El puente

Alexis Ortega

“Lo que yo quiero mostrar […] es qué se esconde detrás de lo que llamamos ´la realidad´. Busco el puente que conduce de lo visible a lo invisible [...].Mi objetivo es […] hacer visible lo invisible a través de la realidad. Puede que suene paradójico, pero la realidad es la que conforma el misterio de nuestra existencia.” Sobre mi pintura, Max Beckmann (discurso leído el 21 de julio de 1938)

Imagen de Alexis Ortega

Alexis Ortega: Economista de profesión, músico de vocación, dramaturgo frustrado, hijo de tendero y nieto de campesino que no acaba de encontrar razonable una ciencia como la economía que a veces se olvida de lo más importante: ser útil a las personas en la gestión de su vida. Alexis Ortega está especializado en el análisis económico y la implantación y seguimiento de políticas de gestión del riesgo de tipo de cambio y tipo de interés en empresas con vocación exterior. Colaborador-analista en diferentes medios audiovisuales y socio director en Finagentes Gestión, Empresa especializada en el asesoramiento en la gestión de los riesgos de tipos de cambio y tipos de interés.

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« diciembre 2014 | Inicio | febrero 2015 »

28 enero, 2015 | 12:55

Hoy finaliza la reunión del FOMC (Comité monetario de la Reserva Federal). Si recordamos, es la primera reunión tras la adopción de una nueva expresión de comunicación para orientar el posible camino de los tipos de interés.

Hasta diciembre “el mantra” era que mediaría un periodo de tiempo considerable entre la finalización de la compra de bonos (QE’s) y el momento de la primera subida de tipos. Con la última reunión del año y, asumido que las compras de bonos ya habían finalizado en octubre, se adoptó la expresión “seremos pacientes en la normalización de los tipos”. Si recordamos, también en la rueda de prensa posterior a la última reunión del pasado 17 de diciembre Yellen garantizó que en al menos las dos primeras reuniones del año no habría movimientos al alza.

Ahora, sin embargo la cuestión gira en si la inflación ha podido cambiar el curso y por tanto la propia Reserva Federal cuente con más margen para mantener vigente la actual política monetaria. Lo más probable es que el comité valore la situación como coyuntural, pero de algún modo, dé un apercibimiento sobre la posibilidad de que esta situación pueda tener más continuidad.

Hasta el momento la Reserva Federal  había reconocido una cierta discrepancia entre las expectativas  de inflación del mercado a la baja y las propias encuestas de los consumidores. A este respecto, la publicación de la confianza del consumidor (Universidad de Michigan) el viernes pasado, alcanzando niveles no vistos desde enero de 2004, venía acompañado de una fuerte caída de las expectativas de inflación a 5 años, en línea con el mercado. Ayer incluso conocíamos la misma estadística, esta vez elaborado por el Conference Board, con datos relativamente parecidos (aunque el máximo de confianza en éste estudio es de agosto del 2007).

Se suele hablar de la fortaleza del mercado laboral como elemento fundamental en ésta recuperación de la confianza. Si eso fuera así, dado que los términos de la actual "fortaleza" vienen de hace mucho tiempo, la confianza deberia haber repuntado mucho antes.

Sin embargo, a mi entender, ha sido la bajada del precio de los carburantes el elemento novedoso que puede haber hecho mejorar la confianza del consumidor. Pero cuidado, nos vienen diciendo que la caida de los precios (la tan temida deflación) es mala para la actividad económica (y por ello para la confianza del consumidor). Alguien se ha preguntado, en medio de toda este ataque a la caida de los precios, ¿que hay de bueno para una persona que ha visto bajar sus rentas  o esta despedido, que le cueste más los bienes que necesita para vivir?

20150128-Confianza Consumidor

En cualquier caso también hay una creciente situación inquietante relacionada con la inversión. Los pedidos de bienes duraderos, quitados los componentes de defensa y transporte,  completan 4 meses de caída tras el dato de diciembre, conocido ayer, y es posible que este recogiendo ya una situación de menores inversiones como consecuencia de la caída del precio del petróleo así como la fuerte apreciación del USD limitadora de la competencia de la industria del país.

Es muy probable que la Reserva Federal, al igual que su homóloga británica, finalmente tenga que retrasar la subida de tipos para el 2016.

Que se apuestan a que en un plazo relativamente breve, la probabilidad de un QE4 por la Reserva Federal empezará a ser mayor que la de una nueva subida de tipos de interés.

A los que les perjudica la desinflación, todavia continuan al mando.

21 enero, 2015 | 13:39

Con la creación del euro, los países del sur  abandonaron una herramienta que siempre les fue útil para resolver sus problemas de competitividad: la devaluación externa.  Antes de que la Unión Monetaria (UME) fuera una realidad en 1999, los debates en torno a la idoneidad de que estos países formaran parte de ella, su capacidad real para aceptar la fuerte disciplina económica de los países del norte de Europa, centró la atención de todos, menos la de ellos mismos.  

Cualquier referencia a la “doble velocidad” era interpretado como una excusa de los países de la “primera velocidad” de apartarlos de los centros de poder de la UE. Participar en éste proyecto, incluso aunque no se cumpliera realmente las condiciones para ello (contaron con el aval de la contabilidad creativa que no solo practicó Grecia), era una prioridad nacional. Todos los temas claves económicos se dejaron de lado y entrar en éste corsé era vital políticamente hablando.

En la primera fase de la UME, en las naciones de la periferia de la eurozona, no acostumbradas a niveles de tipos de interés del orden del 4-5% o inferiores,  se produjo una gran burbuja de crédito privado, de actividad, de estructura de los gobiernos y de precios/costes (no solo de la vivienda sino también laborales) que contribuyó a enmascarar nuestras capacidades reales para sobrevivir al proyecto.

En el año 2008 la burbuja pinchó, la actividad económica se desplomó y con ella la recaudación fiscal, el déficit y afloró un latente problema de endeudamiento público. La deuda pública hasta ese momento no parecía  un problema dado que la “artificial” actividad económica generada por la burbuja de crédito enmascaraba tambien una estructura inviable de gobierno que ahora se ponía de manifiesto en cuanto la realidad de la actividad económica se hizo patente.

Inicialmente no cayeron ni los precios ni los salarios, lo que agudizó aún más la recesión. Pasó el tiempo y cada vez era más inevitable un ajuste de las variables de estructura de los estados, y los precios/costes a la nueva realidad.

Al no poder devaluar la moneda (una típica devaluación externa), el país con déficit de competitividad está obligado a reducir los salarios nominales y los demás costes (devaluación interna) y a sufrir un periodo de deflación y lento crecimiento hasta que los excesos de la etapa anterior queden superados. No hay atajos.

Ahora tenemos lo que era inevitable que en algún momento acabaría pasando: desajustes en las economías y una necesidad de reducción de las rentas nominales que se antoja muchísimo más difícil social y políticamente de lo que se pensaba. El gobierno debe estar dispuesto a pagar un precio electoral importante por unas reformas estructurales que resolviendo los problemas claves (introducir competencia en los mercados y reducir costes), son muy impopulares en el corto plazo, aunque sean benéficas a medio y largo plazo. La primera de ellas es la mejora de la disciplina interna y de la capacidad de consumo que solo una divisa fuerte garantiza.

Con los rescate “tradicionales” de Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre y “de diseño” de España [1]  Italia y Francia (el QE de mañana será en cierta medida el rescate de éstos dos últimos paises) se trató de evitar un mal mayor, y de ganar tiempo. Como siempre, se argumenta que con estas medidas  se pretende una introducción gradual de las reformas que permita reequilibrar sisn traumas sus economías y las hicieran competitivas. Pero la verdad es que al final, por éste camino, las reformas se acaban posponiendo indefinidamente.  

Entre más sofisticado es el mecanismo de rescate, menos eficiente resulta a la hora de reducir los desequilibrios.

No cumplir lo que estaba escrito, y comprometia a todos, en el tratado fundacional de la UME (no rescate de paises) e intentar disfrazar como "dañino" lo que era inevitable si no se aceptaba la disciplina interna del proyecto es el particular "viaje a ninguna parte" de las autoridades de la UME. La actitud del BCE, jugando un papel que no le compete, le hace responsable del desaguisado final.

Políticamente la falta de narrativa sobre lo que haya que hacer, sus costes a corto plazo y sus beneficios a largo plazo, como también faltó a la hora de proponer a la sociedad la creación del proyecto, es el que está fallando a todas luces en Europa. Este defecto nos llevó en 1999 a un desastre, y este mismo defecto nos llevará a otro, si cabe mayor, a partir de ahora.

Los QE solo han creado una ficción de recuperación que solo es observable en los mercados financieros. Vivimos en una marcada paradoja por la existencia, a efectos prácticos, de dos universos paralelos. Por una parte están los mercados financieros y en otro orden la economía real. Los primeros se caracterizan por una exuberancia sin precedentes alentados por unos bancos centrales que han decidido que los mejor es que los activos financieros se mantengan todo lo elevados posible. Las apuestas por un  mayor riesgo son el factor predominante.

Por otra parte la economía real, que se encuentra en un proceso de recuperación muy limitada dado que el ajuste de los excesos de la etapa anterior todavía se hace muy presente y por la losa que representa el fuerte endeudamiento de las principales economías.

Mientras en la economía real, los agentes económicos actúan más por un objetivo de reducir la deuda que por propiamente arriesgar y tratar de incrementar el beneficio. Aparentemente las empresas han ido ofreciendo mejores resultados, pero mucha parte de estas más vistosas cifras son consecuencia de una ingeniería financiera que poco tiene que ver por la apuesta por su negocio.

Los medios de comunicación alientan nuevas medidas monetarias sin parar a reflexionar el éxito de otras pasadas realizadas por otros bancos centrales. La adopción de los TLTRO’s en la UME es un preludio de que lo que los agentes económicos tratan es de reducir sus deudas más que incrementarlas. La disposición de dinero barato apenas ha cambiado ese panorama. Esta disparidad se acrecienta por la falta de decisiones reales de ajuste en las economías menos competitivas de la UME con respecto a las más competitivas.

Que el BCE apueste por un tipo de cambio del euro más débil no solo hará más difícil que los gobiernos hagan reformas [2], sino que ello ampliará el superávit por cuenta corriente de la UME que supera ya el 2,5% del PIB. Y ese es otro desequilibrio global que hay que resolver.

NOTAS:

  1. Los cinco primeros países mencionados han recibido créditos por valor de 915.000 millones de euros. Casi la mitad de ellos  (417.000 millones) son a través de los fondos de estabilidad y el resto es la posición deudora neta de estos países con el BCE.
  2. La caída de la rentabilidad de la deuda periférica y de las primas de riesgo a partir del 2012  y del “what ever it takes” de Dragui desincentivaron los procesos de ajustes o los interrumpieron en aquellos donde se estaban implementando.

19 enero, 2015 | 13:55

 

“Hidetora, […] desciende por las escaleras como un muerto entrando en el Infierno.

La música sobrepuesta en estas imágenes es, como el corazón de Buda, medida en latidos de profunda angustia; el canto de una melodía llena de dolor comienza primero  como sollozando y se eleva gradualmente hasta, a medida que se repite como ciclos kármicos, sonar finalmente como el lamento de innumerables Budas“

Descripción del final de la batalla del Tercer Castillo en  “The Warrior's Camera- The cinema of Akira Kurosawa” de Stephen Prince

 

Takemitsu, nacido en Tokio en 1930, se interesó por la música occidental escuchando una emisora de radio militar americana y la amplia colección de discos de jazz de su padre. A pesar de estos orígenes, la música de Takemitsu estuvo muy influenciada por la música francesa, en particular por la de Claude Debussy y sobre todo por la de su contemporáneo Olivier Messiaen.

Al principio Takemitsu se interesó poco por la música tradicional japonesa, pero luego incorporó instrumentos japoneses a la orquestación de sus obras, tales como el shakuhachi (la flauta de bambú típica de la música japonesa) o el biwa (un tipo de laúd japonés). Su “In an autumn Garden” (1973-79) fue escrito para el tipo de orquesta que hubiera tocado gagaku (música tradicional de la corte imperial japonesa).

 

También compuso música electroacústica y cerca de cien bandas sonoras para películas de cine japonés entre las que destaca la que ahora intentamos glosar: “Ran” (1985) de Akira Kurosawa. Su música para cine está profundamente enraizada en el concepto de que una nueva película necesita un nuevo color sonoro y tiene tanto que ver con obtener nuevos sonidos de la película, como con que nuevos sonidos entren a formar parte de la película.

Tras escribir la música de la película Ran, Takemitsu reunió en dos suites los temas de la misma y es lo que se interpreta en conciertos.  

https://www.youtube.com/watch?v=UGG7yC3eB_Y

https://www.youtube.com/watch?v=yYa7lWQhn90

Takemitsu murió en Tokio el 20 de febrero de 1996.

Ran ("caos" en japonés) es una crónica implacable de la lujuria por el poder, traición del padre por sus hijos y las omnipresentes guerras y asesinatos que acaban por destruir a todos los personajes principales.

La película se basa libremente en la tragedia de Shakespeare Rey Lear aunque también fue inspirada por las investigaciones de Kurosawa en la historia del Japón medieval. En un momento quedó fascinado por un señor de la guerra con fama de haber tenido tres excelentes hijos que se preguntó qué habría sucedido si los tres hubieran sido, en cambio, malos gobernantes.

RAN (personajes)

Ran narra la caída de la casa de los  Ichimonji después de que su patriarca Hitedora tome la decisión de repartir su reino entre sus  tres hijos: Taro, Jiro y Saburo. Taro, el mayor, recibe el prestigioso Primer Castillo y se convierte en el líder de la casa de los  Ichimonji. Por otro lado, Jiro y a Saburo se quedan con el Segundo y Tercero castillo respectivamente y las tierras adyacentes.  Hitedora seguirá siendo el líder oficial y mantendrá el título de Gran Señor

En el pacto de reparto, Jiro y Saburo tienen que apoyar al hermano mayor Taro. Hidetora ilustra esta idea mediante la metáfora de un haz de tres flechas. Por separado se rompen, juntas son invencibles. Saburo critica la lógica de su padre y logra romper el haz de tres flechas: Hidetora ha sembrado la discordia entre los hermanos, esperar que sus hijos sean leales a él y entre ellos no tiene sentido. Hidetora confunde este comentario con una amenaza y le destierra.

Ahí empieza el particular viaje a los infiernos y  a la locura de Hitedora y con él comienza el declive/desaparición de la casa de los Ichimonji.

Hay un factor clave en la escena de la partición del reino. Lear hace público su testamento para “evitar futuras disensiones” y quiere dejar las cosas más o menos claras. No conocemos el pasado del anciano rey y parece mostrarse en toda la obra como un ser noble desprovisto de ambiciones y de doblez.

Sin embargo, en la película,  conocemos el pasado de Hidetora. Lo  verbaliza él mismo (y su nuera, una de sus víctimas,  antes de ser “ajusticiada”) es un pasado de sangre, un pasado que empieza a pesarle ahora que es viejo y que se presenta en forma de fantasmas a través de los sueños. La partición de los reinos en Ran se realiza tras una pesadilla de Hidetora.

Lejos de exorcizar, con la decisión, los peligros de la pesadilla, esta se hace más real en cuando se enfrenta a las consecuencias de la misma. Este pasado (desconocido en uno y sangriento  en otro) va a condicionar el desarrollo, es decir el futuro de ambas obras.

En la de Shakespeare, el abandono del anciano se  produce solo por un afán desmedido de poder de sus hijos. Hay, por lo tanto, en la obra de Shakespeare un método para recuperar el orden, para sanar el sufrimiento y el dolor, en definitiva para volver a la cordura, al perdón. El  “viaje” de Lear es espiritual/cristiano: la culpa puede ser redimida. La vergüenza y el error se transfiguran por la fuerza de la compasión y de la misericordia.

En la de Kurosawa el pasado bélico hace que en la actuación de sus hijos haya un matiz de venganza e, incluso, de miedo. La primera palabra que pronuncia Hidetora tras la derrota final (escena que se produce sin sonido directo de la batalla, solo ilustrada por la música de Takemitsu), nada más volverse loco, es:  ¡¡Perdón!!  

Esta contundente declaración no alterará el devenir de los acontecimientos. En Ran nos encontramos  con un pasado sangriento, con un presente sangriento y  esperamos un futuro también sangriento.

La escena final con el ciego Tsurumaru (hermano de Sué, esposa de Jiro y ambos otras víctimas de la violencia pasada de Hidetora) apunto de despeñarse al abismo desde las ruinas del castillo de sus antepasados y perdiendo la imagen del buda, único elemento que le protegía, nos habla de un futuro nada halagüeño.

La acción y las imágenes de Ran denotan el resurgimiento en Kurosawa de una perspectiva oscura de la historia contemporánea: "Si nos fijamos en la situación del mundo alrededor, creo que es imposible en este día y edad para ser optimistas […] Todo el progreso tecnológico de estos últimos años sólo enseñó a los seres humanos cómo matarse entre ellos más rápido. Es muy difícil para mí mantener una perspectiva optimista sobre la vida en tales circunstancias."

Tanto Lear (en la tragedia de Shakespeare) como Hidetora (en la película de Kurosawa)  generan una ruptura en el “cuerpo” del reino cuyo resultado será una guerra fratricida. Ambos representaban la plenitud, el orden, el reino bien ajustado. La opción de dividirlo, hace explotar una naturaleza desordenada actuando en el orden de las cosas y en el orden político.

Este concepto de unidad está muy bien establecido por Kurosawa en una serie de símbolos.

  • El escudo de Hidetora que está formado por la unión del sol y la luna. La conjunción del sol y la luna, como el rey y la reina, el hermano y la hermana, el hombre y la mujer, es el símbolo de la totalidad, la unidad de la naturaleza, donde los contrarios no se niegan sino que se afirman en una continua sinergía.
  • Los hijos van vestidos de distintos colores (Rojo el violento Taro, Amarillo el pusilánime Jiro y azul el noble Saburo) mientras que Hidetora está vestido de blanco (el que comprende todos los colores).
  • Los personajes se encuentran  resguardados por un cuadrado de lados iguales. Están emplazados (el lugar y sus símbolos, el tiempo y la naturaleza así nos lo revelan) en la seguridad, en la protección, en la unidad y en la perfección.
  • Del mismo modo, la conjunción en las telas que conforman la carpa de los colores azul (negro) y oro (blanco), considerados en simbología, también, como la representación del ying y del yang, del hombre y de la mujer, de lo positivo y de lo negativo, de la totalidad, cuando se representan juntos.
  • Al comienzo de la película, antes de la partición, los Ichimonji  y sus huéspedes se encuentran en un lugar elevado,  y protegidos por la naturaleza,  que, en ese momento, aparece de manera apacible, dominada por un cielo claro.

Por el contrario, tras la partición

  • cada hijo se atribuye un símbolo unitario. El sol para Jiro, la Luna para Taro y un circulo (símbolo de la unidad) pero truncado para Saburo por lo que el enfrentamiento es inevitable.
  • La naturaleza comienza a quejarse de las decisiones del hombre y el cielo apacible amenaza con una tormenta que se oye a lo lejos.

La tempestad en “El rey Lear” y la batalla final por el Tercer Castillo en “Ran” son las fuerzas desbordadas de la naturaleza que aparecen motivadas por la ruptura del orden establecido tras la decisión de ambos, y tal tempestad y derrota, arrastra el mundo de los hombres, de la política y del destino del propio protagonista. Él es culpable. No está  liberado de responsabilidad. Su decisión individual, su provocación al orden ha generado un sufrimiento político, un quiebre en el orden; ha dado lugar a la violencia y al terror de la naturaleza.

En otras palabras, la realidad ha desbordado los cauces de control del hombre.

Ocho años de alteración de los precios, de desintegración del sistema monetario mundial, de luchas internas dentro del BCE para heredar al Bundesbank, de pérdida de ligazón entre el franco suizo y el euro (algo con lo que imagino sueña el Bundesbank hacer con el resto de socios de la UME)  nos lleva irremediablemente a “Ran”.

16 enero, 2015 | 11:18

El Banco Central de Suiza anunciaba por sorpresa el cese de su activa política cambiaria tendente a proteger una apreciación de la divisa helvética más allá de 1,20 CHF/EUR que venía operando desde septiembre de 2011.

La medida, aunque era compensada con un fuerte ajuste a la baja del LIBOR 3M (referencia de esta autoridad monetaria) hasta situarse en el -0,75% desde el -0,25% vigente desde hacia apenas un mes, propiciaba una inusitada apreciación del CHF que por momentos alcanzaba contados de 0,85 CHF/EUR (apreciación de más de un 40% del CHF). Tras esta violeta primera reacción la divisa “se estabilizaba” en 1,02 CHF/EUR.

Como decíamos la medida era sorprendente dado que el comunicado del  SNB, tras su última reunión del 11 de diciembre,  recalcaba que  las presiones deflacionistas habían aumentado. Los argumentos ahora comunicados se centran en la divergencia creciente entre la política monetaria de la Eurozona y la de la Fed, circunstancia que implicaría una depreciación del CHF con otras divisas por obligadamente ligarse al curso monetario de la Eurozona.

En cualquier caso probablemente exista una razón más práctica que es la circunstancia que la intervenciones hasta la fecha consistentes en la compra de bonos denominados en euros habían implicado ya la adquisición de títulos con apenas rentabilidad e incluso ya por debajo de cero. Asimismo no podemos pasar por alto que este banco central ya acumula reservas (en euros) fruto de sus actuaciones por un volumen de 495.000 mill. de CHF.

El movimiento de ficha suiza hace presagiar la posibilidad de una contundente actuación por parte del BCE el próximo jueves. Estas expectativas se reflejaban en el EUR que incluso llegaba a depreciarse hasta 1,1575 para posteriormente recuperar la zona de 1,16.

La decisión del BNS tendrá repercusiones graves, pero inevitables, para la economia suiza en términos de pérdida de competitividad exterior y crecimiento del PIB, pero solo en el corto plazo. Una divisa fuerte (el dinero fuerte) siempre es positivo para un sociedad eficiente. 

Pero en cualquier caso, me gustaría resaltar que la actuación del BNS pone en evidencia que los bancos centrales no pueden estar para todo, en todo y salvar a todos. La "rendición" del BNS puede ser el inicio de una serie de retiradas que habran de poner a los paises, sus autoridades y los inversores ante la realidad económica global. 

Solo aquellos que bien preparados podrán soportar lo que el BNS ha recetado para sus empresas y ciudadanos se mantendrán sin cambios. Si empezamos a oir protestas, es que no estaban tan bien preparados como nos decian.

13 enero, 2015 | 14:34

 

He aprovechado una frase de "pisitofilos y creditofagos" de uno de sus últimos comentarios para titular esta entrada porque me parece que ilustra muy bien el núcleo central de lo que esta pasando y me viene muy bien para hablar de la ópera "La Traviata" de G. Verdi.

La Traviata (originariamente lo titularon “Violetta” por el personaje principal) es una ópera en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto de Francesco Maria Piave, basado en la novela[1] de Alexandre Dumas (hijo) “La dama de las camelias”. Fue estrenada, sin éxito, en el teatro La Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853.

Esta obra, junto a “Il Trovatore” y “Rigoletto”, conocidas como la “trilogía popular”,  refuerzan la figura de Verdi como el más importante compositor operístico italiano de su época a la vez que suponen un enorme empuje a la ya, de por sí,  meteórica carrera del compositor italiano.

Aunque todo el mundo centra su atención en el tema del “sacrificio por amor” de Violetta. Esta visión me parece escasamente útil. Si fuera así,  la obra se distinguiría muy poco del 90% de las películas de Sara Montiel y sería apenas recordada, más que como una más de las cientos de  obras sin sentido (y útil solo para el lucimiento vocal de los cantantes) que abundan en el repertorio operístico.  A pesar de sus 163 años desde su estreno su mensaje se mantienen vital y fresco y, sobretodo, útil (si se la sabe entender bien)  en  su misión de guiar a generaciones posteriores en el tortuoso mundo de la apariencias de la vida. Al fin y al cabo esa es la misión última del verdadero arte.

A mí me gusta interpretarla como un ejemplo de las consecuencias de “la negación al cambio”.  Las personas, en un determinado momento de sus vidas, encuentran la necesidad de cambiar. A partir de esos momentos, las fuerzas de conservacionistas, se despliegan para intentar que nada cambie. Si el cambio es necesario e inevitable, caer en las garras del inmovilismo, aceptar su chantaje,  lleva casi sin remedio a un desastre mayor, como muy bien le sucede a Violetta, al que se hubiera producido de aceptar los riesgos de una nueva forma de vida.

A pesar de que hablamos mucho de la conveniencia de cambiar, de la idoneidad de adaptarse a la realidad, etc,… lo cierto es que generalmente esta actitud no es más que una pose. Ante el “vértigo” que nos produce el cambio y la presión de los demás, siempre encontramos razones para mantener las cosas como están.

“Más vale pájaro en mano que ciento volando” suele decirse. Lo malo es que muchas veces el “pájaro en mano” está muerto, es de papel o simplemente no existe más que en nuestra imaginación. En ese caso podría ser más útil apostar por “el ciento volando”. Al menos sabemos que, al estar volando, están vivos.

Y desde este prisma desde el que quiero centrar el análisis de “La traviata”. La obra se puede resumir en:

- Violetta Valerie es una cortesana que vive en el lujo. Aparentemente vive feliz, pero en el fondo quiere cambiar de vida[3]. (La traducción de término “traviatta” al castellano es “descarriada”)

- Encuentra en Alfredo Germont una oportunidad de cambio  y un motivo (Duo “Un di, felice, etérea” ).

- Giorgio Germont (padre de Alfredo) se resiste al cambio y pretende obstaculizarlo. Su objetivo es que todo se quede como está.

- Violetta, renuncia a Alfredo (y con ello al cambio) tras oír la rocambolesca historia de que el matrimonio de la “angelical“ hija de Giorgio (y hermana de Alfredo) con una familia “de bien”, se vería obstaculizado si la “escandalosa” relación entre ambos continúa.

- La decisión de Violetta, le enfrenta a Alfredo (agente del cambio). Aunque éste desconoce las razones de fondo del abandono.

- Violetta muere sola y abandonada por todos. (Recitativo “Teneste la promessa… ” y aría “Addio del passato”). “¡Demasiado tarde!. Espero, espero y no llegan nunca” es el grito desesperada de una mujer engañada.

 

Teneste la promesa

Siempre he pensado que la llegada de todos (Alfredo, su padre Giorgio y  el doctor)  al final de la obra, minutos antes de su muerte es realmente una ficción compasiva del autor. Lo lógico es que muriera sola leyendo una y otra vez, casi de memoria [4], una carta en la que le prometen recompensa a su decisión de mantener el “status quo” pero en realidad no llegará nunca.

Mantenerse invariable, como si nada hubiera cambiado, nunca es una solución

Grecia, Europa del Sur, y en general todo Occidente, necesita cambiar. Parte de las cosas que se están haciendo ahora no es más que una manera de  evitar el cambio y a la vez vistiéndolo de reforma cuando no es más que hacer lo mismo que nos llevó al desastre.

El sistema de gobernanza mundial está muy dañado. Los Estados Unidos, y en general todo Occidente (que mantuvieron una posición claramente dominante hasta la crisis sistémica del 2008), ha visto como los países emergentes, cuyos niveles de consumo y sus PIB los convierten inevitablemente en participantes al mismo nivel que ellos, reclamaban un cambio en el sistema de gobernanza mundial.

Para resolver éste problema, habría bastado una reforma del sistema anterior que incluyera a todos dentro del mismo club. Por el contrario, Occidente y en especial los EEUU, asustados ante la idea de compartir su poder, se han dedicado a obstaculizar el cambio perdiendo la oportunidad de, integrándose en el proceso de cambio, obtener a cambio una posición, ventajosa, aunque menos dominante.

Oponerse al cambio, sin embargo ha significado que los emergentes han empezado a construir el futuro sin la voz ni la experiencia de los antiguos dominantes, relegando su posición  a mera comparsa. Esta transformación llevará aparejada un nuevo modelo de crecimiento y un nuevo reparto de papeles en la maquinaria económica global.

Pensar que lo que ha pasado en los últimos años de crisis es un mero “tropiezo” y que todo puede seguir igual que antes de la crisis del 2008 está detrás de muchas de las previsiones que se viene realizando. Ahí está el error.

Prueba de todo ello es que nada de los que se ha diseñado ha respondido al comportamiento esperado de la economía en anteriores crisis. Ni con un simple QE hemos vuelto restablecer la salud del sistema financiero, ni se ha logrado reducir los balances de los bancos centrales, ni se han subido, como se esperaba, los tipos de interés (que siguen en mínimos impensables hace una década) ni la deuda se ha reducido (a pesar de todos los maquillajes estadísticos que hemos realizado) ni nada, a pesar de los, aparentemente, brillantes datos económicos se parece a una recuperación económica.

Todo está en los “papelitos”.

Obviamente, los eslabones más débiles, en este caso Grecia y al Europa periférica, tienen menos protección contra los cambios que ahora se están produciendo. Serán los primeros en sufrir los embates de las transformaciones. Tiene menos mecanismos de alteración de la realidad y eso las hace victimas propicias. Ya lo estamos viendo.

Pero no serán los únicos. Los que conforman el núcleo central del “viejo mundo” son los que al final más van a sufrir los embates del cambio.  Su adaptación a su nueva posición, será más dura. La magnitud de una tragedia siempre es directamente proporcional a la distancia entre la realidad subyacente y la ficción proyectada. Los que ahora más seguros se sienten, son los que más habrán de sufrir.

NOTAS:

  1. La obra está basada en la novela de Alexandre Dumas (hijo), aunque no directamente sino a través de una adaptación teatral.
  2. Ya hablamos en su momento del tema con la ópera “Lohengrin” de Wagner
  3. He escogido para mis ejemplos la innovadora puesta en escena de Willy Decker de «La Traviata» para el festival de Salzburgo en 2005 pues en ella el personaje de Violetta se convierte en un elemento activo a diferencia de su habitual papel  de agente pasivo: Alfredo le ofrece algo que quizás anhelaba, pero no buscaba. Entre otras ideas originales se encuentra la importancia del personaje del doctor Grenvil que en las versiones tradicionales aparece solo al final de  la ópera, pero aquí está desde el principio  y le señala un inmenso reloj (no tiene todo el tiempo del mundo, antes de que su enfermedad se la lleve, debe buscar algo mejor para su vida) y que siempre está en escena. En éste enlace puede verse toda la producción completa: https://www.youtube.com/watch?v=vTekeuLJwko
  4. En la ampulosa producción de Franco Zefirelli de 1982 llevada al cine con plácido Domingo y Teresa Stratas puede observarse como ella recita de memoria la carta. No es una carta que acaba de recibir.No es la primera vez que la lee. https://www.youtube.com/watch?v=eOUKnc6dPyI

09 enero, 2015 | 11:28

Normalmente el crecimiento y la evolución de los precios suele ir   aparejada. Si una economía mantiene una tasa de expansión fuerte, tarde o   temprano, suelen aflorar las presiones inflacionistas. Sin embargo, cada vez   nos encontramos en una economía más globalizada de manera que los factores   externos acaban por configurar la situación interna.

No hay que echar la vista muy atrás para observar que el periodo que   medio entre principios de 2000, tras la burbuja tecnológica, y diciembre de   2007 fue titulado como “la gran moderación”. El contexto fue que existía una   generalizada moderación del IPC en todas las economías como consecuencia de   la amplia capacidad productiva desarrollada por las economías emergentes y   que suministraba productos a los países desarrollados.

Esta semana hemos visto la publicación de la tasa interanual de   variación del IPC en la Eurozona que se situó en terreno negativo del 0,2% en   diciembre, según datos preliminares ofrecidos el miércoles por el Eurostat.   El dato, inferior al -0,1% que proyectaban de media los operadores, aumenta   la presión del mercado sobre el BCE para implementar el programa de compra de   bonos soberanos (QE).

En noviembre la tasa interanual estaba en el 0,3% y supone la primera   tasa interanual negativa desde octubre de 2009. Por contra, el IPC subyacente   (IPC general excluyendo los volátiles precios de la energía y los alimentos   no elaborados) se mantuvo estable en una tasa interanual del 0,7%. De lo que cabe   deducir que nuevamente los precios de la energía (registraron un descenso en   el último mes del 6,3%) empujaron a la baja el índice. Los precios de los alimentos   no elaborados se rebajaron un 1,0%.

El BCE, preocupado por un período prolongado de baja inflación, mantiene   su mensaje de estar preparado para articular medidas extraordinarias con las   que inyectar más liquidez a la economía, estimular la demanda y favorecer un   repunte de los precios. No obstante, la Comisión Europea ha negado que la UME   esté en deflación, aunque ha admitido que el bajo crecimiento del IPC continuará   a "corto plazo".

La reunión del BCE del próximo 22 de enero es la gran cita. El hecho   de que sea solo tres días antes de las elecciones generales  griegas (ante la previsible victoria de   Syriza, que aboga por una reestructuración de la deuda y por rebajar las   exigencias que impone la troika a cambio del rescate) ha complicado el calendario   a Draghi por lo que el anuncio del QE, que muchos esperan para este mes,   podría retrasarse a la reunión de marzo.

Esta misma mañana, se conocía el dato de evolución del IPC de China en   diciembre. Se incrementó ligeramente al 1,5% desde el 1,4% en noviembre, pero   está cerca de un mínimo de cinco años y muy lejos del objetivo del 3,5% que   tiene establecido el Banco Central de China. La segunda mayor economía   mundial aún afronta enormes obstáculos este año debido a que persiste una   desaceleración del mercado inmobiliario y los gobiernos locales y compañías   tienen problemas para pagar sus deudas.

El término deflación ya ha aparecido también en China a pesar de que   los precios suben un 1,5% interanual. "Nosotros   seguimos afirmando que la deflación da más espacio para una   flexibilización de política. Nuestro mejor escenario sigue siendo dos   recortes de tipos en la primera mitad de este año y quizás tres o cuatro   recortes a la tasa de requisitos de reservas este año", indicó el   analista de Citi (en Hong Kong) Minggao Shen

Del mismo modo, el índice de precios de producción cayó un 3,3% en tasa   interanual en diciembre, su trigésimo cuarto descenso mensual consecutivo,   debido a que la débil demanda limitó el poder de fijar precios de las   compañías. La caída de los precios de producción en diciembre se debió  principalmente, al igual que en todo el mundo,  a la caída de los precios del petróleo.

  20150109-IPC China

Por otro lado y en los EEUU,  los   inversores asumen ahora que la aceleración de la actividad en EE.UU. y la   mayor creación de empleo conllevarán una mayor presión en los precios que   obligue a la Reserva Federal a subir los tipos de interés. Datos de mayor   actividad aumentan por tanto la expectativa de endurecimientos monetarios.

No obstante, parece complicado considerar que la oleada de precios a   la baja no acabe por afectar a EE.UU. La FED sigue estimando que la economía   norteamericana en términos de PIB es bastante cerrada y que por tanto no es   probable  una considerable moderación   en los precios. Sin embargo, desde Finagentes Gestión, identificamos varios   factores que apuntan en la dirección contraria:

1-        La comentada evidencia histórica anterior en   el periodo denominado “gran moderación”

2-        La marcada apreciación del USD contra todas   sus contrapartidas,

3-        la fuerte y continuada caída del precio del   petróleo.

Es posible que en los primeros meses del año pueda seguir   prevaleciendo la visión del mercado (crecimiento lleva a presión en los   precios), pero a medida que avance el año la exportación de desinflación que   están realizando economías como Japón, UME, Reino Unido acabarán repercutiendo a EE.UU. y la FED se verá forzada a aplazar la subida de tipos de interés hasta, por lo menos, 2016.

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