EEUU y mercados emergentes

Jorge Díaz-Cardiel

Análisis profundo de la economía, sociología y relaciones internacionales de Estados Unidos y las economías emergentes.

Imagen de María Uriol

Jorge Díaz-Cardiel: Socio Director de la consultora ADVICE Strategic Consultants. Experto en economía y negocios, es autor de varias biografías sobre el presidente Obama y libros de economía: Obama y el liderazgo pragmático, La reinvención de Obama y Éxito con o sin crisis. Durante treinta años ha trabajado como directivo para grandes compañías norteamericanas y anglosajonas: Ipsos, Intel, Shandwick Consultants, Brodeur Worldwide y Porter Novelli.

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En noviembre de 2017, Telefónica celebró su encuentro de directivos, que tiene lugar cada dos años. José María Álva rez-Pallete se dirigió a los 125.000 empleados de la compañía, por vez primera, como presidente. Entonces, yo no era consciente de la celebración de este encuentro -no tenía por qué, al tratarse de una reunión interna de compañía- y andaba promocionando mi libro "Digitalización y éxito empresarial", en que explicaba el proceso de transformación digital de una treintena de empresas, españolas y norteamericanas, desde la propia Telefónica a CaixaBank, El Corte Inglés, Bankinter, Abertis, Cellnex Telecom..., y los cinco grandes de Internet, entre otras empresas TIC: Apple, Amazon, Alphabet (Google), Microsoft y Facebook. Mi libro se publicó -he sabido recientemente- dos semanas antes de que José María Álvarez-Pallete se dirigiera a 900 directivos y miles de empleados. 

En lo que a Telefónica se refiere, explicaba en mi obra el proceso de transformación digital obrado por la compañía en los dos últimos años y las consecuencias positivas para la economía y las empresas españolas de dicha Digitalización, al igual que en el resto de países en que Telefónica opera. Es decir, en noviembre de 2017 yo hablaba de lo que Telefónica había hecho en el ámbito de la Digitalización desde que José María Álvarez-Pallete asumió la presidencia de Telefónica. No podía ni intuir que, dos semanas después del lanzamiento de mi libro, Álvarez-Pallete no solo repasaba ante los suyos los logros obtenidos en los dos últimos años tras la puesta en marcha de la estrategia "Elegimos todo", sino que enunciaba su visión para el futuro y anunciaba la llegada de una "nueva era de transformación digital". Ya me hubiera gustado haber estado presente en su intervención -habíamos coincidido meses antes en CEDE, ante 1.000 directivos, junto con Isidre Fainé, presidente de la Fundación Bancaria La Caixa y de Gas Natural Fenosa y convocante como presidente de CEDE; Álvarez-Pallete habló de Digitalización y yo de la nueva era Trump tras la publicación de otro libro mío titulado "Trump, año uno". Isidre Fainé habló de los retos y del futuro del sector financiero- porque al dedicar buena parte de mi tiempo a la economía predictiva que afecta a las empresas, las palabras de Álvarez-Pallete parecían tener aire de premonición, de anticipación. Y creo que es así. 

El presidente de Telefónica habló de un proceso de transformación digital de su compañía centrado en el cliente (entonces tenía 350 millones de clientes en casi veinte países). Por experiencia de treinta años como consultor, sé que, cuando una empresa es "cliente-céntrica", las probabilidades estadísticas de que sea exitosa alcanzan, al menos, el 90%. El Estudio Advice de Éxito Empresarial, empírico y aplicado cada seis meses durante doce años a las 400 primeras empresas en España por volumen de negocio, así lo demuestra, con un índice de confianza del 95,5% y un margen de error del +-1,8%.

En el caso de Telefónica, además, se da la circunstancia de que no sólo ofrece Big Data, sino que lo utiliza: por consiguiente -como solía decir el Presidente Felipe González- su conocimiento del cliente (particular, hogar, autónomo, microempresa, pyme, gran compañía, sector público...) es exquisita y profunda. 

A toro pasado -ya dije que no asistí por motivos obvios a la intervención del presidente de Telefónica y tampoco supe de ella hasta hace muy poco: ni siquiera he visto el vídeo, pero he conseguido extractos de su intervención-, cabe decir que Álvarez-Pallete fue entonces -y no creo haya cambiado mucho en dos meses- un visionario. Lo digo como lo pienso.

Para afirmar que José María Álvarez-Pallete es un visionario, tengo varios avales: 800 proyectos de consultoría para empresas tecnológicas norteamericanas y con presencia en España, que me aportan experiencia y conocimiento; la realización de cien estudios sobre empresas y empresarios exitosos, cien estudios sobre Innovación y éxito Empresarial y otros tantos sobre Digitalización y éxito empresarial. En este tercer punto, me detengo, porque la clave del éxito de la Digitalización está en las "plataformas" y, por lo que he sabido, "Álvarez-Pallete habló de una Telefónica con cuatro plataformas", de las cuales -confieso que, en siendo todas importantes, me interesa mucho la cuarta, denominada "inteligencia cognitiva". 

De todas formas, a propósito de las cuatro plataformas de que habló el presidente de Telefónica, he obtenido la siguiente cita suya de aquel encuentro: 

"La nueva Telefónica de plataformas –la primera, las infraestructuras y la red, los activos físicos; la segunda, los sistemas; la tercera, los productos y servicios; y la cuarta, la inteligencia cognitiva- es una compañía preparada para crecer y capturar las oportunidades que llevará aparejada la enorme explosión de tráfico de datos que se prevé.

“La digitalización, el Big Data y la inteligencia artificial lo están cambiando todo, transformando todos los modelos productivos. Y es la clave para innovar, para dar más valor a nuestros clientes y para tomar mejores decisiones de negocio”.

Voy a dejar de lado mis libros, especialmente "Digitalización y éxito empresarial", que va por la cuarta edición y no necesita promoción. Mis economistas y expertos de cabecera, también en 2017, hablaron de Digitalización y plataformas: Andrew McAfee  y Erik Brynjolfsson en "Machine, Platform, Crowd: Harnessing Our Digital Future". Un año antes, los mismos autores habían publicado "The Second Machine Age: Work, Progress, and Prosperity in a Time of Brilliant Technologies" Y, mi autor favorito y de quien "colecciono sus obras", Geoffrey G. Parker publicó "Platform Revolution: How Networked Markets Are Transforming the Economy and How to Make Them Work for You". 

No creo en la casualidad, sino en la causalidad. Estos autores de muy reconocido prestigio internacional, explican en sus libros lo que José María Álvarez-Pallete ha hecho, está haciendo y hará en la práctica en Telefónica y a favor de sus clientes, ayudándoles en su proceso (necesario, inevitable) de transformación digital. 

Se equivocan los que, cuando se trata de una empresa innovadora como Telefónica, se fijan solo en la "reducción de la deuda" o el "valor de la acción". Éstas con cuestiones que tienen remedio, más pronto que tarde. Lo que no tiene remedio y acaba -en el mundo tecnológico de la era digital- en desastre, es la falta de innovación por exceso de miramiento de ombligo (enfermedad fatal).

Por eso me parece tan importante que la empresa española sistémica por excelencia, Telefónica, apueste hoy y mañana, por la Digitalización, por las Plataformas, porque "Esta transformación debe acelerarse de la mano de tecnologías clave como Blockchain, cloud, el coche autónomo, la realidad virtual y aumentada, la movilidad, la impresión 3D o la tecnología inalámbrica, y siempre abiertos a colaboraciones con terceros, de todos los sectores". 

Y poniendo en el centro siempre al cliente. Ésa, es una estrategia ganadora. Para Telefónica, para sus clientes y para España y los países en que opera.

27 junio, 2014 | 08:54

El índice de aprobación del presidente Obama en Estados Unidos ha alcanzado "un mínimo histórico", desde que inició su presidencia hace seis años. Según el Tracking de Advice Strategic Consultants, el 41,5% de los norteamericanos aprueban su gestión, versus el 53,9% que se muestran descontentos con él. Más aún, desde una relativa perspectiva histórica, comparando los índices actuales de aprobación de los presidentes vivos actualmente, Obama aparece en último lugar y, en cambio, Bill Clinton -con un 60% de buena imagen- destaca por ser el presidente mejor valorado. George Bush hijo tiene mejores puntuaciones que Obama.

Vale la pena poner estos datos -aunque sean nuestros- en contexto. Dos cuestiones a tener en cuenta: no es casualidad que todos los presidentes desde la Segunda Guerra Mundial hasta hoy hayan tenido peor calificación en el segundo mandato que en el primero. El primer mandato siempre se inspira y fundamenta en la ilusión de la elección de un nuevo presidente. Le paso a Ike, a Nixon, a Reagan, a Clinton, a Bush hijo y le está pasando Obama. Obviamente, están descartados presidentes de un solo mandato, como Kennedy, Johnson, Gerald Ford, Carter y Bush padre. Refiriéndose a su reelección como presidente para un segundo mandato en noviembre de 2012, el presidente Obama afirmó: "en 2008 yo signifiqué cambio y aire fresco. Hoy, cuatro años más tarde, soy noticia pasada". La gente, el electorado, está deseoso de cambio y novedad, a la par que el ejercicio del gobierno genera desgaste.

El segundo factor que hay que considerar es la fuerte idealización que tienden a hacer los norteamericanos sobre épocas pasadas, siempre consideradas más gloriosas y doradas. Como dice Hillary Clinton en su recién publicado libro de memorias ("Hard Choices", junio 2014, Simon & Schuster), "cuando llegamos al poder había un debate en la sociedad -años 2007 y 2008- sobre la presunta pérdida de primacía de Estados Unidos en el mundo". Nosotros mismos hablamos de ello en dos de nuestros libros ("Obama y el liderazgo pragmático", Profit, 2010; "La Reinvención de Obama", LID, 2011). Sí hubo un debate de ese estilo en Norteamérica en esos años. Pero tras los cinco años de recuperación económica (2009-2013), con un crecimiento medio trimestral del PIB del 2%, 8,5 millones de puestos de trabajo nuevos creados (tasa de paro actual del 6,3%), ya nadie en América habla del decaímiento o pérdida de liderazgo de Estados Unidos en el mundo. Otra cosa es que las personas idealicen el pasado: "la maravillosa época Clinton", "la época dorada de Kennedy", "el poder de América con Reagan", etc. Incluso se recuerda con cierto aprecio la presidencia de Bush hijo. Pero, al mismo tiempo, se olvida que todos estos presidentes tuvieron que resolver serios problemas en su época y que, cuando fueron presidentes, no siempre gozaron del favor de la opinión pública.

A Obama le está costando sacar adelante su agenda política: la Reforma de la Sanidad -convertida en ley an marzo de 2010- no está siendo implementada como el presidente querría y, peor aún, está siendo un lastre para la economía (restó 0,16pp al PIB del primer trimestre de 2014). La oposición republicana "carga" contra el presidente utilizando la reforma de la sanidad -que siempre polariza opiniones en América- como arma política arrojadiza. La reforma de la inmigración está parada en la Cámara de Representantes -con mayoría republicana, aunque fue aprobada en el Senado, que tiene mayoría simple demócrata. Obama quiere sacar adelante su política medioambiental, cuando aún puede hacerlo.

En política internacional el presidente está intentado involucrar lo menos posible a Estados Unidos en los conflictos de Siria, Iraq y Afganistán, porque su prioridad es consolidar la recuperación económica. Los estadounidenses no quieren que su país se inmiscuya en más guerras, como en la época de George Bush, aunque las tentaciones sean grandes.

En este contexto, sería fácil culpar a los malos datos económicos del primer trimestre de 2014 como causa de la mala imagen del presidente entre sus conciudadanos. Pero no es así, porque la creación de empleo es fuerte y estable, con una media mensual de 190.000 nuevos puestos de trabajo generados desde junio de 2009. Desde The Wall Street Journal a JP Morgan Chase, muchos coinciden en que el retroceso económico del -2,9% entre enero a marzo de este año, es solo un bache en el camino debido al mal tiempo, contracción de consumo privado y la inversión, aumento de las importaciones y descenso de las exportaciones. Las previsiones para el segundo trimestre, en cambio, son muy optimistas. También para el conjunto del año.

No, los problemas de imagen del presidente no se deben a su gestión de la economía, que está obteniendo buenos resultados, sino al cansancio de los cuidadanos-electores, que ya piensan en las elecciones de noviembre (mid-term elections) y, más aún, en las presidenciales de 2016, donde muchos ponen las esperanzas en una renovada Hillary Clinton, que aprovecha el lanzamiento de su libro para dar a conocer sus ideas políticas por todo el pais.

Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

Imagen de Belén Alarcón

Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

Imagen de Enrique Borrajeros

Enrique Borrajeros escribirá sobre temas relativos a la relación entidad – asesor, finanzas conductuales y tendencias y novedades en el asesoramiento financiero nacional e internacional.

Imagen de Francisco Márquez de Prado

Francisco Márquez de Prado, analizará activos y productos financieros, con sus ventajas e inconvenientes, para cada tipo de inversor.

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Íñigo Petit tratará temas relacionados con la evolución de la industria de fondos de inversión y planes de pensiones y aspectos relacionados con la educación financiera

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