EEUU y mercados emergentes

Jorge Díaz-Cardiel

Análisis profundo de la economía, sociología y relaciones internacionales de Estados Unidos y las economías emergentes.

Imagen de María Uriol

Jorge Díaz-Cardiel: Socio Director de la consultora ADVICE Strategic Consultants. Experto en economía y negocios, es autor de varias biografías sobre el presidente Obama y libros de economía: Obama y el liderazgo pragmático, La reinvención de Obama y Éxito con o sin crisis. Durante treinta años ha trabajado como directivo para grandes compañías norteamericanas y anglosajonas: Ipsos, Intel, Shandwick Consultants, Brodeur Worldwide y Porter Novelli.

marzo 2017

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Hollywood, la meca del cine estadounidense, va casi siempre de la mano de la realidad: durante los años de guerra en Iraq y en Afganistán, primero, y con la crisis financiera y económica, después, hubo cientos de películas que trataban la temática del momento: lo que estaba de moda y las personas vivían en sus carnes o aprendían a través de los medios de comunicación.

Hoy, la moda es la Digitalización. Ni que decir tiene, todo Silicon Valley, está volcado en este concepto etéreo que muchos gurús pretenden explicar en conferencias con exceso de fotografías y poco contenido. Bajo el paraguas de la Digitalización, se han ubicado muchos conceptos tecnológicos de moda, especialmente si tratamos del entorno empresarial: Big Data, Cloud Computing, Inteligencia Artificial, Impresión 3D, Robótica, Convergencia de comunicaciones y contenidos, ciberseguridad, etc.

Terminator Genesis, Money Monster, Blackhat, amenaza en red, La gran apuesta, IT, Desconexion, Eternal, Trascendence, Runner Runner, Lucy, Criminal y tantas otras películas, entre 2014 y 2017 han llevado a la gran pantalla el objeto de negocio de las compañías tecnológicas que ofrecen las soluciones arriba mencionadas. Después de todo, tanto Hollywood como Silicon Valley están en California y son primos hermanos. Y los mismos actores famosos que protagonizaron las películas de las guerras en Oriente Medio y las de la crisis financiera, hoy, son “expertos” en Big Data, Cloud Computing, Inteligencia Artificial, Impresión 3D, Robótica, Convergencia de comunicaciones y contenidos, ciberseguridad. Brad Pitt, Ryan Groslyn, Steve Carrel, George Clooney, Julia Roberts, Pierce Brosnan, Scarlett Johansom, Kevin Costner, Morgan Freeman y tantos otros actores, han visto la oportunidad que les brinda la nueva moda de la Digitalización y la han aprovechado.

Dejo de lado la aberración odiosa del espionaje, sea ruso, chino, de Edward Snowden o Julian Assange (Wikileaks). Su mal hacer ha costado muchas vidas humanas. Y aquí dejo “la cosa”.

En la literatura económica, también pasa lo mismo que en el cine y auténticos ladrillos, se han convertido en best-sellers en Amazon y en Barnes & Noble; en España en El Corte Inglés, La Casa del Libro y FNAC: Macrowikinomics (Tapscott y Williams) y Capitalism 4.0: the birth of a new economy (Anatole Kaletsky) en 2009 y, más recientemente, en 2017, The fourth industrial revolution (Klaus Schwab), The rise and fall of American growth (Robert Gordon), Makers and takers (Rana Foroohar) y The rise and fall of nations (Ruchir Sharma).

Honestamente, podría citar cientos de libros -incluso tres míos (“Éxito con o sin crisis”, “Recuperación económica y grandes empresas”; “Innovación y Éxito empresarial: la necesidad de crear un modelo productivo basado en las TIC y la Digitalización”) que, en los últimos ocho años han ido configurando el concepto de la Digitalización como el siguiente paso lógico en la evolución económica y empresarial, con sus consiguientes consecuencias en los modelos productivos, competitividad, empleo, PIB, etc. Empecé a medirlo en España en el año 2012, incorporando el concepto de Digitalización a mi libro Éxito con o sin crisis, de la mano (prestada) de César Alierta, ex presidente de Telefónica y que, ya entonces, tenía en mente convertir la empresa que dirigía, en una Telco Digital. También decidí ver las implicaciones de negocio, comerciales, de producto, de factores de éxito, etc, en el Estudio Advice de éxito empresarial, sabiendo que, nadie más que Advice Strategic Consultants, en España, está midiendo las consecuencias de la aplicación práctica de la Digitalización en la vida de las empresas, la economía y la sociedad. Sí lo están midiendo, en cambio, en Silicon Valley y en MIT-Harvard.

En la medida en que todos los segmentos de las Tecnologías de la Información (TIC) venden Digitalización a pymes, autónomos, grandes empresas, sector público, etc, la variedad de productos, servicios y soluciones que genera la Digitalización es casi infinito. En el mundo de las telecomunicaciones digitales, tenemos a -por ejemplo, en España- a Telefónica, Vodafone y Orange luchando fuertemente en este mercado. En Estados Unidos, las operadoras de telecomunicaciones, ante la amenaza de Apple, Facebook, Amazon y Google, que abarcan todos los segmentos de todos los subsectores TIC, están comprando compañías proveedoras de contenidos: ATT, Verizon, Comcast, etc, lo han hecho con Time Warner, Yahoo!, Universal Televisión, respectivamente, etc.

Evidentemente, la informática tradicional no se quiere quedar atrás, e IBM, HPE, HP Inc, Microsoft, Oracle, SAP, SAS, Dell, Lenovo, Cisco, Sage, Salesforce.com…, tienen una oferta comercial digital más cercana a la de su objeto de negocio. Samsung, LG, Ericsson, Sony, y tantas empresas de electrónica de consumo están en ello, al igual que los fabricantes de teléfonos móviles inteligentes, quizá con la excepción de los fabricantes chinos cuyo valor añadido es copiar.

Con este breve artículo, solo he pretendido llamar la atención sobre un fenómeno del que mucho se habla y poco realmente se conoce. Lo cual se traducirá en más tribunas mías sobre la Digitalización y sus derivadas en sectores y empresas. Robert Soslow, premio nobel de economía escribió que “cuatro quintas partes de la productividad de Estados Unidos se debe a la informatización de las empresas” (también escribió que “la productividad derivada de las TIC se ve en cualquier sitio, excepto en las estadísticas de los economistas”, para escarnio mío). Tras Soslow, otro premio nobel de economía, Michael Spence afirmó en 2001 que “la siguiente fase de la evolución tecnológica será la Convergencia Digital”. Y ahí nos encontramos ahora, en España, con Telefónica denominándose “Telco Digital” y con una oferta convergente y digital que Vodafone y Orange también quieren desplegar.

En España, tenemos una ventaja: no somos tontos. Muchas de nuestras empresas ya están en la vanguardia de la Digitalización. Telefónica abanderó el cambio, como digo, hace cinco años. CaixaBank, también en el último lustro, se ha convertido en el banco TIC más innovador del mundo (Forrester, Advice Strategic Consultants); El Corte Inglés es líder en comercio electrónico en España, superando a Amazon; Abertis es líder mundial en gestión de infraestructuras inteligentes y Cellnex Telecom -que sirve a Telefónica, Vodafone y Orange, entre otras- es líder europeo en gestión de infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas; Gas Natural Fenosa aprovecha todas las herramientas de la Digitalización con docenas de proveedores (IBM, SAP, HP, SAS, etc) para innovar en energías renovables. Y Sage ayuda de manera esencial a digitalizar a pymes y autónomos, el 99,88% del tejido empresarial del país. España es mucho más que sol y playa.

Es el principio de un cambio de era, que pocos se han atrevido a describir. Quizá con una excepción: Eric Smith, presidente de Alphabet (Google) explica cómo será el futuro de la sociedad, la economía, el trabajo y el empleo, las empresas, la política, etc, en su obra: El futuro Digital, de 2013. En enero de 2017, Seguéi Brin y Larry Page, fundadores y dueños de Alphabet/Google dijeron: “sabíamos que estaba ahí, pero no supimos encontrarla. Ahora vamos a volcar todos nuestros esfuerzos en desarrollarla”. Se referían a la Digitalización y todas sus derivadas, especialmente la Inteligencia Artificial.

11 febrero, 2015 | 08:37

Las fuentes de información económica que vamos conociendo durante 2015 coinciden en mejorar las previsiones macroeconómicas de España para 2015 y 2016. Entre otras, están el FMI, la Comisión Europea y la OCDE, entre las internacionales. Las españolas más relevantes, como La Caixa Research, BBVA y Santander también son más optimistas. El Gobierno, más cauto, esperará a finales de abril para actualizar el cuadro macroeconómico que enviará a la Comisión Europea, al tiempo que pondrá al día el Plan de Reformas. Será la tercera vez que lo haga, desde que gobierna. Hasta ahora, las previsiones siempre han sido mejores y los datos económicos (crecimiento del PIB y del empleo), también.

En los años previos, la demanda externa y las exportaciones habían sido los motores del crecimiento económico. A finales de 2014, como puso de manifiesto el Banco de España en su Boletín Económico de enero, se produjo un cambio en la composición del crecimiento económico en el que la demanda interna tomaba el testigo a la externa. Los hogares, con más renta disponible porque aumentó el empleo en 2014, y porque se han quitado de encima deudas (“progresivo despalancamiento”, dice el Banco de España), han gastado más. El comercio al por menor lo notó especialmente, con aumento de su facturación por vez primera desde 2007. El Corte Inglés, por ejemplo tuvo, solo en el mes de diciembre pasado, once millones de visitantes únicos en su tienda online, incrementando su facturación por esa vía en un 60%, consolidando su liderazgo en el comercio electrónico de nuestro país. La Navidad fue buena para el comercio retail, que aumentó sus ventas el 6,5%, en Navidad.

El papel central que ha desempeñado en el cuatro trimestre del año el consumo interno, concretamente de las familias, pone en primer plano la contribución de la Distribución al crecimiento económico. Conforme la recuperación económica se afiance y, con ella, aumente la confianza y el empleo, cabe prever un mayor consumo de las personas. Ahí, la Gran Distribución tiene mucho que decir, porque es uno de los sectores de actividad que, según una mayoría de españoles “más contribuye a la recuperación” y “tiene mejor imagen”, según el Estudio Advice de Éxito Empresarial 2014. Una empresa destaca sobremanera en este ámbito, que es El Corte Inglés: hasta tal medida es punto de referencia en nuestro país, que tan solo en 2013, recibió 600 millones de visitantes en sus diversos centros comerciales.

La proximidad –como concepto, cercanía, familiaridad- de El Corte Inglés juega a su favor. Es empresa muy bien percibida por el 78% de los españoles, especialmente entre las mujeres de todas las edades. El hecho de que sea una Gran Empresa de Gran Distribución “que vende de todo”, la hace particularmente atractiva para los hombres, también. Y su apuesta por el comercio electrónico, como ya hemos visto, de manera exitosa, le granjea el favor de los jóvenes entre 24 y 34 años, especialmente.

Podría pensarse que, como toda la población tiene necesidades de compra, en la que medida en que El Corte Inglés provee de todo, la convierte en una empresa hacia la que hay una gran favorabilidad; y así es, según datos del Estudio Advice entre 2011 y 2014. Al mismo tiempo, en los años de crisis, muchas personas lo han pasado, y lo están pasando mal. La actitud global favorable que tiene la sociedad española hacia El Corte Inglés, no se deriva solo de su contribución económica al ser el primer empleador de España. También está asociada a lo que los expertos llaman responsabilidad social empresarial, o lo que la población general entiende como, simplemente, contribución social.

Ejemplos no faltan. En 2014, El Corte Inglés donó más de 50.000 euros, con la participación de empleados y clientes, a Médicos Sin Fronteras en su lucha contra el Ébola. Hoy esta enfermedad ha sido desplazada por otras noticias, del primer plano de la actualidad, pero en 2014 fue tema central de atención y preocupación y, El Corte Inglés, quiso ayudar económica y solidariamente a quienes más hacen sobre el terreno para salvar vidas.

En otro orden de cosas, aunque todos queremos comer, desgraciadamente no todos tienen los medios a su alcance para conseguirlo. Casi 14 millones de españoles se encuentran hoy cerca del umbral de la pobreza, especialmente pensionistas, parados, y familias de rentas muy bajas. El Corte Inglés quiso paliar su sufrimiento y contribuir a su bienestar entregando a Cáritas, Cruz Roja, Bancos de Alimentos y otras organizaciones, 2.200 millones de toneladas de alimentos para hacérselos llegar a los más necesitados, en 2014.

Como vemos, la contribución a España de la Distribución y de una gran empresa como El Corte Inglés tiene muchas facetas: la macroeconómica, para animar el crecimiento del país y la demanda interna –motor del crecimiento-, la del empleo con más de 100.000 empleados, sus familias, y las de miles y miles de pymes y autónomos que hacen sus negocios gracias a El Corte Inglés. Y la social, que es involucración activa y positiva con sus grupos de interés, con el ánimo de ayudar activa y eficazmente.

10 febrero, 2015 | 08:34

Según el Ranking de Competitividad del World Economic Forum (2013 y 2014), el desarrollo de las Telecomunicaciones es uno de los pilares esenciales para la construcción de la economía del conocimiento. Las Telecomunicaciones son el sustrato sobre el cual se construye el edificio económico, empresarial y social, que alcanza su mayor altura cuando posibilita que las Tecnologías de la Información lleguen a las pymes –para hacerlas más productivas y competitivas- y a la población general, para que esté más conectada e informada.

Es tan importante lo que suceda en el sector de las Telecomunicaciones, que acapara primeras páginas de los periódicos, es motivo de atención por parte de los poderes públicos y políticos y se convierte en objeto de regulación, a veces excesiva. En Estados Unidos hay gran revuelo con la llamada “neutralidad en la red”, que quiere impulsar el presidente Obama, afectando de lleno a las operadoras de Telecomunicaciones. En Capitol Hill (donde tiene sede el Congreso norteamericano) hay fuertes debates sobre si tiene que haber o no, “un Internet de dos velocidades”. Curiosamente, sobre las operadoras de Telecomunicaciones se aúpan los gigantes de Internet, que no tienen que hacer la inversión en redes que sí han hecho sus homólogas de Telecos, y se despierta la polémica entre las ATT, Verizon, y los Google, Amazon, Apple y Facebook de turno. Las empresas de Internet se benefician de las inversiones que han hecho las operadoras, y esto es objeto de debate en Norteamérica.

También lo es el desfase que hay entre la concentración de pocos operadores de Telecomunicaciones en Estados Unidos, versus la enorme atomización que se observa en el continente europeo. Como en otros mercados –regla de oro del capitalismo-, toda vez que se alcanza cierto grado de desarrollo en un sector de actividad, se tiende a la concentración (“The making of global Capitalism”, “The endless crisis” o “The ascent of money”, “Why nations fails”, entre otras crónicas recientes del Capitalismo). Lo vemos en Reino Unido: EE con BT, O2 con Hutchinson. También en España: Vodafone con ONO, y Orange con Jazztel. Telefónica, por ahora, se mantiene exitosamente al margen de esos procesos. Es uno de los motivos por los que Fortune la declaró en 2014 como la operadora de Telecomunicaciones más reputada fuera de Estados Unidos, y Advice la identificó como la empresa más exitosa de España conforme a los veinticinco parámetros del éxito empresarial.

En mi época se estudiaba el Derecho Internacional Comparado. Llama la atención poderosamente que la regulación de fibra óptica en España –versus la de otros países similares- sea mucho más restrictiva y dañosa para el llamado operador dominante, que en Francia, Portugal o Polonia. La cuestión no es baladí. Las operadoras de Telecomunicaciones han hecho del despliegue de su fibra óptica la piedra angular de sus estrategias de negocio. La justicia  -en su concepto clásico de “darle a cada uno lo suyo” o “ius suum cuique tribuendi”- ha de tener en cuenta que no se pueden hacer agravios comparativos, ni en la relación de unos con otros –justicia recíproca-, ni en la que regula el bien común –justicia distributiva-. Todos estos principios saltan por los aires cuando se aprecia el trato negativo que recibe Telefónica si sale adelante la regulación más estricta de Europa en cuanto a la fibra óptica, que podría obligar a la operadora española a abrir su red a sus competidores, sin que haya contrapartida por parte de ellos. Esto situaría a Telefónica en una situación de inferioridad de condiciones, derivada de una -extraña y sin precedentes-, situación de inseguridad jurídica.

Las leyes no deberían ir en contra del progreso económico de las sociedades, antes al contrario. Y la regulación de los mercados debería ser acorde con este principio: fomentar el desarrollo económico y social.

Telefónica ha invertido 10.000 millones de euros en redes de nueva generación entre 2009 y 2013. Ningún otro operador ha hecho algo similar en España. Tampoco hay ningún otro sector de actividad en que una empresa privada haya invertido tanto dinero en el desarrollo de un servicio o producto. Máxime, cuando va dirigido al beneficio de la población general.

En 2014, Telefónica llegó a cinco millones de hogares con su red de fibra óptica de nueva generación. Otros cinco millones habían sido positivamente impactados en 2013 y, de cumplirse los planes de la operadora digital, este año 2015, llegaría a otros diez millones adicionales de hogares, cubriendo el 80% del mercado. Telefónica es una empresa privada que, además, es española. El sentido común y los principios de libre empresa y economía de libre mercado dicen que debería dejarse actuar a Telefónica con la misma libertad con que operan Vodafone y Orange en España o, en sus países de origen, Vodafone en Reino Unido y Orange en Francia. La reciprocidad es un principio esencial en la justicia y en el derecho.

Desde un punto de vista económico, España quiere ser una economía del conocimiento, con menos peso del ladrillo, y más influencia de las tecnologías de la información, como sucede en Estados Unidos, que aportan el 70% del PIB. La Agenda Digital del Gobierno de España, en línea con la Agenda Digital Europea, ponen en el centro del desarrollo de la economía y la sociedad, el impulso de la fibra óptica y que una mayoría de la población tenga acceso a la banda ancha. España, a pesar de la crisis de 2009-2013, sigue siendo una de las economías más desarrolladas del mundo. Para seguir creciendo, para afianzar la recuperación económica, debe seguir invirtiendo en las Tecnologías de la Información, para las empresas y para los hogares e individuos. La Agenda Digital deja claro el papel central de la fibra óptica, a la hora de conseguir ese objetivo.

Dentro de las leyes de la economía de libre mercado, no deberían imponérsele a Telefónica regulaciones que vayan en contra del desarrollo de la sociedad de la información. Siendo Telefónica el principal actor del mercado, lo que le suceda a ella, tiene el calificativo de sistémico, en España, y en muchos de los países en los que opera.

Los medios de comunicación se han hecho eco de noticias según las cuales Telefónica podría ralentizar o reducir su ritmo de inversión, consecuencia de la excesiva regulación, con los consiguientes negativos impactos para la economía y el empleo. España no se lo puede permitir, ahora que vemos la luz al final de la crisis económica. El bien común de la sociedad está por encima de cualquier consideración y esto impone que Telefónica no esté sujeta a regulaciones restrictivas, sino a las leyes abiertas del mercado que benefician a los consumidores.

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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

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Enrique Borrajeros escribirá sobre temas relativos a la relación entidad – asesor, finanzas conductuales y tendencias y novedades en el asesoramiento financiero nacional e internacional.

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