EEUU y mercados emergentes

Jorge Díaz-Cardiel

Análisis profundo de la economía, sociología y relaciones internacionales de Estados Unidos y las economías emergentes.

Imagen de María Uriol

Jorge Díaz-Cardiel: Socio Director de la consultora ADVICE Strategic Consultants. Experto en economía y negocios, es autor de varias biografías sobre el presidente Obama y libros de economía: Obama y el liderazgo pragmático, La reinvención de Obama y Éxito con o sin crisis. Durante treinta años ha trabajado como directivo para grandes compañías norteamericanas y anglosajonas: Ipsos, Intel, Shandwick Consultants, Brodeur Worldwide y Porter Novelli.

julio 2017

lun. mar. mié. jue. vie. sáb. dom.
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31            

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

« julio 2014 | Inicio | septiembre 2014 »

Entre 1991 y 1994, no recuerdo el año exacto, Actualidad Económica, entonces "la publicación líder en ventas e influencia", -así rezaba su eslogan promocional- publicó una portada en la que aparecía Isidre Fainé vestido de chulapo. La revista, que entonces se vendía semanalmente y tenía en torno a 250-280 páginas por número (hoy, su periodicidad es mensual, nunca excede las 84 páginas y en portada siempre aparece una empresa que, dicen las buenas lenguas -incluso miembros de su dirección-, compra la tirada de la revista. Entre los años 1991-1994 no era así: Actualidad Económica era quien destapaba el caso Banesto y en el famoso 28 de diciembre de 1993 explicaba en primicia la intervención a Banesto por parte del Banco de España. O el caso de Super López (López de Arriortúa), en General Motors y Wolfswagen.

En este contexto de revista líder económica, financiera y de negocios, apareció en portada Isidre Fainé como si de un madrileño de toda la vida se tratara, en las fiestas patronales de Madrid, San Isidro. El motivo, explicaba, la revista era que La Caixa había decidido plantarle cara a Caja Madrid hasta el punto de tener más oficinas que la caja de ahorros madrileña en su propio mercado natural, Madrid. Así es Isidre Fainé en los negocios: tras analizar los riesgos, las ventajas e inconvenientes, toma una decisión atrevida, no convencional y la ejecuta con precisión, como muy bien saben hacer los buenos catalanes, industriosos, inteligentes y trabajadores.

Han pasado más de 25 años, un cuarto de siglo. En la vida de las personas, del país, de la economía, del sector financiero... Desde el año 2006 el Estudio Advice de éxito empresarial analiza las 300 primeras empresas por volumen de negocio en España y los principales líderes empresariales. Hoy, Isidre Fainé es indiscutiblemente el mejor empresario de España. Sus atributos son de excelente gestor que obtiene resultados con una estrategia corporativa fuerte y clara. Tiene dos puestos muy importantes que desempeñar: es presidente de la Fundación Bancaria La Caixa, donde cuenta con una director ejecutivo, Jaume Giró quien, en habiendo conseguido grandes éxitos en Gas Natural, Repsol y La Caixa, está llamado a desempeñar un papel muy esencial en la economía española gracias a su visión y liderazgo. De la Fundación Bancaria La Caixa "cuelgan" el holding industrial más importante de Europa -Criteria Caixa-, de quien dependen Abertis, Celllnex Telecom, Gas Natural Fenosa, etc...; y el primer banco del mercado español, CaixaBank (mejor banco del mundo y más tecnológico según Euromoney, The Banker, Forrester, etc). A su vez, de CaixaBank dependen dos participaciones esenciales en empresas sistémicas españolas, al tener un 10% de Repsol y el 5,4% de Telefónica. Y está la Obra Social, tercera en el mundo de su naturaleza, que anima el empleo, la innovación, la inclusión social, el cuidado del medioambiente, la ayuda a los más desfavorecidos...

Además, Isidre Fainés es presidente de la cuarta empresa más importante de España ("too big to fail"), Gas Natural Fenosa.

Lo bueno de tener datos es que sobran las opiniones: recesión incluida (2008-2013), desde que Isidre Fainé cogió el toro por los cuernos, incorporó como su mano derecha a Jaume Giró en La Caixa en marzo de 2009, La Caixa (hoy CaixaBank) se ha convertido en el primer y mejor banco del mercado ibérico, puesto que se incluye Portugal tras la compra de BPI. Gracias a Isidre Fainé -que es una persona muy humilde, es decir, todo lo opuesto de la soberbia y la arrogancia que vemos en algunos ejecutivos españoles- CaixaBank es líder en innovación, calidad de productos y servicios, atención al cliente, líder en el mercado minorista y en banca personal y privada, líder en banca por Internet y móvil y tiene el líder con más prestigio y reputación del mercado español: Isidre Fainé.

Cierto que Isidre Fainé y su mano derecha dejaron CaixaBank para trasladarse a la casa matriz y principal accionista del banco: Fundación Bancaria La Caixa. Isidre Fainé y Jaume Giró dejaron un equipo de campanillas al frente de CaixaBank: Jordi Gual, un economista con inmenso prestigio en (nuestra) profesión; Gonzalo Gortázar, excelente gestor con fama de orientación a la consecución de resultados (+47%, último dato conocido) y una directora general magnífica, María Luisa Martínez Gistau, que pertenece a la escuela de directivos formados por Jaume Giró.

Además, desde hace más de un año, la cuarta empresa de España Gas Natural Fenosa, tiene por presidente a Isidre Fainé. En un año y medio todos los parámetros de las empresas más exitosas que mide el Estudio Advice de éxito empresarial, en el caso de Gas Natural Fenosa, han aumentado no menos de un 10% de media: estrategia corporativa, gestión eficaz, internacionalización, innovación, calidad de productos y servicios, atención al cliente, excelente reputación..., todo gracias a Isidre Fainé, quien ha recorrido en doce meses más camino en Gas Natural Fenosa, que la misma empresa en los doce años previos. Todo ello es mérito de un hombre que, repleto de méritos, premios y reconocimientos, el mercado español reconoce como "empresario ejemplar, excelente gestor y buena persona".

 

01 agosto, 2014 | 08:55

La historia electoral de Estados Unidos muestra que la teoría de la inevitabilidad de la victoria no siempre se cumple. Durante 2007 y hasta mediados de 2008, Hillary Clinton -y, con ella, medio país- creyó que su victoria era inevitable: sería candidata presidencial demócrata y, posiblemente, la primera mujer presidenta de Norteamérica. Pero un factor inesperado en la ecuación -la aparición del desconocido Barack Obama-, tiró por tierra las expectativas de Clinton.

En el verano de 2014, América vive la precampaña electoral de las Mid-Term Elections, por las que se renovarán parcialmente las Cámaras de Representantes, el Senado y bastantes puestos de gobernador. Actualmente, los demócratas tienen una mayoría simple en el Senado, que permite gobernar a Obama, versus la Cámara de Representantes, donde la mayoría republicana hace todo lo posible por bloquear la agenda del presidente. Tanto es así que éste, recientemente, ha dicho que estaba dispuesto a gobernar haciendo uso de sus prerrogativas presidenciales y, ante ese aviso a navegantes, los republicanos han respondido amenazando con llegar a juicio al presidente. La ironía del anuncio de John Boehner de proceder a un "impeachment" de Obama es que está consiguiendo lo que los demócratas no lograban por sí solos: movilizar a su base electoral a favor del partido: cuanto más atacan al presidente, más fuerte se hace la alianza electoral demócrata, muy variopinta según variables sociodemográficas: hispanos y latinos, afroaméricanos, judíos, clase media, demócratas de toda la vida, católicos, mujeres...

La verdadera campaña electoral se da dentro del bando conservador, que no republicano. Porque la auténtica guerra es ideológica y se produce por dirimir quién tiene las credenciales más conservadoras dentro del bando republicano. Los miembros del Tea Party, pocos pero muy bien organizados, han iniciado una batalla electoral orientada a buscar la pureza ideológica republicana, supuestamente acudiendo a principios constitucionales tan genéricos como la libertad de mercado, las bajadas de impuestos y la reducción del peso del estado en la vida de los ciudadanos.

Los miembros del aparato del partido republicano son vistos con sospecha, por no ser considerados suficientemente "puros" ideológicamente. Eric Cantor, el ex líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, perdió las elecciones primarias a favor de un desconocido profesor de economía, David Brat, representante del Tea Party, el pasado 10 de junio, a pesar de que Cantor tenía un track record de haber votado en clave muy conservadora en el 95% de las votaciones en que participó. Hasta la cadena FOX mostró su sorpresa, aunque contenta con mantener su cuota de audiencia, apoya manifiestamente a los candidatos más conservadores y representantes de lo que hace más de medio siglo se llamaba el "establishment WASP". El líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell -el mismo que dijo tras la primera victoria de Obama en 2008, que su única misión era impedir la reelección del presidente en 2012; obviamente no lo consiguió- ha tenido que invertir 11 millones de dólares en publicidad para defender sus credenciales conservadoras frente a oponentes mucho más puros ideológicamente.

Si Ronald Reagan viera el panorama del partido republicano, se llevaría las manos a la cabeza. Reagan creía en una América en la que apenas había hispanos y negros y en que los católicos, como el presidente Kennedy, eran una anomalía. La realidad es que hoy los hispanos son el 13% del electorado, los afroaméricanos suponen el 12% y hay 80 millones de católicos. La América uniforme en la que creía Reagan, ya no existe, y no es que no existiera en los años ochenta del siglo pasado, sino que Reagan no quería verla porque no le gustaba, de la misma manera en que en la cadena FOX de representa solo a una muestra no representativa de la sociedad americana en que todos son guapos, rubios/rubias, ricos y protestantes: no hay ni latinos, ni negros, ni judíos ni católicos.

Evidentemente, estoy reduciendo la realidad hasta el absurdo para ilustrar el siguiente dato: hoy, las encuestas -todas- dan a los republicanos unas probabilidades del 60% de ganar la mayoría simple en el Senado, obteniendo posiciones en Michigan, Georgia, Carolina del Norte, Colorado y Alaska. En la Cámara de Representantes, las encuestas ni se molestan en elaborar escenarios, sino que directamente otorgan la victoria a los republicanos, con 230 congresistas conservadores versus 188 demócratas. Los republicanos ganarían 23 puestos de gobernador versus 17 de los demócratas.

Es cierto que el presidente Obama no pasa por su mejor momento ante la opinión pública: 41,7% de ciudadanos aprueban su gestión, frente al 54,5% que la rechaza. A estas mismas alturas de su mandato, George Bush hijo, tras su gestión del Huracán Katrina y el estado de las guerras de Irak y Afganistán, apenas pasaba del 20% de aprobación, por lo que todo es relativo en esta vida terrenal. Los ciudadanos, en las mismas encuestas que estamos citando, rechazan aún más la gestión de senadores y congresistas, a quienes califican peor que al presidente, y el 43,7% aprueban a los demócratas versus el 41,2% que lo hacen a los republicanos, que, por tanto, salen peor parados.

El 64,3% de los americanos creen que el país va en la dirección equivocada. A muchos da miedo los atrevimientos del presidente Putin, con una Rusia que quiere pisar fuerte en la escena internacional: en agosto de 2008 fue Georgia, y en agosto de 2014 le ha tocado el turno a Ucrania. Pero los americanos no quieren ir a la guerra con Rusia. Los acontecimientos en Oriente Medio tampoco animan: ni el enfrentamiento en Gaza entre Hamás e Israel, ni la potencial amenaza nuclear de Irán, a quien el presidente ha ofrecido una moratoria de seis meses en las sanciones económicas, para volver a la mesa de negociación. Muchos republicanos ven débil al presidente y, como ha hecho recientemente el ex presidente Dick Chenney, avisan de la amenaza de un atentado terrorista, mucho peor que el del 11 de Septiembre de 2001, si Obama no actúa con más fuerza.

La posible implicación de Estados Unidos en los conflictos de Libia y en la guerra civil en Siria, no anima en demasía a la mayoría de la ciudadanía que, como hasta ahora, preferían mayoritariamente la actitud distante, y comportamiento aún más distanciado del presidente Obama: dos guerras en Oriente Medio ya fueron más que suficiente para la opinión pública.

Hay elementos esenciales de la agenda doméstica de Obama que tienen problemas para salir adelante apropiadamente: la reforma de la inmigración del presidente está parada en la Cámara de Representantes -aunque aprobada en el Senado-, mientras miles de niños inmigrantes se agolpan en la frontera con México y el gobernador Perry manda a la Guardia Nacional para restablecer el orden -se me escapa la relación causa efecto o simple correlación entre 1.000 militares armados y miles de niños hispanos necesitados de atención médica-. La reforma de la Sanidad ha tenido fuerte rechazo en los tribunales, al menos en lo que se refiere a la objeción de conciencia por motivos religiosos: las empresas no tendrán porqué financiar abortos o contracepción a sus empleados a través de "Obamacare", si el hacerlo va contra sus principios éticos y/o religiosos. Los casos de espionaje vuelven a estar de moda: la CIA pide perdón (su Director, Brennan) porque han espiado a miembros del Senado que a su vez investigaban en comités las técnicas de interrogación de la CIA durante la Guerra contra el Terror. Y el director de la Hacienda Pública (IRS) probablemente tendrá que dimitir "bien por malo, bien por tonto, o por ambas cosas a la vez", al afirmar que ha perdido correos electrónicos que demuestran que sus subordinados discriminaron fiscalmente a organizaciones y asociaciones del Tea Party.

Todas estas cosas son importantes, especialmente para la opinión publicada. Pero no lo son tanto para la opinión pública: a ésta le sigue, como siempre, interesando sobremanera la economía y el empleo; la primera crece al 4% en PIB trimestral y el segundo se traduce en creación de 278.000 puestos de trabajo cada mes, desde que comenzó el año, descendiendo la tasa de paro al 6,1%.

El estado positivo de la economía y los ataques republicanos al presidente Obama están haciendo confluir a las familias demócratas a favor del partido del presidente. En cambio,la lucha ideológica está desangrando al partido republicano. Ronald Reagan pensaba que su partido -hay que recordar que él fue demócrata antes que republicano y representante de actores en su sindicato en Hollywood- solo podía ganar elecciones si mantenía unidos tres grupos: los conservadores sociales y/o religiosos, los que apoyan fervientemente el mundo de los negocios y los muy agresivos en defensa y política internacional. Estos tres grupos, por variables sociodemográficas, tienen poco que ver entre sí, es muy poco lo que les une hoy más allá del partido republicano. Pero si no confluyen electoralmente -versus la unión de clase media, negros, hispanos, judíos y católicos en torno a los demócratas- estos tres grupos, muy bien podría suceder lo que tanto temía Ronald Reagan: que, a pesar de tener unas expectativas electorales del 60%, los republicanos se queden en un partido de estimación de voto del 30%, con lo que nunca podrían gobernar. Como le gustaba citar a Ronald Reagan, "ya decía Nuestro Señor que una casa dividida contra sí misma no podrá prevalecer". Y los republicanos viven en una jaula de grillos donde unos están enfrentados contra otros. No les arriendo la ganancia y, si volviera Reagan, se llevaría las manos a la cabeza, de nuevo: de él es la frase de "el undécimo mandamiento consiste en no atacar nunca a un compañero de partido republicano".

Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

Imagen de Belén Alarcón

Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

Imagen de Enrique Borrajeros

Enrique Borrajeros escribirá sobre temas relativos a la relación entidad – asesor, finanzas conductuales y tendencias y novedades en el asesoramiento financiero nacional e internacional.

Imagen de Francisco Márquez de Prado

Francisco Márquez de Prado, analizará activos y productos financieros, con sus ventajas e inconvenientes, para cada tipo de inversor.

Imagen de Íñigo Petit

Íñigo Petit tratará temas relacionados con la evolución de la industria de fondos de inversión y planes de pensiones y aspectos relacionados con la educación financiera

© Prisa Digital S.L.- Gran Vía, 32 - Edificio Prisa - Madrid [España]