la Producción—. Hoy proponemos una nueva denominación para estos cuatro jinetes del apocalipsis capitalista: rentas supraprimarias.

¿Por qué los economistas académicos desatienden la distribución de la Renta si, en la práctica, lo que nos interesa a todos es quién obtiene rentas? Inicialmente, la razón está en que, desde sus inicios, el propio capitalismo acepta ser malo distribuyendo la Renta. ¡Pero ahora no estamos distribuyendo la Renta solo entre trabajadores y capitalistas! Hoy la mitad o más de la Renta se pierde como agua en un cesto por culpa de la extracción previa de rentas improductivas.

El éxito de la nueva clase social parasitaria —millonarios popularcapitalistas— ha retorcido el concepto sociológico de Capital. Ahora, para poder llamar capitalistas a los extractores de rentas improductivas, se acepta alegremente que hay nuevas formas de «Capital», como son:
- que su piso esté mejor localizado que el tuyo (PISITO);
- que nacieron antes que tú (PAGUITA);
- que el ahorro de toda su vida se merece una recompensa superior a lo que avanza tu economía (CARTILLITA); y
- que tienen un «talento» del que tú careces (SUELDAZO).
Así, tú puedes ser capitalistita, dependiendo de si lo tuyo se incluye o no en la redefinición del Capital que toque según la vertiente popularcapitalista de turno.

La Economía académica se olvida del Capital y de la distribución de la Renta. Se concentra en la Producción (Oferta) y en el Gasto (Demanda). Ello hace que las propuestas «sensatas» de política económica se limiten a medidas «de Oferta» y «de Demanda», que no solo no resuelven las crisis ocasionadas por la mala distribución de la Renta, sino que las agravan, por la misma razón por la que empeoran las averías haciendo rodar a los coches gripados.

Gracias por leernos.

P.S.: ¿Se les ocurre otro calificativo para las rentas supraprimarias?

Quelifóbicas transicionólogas

Gracias Maestros. No se me ocurre mejor nombre que supraprimarias, para las rentas de los que yo llamo alfas (alfas y alfalfas, en el término más despectivo posible hacia las hembras y machos alfa-lfa )

Propietario Burbu

Yo las llamaría “Rentas Sustractivas”. Y no sólo por la rotundidad del verbo sustraer, al que honran (robar algo de forma oculta o fraudulenta), sino por analogía con la Teoría de Color, donde los Colores Sustractivos se oponen a los Colores Aditivos, es decir, se oponen a la propia Luz.

Mientras en los Colores Aditivos, a partir de la oscuridad más absoluta (el Negro), al adicionar mas colores se obtiene más luz, más luminosidad, en los colores sustractivos cada nuevo color aplicado resta, es decir, nos devuelve a la oscuridad.

Los colores aditivos son Remuneración Asalariados y Excedente Bruto, y los colores sustractivos son las rentas supraprimarias. La luz es creación de riqueza, entendida como progreso y bienestar, y la oscuridad, su destrucción.

La paradoja es que, en el mundo real, los colores sustractivos no son sino colores secundarios de los segundos, y por ello, falsos colores “primarios”. Las rentas “supraprimarias” serían, por analogía, unas falsas rentas primarias.

Yo hablaría de “Rentas Aditivas” y de “Rentas Sustractivas”.

Propietario Burbu

CORRECCIÓN: La paradoja es que, en el mundo real, los colores sustractivos no son sino colores secundarios de los COLORES ADITIVOS, y por ello, falsos colores “primarios”.

pisitófilos creditófagos

(Magníficas aportaciones sobre la calificación de las rentas supraprimarias: rentas alfa y, sobre todo, rentas sustractivas, en contraposición a las aditivas.)

«DIECISIETEPORCIENCULIZACIÓN».-

Perdonen la palabrota.

Los años anteriores al pinchazo ordenado de la burbuja inmobiliaria éste ya era un secreto a voces. El sector consiguió colarles, a las acobardadas autoridades bancocentralistas, varios 17% anuales seguidos. La excusa era que se trataba de ganar tiempo para el día después en el proceso de desinflamación de precios y gestión de la descolateralización de la inversión crediticio-hipotecaria:
- «Total, tres o cuatro 17% no agravan demasiado la situación, pero tienen la ventaja de que, mientras vayáis dando su rebobinado, tendréis holgura suficiente para ir gestionado la crisis de entidades de crédito y de deuda pública».
El caso es que las autoridades hicieron suya esta añagaza.

Somos tan cobardes que, diez años después, a duras penas podemos considerar rebobinada aquella serie de 17%. ¡Fijaos si falta aún bajada de precios inmobiliarios hasta los de equilibrio «por fundamentales»!

Añadan que la actual reburbuja no es una burbuja de avaricia propiamente dicha, sino que es fruto del miedo de un sistema financiero procrastinador, que se sabe no suficientemente desenladrillado para afrontar la recta final de la transición del modelo popularcapitalista ochentero a la estable Era Cero.

Pues bien, hoy tenemos otro 17% oficial encima de la mesa. Pero no es en precios inmobiliarios. Es un 17% muy serio que nos confunde sobre la situación límite en que nos encontramos —ESTRANGULAMIENTO FINANCIERO TOTAL FINAL— y que, además, también habrá que rebobinar en su día.

Según un grupo de economistas críticos (Barba, Laborda, Bermejo y Centeno, junio-noviembre 2016), el dato-PIB oficial español es muy superior al real. Lo han estimado en las tres fases de Contabilidad Nacional y así se lo han comunicado a las autoridades de la UE:

1) Producción.-
Observando la Producción, el PIB real sería un 18,7% inferior al dato-PIB oficial.
http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2016-07-04/insostenible-pib-18-menor-deuda-24-mayor_1227235/

2) Renta.-
Observando la Renta, el PIB real sería un 18,68% inferior al dato-PIB oficial.
http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2016-10-03/pib-rentas-inferior-al-oficial_1269204/

3) Gasto.-
Observando el Gasto, el PIB real sería un 17,1% inferior al dato-PIB oficial.
http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2016-11-07/pib-guindos-gasto-bce-y-ahora-que_1285637/

Estos tres artículos son de obligada lectura.

Gracias por leernos.

FELIZ AÑO NUEVO.

pisitófilos creditófagos

RENTAS IMPRODUCTIVAS O SUPRAPRIMARIAS.-

Las rentas productivas son las que remuneran los factores de producción en sentido estricto:
- el Trabajo; y
- el Capital-Empresa.

Pisito, Paguita, Cartillita y Sueldazo son las cuatro modalidades de rentas no productivas —no tienen que ver directamente con la Producción—: si toda la Renta de una economía se distribuyera en forma de rentas improductivas, en segunda ronda, nadie trabajaría ni emprendería.

En Contabilidad Nacional, se distingue entre distribución primaria y secundaria de la Renta. La distribución primaria, también llamada factorial, es la que tiene lugar para remunerar los factores de producción, entendiendo éstos en sentido amplio, no estricto. Es anterior a redistribución operada por el sistema fiscal, en su doble vertiente, tributaria y presupuestaria.

El problema está en que, desde los 1980, la distribución primaria importante de la Renta no es la que se realiza a favor de los factores productivos estrictos.

La Contabilidad Nacional parte de la ficción de que toda la Renta se distribuye entre Trabajo y «Capital», entendiendo por Capital todo lo que no tenga que ver con el Trabajo, razón por la cual se denomina Excedente de Explotación a la porción de Renta que no va a remunerar a los trabajadores. La distribución primaria de la Renta «tiene» que ser, pues, entre Trabajo y «Capital». Así, Paguita y Sueldazo se computan dentro del Factor Trabajo; y Pisito y Cartillita, del Factor «Capital».

Nuestra aportación al debate económico es que lo que hoy llamamos crisis no es sino la pésima redistribución de la Renta que deriva de la ficción de que está se distribuye primariamente solo entre Trabajo y «Capital».

Nosotros nos limitamos a hacer dos reflexiones en voz alta:
- el Trabajo organizado empresarialmente es el factor originario de Producción, de modo que, sin él, sencillamente, no hay ninguna Renta —mayúscula y singular—; por tanto, para estar cubiertos, debiéramos hablar de Capital-Empresa, no de Capital a secas; y
- Pisito, Paguita, Cartillita y Sueldazo son cuatro modalidades de rentas —minúscula y plural— que, primero, están hipertrofiadas desde los 1980 (Capitalismo Popular); y, segundo, contablemente —en micro o/y macroeconomía—, se pagan antes que las del Trabajo y el Capital-Empresa, de modo que, si toda la Renta se nos va en ellas, no queda nada para retribuir a trabajadores y empresarios; y cuanta más Renta absorban estas rentas, si trabajadores y empresarios quieren mantener su nivel de rentas, más tendrán que apuntarse a ellas.

Lo que planteamos es tan sencillo que asusta.

Encima, tener esto en la cabeza es muy práctico. Nos permite entender qué está pasando y adelantarnos a lo que va a pasar. De ahí que tengamos tanto éxito con el «timing» de la tan cacareada crisis.

Desafortunadamente, pensar ordenadamente nos lleva a identificar que la causa de la causa de la crisis, nos guste o no, es la sobrevaloración inmobiliaria.

Nos pasa como a Galileo y a Casandra. Solo que ahora la «posverdad» no es solo cosa de las élites, sino también de las masas resentidas por la estafa del pacto fáustico popularcapitalista. Véase, si no, lo fácil que les está resultando a los magnates inmobiliarios acceder al mando político. Pero es la Tierra la que gira alrededor del Sol, y el artefacto con forma de caballo es un engaño, como se supo en otoño de 2006, cuando pinchó la burbuja.

Funciona muy bien calificar como improductivas las cuatro rentas que identificamos dentro de las primarias como responsables de la crisis.

También funciona su calificación como usureras. Resultan hipertróficas, precisamente, porque tienen un tramo que carece de justicia conmutativa.

Pero tenemos problemas para encontrar el calificativo que exprese su carácter previo y anterior a la obtención de las rentas primarias estrictas del Trabajo & Empresa. Nótese que hablamos de obtener —cobro—, no de devengar. Las rentas del Trabajo & Empresa se obtienen netas de aquéllas.

Nuestra propuesta es una invitación a la reflexión sobre el verdadero carácter primario de las llamadas rentas primarias, distinguiendo entre rentas productivas e improductivas, para lo que invocamos la clasificación de las rentas que todos aceptamos: la del modelo de declaración del IRPF. Acorralamos a nuestros interlocutores diciéndoles:
- ¿Acaso tú no rellenas varias páginas de la declaración anual del IRPF además de la del Trabajo y la de la Empresa?

Hace tiempo, a las rentas no relacionadas estrictamente con la Producción, las llamábamos rentas primarias «prácticas», en oposición a las supuestamente «teóricas». Era la Teoría Económica la que nos obligaba a ver solo rentas del Trabajo y del Capital. Luego pasamos a llamarlas rentas primarias «derivadas», en oposición a estas dos que la Teoría consideran como originarias de la Producción. El debate verbal nos ha hecho ver que no funcionan estas calificaciones.

Posibilidad de calificación de las rentas primarias improductivas:
- supraprimarias
- preprimarias
- sustractivas (vs. aditivas)
- paraprimarias
- prioritarias
- heteroprimarias
- pseudoprimarias
- alfa

No son calificativos excluyentes, que conste.

Entre supra- (sobre, más arriba) y pre- (delante, antes), parece mejor opción supra-. Conecta con el proceso liquidatorio del neto de rentas productivas que llega al bolsillo de trabajadores y empresarios. Por contra el prefijo pre- tiene el problema del orden temporal de devengo —muchas rentas improductivas se devengan después de determinadas productivas—. Además, el prefijo pre- sugiere que las rentas improductivas no son primarias; y, precisamente, de lo que se trata es de que los académicos hagan el esfuerzo de identificar dentro de las rentas primarias, las improductivas y que lleguen a la conclusión de que no todas las rentas contabilizadas como primarias son igual de primarias.

Para- (al margen, junto a, contra) tiene el inconveniente de que desdibuja la idea de que el mundo de las rentas improductivas es parasitario del de las productivas, y que ambas son primarias.

La exposición académica de nuestro Enfoque de la Renta debiera comenzar así:
- «La economía es Producción (Oferta), Renta y Gasto (Demanda). Las rentas primarias estrictas —directamente relacionadas con la Producción, es decir, con el Trabajo y el Capital-Empresa— se obtienen netas de cuatro modalidades de rentas primarias improductivas, que podemos calificar como supraprimarias, cuya hipertrofia desde los 1980, bla, bla, bla».

Gracias por leernos.

derby

Son rentas parasitarias.

visillófilas pepitófagas

Muy bueno, derby

Infra-zombie

No pueden ser para-primarias, en todo caso serían infra-primarias.

Propietario Burbu

Agradezco la inclusión de mi sugerencia, Rentas Sustractivas, a la lista de posibles calificaciones para las rentas primarias improductivas – aunque el calificativo de “parasitarias” de derby es sin duda el más explícito.

Y me tomo la libertad de proseguir con la analogía de las Rentas primarias con la Teoría del Color:

Colores primarios aditivos / rentas primarias aditivas:
Rojo = Trabajo (por aquello del proletariado)
Azul = Empresa (por oposición a lo anterior)
Verde= Infraestructuras (aquellos beneficios derivados de la inversión en infraestructuras de producto marginal positivo, incluyendo los pisos a su precio justo, es decir, aquel que está al servicio de las necesidades habitacionales de los trabajadores, sin merma de la competitividad).

Colores primarios sustractivos / rentas primarias sustractivas:
Magenta = Paguita y Cartillita (rentas supraprimarias de la clase trabajadora, principalmente)
Cyan = Sueldazo (renta supraprimaria de altos directivos de empresa, principalmente)
Amarillo = Pisito (especulación inmobiliaria, pero también aquellas infraestructuras de producto marginal negativo, como un aeropuerto en Mojón del Quintopino, o un pabellón de deportes en un pueblo de cien habitantes, la mayoría octogenarios).

IMPORTANTE: nótese con qué facilidad la gente tiende a confundir Verde y Amarillo, al punto que en el círculo de los colores más universal, los colores primarios son Rojo, Azul y Amarillo (Trabajo, Empresa y Pisito).

La mezcla por adición de los colores primarios aditivos, Rojo, Azul y Verde, crea luminosidad, al igual que el Trabajo, Empresa e Infraestructuras crean riqueza. El negro, es decir la miseria más absoluta, es la ausencia total de ellos. A su vez, el Blanco, el mayor progreso económico y social posible, es producido por la mayor intensidad de la mezcla. La pantalla del ordenador con el que leen estas líneas usa este modelo aditivo -- también llamado RGB.

Por el contrario, los colores sustractivos se basan en la absorción de la luz. Es decir, absorben la riqueza. El sistema sustractivo es el propio de la pintura y de los medios impresos. A partir de un lienzo en blanco, o un folio de papel, cada capa de color sustractivo primario añadido a la mezcla, resulta en un oscurecimiento de la misma. A más Magenta, Cyan y Amarillo, más oscuro es el color resultante. Cuanta más rentas supraprimarias, más recesión. Este modelo sustractivo es el de sus impresoras, también llamado CMYK – Cyan, Magenta, Yellow + Key.

Para una mejor impresión, para que el negro resultante sea lo más oscuro posible, las impresoras añaden directamente una tinta negra (Key), que yo relaciono con la mayor renta supraprimaria de todas: la Corrupción.
Negro = Corrupción

Propietario Burbu

En el mundo real todo lo percibimos de manera aditiva, incluso cuando observamos una pintura ejecutada con los principios sustractivos. Por ello mencioné en mi primer comentario que, en realidad, los colores primarios sustractivos no eran sino colores secundarios de los primarios aditivos.

En el círculo cromático aditivo, Cian es el secundario del Azul y el Verde, el Magenta es una mezcla del Rojo y el Azul, y el Amarillo es el secundario del Verde y el Rojo. A cada color primario le corresponde un secundario diametralmente opuesto en dicho círculo, son los denominados “colores opuestos”.

Pues bien, según la analogía renta primaria / color primario de mi comentario precedente, los opuestos serían lo que siguen:

Al Rojo (salarios de los trabajadores) se opone el Cian (sueldazos de los directivos)
Al Azul (empresa) se le opone el color Amarillo (pisito)
Al Verde (infraestructuras necesarias) se opone el Magenta (pensiones e intereses)

Curioso...

(http://facweb.cs.depaul.edu/sgrais/images/Color/ScreenColorMix%20copy.gif)

(http://www.freemars.org/jeff/colors/wheel7a.png)

pisitófilos creditófagos

(Muy bueno lo del amarillo para Pisito —una vez «colorao» vs. ciento amarillo, je, je—; su opuesto, el azul, para Empresa; el rojo para Trabajo; y el negro para el dinero negro. Ciertamente sustractivas, junto con extractivas, es un calificativo excelente. De hecho ya se usa profusamente.)

***RENTAS PRIMARIAS CANÓNICAS: PRODUCTIVAS Y APRODUCTIVAS.-

Lo canónico es que solo hay dos FACTORES DE PRODUCCIÓN: Trabajo y Capital, entendiendo por Capital todo lo que no es Trabajo.

Iniciativa Empresarial y Tierra (Recursos Naturales) no se consideran factores de producción autónomos, salvo por cuatro chalados neomercantilistas o neofisiócratas, que además proponen concepciones extravagantes del Capital, incompatibles con su prosaica realidad contable (Activo menos Pasivo).

Está muy extendido —cfr. Teoría Económica, Contabilidad Nacional, Contabilidad Financiera, Derecho Mercantil, Derecho Laboral, Derecho Fiscal, etcétera—:
- que las rentas (minúscula y plural) que instrumentan la transformación de la Producción (PIB) en Renta (mayúscula y singular), tengan la naturaleza que tengan, solo podemos clasificarlas contablemente o como del Trabajo, o como del Capital, o como mixtas del Trabajo y del Capital; y
- que el Trabajo tiene su «Remuneración», pero al Capital solo le corresponde el «Excedente», es decir , que las rentas del Capital tienen carácter residual respecto de las del Trabajo —las rentas del Trabajo serían más «primarias» que las otras primarias, las del Capital—.

Nosotros lo que decimos es que esta dicotomía Trabajo/Capital en el Enfoque de la Renta, que está prácticamente intacta desde el siglo XIX, es demasiado simple después de la eclosión popularcapitalista. No sirve para explicar la actual crisis ni ayuda a superarla, sino todo lo contrario.

Proponemos una modernización del Enfoque de la Renta: hay que netear las dos rentas primarias canónicas, aislando las rentas anidadas en ellas que no son, directamente, ni consecuencia ni causa de Producción. Que no tengan relación directa con la Producción es por lo que las hemos venido llamando improductivas, aunque mejor debiéramos llamarlas «aproductivas».

Nótese que empleamos el concepto de productividad en doble sentido causal. Lo hacemos aposta. Para ilustrarlo, nada mejor que la maravillosa frase escuchada a un agente inmobiliario de Miami (memorización obligatoria):
- «Antes, nuestros clientes eran personas que tenían dinero porque 'hacían-cosas'. Hoy son ricos que 'no-dan-Trabajo-ni-a-su-secretaria'».

Hoy por hoy, nos interesan solo cuatro grandes clases de rentas aproductivas anidadas en las dos primarias canónicas, que configuran lo que llamamos Sistema Tributario Privado, que se exacciona con ayuda del Estado:
- inmobiliarias,
- pensiones,
- financiero-fijas, y
- sueldazos.

No decimos que haya que abolir estas cuatro clases de rentas, sino que hay que administrar su tamaño porque la distribución de la Renta es un sistema de vasos comunicantes, y lo que va de más a destinos aproductivos, deja de ir a los productivos —Trabajo & Empresa—. Reduciendo al absurdo diríamos que, si toda la Renta se entrega a caseros, pensionistas, plazofijistas y superasalariados, en segunda ronda nadie trabajaría ni emprendería, con lo que dejaría de haber Producción.

En nuestros debates, han salido un montón de posibilidades para la calificación de nuestras rentas aproductivas, que se caracterizan económicamente por extraerse antes de que salarios y beneficios empresariales sean aprovechables para trabajadores y empresarios, respectivamente:
- supraprimarias
- preprimarias
- sustractivas (vs. aditivas)
- paraprimarias
- prioritarias
- heteroprimarias
- pseudoprimarias
- alfa
- preladas
- parasitarias
- preferentes
- antepuestas (vs. de suyo)
- sotoprimarias
- infraprimarias
- anteprimarias
- «BOEmamadas»
- criptoprimarias
- extraprimarias
- pasivas
- vampíricas

Podrían añadirse:
- extractivas
- coactivo-privadas
- absentistas
- necesarias (vs. suficientes)
- retroprimarias
- metaprimarias
- no estrictas

¿Y si renunciamos a tener una etiqueta adicional a la básica de rentas «aproductivas»? No tenemos ninguna necesidad de añadir 'prima facie' un adjetivo calificativo. Ya nos hincharemos a calificar en el desarrollo de la idea.

Repetimos que la esencia de lo que proponemos es mejorar el Enfoque de la Renta poniendo la lupa en las rentas primarias canónicas —del Trabajo o del «Capital»— para detectar y aislar cuatro tipos de rentas anidadas en ellas que no tienen relación directa con la Producción. Con otras palabras, aparte de consideraciones morales, solo proponemos subclasificar las rentas primarias en:
- rentas primarias productivas —salariales y empresariales—; y
-rentas primarias aproductivas —Pisito, Paguita, Cartillita y Sueldazo—.
En paralelo, proponemos los conceptos de
- Trabajo-Empresa; y,
- Capital-Empresa.

La exposición académica de nuestro Enfoque de la Renta debiera, pues, comenzar así:
- «La economía es Producción (Oferta), Renta y Gasto (Demanda). Como solo hay dos factores de Producción, solo hay dos grandes grupos de rentas primarias: del Trabajo y del Capital. Pero mirando detenidamente se observa que, anidadas en ellas, hay rentas que no están relacionadas directamente con la Producción. En particular, hay cuatro subgrupos de rentas primarias 'aproductivas', cuya hipertrofia desde los 1980, ha dado lugar al surgimiento de una nueva clase social, los millonarios popularcapitalistas, y a la distorsión de las ecuaciones de intereses de trabajadores y empresarios. Bla, bla, bla».

Gracias por leernos.

pisitófilos creditófagos

LA VIVIENDA BÁSICA NO VALE NADA.-

Ha sido una estupidez colateralizar con viviendas la inversión crediticia, creando la ficción de que encarnan la riqueza.

Nadie duda de que la crisis económica no es coyuntural —no es un mero vaivén «leydeofertademandista»—. Lo sabemos por el estrangulamiento financiero, es decir, porque vemos las consecuencias del hiperendeudamiento privado y público.

¿En qué discrepamos? Primero, en las formas. Una minoría lo pensamos y lo proclamamos; luego hay una mayoría silenciosa que lo piensa pero no lo proclama; y, finalmente, hay una minoría cínica que lo piensa pero proclama lo contrario. En segundo lugar, discrepamos en los sentimientos.

Particularmente, nosotros pensamos y proclamamos que la crisis no es sino la transición del modelo popularcapitalista ochentero al nuevo modelo capitalista, que llamamos Era Cero; y, además, estamos encantados de la vida con que esto suceda.

Debatir con cínicos es perder el tiempo. Nosotros, a lo nuestro. Ellos tienen sus razones, casi siempre mezquinas. Tampoco nos interesa convencer a nadie; antes al contrario, cuanto más éxito tenga la mistificación perpetrada por la minoría cínica, más aumentarán las contradicciones y más se acelerará la transición, como está pasando ahora con el brexitrumpismo (BrTr).

Dentro de las tareas transicionales de saneamiento financiero estaba programado cierto reburbujeo inmobiliario, es decir, el reinflado transitorio y parcial de la burbuja, para liberar a la banca. La reburbuja no es técnicamente una «bull trap». Aunque se le parece, no la impulsa la avaricia, sino el miedo.

Nótese el peligro que tiene la reburbuja. Burbujas y reburbujas coinciden en que se desprecia el valor futuro del dinero. Se fantasea con el precio que se espera que alcance el activo afectado. Pero, en las reburbujas, no hay optimismo con el activo, sino pesimismo con el dinero.

Por eso el señuelo de las reburbujas son las expectativas de reinflación, o sea, de reinflar después de haber desinflado. Decir inflación es decir pérdida del valor del dinero. ¿Pero cómo se inflacionan hoy las grandes áreas monetarias? ¡No tenemos ni idea!. Es una sandez decir que se va a conseguir con «deficit spending» o/y cerrando la frontera comercial —sin tocar la libertad de circulación de capitales—. El iceberg deflacionario es muy, muy importante. Se teorizó bien en los 1990, mucho antes del pinchazo, y desde entonces solo se nos ha ocurrido retardar sus efectos con tácticas de avestruz que, al final, lo han exacerbado.

¿De verdad piensan ustedes que el euro se va a venir abajo en el próximo futuro, justificando la cacareada reinflación en la UE? Como no fuera con un guerra convencional en suelo europeo auspiciada por EEUU, no se nos ocurre cómo habría de ser.

No se dejen llevar por el sarampión BrTr, que tanta ansiedad está generando.

2017 es el año de la madurez de la reburbuja.

2018 será el año del repinchazo.

Ciertamente, no contábamos con la incertidumbre añadida por la toma de poder político de los resentidos. Pero las políticas BrTr so una bendición para nosotros. Van a acelerar la transición, al menos, en la UE. Por supuesto, así será si se consuman. Pero, también, si se quedan en fase de tentativa, empezando por las periferias más estranguladas, como pasa con España.

Dicho de otro modo, de haber alguna posibilidad de reinflación, sería solo en las áreas monetarias BrTr, y a costa de las no-BrTr. En la UE, y especialmente en España, el solo intento BrTr desalineará inflación, tipos de interés y tipos de cambio, lo que acabará con toda esperanza inmoresucitadora, despejando el proceso transicional.

Un triunfo tipo BrTr dentro de la eurozona —p.e., Le Pen— aumentaría las contradicciones a un nivel tan insoportable que saltaría 2025 como 'dies ad quem' de la transición estructural. El ortograma, para este caso, dicta el abandono del gradualismo. Será bestial, como cuando el niño se niega en redondo a comer.

El único problema que vemos es el daño gratuito que puede hacer la ira de los resentidos. Estamos muy asustados porque la irracionalidad, que es un componente de la vida, está extendiéndose demasiado.

¡Con lo fácil que es decir por televisión que somos pobres porque hemos subido el precio de la vivienda para creernos ricos, y que aceptándolo podemos vivir muy bien con los salarios que de verdad nos podemos permitir!

Gracias por leernos.

P.S.1: Las tesis de Mann («Las fuentes del poder social», 1986 y 1993) nos recuerdan a las de Gustavo Bueno sobre los poderes basal, conjuntivo y cortical. En relación con este asunto, nosotros decimos que no nos importa tanto cómo es Poder, sino que parte de él la transición del modelo popularcapitalista ochentero al nuevo modelo Era Cero, dejando en la cuneta a una legión de resentidos, que se han echado al monte, pero consiguen ganar elecciones y referendums, dando grandes quebraderos de cabeza.

P.S.2: El Estado no es destinatario de la Renta. Los destinatarios de la Renta son los dos productivos —trabajadores y empresarios— y los cuatro aproductivos —caseros, pensionistas, plazofijistas y superasalariados—. Lo que sí hace el Estado, aparte de producir, es obtener rentas como empresario, casero y plazofijista, y gastarlas. El Estado está plenamente exento del Impuesto sobre Sociedades por las rentas que obtiene. Otra cosa: la fiscalidad es posterior a la distribución primaria de la Renta —precisamente por eso se la llama primaria, porque es anterior a la redistribución que hace el fisco—. Hay una pequeña excepción: la fiscalidad ligada a la Producción. La «Private Taxation» es la distribución primaria de la Renta que va a destinos aproductivos. Es prácticamente igual de coactiva que la recaudación tributaria y es impensable sin el poder del Estado sosteniéndola —cfr. desahucios, retenciones para pensiones, art. 135 de la Constitución, etcétera—. Finalmente, el gasto del Estado —uno de los sumandos de la ecuación de la Demanda— se financia con las pocas rentas que obtiene y, sobre todo, con la recaudación tributaria, presente o traída del futuro; pero la recaudación tributaria, en realidad, eres tú gastando como contribuyente, del mismo modo que la comunidad de propietarios de tu casa eres tú y tus vecinos.

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