EEUU y mercados emergentes

Jorge Díaz-Cardiel

Análisis profundo de la economía, sociología y relaciones internacionales de Estados Unidos y las economías emergentes.

Imagen de María Uriol

Jorge Díaz-Cardiel: Socio Director de la consultora ADVICE Strategic Consultants. Experto en economía y negocios, es autor de varias biografías sobre el presidente Obama y libros de economía: Obama y el liderazgo pragmático, La reinvención de Obama y Éxito con o sin crisis. Durante treinta años ha trabajado como directivo para grandes compañías norteamericanas y anglosajonas: Ipsos, Intel, Shandwick Consultants, Brodeur Worldwide y Porter Novelli.

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En España, a muchos les cuesta hablar del éxito en general y del empresarial en particular. Modestia, pudor, envidias…; en España se pone más énfasis en el árbol caído que en el frondoso que da sombra en verano y cobija en invierno: porque, el éxito empresarial, como el buen árbol, es bueno para todos. Si el sistema económico que imperó en la extinta Unión Soviética hubiese triunfado, posiblemente hablaríamos en otros términos. En cambio, muchos fueron los que cantaron la victoria del capitalismo, la economía de libre mercado y libre empresa sobre el modelo estatalista. En el país capitalista por excelencia, Estados Unidos, población general y líderes de opinión admiran al empresario exitoso; representa el sueño americano: todos, gracias a la movilidad social, con creatividad, innovación y trabajo esforzado, pueden llegar muy lejos.

Es necesario que, en España, se desarrolle una cultura que favorezca el éxito empresarial. Lo contrario es ir contra la sociedad misma: el 99,88% de las empresas españolas (DIRCE; INE, mayo 2017) son pyme y autónomos. Solo un 0,12% son grandes empresas que, en números absolutos rondan las 4.000. Luego, desear el éxito empresarial es querer el éxito de pymes y autónomos, que son casi 3,2 millones de empresas; el 55,4% autónomos sin asalariados. En total, las pymes generan y mantienen el 66% de la fuerza laboral. La gran empresa, el 33%.

Teniendo en cuenta la diversidad geográfica y las profundas diferencias culturales entre comunidades autónomas -que se reflejan en las pyme y autónomos- es más fácil analizar qué hace a una empresa exitosa en el caso de las más grandes, especialmente porque, de ellas, disponemos de más información. En el caso de las compañías del IBEX-35, con mayor motivo, por sus obligaciones de transparencia y buen gobierno. Recientemente, el presidente de El Corte Inglés -no cotizada-, Dimas Gimeno, afirmó que su empresa, líder en Distribución física y online en España “iba a trabajar como si de una empresa cotizada se tratara”. Las implicaciones son grandes, tanto en el cambio de procesos internos como en la cantidad y frecuencia de información que habrá de proveer a sus stakeholders.

Cotizadas o no, las grandes empresas están sujetas a parámetros que -cumplidos o no- les llevan a ser exitosas -o no- en los tiempos de bonanza y en los de penuria. El Estudio Advice de éxito empresarial, realizado semestralmente desde 2006, ha analizado las primeras 300 empresas en España más grandes por facturación en los ámbitos que, sectorialmente, componen el 90% del PIB. Entre 2006 y mayo de 2017 España ha vivido bonanza, profunda recesión y recuperación. Lo que nos dice el Estudio, en la primavera de 2017, por boca de 2.400 pymes y autónomos, 2.400 personas que componen población general y 800 líderes de opinión informados (empresarios, directivos, periodistas, analistas, algún político culto, economistas, tercer sector, sindicatos) es que hay empresas que han sido exitosas “a las duras y a las maduras”. Ya publicamos una primera impresión en la obra “Éxito con o sin crisis” (2012), en plena recesión y, de nuevo, en febrero de 2017 en “Empresas y empresarios españoles más exitosos”. Por cierto, la ficha técnica que acompaña al Estudio es similar a la que utilizan los grandes estudios del INE o el CIS, con índice de confianza del 98% y margen de error del 1,8%.

Por lo general, las empresas grandes de Telecomunicaciones han salido muy bien paradas, siendo Telefónica la líder, seguida por Vodafone y, a distancia, por Orange. En el caso de Telefónica, además, se da el caso de tratarse de una compañía sistémica: aporta cada año, directamente el 1,8% al PIB. Excelencia en la gestión, líder que contribuye al éxito, internacionalización, estrategia corporativa fuerte y clara, responsabilidad social, buenos resultados…, y así hasta 40 parámetros hacen que Telefónica lidere el ranking de empresas más exitosas. La innovación y el proceso de transformación digital iniciado hace seis años por César Alierta -continuado por Álvarez-Pallete-, han dado buenos resultados, con una fuerte apuesta por el Big Data. Vodafone, anglosajona, pero con fuerte ADN ibérico pone foco en la exitosa relación con el cliente. Orange bastante tiene con ampliar y mejorar su cobertura.

Puestos a aportar al PIB CaixaBank (el banco del grupo La Caixa) contribuye directamente el 0,8% al PIB. No solo es el banco líder en el mercado minorista y en todas las categorías de producto, sino que -como reconocen docenas de premios internacionales- es el banco líder digital por excelencia, tanto en Internet (5,8 millones de clientes) como por móvil (3,9 millones de clientes). Los resultados le acompañan, porque en su última presentación, los beneficios habían aumentado el 47,9%. Esto permite al banco aportar a la sociedad mediante la Obra Social de La Caixa, perteneciente al principal accionista de ambos, Fundación Bancaria La Caixa, quien, además, tiene el mayor grupo industrial español mediante CriteriaCaixa, con participaciones en Gas Natural Fenosa, Abertis, Cellnex Telecom, entre otras empresas líderes y exitosas en sus sectores de actividad. En CaixaBank están las participaciones en Repsol (10%) y Telefónica (5,4%). La Obra Social, con un presupuesto de 510 millones de euros al año, genera empleo, fomenta la innovación, ayuda a 3,5 millones de discapacitados y es la tercera fundación más importante del mundo. Hechura de Isidre Fainé, que preside la Fundación y Gas Natural Fenosa. La contribución de todo el Grupo La Caixa (la Fundación) al PIB es el 1,8%.

El Corte Inglés es exitoso -también Inditex y Mercadona, según el Estudio Advice de éxito empresarial- por la calidad de productos y servicios, la atención al cliente y porque se está reinventando digitalmente, tanto en sus procesos internos como en ecommerce, donde disputa el liderazgo a Amazon.es.

Hay más empresas exitosas en todos los sectores: Mapfre, Mutua, Meliá, Barceló, Seat, Iberia, Sage, Salesforce, Abertis, Cellnex Telecom, Gas Natural Fenosa, Microsot, etc. Es importante en sí mismo y, también, cara al ejemplo y “efecto tractor” que tiene en las pymes y autónomos, que pueden aprender de ellas. España también tiene empresas exitosas.

Jorge Díaz Cardiel. Socio Director Advice Strategic Consultants. Autor de Innovación y éxito empresarial

15 septiembre, 2014 | 09:06

El 14 de septiembre de 2014 falleció un hombre bueno, de extraordinaria calidad humana. Desde Carme Chacón (PSOE) a Alberto Ruiz Gallardón (PP), todos han alabado las virtudes humanas de quien fue un hombre bueno: fortaleza, disciplina, capacidad de trabajo, entrega, lealtad y, sobre todo, humanidad, palabra que lo expresa y resume todo.

En épocas en que si un líder de opinión no aparece mucho en los medios de comunicación encumbrándose como gran gestor -lo sea, o no-, Isidoro Álvarez optó por la discreción: todo el protagonismo, para la empresa que dirigió, el Corte Inglés. Sin embargo, los que le conocían y, por supuesto, todo el ámbito empresarial español y europeo, reconocen que era un formidable gestor que, basándose en esa gran virtud empresarial que es la anticipación, tenía todo preparado, incluso la sucesión. Lo que quería decir que no se consideraba imprescindible -aunque lo fuera-, como debe pensar todo excelente gestor.

El nivel de conocimiento, de notoriedad de Isidoro Álvarez, entre población general, no era tan elevado como el de otros. César Alierta (presidente de Telefónica) e Isidre Faine (presidente de La Caixa) son más conocidos, pero Isidoro Álvarez comparte con ellos otros conceptos como "la favorabilidad", "la simpatía", la "buena imagen", "la reputación" y, muy esencialmente, "el ser gestor que contribuye al negocio". Hay otros líderes empresariales que son muy conocidos -conocidísimos-, pero caen mal, tanto a líderes de opinión como a población general. No Isidoro Álvarez, presidente de El Corte Inglés.

Su empresa es una de las más conocidas de España, según el Estudio ADVICE de éxito empresarial. Es muy conocida y cercana para 9 de cada 10 españoles mayores de edad. Su presencia física llega a todos los rincones de España y Portugal, gracias a sus centros comerciales. La excelencia de El Corte Inglés se manifiesta en que siempre ha destacado por sus altísimos índices de calidad de sus productos y servicios, y por la muy buena atención al cliente. Su presencia en la comunidad, le hizo referente en Responsabilidad Social Corporativa, tras la Obra Social de La Caixa.

El Corte Inglés es una columna esencial que sostiene la economía y la sociedad españolas. Es imposible entender España sin El Corte Inglés. Durante décadas, todas las ciudades de España han querido tener un centro de El Corte Inglés, como las ciudades medievales querían tener una muralla con puerta y llaves. Es signo de modernidad. El Corte Inglés es mucho más que centros comerciales: la diversificación de sus negocios le ha convertido en referente en todas las categorías de servicios y productos imaginables; es la única compañía "que tiene de todo". Su facturación supone un 1,4% del PIB de España y, si directamente emplea a 94.000 empleados, indirectamente sostiene a más de un millón, gracias a las miles y miles de pymes que tratan con El Corte Inglés.

Es una empresa que conoce los hábitos de los consumidores. Consciente de la evolución hacia el comercio electrónico, El Corte Inglés hace ya años que se expandió a Internet, donde desde 2009 no tiene nada que envidiar a Amazon en España, liderando muchos meses las cifras de ventas. Recientemente, El Corte Inglés, ya referente en Europa gracias a los centros comerciales, donde ya ostentaba el liderazgo, decidió dar el paso a encabezar el comercio electrónico en Europa y sus primeros pasos están siendo exitosos. A ello se une una potencial expansión a Estados Unidos, que se hubiera visto beneficiada por la culminación del Acuerdo de Libre Comercio entre Europa y Estados Unidos.

Se nos va un gran empresario, sí, pero sobre todo, una gran persona. Pocas veces hay tanta unanimidad en calificar a alguien de "bueno". Pero así es. Descanse en paz.

09 septiembre, 2014 | 19:19

Leo con gran sorpresa que algo tan genérico como "el consenso de analistas" o "el mercado", se han llevado las manos a la cabeza con el último dato de paro de Estados Unidos. Allí se crearon 142.000 empleos netos nuevos en el mes de agosto. Parece ser que alguien esperaba que se generaran más de 200.000 empleos. Curiosamente, los mercados de valores -al menos, los norteamericanos-, ni se inmutaron: el DJ siguió su estela ascendente, el SP-500 -dicen los economistas y analistas con nombres y apellidos entrevistados por Bloomberg y por The Wall Street Journal- continuó imparable hacia el 3.000, tras haber pasado su record histórico de los 2.000 puntos. Estos analistas y economistas saben más que los anónimos "consensos y mercados". He vivido en Estados Unidos en el último mes y medio y he visto trabajo y consumo en todos los rincones de América.

Es asombroso observar cómo muchos se dejan llevar como veletas por el último dato; y corren desaforados con pánico, sin orden ni concierto, sin criterio. De tal manera que, pareciera, según esos comportamientos, que un día Norteamérica va a comerse el mundo y, al día siguiente, va a hundirse en la miseria. Qué maravilla, frente al atolondramiento de los frívolos y superficiales, es fijar la atención en las tendencias, en la evolución, en las causas..., y en los efectos. De otra manera, la vida económica y empresarial es un sin vivir. La economía americana, como el propio país, está llena de contrastes. Pero tiene una lógica interna, sin la cual, no se entiende nada. Ejemplos hay muchos:

El primer trimestre del año 2014 nos dio el susto de la fuerte contracción del PIB en un -2,9%. Los frívolos se escandalizaron, y los libertarios dijeron: "si ya lo decíamos nosotros, Obama no sabe dirigir la economía y así está el índice de aprobación de su gestión, en mínimos históricos". El Departamento de Trabajo estadounidense explicó el papel que el duro invierno había jugado negativamente en el crecimiento económico, porque se produjo una fuerte contracción de la demanda. Alguno se rió, pensando que se trataba de una excusa sin fundamento.

La realidad es que, desde 1939, este fenómeno -la influencia de la metereología en el desempeño económico- ya había sucedido: durante los 8 años en que Bill Clinton fue presidente (1993-2001), se crearon 22 millones de empleos o, lo que es lo mismo, una media de 240.000 empleos mensuales. Hubo una excepción: el invierno de 1996, cuando Clinton inició su segundo mandato, lleno de nevadas, debido a lo cual, se crearon, solamente 2.000 empleos menos en el mes de enero: 220.000, por tanto. Por lo demás, de todos es sabido que, con Clinton, gracias a las nuevas tecnologías e Internet, no solo hubo crecimiento económico y generación de empleo de calidad, sino también, fuertes aumentos de productividad empresarial (media anual del 3%, con aumento de la fuerza de trabajo, también cada año, del 1%).

El PIB creció el 4,2% en el segundo trimestre del año, así que "los analistas anónimos" se quedaron sin argumentos para atacar al presidente Obama: por supuesto, ese crecimiento se debió al inicio de la temporada de verano, de la misma manera en que hubo ralentización en el invierno. ¿Y qué pasó con el empleo? En los seis primeros meses del año, se generaron 1,4 millones de puestos de trabajo o, lo que es lo mismo, 240.000 empleos mensuales de media, como en la entera era Clinton. Y, esto, con decrecimientos del PIB (-2,9%, primer trimestre) y con aumentos del PIB (+4,2%, segundo trimestre).

Agosto no ha sido un mes tan bueno para el empleo, por los ya dichos 142.000 empleos generados en dicho mes en el sector privado. La tasa de paro, eso sí, descendió al 6,1%. Todo hace indicar que, el objetivo de llegar al 5,5% de tasa de desempleo llegará en 2016, a mediados de ese año, facilitando la labor del candidato/a demócrata que quiera suceder a Obama en la Casa Blanca. La tasa de participación quedó en el 59% (baja para los estándares históricos desde finales de la Segunda Guerra Mundial).

¿Quién encontró trabajo? Aquellos con mejores estudios y cualificaciones profesionales en dos sectores concretos de actividad: los Servicios Profesionales y las Tecnologías de la Información, así como en la Sanidad. En el primer caso, de todos es sabido que las TIC e Internet tienen un efecto de arrastre de la demanda, en el resto de sectores empresariales y en el consumo, que supone el 70% del PIB americano. En el segundo caso, parecería que la afluencia de millones de americanos con seguro médico, gracias a la Reforma Sanitaria de Obama (Obamacare, o Affordable Care Act) tiene efectos positivos en la economía, pues los pacientes requieren tratamientos, medicamentos, etc, a los que han de dar respuesta hospitales, laboratorios y personal sanitario -médicos, enfermeros/as-, que antes no eran menester: una vez más, se ha estimulado la demanda de productos y servicios y, por tanto, el consumo.

De acuerdo, 142.000 empleos con un crecimiento del 4,2% de PIB son pocos puestos de trabajo. ¿Son muchos 268.000 al mes, en el primer trimestre, con un decrecimiento del PIB del -2,9%? Intuyo que también. Luego, ¿con que cifra nos quedamos? La respuesta es terminante: con ninguna. Examinemos qué ha pasado desde que se inició la recuperación económica en junio de 2009: el PIB ha crecido una media del 2,2% y se han generado 10 millones de puestos de trabajo en el sector privado en los últimos 54 meses. Es el período más largo de creación de empleo desde 1939, en Estados Unidos. Y esta es la tendencia que verdaderamente importa.

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Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

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Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

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Enrique Borrajeros escribirá sobre temas relativos a la relación entidad – asesor, finanzas conductuales y tendencias y novedades en el asesoramiento financiero nacional e internacional.

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Francisco Márquez de Prado, analizará activos y productos financieros, con sus ventajas e inconvenientes, para cada tipo de inversor.

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