EEUU y mercados emergentes

Jorge Díaz-Cardiel

Análisis profundo de la economía, sociología y relaciones internacionales de Estados Unidos y las economías emergentes.

Imagen de María Uriol

Jorge Díaz-Cardiel: Socio Director de la consultora ADVICE Strategic Consultants. Experto en economía y negocios, es autor de varias biografías sobre el presidente Obama y libros de economía: Obama y el liderazgo pragmático, La reinvención de Obama y Éxito con o sin crisis. Durante treinta años ha trabajado como directivo para grandes compañías norteamericanas y anglosajonas: Ipsos, Intel, Shandwick Consultants, Brodeur Worldwide y Porter Novelli.

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"Nunca te levantarás sin aprender algo nuevo cada día". Esto me ha sucedido a mí con Salesforce, con su evento mundial Dreamforce y, especialmente con su fundador y líder empresarial Marc Benioff. 32 años trabajando con y para empresas de todos los sectores como Telefónica, Vodafone, Orange, Santander, CaixaBank, Abertis, Gas Natural Fenosa, Hewlett-Packard (HPE y HP Inc) SAP, Oracle, Sage, Microsoft, El Corte Inglés, Eroski, Bankinter; Cellnex Telecom; Fundación Bancaria La Caixa, Intel, IBM, etc, dan perspectiva y muchísimo aprendizaje. 

De vez en cuando encuentras personas que te impresionan, por su carácter, liderazgo, virtudes humanas y profesionales, como me sucede con Isidre Fainé, presidente de La Fundación Bancaria La Caixa y de Gas Natural Fenosa. Isidre Fainé -y su director general, Jaume Giró- cree en un capitalismo humanista. Estudié -entre otras seis carreras universitarias- filosofía y, de santo Tomás de Aquino aprendí que capitalismo y justicia social (el "Aquinate", como se le llama en entornos filosóficos, no hablaba de filantropía) pueden y deben ir de la mano. Ya en el siglo XX, el Papa Juan Pablo II articuló la Doctrina Social de la Iglesia, nacida siglo y medio antes, con encíclicas como "De solicitudo rei socialis", "Centessimus annus" y otras. Un capitalismo que, obviamente, busque beneficios mediante una excelente gestión empresarial y que contribuya al bien de la sociedad. Eso es lo que he visto en Isidre Fainé, en la Fundación Bancaria La Caixa, en Jaume Giró y en CaixaBank, en Europa, puesto que la Fundación Bancaria La Caixa es la primera de Europa con más de 500 millones de euros de presupuesto anual dedicado a proyectos sociales.

Teniendo mi foco de negocio desde Advice Strategic Consultants y su Estudio Advice de Éxito Empresarial, entre otros muchos, en las empresas del IBEX-35 de todos los sectores, es lógico ponga énfasis en La Caixa, en Isidre Fainé y en "sus" empresas como Gas Natural Fenosa y CaixaBank. Pero vengo de una tradición -que mantengo- de haber trabajando para 733 empresas tecnológicas, TIC, en todos sus ámbitos: hardware, software, conectividad, Internet, en la Tercera Revolución Industrial, la de la Computación en los años noventa del siglo pasado. Viví y sufrí el crash de las Dot.com a principios del nuevo siglo. Yo mismo he trabajado como director general para empresas anglosajonas y norteamericanas relacionadas con las nuevas tecnologías, hoy, en el ámbito de la Cuarta Revolución Industrial o Digitalización, en que estoy cien por ciento zambullido: este año la empresa que dirijo ha realizado 101 estudios e informes sobre Digitalización Económica y Empresarial. Habiendo sido director general de Ipsos Public Affairs, Intel, Porter Novelli International, Brodeur Worldwide y Shandwick Consultants a lo largo de las tres últimas décadas, he conocido iniciativas de personas concretas en el sector tecnológico -el más importante en Estados Unidos, junto al financiero- a favor de esta unión del capitalismo y la filantropía. Es lo que me ha sucedido con Marc Benioff, líder empresarial de Salesforce y su fundador.

Reconozco que "no tengo el gusto de conocerle". Fui invitado por la compañía (Salesforce) a asistir a su evento mundial en mi tierra patria, Estados Unidos, en San Francisco, llamado Dreamforce, pero hube de declinar porque los acontecimientos en España exigían mi presencia cerca de las empresas del IBEX-35. Pero he visto los vídeos de las intervenciones de Marc Benioff y de dos amigos muy cercanos: Michelle Obama -ha aparecido en prensa, radio, TV e Internet cómo y cuándo nos conocimos, en agosto de 2010 en Marbella, habitando en el mismo hotel- de cuyo marido, Barack, he publicado seis libros y el actor e inversor en start-ups Ashton Kushner, hombre inteligente donde los haya. Había otros muchos ponentes de postín, como Virgina Rommetti, presidenta de IBM y la actriz Natalie Portman. Admiro a ambas, pero no las conozco.

La intervención de Marc Benioff me dejó impresionado. Insisto en que no he tenido interacción alguna con él. He conocido muy bien a tres presidentes en activo de Estados Unidos, pero no al presidente de Salesforce. Digo esto porque nadie piense que mis "compliments" a Marc Benioff son peloteo. Si la empresa, Salesforce, me invitó al evento -al que acudieron 171.000 personas- no creo que fuera por mi inexistente relación con su presidente, sino porque disfruto de la interacción con una audiencia (la palabra "seguidores" o "followers" no me gusta nada) de seis millones de personas, porque todos los días aparezco en medios como El País y Cinco Días, TVE, Telecinco, Cuatro TV o New York Times, L'Monde, y, así, hasta 30 medios internacionales. Mis dos últimos libros, recién publicados, "Trump, año uno" y "Digitalización y éxito empresarial" han recibido reviews positivos con más de 500 noticias de página entera o prensa, radio, TV e Internet: no "reseñas", sino críticas serias y extensas. Por tanto no me llamo a engaño: no soy periodista, pero, de haber acudido a Dreamforce en San Francisco, probablemente hubiera escrito en esos treinta medios con los que colaboro a diario acerca del evento. 

Al menos, he visto los videos de Dreamforce. De Michelle Obama y de Ashton Kushner..., ¿qué va a decir un amigo? Cosas buenas: inspiradores, motivadores, apasionados y con una idea clara y compartida sobre la unión entre capitalismo humanista (Isidre Fainé, Jaume Giró) y filantropía. 

Marc Benioff me sorprendió porque no habló de sí mismo durante las dos horas que duró su intervención. Habló de los asistentes, de los clientes -de los que había unos 200 españoles, como Liberty Seguros, Santander, IBM, etc-, de los empleados, hasta de la multitud de ONG's presentes, que fueron bastantes. Esta actitud y comportamiento me dicen que el señor Benioff cree en lo que dice sobre capitalismo y filantropía. Dirige una empresa muy exitosa, que está entre las primeras empresas de futuro del Fortune 100 (50) y que no ha parado de crecer rentablemente en apenas dos décadas de historia. Es pionera en cloud. Y todo lo que hace -sus soluciones y productos- son cloud, trátese de Marketing, Sales, Business Intelligence, Big Data, Internet de las Cosas (IoT), CRM, SCM, IA, etc. Esto ya de por sí es novedoso y empresas como Adidas -cuyo CEO acompañó a Marc Benioff en el estrado para contar su caso de éxito: el tipo vende a diario casi dos millones de zapatillas de deporte!- explicaron que la Inteligencia Artificial (Einstein) que les proporciona Salesforce convierte Adidas en una empresa aún más exitosa. Es solo un ejemplo.

Formidable la exposición de Benioff de su modelo filantrópico: Triple Uno; 1% del equity de la compañía; 1% del tiempo de los empleados; 1% de sus productos dedicados a causas sociales. Miles de empresas han adoptado este modelo, dijo Benioff y esto es particularmente en Estados Unidos -país más rico del mundo pero sin red social como la europea- o en países pobres de África donde no tienen nada.

Por tanto, aunque no acudí a Dreamforce -a pesar de haber sido invitado amablemente por Salesforce-, tras ver los vídeos de Marc Benioff, Michelle Obama y Ashton Kushner, etc; y recordarme a la filosofía de Isidre Fainé y la Fundación Bancaria La Caixa que aúna capitalismo y filantropía, me he decidido a escribir unas palabras sobre algo que vale la pena conocer. Benioff finalizó su exposición con su leit motif: "la finalidad de los negocios es hacer un mundo mejor".

Jorge Díaz Cardiel

Socio Director de Advice Strategic Consultants

Director del Estudio Advice de Éxito Empresarial

Autor de Trump, año uno y Digitalización y éxito empresarial

 

29 septiembre, 2016 | 08:54

He conocido pocas personas tan religiosas, en Estados Unidos como Hillary Clinton. Es protestante y Metodista, lo que significa que se somete a una férrea disciplina. Bill Clinton, un poco más laissez faire es Baptista, pero igualmente religioso. Los dos asisten a Misa todos los domingos, juntos, desde que se casaron. En esta campaña electoral presidencial de 2016, Hillary Clinton ha recordado en muchas ocasiones lo importante que es para ella la religión, el cristianismo. Por cierto, para Barack Obama -que pertenece a United Trinity Church- la religión forma parte esencial de su vida.

Hillary conoce muy bien las Escrituras, aunque siempre he pensado que su marido, Bill, las conoce aún mejor, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento. No hace falta recordar que son demócratas. Ronald Reagan, republicano, defensor de ideales y principios conservadores, ni asistía a Misa los domingos ni creo que pudiera citar pasajes de la Biblia de memoria. Donald Trump, de quien el Papa Francisco ha dicho que "no es cristiano", tampoco ha sido capaz de citar de memoria ningún texto bíblico, aunque leyó uno en una iglesia afroamericana hace poco, sobre el amor.

Una de las citas evangélicas que más gusta a Hillary es la de que una "cada desunida no puede prevalecer". Y aplica este principio a la política, también. Por eso, en junio de 2008, primero, y en la Convención de agosto de ese año, no dudó en apoyar a Barack Obama, pedir públicamente su apoyo y cederle sus delegados. En 2016 en el partido había dos corrientes: una más a la izquierda y renovadora, personificada en Bernie Sanders y en Elisabeth Warren y otra más conservadora, que tiene el apoyo del aparato del partido y que está mucho más centrada en lo ideológico.

Hillary ha luchado con denuedo -lo he venido narrando en prensa, radio, televisión e Internet- desde hace meses para conseguir que Sanders y Warren le apoyaran, para lo cual ella ha hecho concesiones. Y lo que vimos en la Convención demócrata en Filadelfia fue una casa unida que puede prevalecer: un partido demócrata unido en torno a Hillary, que recibió el apoyo de el matrimonio Obama y de los izquierdistas Bernie Sanders y Elisabeth Warren; ahora, todos ellos hacen campaña a su favor.

Por contraste, el partido republicano -también lo he venido explicando por extenso durante meses- está muy dividido y son muchos los líderes que no apoyan a Trump y dicen que votarán a Hillary Clinton.

Siendo así las cosas, en términos de eficacia cara a llegar a la Casa Blanca, la unidad en torno a Hillary es un activo tangible del que vale tomar nota.

24 septiembre, 2016 | 09:16

El lunes se enfrentan, por fin, Clinton y Trump. Cara a cara. En televisión. Ellos dos, confrontando ideas y su visión para el futuro de América ante muchos millones de espectadores. A ellos solo les ha elegido en primarias -sumando los votos de ambos- el 9% del electorado. No llegan a 30 millones de personas en un país de 323 millones de habitantes.

En el debate saldrá todo: por parte de Clinton, los emails, la falta de transparencia con los medios, la desconfianza que genera en el electorado, que la considera deshonesta; su conexión con la Fundación Clinton, Bengasi...; de Trump, sus bancarrotas y suspensiones de pagos, los muchos a los que ha dejado en el camino en sus malogradas aventuras exageradas, su tendencia a mentir y exagerar en todo lo que se refiere a él para engrandecerlo; sobre todo, sus insultos a mujeres, hispanos, inmigrantes, musulmanes, progresistas...

Hay dos posibles tonos en el debate: agresivo, en el que Trump mejor se mueve y para el que Clinton se ha preparado bien. Esto no le convendría a Trump porque bastante mala fama tiene en este terreno como para caer mal antes docenas de millones de espectadores. Además, se entendería que está atacando a una mujer a quien él considera inferior al hombre. Le conviene un tono conciliador, sin olvidar todo lo que ha dicho de "Crooked Hillary" en campaña.

Clinton es la experiencia, conocimiento, profundidad y debate (como abogada en Rose Law Firm debatió mucho, al igual que a lo largo de su carrera política), pero su superioridad intelectual frente a alguien que no sabe sino un 0,1% de lo que se sabe ella -Trump será muy "listo", pero es muy inculto y muy ignorante- le puede hacer parecer soberbia, de lo cual tiene fama y esto no le conviene, porque la gente prefiere la humildad a la superioridad.

Cada candidato acude al debate televisado del lunes con sus fortalezas y debilidades, con su visión de América: Clinton, la tiene claramente articulada en programa electoral para todo. Trump, que habla en retazos, titulares y cambia de opinión sobre un tema tantas veces como sea necesaria, intentará apelar al conservador y al descontento con el establishment que, según él Hillary representa.

Será un muy interesante lucha de titantes

23 septiembre, 2016 | 08:50

Me llama la atención nadie esté levantando la voz para "acusar" al Presidente Obama de no hacer nada por el conflicto en Oriente Medio que enfrenta a palestinos e israelíes. Al fin y al cabo, sus dos predecesores, George Bush y Bill Clinton intentaron, en los últimos meses de mandato llegar a acuerdos de paz sentando a negociar a las dos partes. Clinton cuenta en sus memorias "My life" que si no hubo acuerdo en Camp David fue por la intransigencia de Yasser Arafat; por su parte Bush Jr. explica en "Decision points" la firma voluntad israelí de no ceder en nada.

Barack ha intentado varias veces retomar el proceso de paz, pero se ha encontrado con la intransigencia del primer ministro conservador israelí, Benjamin Netanyahu. Ni siquiera Hillary Clinton, cuando era secretaria de estado y buena amiga del principal lobby judío estadounidense, AIPAC, consiguió que Netanyahu cediera un ápice o hiciera concesiones, cuenta en "Hard Choices". Obama es un hombre muy inteligente y de gran paciencia, pero ésta no es infinita. Les pidió en infinidad de ocasiones a los israelíes que no ampliaran asensamientos en Jesusalém o en las zonas limítrofes con Gaza y Cisjordania. Parecía la típica "acción-reacción": cada vez que Obama lo pedía, Netanyahu le respondía con más asentamientos. Nada sienta peor a un presidente norteamericano que le chuleen o le tomen el pelo. Al menos, Reagan se lo tomaba con filosofía. Como le confió a su jefe de Gabinete James Baker III, "para qué preocuparse, si al fin y al cabo, no nos van a votar", refiriéndose a los judíos. Y, ciertamente, el electorado judío es mayoritariamente liberal, progresista y vota demócrata.

Obama ha prometido en mil ocasiones proteger a Israel de sus enemigos y, de hecho, le ha seguido vendiendo armas. Pero cuando Barack ha visto que sus muchos intentos para alcanzar la paz han resultado infructuosos, el presidente ha preferido dedicarse a otros menesteres: no habrá cumbre de Annapolis, como la que convocó George Bush hijo para sentar a negociar a palestinos e israelíes. En 2011 nació la primavera árabe, que acabó, bien con teocracias fundamentalistas islamistas -y no la democracia que predicaban ingenuos e incultos por igual- bien con conflictos armados como el Sirio o, al fin y a la postre, la vuelta al poder de hombres fuertes como Al Sisi, que dan tranquilidad a Estados Unidos: lucha contra los fundamentalistas islámicos y paz con Israel.

Además, en estos meses Obama se está volcando con todas sus fuerzas a gobernar, por un lado, y a ayudar a Hillary Clinton a ganar las elecciones, por otro. Sin una crisis económica que resolver, como Bush en otoño de 2008 o escándalos que ocultar, como Clinton en 2000, Obama tiene las manos para actuar: y, hoy, su prioridad en política exterior es Asía, China, y no Oriente Medio.

Como dije en mi dije en mi primera biografía sobre el presidente Obama ("Obama y el liderazgo pragmático"), Barack es el presidente más pragmático que ha tenido Estados Unidos en un siglo. Y, posiblemente, el más inteligente y uno de los más cultos.

22 septiembre, 2016 | 09:06

El mundo se cayó del guindo (to fall down from the guindo, en inglés), en agosto de 2014 en Fergusson: un joven norteamericano cosido a tiros por la policía. El chico era de color y a su muerte siguieroon protestas y disturbios. En dos años ha habido sucesos parecidos..., a raudales: Baltimore, Detroit..., y anoche en Charlotte.

Los no norteamericanos se llevan las manos a la cabeza, máxime cuando, también hay negros entre los policías que disparan y, sobre todo, cuando ha habido -al menos- tres emboscadas a policías por parte de ex militares afro americanos que decidieron tomarse la justicia por su mano.

¿Qué justicia, preguntará quién no es de Estados Unidos? Aquella a la que se refirió Michelle Obama en la campaña electoral de 2008 cuando dijo que hay había momentos de la historia de Norteamerica de los que se sentía avergonzada. Atacada por la derecha radical, Michelle explicó que era descenciente de esclavos y que a eso se refería. Las tensiones raciales están al orden del día, especialmente en el Sur (la antigua Confederación, sobre la que ya hubo polémica en 2015 a propósito de su bandera, que no es constitucional) desde el nacimiento de la República. Muchos de los padres fundadores de Estados Unidos, como Thomas Jefferson, George Washington, Hamilton, John Adams y su hijo John Quincy Adams -y tantos otros más- tenían exclavos en sus granjas y plantaciones. Y, aunque, por simplificar, ellos hablaran de "libertad, igualdad y fraternidad", la realidad es que ellos no pensaban que esos conceptos se aplicaban a los negros.

En Castilla sí había habido un debate sobre esta materia en el siglo XVI, cuando los Conquistadores llegaron a América: el religioso Bartolomé de las Casas escribió y denunció el maltrato a los indios, lo que obligó al Rey y Emperador Carlos V a emitir las Leyes de Indias, que, en gran parte, con el debate entre Sigüenza, Sepúlveda y Bartolomé de las Casas dio lugar a lo que en mi época en la Universidad se llamaba Derecho Internacional.

En América no tuvieron este debate ni leyes que protegieran a los negros de la esclavitud ni el maltrato. Tuvieron una Guerra Civil entre 1861 y 1865 que dejó muchos muertos y heridas abiertas. El gran sociólogo Darrell Bricker me explicó en 2008 que, ante los hechos que yo veía, la respuesta es que siglo y medio de terminada la contienda, ésta sigue abierta en la psique norteamericana. Y Hollywood, que "va por modas", lo refleja: si hay guerras en Iraq y Afganistán; si hay crisis financiera y económica o si hay tensiones raciales que aparecen en televisión, el cine lo refleja en sus películas. En cuanto al racismo lo hemos visto en Django, Doce años de exclavitud, The Butler, Selma...,

Posiblemente, Martin Luther King Junior fue el Bartolomé de las Casas de los Estados Unidos. A Castilla le llevó siglos resolver "la cuestión indiana". Temo que aun pasará tiempo hasta que el "I had a dream" del pastor protestante negro se haga realidad y todos, en América sean de verdad iguales.

21 septiembre, 2016 | 08:51

Como decimos en sociología, la pregunta es abierta..., y la respuesta, también. Naciones Unidas tiene protagonismo una vez al año como, cuando ahora, en septiembre de 2016 ser reúnen en Nueva York los jefes de estado y de gobierno para hablar de libertad, amor y paz. Parecen curas de parroquia, pero no misioneros que se van al Tercer Mundo a jugarse el tipo, sin dinero ni medios, para ayudar a los pobres y enfermos. Al menos, el presidente Obama ha alertado de los populismos, que son un riesgo desde la derecha y desde la izquierda.

La Liga de las Naciones que fundó el presidente Wilson no evitó la Segunda Guerra Mundial. Naciones Unidas fue un juguete de los actores de la Guerra Fría, incluso los llamados "países no alineados" del Tercer Mundo, que, en el fondo buscaban un sistema político comunista bien auspiciado por Moscú o por Pekín. Siempre me gusta recordar la anécdota de cuando en 1956 China rompió lazos con la URSS porque Mao Zedong denunció a Nikita Krushev de alejarse de la ortodoxia comunista de Stalin, tras denunciar el mandatario ruso a Stalin en el XX Congreso del PCUS no de crímenes contra la humanidad, sino contra miembros del partido.

Naciones Unidas no evitó la Guerra Fría: si el planeta no se fue a freír puñetas fue porque ni norteamericanos ni soviéticos querían que nos quedáramos sin un lugar donde vivir. Así que lucharon en frentes subsidiarios, especialmente en el Tercer Mundo: Hispanoamérica, África, Oriente Medio. Tanto en Siria como en Egipto pude conocer muchos agentes y policías y militares que hablaban español con acento cubano: el mundo árabe se puso de lado de la URSS versus Israel, protegida de Estados Unidos.

¿Dónde estuvo la ONU en la Crisis de los Misiles de Cuba de 1962? ¿Y en la Guerra de Vietnam o en la de Afganistán? ¿Dónde estuvo la ONU cuando se desintegró la antigua Yugoslavia y croatas, eslavos, bosnios..., en guerra civil practicaron limpieza étnica? ¿Y en el conflicto de hutus y tutsis de los años 90': dónde estaba la ONU con un millón de muertos a machetazos a sus espaldas? ¿Dónde está la ONU en el Conflicto de Oriente Medio: Israel y Palestina, Irán y Arabia Saudí, la guerra en Siria, las invasiones al Líbano? ¿Y en The Troubles, en Irlanda del Norte?

No he visto una institución más formidable para el ejercicio de las relaciones públicas y, al mismo tiempo, más ineficaz. Sus secretarios generales son irrelevantes: Kofi Annan ha pasado a la historia por corrupto, y al actual -que va a dejar de serlo-. Ban Ki Moon, le recordaremos..., pues no sé por qué le recordaremos, si es que le recordamos. Su problema es la falta de autoridad moral. Una palabra del Papa Francisco moviliza a millones de católicos, cristianos y gente de bien. Supongo que Ban Ki Moon se volverá a Corea del Sur a trabajar a un ministerio o, lo que es lo mismo Samsung o LG.

Gracias a Dios que, como decía el Presidente Kennedy, "si nos levantamos cada mañana y luce el sol es porque hay gente de paz".

20 septiembre, 2016 | 09:00

Recuerdo vívamente la emoción que sentí cuando, por primera vez, visité el mausoleo de Lenin en la Plaza Roja de Moscú. Tantos años de estudio dedicados a su figura, al marxismo-leninismo como filosofía política, al comunismo como práxis que ejecutó por ver primera Lenin. Marx -y Engels- enunciaron la teoría (el determinismo histórico, la lucha de clases, la victoria del proletariado y las distintas fases hasta llegar al paraíso comunista), pero no la llevaron a cabo. Ni siquiera la revolución se produjo en Alemania, país industrial, donde preveía Marx, sino en Rusia, país agrícola, atrasado y profundamente religioso. No voy a repasar ahora la historia del comunismo ni la soviética, que supondría libros. Pero me sirve para introducir una cuestión de actualidad: la gente de la calle, hoy, tiene nostalgia de Lenin y, en mayor medida de Stalin. No es que echen de menos el sistema soviético (las purgas, los campos de concentración, los gulags, el hambre, la escasez, el espionaje, la dictadura del partido, la falta de toda libertad, etc).

No. Pero Vladimir Putin, actual presidente de la Federación Rusa se ha encargado de trabajarse a las masas para que éstas tengan añoranza del "imperio soviético". Con propaganda (agit-prop que decía Lenin: agitación y propaganda) se puede conseguir que lor rusos echen de menos a las 15 repúblicas que se independizaron con la caída del Imperio Soviético. También, su primacía en Europa del Centro y del Este, donde ellos eran ciudadanos de primera categoría versus los de segunda o tercera categoría de Rumanía o Polonia: las colonias. Y, si algún país se desmadraba (Hungría, 1956), (Checoslovakia, 1968), Polonia (1980), "los tanques" intervenían. Las encuestas que maneja el Kremlin dicen a Putin que los rusos hoy quieren las comodidades y la capacidad de consumo de Occidente, pero la mano férrera que dirija un imperio. Al fin y al cabo, los rusos solo han conocido el gobierno de los zares, el de los comunistas, el interregno de Boris Yeltsin, a quien detestan y la adoración por Vladimir Putin que, para su mayor gloria, fue agente del KGB, lo que le da mucho prestigio entre el FSB y las Fuerzas Armadas. Y legitima a Putin para invadir Georgia en 2008 y más tarde Crimea y enzarzarse en una guerra con Ucrania, antiguamenta llamada "el granero de la URSS".

Putin apela al sentimiento íntimo de sus compatriotas. Recoge en un terreno abonado. Y, aunque Rusia esté en recesión económica, su partido gana por mayoría absoluta las elecciones parlamentarias a la Duma. Si no puede presentarse él a un tercer mandato como presidente, elige a su mano derecha, Dimitri Mezdevez para que le sustituya y él se autonombra primer ministro, aunque el dócil Dimitri se siga dirigiendo a él como "señor Presidente".

Moscú, más que ninguna otra ciudad rusa -y conozco muchas-, es un lugar para vivir muy bien si se tiene muchísimo dinero. Aunque podría aplicarse a casi cualquier país del mundo, especialmente Estados Unidos, en Rusia resalta más, porque hay mucha pobreza evidente y, por tanto, el lujo y la ostentación resaltan más.

Este "mindset", esta forma de pensar, que diría George Friedman, tiene sus consecuencias en política exterior, resumidas en dos palabras: Guerra Fría

17 septiembre, 2016 | 09:16

En 2008, Michelle Obama echaba pestes de la campaña electoral. El precio personal, el desgaste físico y moral, los ataques de la oposición, el continuo viajar, el dormir tres horas al día y recorrer el país casi pueblo por pueblo durante casi dos años, le hicieron muy reticente a las campañas electorales. Lo dijo ella misma y "avisó" a Barack de que "una y no más". Bueno, pues ya van tres: 2008 y 2012 a favor de su marido y 2016 a favor de Hillary Clinton.

Y lo hace maravillosamente bien. La vi "actuar" anoche en un mitin en Virginia y me impresionó. Incluso bailó. Entusiasmó. Interactuó con los cientos de asistentes. Habló con pasíón. Se metió a todos en el bolsillo. Apenas había afroamericanos: casi todos eran blancos jóvenes, "millenials", con el teléfono móvil en mano grabando el acto.

Como primera dama lo ha hecho muy bien y es una de las personas -sin lugar a dudas, la mujer- con más popularidad y favorabilidad en Estados Unidos y en el mundo. Sus causas han sido benéficas: ayudar a los veteranos de guerra, campañas contra la obesidad infantil y la pobreza...

Ahora defiende con denuedo a la misma mujer que, hasta junio de 2008, puso a parir a su marido. Pero como todos (los Clinton y los Obama), son abogados: pacta sunt servanda. Y han hecho honor a los pactos de 2008 y 2012 de apoyo mutuo entre familias en campaña electoral.

Anoche soñé con que ella podría ser presidenta...

16 septiembre, 2016 | 08:51

Recuerdo que, en la Semana Santa de 2007 paseaba por las calles de Aleppo, en Siria. Me fascinó el castillo de Salahadin, hoy destruido, patrimonio histórico de la humanidad. En el hotel Four Seasons, hoy destruido, coincidó con una delegación de senadores y congresistas norteamericanos, encabezados por Nancy Pelocy, entonces Speaker of the House. El presidente norteamericano, entonces, era George Bush y acababa de romper relaciones diplomáticas con Siria: los demócratas querían tender una rama de olivo al régimen de Al Assad.

Al salir del castillo de Salahadin, me vi envuelto en una multitud que rodeaba a cuatro personalidades: al presidente sirio y su esposa, y al -entonces primer ministro, hoy presidente- primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan. Me llamó la atención que la pareja mandataria siria pareciera occidental, tanto por sus rasgos caucásicos como por su forma de vestir. En cambio, los Erdogan, especialmente ella, aparentaban lo que son, musulmanes.

Me sorprendió que no hubiera ni militares ni policías. Típico de Siria en aquellos tiempos: no veías ni a un policía de tráfico ni, como en Egipto, militares armados. Siria aparentaba ser un mar de paz. Por supuesto, todo esto saltó por los aires con la famosa primavera árabe de 2011. Aun me pregunto quién fue el incauto que pensó que miles de jóvenes poniendo tuits en redes sociales en Egipto, Siria, Turquía, etc iban a cambiar la naturaleza del mundo árabe musulmán para reconvertirlo en democracias occidentales. Los defensores de las redes sociales en España -tan incultos- dijeron que, gracias a las redes sociales, se había producido un cambio político sin precedentes en Oriente Medio. Y, efectivamente, hubo elecciones en muchos países árabes-musulmanes. Y ganaron los islamistas en todos los casos por mayoría absoluta. En Egipto, los Hermanos Musulmanes, con Morsi a la cabeza. Y así en todo Oriente Medio, tanto en el mundo sunní como en el chií.

La ventaja de haberse pateado el mundo árabe a pie y no a través de redes sociales, es que ves lo que pasa en realidad. Un año después de la primavera árabe con gobiernos islamistas al frente de media docena de estados y con el estallido de la guerra en Siria, a Estados Unidos SE LE HINCHARON LAS NARICES. Y pensó que era mejor "volver a lo de antes". Es decir, en Egipto, deponer a Morsi y sustituirlo por Al Sisi, amigo de Mubarak. Y así en todo Oriente Medio, desde Argelia y Túnez -donde comenzó la primavera árabe- hasta Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.

Ha habido medio millón de muertos en Siria. En Damasco ya no existe la gran mezquita de los Omeyas, del siglo X, ni la tumba de Salahadín. Antes podías pasear de un barrio sunní a otro chií y, de ahí, a otro cristiano, con iglesia y cura confesando incluidos, con solo cruzar la calle.

Ya no se puede pasear con tranquilidad por Oriente Medio. Medio millón de muertos y cuatro millones de desplazados lo echan de menos. Y yo quiero pasear con paz por Aleppo.

 

15 septiembre, 2016 | 08:49

El Bureau of Statistics de Estados Unidos, antes de ayer, hizo público su informe sobre los ingresos de las familias americanas en 2015. La mediana estadística -diferente de la media aritmética- muestra que los ingresos subieron un 5,2% el año pasado, séptimo de la recuperación económica. Los datos son innegables. La clase media, esa misma de la que dice Trump se ha ido al garete económicamente, ha aumentado sus ingresos un 8%. Los más pobres -3,5 millones de personas han abandonado la pobreza, es decir, tienen ingresos anuales superiores a 24.000 dólares anuales, para una familia de 4 miembros- aumentaron sus ingresos un 5%. Los más ricos..., ya nos lo sabemos: el 1% más rico acumula el 90% de todo el país, de ahí las tesis sobre "income inequality" de Josepth Stiglitz, Paul Krugman y Thomas Piketty.

Sin embargo, si las cosas son así, ¿por qué resonaron tan fuertemente las protestas de Bernie Sanders desde la izquierda y resuenan ahora las de Trump desde la derecha? Porque la gente tiene memoria económica y, aunque se hayan creado 15 millones de empleos -se habían perdido 8,5 millones entre 2007 y 2009- y los salarios hayan aumentado un 2,4%, la realidad es que los norteamericanos no han recuperado ni su nivel de ingresos ni su nivel de vida ni el poder adquisitivo previo a la crisis. Y, lo que es peor, comparan la situación económica actual con la de los mejores años noventa, cuando Bill Clinton era presidente.

Entonces se crearon 24 millones de puestos de trabajo, el PIB crecía al 5% y había mucha movilidad social y pleno empleo de calidad.

Quizá otro Clinton pueda recuperar el lustre para la economía de las familias americanas

14 septiembre, 2016 | 15:55

Hillary está enferma y no puede hacer campaña. Conociéndola, sé que descansará menos de lo que los médicos le recomienden. Pero, mientras se recupera de su neumonía, el presidente Obama le cubre las espaldas y hace campaña por ella.

En su primera aparición en solitario en la campaña electoral, ayer, martes, el presidente Barack Obama acusó al candidato republicano Donald Trump 
de adoptar al autoritario presidente ruso, Vladimir Putin como su "modelo a seguir. Trump está por ahí alabando al presidente de Rusia, diciendo que
es un líder fuerte, porque invade los países más pequeños, encarcela a sus oponentes, controla la prensa y conduce su economía en una larga recesión" ,
dijo Obama, refiriéndose a Putin.

Haciendo campaña para Hillary Clinton ante más de 6.000 seguidores cerca del Museo de Arte de Filadelfia,
Obama habló durante casi 40 minutos. Combinó el poner en tela de juicio el carácter y la forma física de Trump
(es mayor que Hillary) y los "medical records" que ha hecho públicos, que no pasan de ser una carta breve de intenciones sobre la buena salud del candidato:

¿Está Trump física y mentalmente preparado para ser presidente? Trump ha puesto en tela de juicio la capacidad de Hillary para serlo y Obama le responde con
la misma moneda, mientras Hillary se recupera.

Obama habló de Hillary Clinton como un estandarte que podía continuar con su legado y sus políticas.

Obama 3.0. Hillary. Perfecto.
Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

Imagen de Belén Alarcón

Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

Imagen de Enrique Borrajeros

Enrique Borrajeros escribirá sobre temas relativos a la relación entidad – asesor, finanzas conductuales y tendencias y novedades en el asesoramiento financiero nacional e internacional.

Imagen de Francisco Márquez de Prado

Francisco Márquez de Prado, analizará activos y productos financieros, con sus ventajas e inconvenientes, para cada tipo de inversor.

Imagen de Íñigo Petit

Íñigo Petit tratará temas relacionados con la evolución de la industria de fondos de inversión y planes de pensiones y aspectos relacionados con la educación financiera

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