EEUU y mercados emergentes

Jorge Díaz-Cardiel

Análisis profundo de la economía, sociología y relaciones internacionales de Estados Unidos y las economías emergentes.

En España, a muchos les cuesta hablar del éxito en general y del empresarial en particular. Modestia, pudor, envidias…; en España se pone más énfasis en el árbol caído que en el frondoso que da sombra en verano y cobija en invierno: porque, el éxito empresarial, como el buen árbol, es bueno para todos. Si el sistema económico que imperó en la extinta Unión Soviética hubiese triunfado, posiblemente hablaríamos en otros términos. En cambio, muchos fueron los que cantaron la victoria del capitalismo, la economía de libre mercado y libre empresa sobre el modelo estatalista. En el país capitalista por excelencia, Estados Unidos, población general y líderes de opinión admiran al empresario exitoso; representa el sueño americano: todos, gracias a la movilidad social, con creatividad, innovación y trabajo esforzado, pueden llegar muy lejos.

Es necesario que, en España, se desarrolle una cultura que favorezca el éxito empresarial. Lo contrario es ir contra la sociedad misma: el 99,88% de las empresas españolas (DIRCE; INE, mayo 2017) son pyme y autónomos. Solo un 0,12% son grandes empresas que, en números absolutos rondan las 4.000. Luego, desear el éxito empresarial es querer el éxito de pymes y autónomos, que son casi 3,2 millones de empresas; el 55,4% autónomos sin asalariados. En total, las pymes generan y mantienen el 66% de la fuerza laboral. La gran empresa, el 33%.

Teniendo en cuenta la diversidad geográfica y las profundas diferencias culturales entre comunidades autónomas -que se reflejan en las pyme y autónomos- es más fácil analizar qué hace a una empresa exitosa en el caso de las más grandes, especialmente porque, de ellas, disponemos de más información. En el caso de las compañías del IBEX-35, con mayor motivo, por sus obligaciones de transparencia y buen gobierno. Recientemente, el presidente de El Corte Inglés -no cotizada-, Dimas Gimeno, afirmó que su empresa, líder en Distribución física y online en España “iba a trabajar como si de una empresa cotizada se tratara”. Las implicaciones son grandes, tanto en el cambio de procesos internos como en la cantidad y frecuencia de información que habrá de proveer a sus stakeholders.

Cotizadas o no, las grandes empresas están sujetas a parámetros que -cumplidos o no- les llevan a ser exitosas -o no- en los tiempos de bonanza y en los de penuria. El Estudio Advice de éxito empresarial, realizado semestralmente desde 2006, ha analizado las primeras 300 empresas en España más grandes por facturación en los ámbitos que, sectorialmente, componen el 90% del PIB. Entre 2006 y mayo de 2017 España ha vivido bonanza, profunda recesión y recuperación. Lo que nos dice el Estudio, en la primavera de 2017, por boca de 2.400 pymes y autónomos, 2.400 personas que componen población general y 800 líderes de opinión informados (empresarios, directivos, periodistas, analistas, algún político culto, economistas, tercer sector, sindicatos) es que hay empresas que han sido exitosas “a las duras y a las maduras”. Ya publicamos una primera impresión en la obra “Éxito con o sin crisis” (2012), en plena recesión y, de nuevo, en febrero de 2017 en “Empresas y empresarios españoles más exitosos”. Por cierto, la ficha técnica que acompaña al Estudio es similar a la que utilizan los grandes estudios del INE o el CIS, con índice de confianza del 98% y margen de error del 1,8%.

Por lo general, las empresas grandes de Telecomunicaciones han salido muy bien paradas, siendo Telefónica la líder, seguida por Vodafone y, a distancia, por Orange. En el caso de Telefónica, además, se da el caso de tratarse de una compañía sistémica: aporta cada año, directamente el 1,8% al PIB. Excelencia en la gestión, líder que contribuye al éxito, internacionalización, estrategia corporativa fuerte y clara, responsabilidad social, buenos resultados…, y así hasta 40 parámetros hacen que Telefónica lidere el ranking de empresas más exitosas. La innovación y el proceso de transformación digital iniciado hace seis años por César Alierta -continuado por Álvarez-Pallete-, han dado buenos resultados, con una fuerte apuesta por el Big Data. Vodafone, anglosajona, pero con fuerte ADN ibérico pone foco en la exitosa relación con el cliente. Orange bastante tiene con ampliar y mejorar su cobertura.

Puestos a aportar al PIB CaixaBank (el banco del grupo La Caixa) contribuye directamente el 0,8% al PIB. No solo es el banco líder en el mercado minorista y en todas las categorías de producto, sino que -como reconocen docenas de premios internacionales- es el banco líder digital por excelencia, tanto en Internet (5,8 millones de clientes) como por móvil (3,9 millones de clientes). Los resultados le acompañan, porque en su última presentación, los beneficios habían aumentado el 47,9%. Esto permite al banco aportar a la sociedad mediante la Obra Social de La Caixa, perteneciente al principal accionista de ambos, Fundación Bancaria La Caixa, quien, además, tiene el mayor grupo industrial español mediante CriteriaCaixa, con participaciones en Gas Natural Fenosa, Abertis, Cellnex Telecom, entre otras empresas líderes y exitosas en sus sectores de actividad. En CaixaBank están las participaciones en Repsol (10%) y Telefónica (5,4%). La Obra Social, con un presupuesto de 510 millones de euros al año, genera empleo, fomenta la innovación, ayuda a 3,5 millones de discapacitados y es la tercera fundación más importante del mundo. Hechura de Isidre Fainé, que preside la Fundación y Gas Natural Fenosa. La contribución de todo el Grupo La Caixa (la Fundación) al PIB es el 1,8%.

El Corte Inglés es exitoso -también Inditex y Mercadona, según el Estudio Advice de éxito empresarial- por la calidad de productos y servicios, la atención al cliente y porque se está reinventando digitalmente, tanto en sus procesos internos como en ecommerce, donde disputa el liderazgo a Amazon.es.

Hay más empresas exitosas en todos los sectores: Mapfre, Mutua, Meliá, Barceló, Seat, Iberia, Sage, Salesforce, Abertis, Cellnex Telecom, Gas Natural Fenosa, Microsot, etc. Es importante en sí mismo y, también, cara al ejemplo y “efecto tractor” que tiene en las pymes y autónomos, que pueden aprender de ellas. España también tiene empresas exitosas.

Jorge Díaz Cardiel. Socio Director Advice Strategic Consultants. Autor de Innovación y éxito empresarial

08 junio, 2017 | 08:27

El Estudio “Advice de éxito empresarial” analiza -por séptimo año consecutivo y trece oleadas semestrales- quiénes son las grandes empresas españolas más exitosas en el mercado nacional, de entre los principales sectores de actividad económicos que componen nuestro Producto Interior Bruto, como Telecomunicaciones, Banca, Gran Distribución, Infraestructuras, Energía, Turismo/Cadenas Hoteleras, etc.

Este año, dada la cantidad de operaciones corporativas en marcha, las muestras del estudio se han incrementado con 2.400 personas en población general y 800 líderes de opinión, con un índice de confianza del 95,5% y margen de error del +-1,8%.

Telefónica, La Caixa-CaixaBank y El Corte Inglés, son las tres grandes empresas españolas mejor gestionadas empresarialmente y, en consecuencia, con más prestigio y mejor reputación: son los rasgos que más las definen.

Les siguen compañías como Inditex, Mercadona, Banco Santander y Gas Natural Fenosa. Inditex preside el ámbito textil (seguida por Mango, H&M Primark y Cortefiel), Mercadona está asociada a “una política de precios muy barata” en Alimentación, Banco Santander sobresale por su exitosa trayectoria internacional y Gas Natural Fenosa es referente mundial en energías limpias y eficiencia empresarial.

El Estudio muestra que, “en el mercado español, Telefónica lidera telecomunicaciones; CaixaBank el sector financiero, El Corte Inglés la gran distribución, Inditex el sector Textil y venta Retail; Mercadona, la Alimentación; Gas Natural Fenosa, el sector energético; Abertis la gestión de infraestructuras; Meliá el sector turístico y Cellnex Telecom la gestión de infraestructuras de Telecomunicaciones en Europa.

Mapfre lidera en seguros, SEAT en Automóviles y e Iberia en aerolíneas. En 2017 suben Gas Natural Fenosa, Vodafone, Bankinter y Gestamp, descendiendo Grifols, Orange, Banco Popular y Ferrovial. El Estudio analiza las primeras 200 empresas de España por facturación en los sectores clave de la actividad económica de España”.

Los principales cambios con respecto a 2016 se producen en Telecomunicaciones, donde Vodafone se despega fuertemente de Orange y se sitúa segunda tras Telefónica; Turismo, en que Meliá sustituye a Barceló y en Gestión de Infraestructuras de Telecomunicaciones, en que aparece una empresa catalana líder europea, Cellnex Telecom. En Banca, Banco Popular pasa al último lugar con una evolución negativa a lo largo de doce meses, versus Bankinter, que avanza posiciones y lidera la banca mediana, por encima de Banc Sabadell. En construcción ACS arrebata a Ferrovial la primera posición del sector

La ficha técnica del estudio es la siguiente: con un índice de confianza del 95,5% y un margen de error del +-1,8% para el total de la muestra, se han llevado a cabo 800 entrevistas entre líderes de opinión (empresarios, analistas, periodistas, académicos, políticos, representantes del tercer sector) y 2.400 entrevistas entre población general, reflejando estadísticamente la sociedad española por criterios sociodemográficos. El estudio es cuantitativo y se ha realizado mediante entrevista telefónica.

El trabajo de campo se realizó entre los meses de enero a mayo de 2017 y ésta es la séptima edición anual del estudio Advice de éxito empresarial y su oleada semestral número trece. El reforzamiento y de las muestras (en 2016 fueron 1.800 personas en población general y 600 entre líderes de opinión) se debe a los cambios corporativos producidos en el último año en la gran empresa en nuestro país, que se refleja, por ejemplo, en la entrada de Vodafone, Bankinter y Gestamp entre las grandes empresas y la salida de Grifols o la OPA de Atlantia por Abertis, aún en sus inicios cuando se produjo el trabajo de campo o encuestación.

Partiendo del nivel de conocimiento informado que tienen los españoles acerca de nuestras grandes empresas, destaca que Telefónica, La Caixa-CaixaBank, El Corte Inglés, Inditex, Mercadona, Banco Santander y Gas Natural Fenosa son las empresas más conocidas por los españoles, por encima del 80%. Sólo las tres primeras superan el 90% en conocimiento, alcanzando, Telefónica, La Caixa y El Corte Inglés una familiaridad cercana al 99%. Esto las convierte en las más cercanas y son conocidas mediante diversas formas de comunicación.

Canales de comunicación para darse a conocer

Sobre los canales a través de los cuales se dan a conocer las grandes empresas españolas, por este orden sobresalen “las noticias que sobre ellas aparecen en los medios de comunicación” (prensa, radio, TV), “los patrocinios”, “el tipo de actividad a que se dedican”, “las campañas de publicidad” y “las noticias que sobre ellas se pueden leer en Internet” (redes sociales, blogs, etc), todos estos canales tienen una valoración superior al 7 en una escala de 1 a 10.

Las noticias aparecidas en los medios es un canal de información empresarial relativamente más usado por mujeres, menores de 35 años, personas de clase alta/media-alta, estudios superiores, residentes en Cataluña o Madrid, personas que viven en poblaciones de más de 50.001 habitantes y aquellos que priman en el éxito empresarial la buena reputación.

Factores del éxito empresarial

Los parámetros -cuarenta- que han sido considerados como más importantes en la composición del éxito empresarial de las grandes empresas españolas en la primera mitad de 2017 han sido: “liderazgo en innovación”, “buen trato a clientes”, “tener productos o servicios de calidad”, “presencia internacional”, “implicación social”, “gestión empresarial efectiva”, una “buena reputación” y “una adecuada relación con clientes, accionistas y empleados”, de entre cuarenta parámetros de gestión empresarial.

De entre esos factores, los dos que más cumplen las grandes empresas españolas exitosas son “el estar bien gestionadas” y “tener una buena reputación”.

Rasgos que más las caracterizan

Telefónica destaca por ser la empresa más innovadora de España, La Caixa-CaixaBank por su implicación social (responsabilidad social empresarial) y liderazgo sectorial y El Corte Inglés por tener productos de calidad y su transformación digital hacia el comercio electrónico. Abertis ha sobresalido por su liderazgo mundial en gestión de infraestructuras, factor en el que Foro Económico Mundial da un sobresaliente a España. Durante el período de campo del Estudio Advice de éxito empresarial se anunció la OPA de la italiana Atlantia sobre la española Abertis y las reticencias -según los medios de comunicación- a la operación del gobierno español.

Cada una de estas empresas está haciendo una aportación esencial a la economía: en el caso de Telefónica, porque la innovación es parámetro esencial para desarrollar la Sociedad del Conocimiento y crear un nuevo modelo productivo sostenible. La Caixa tiene una doble faceta: como banco (CaixaBank), encabeza el ranking en el mercado nacional y apoya a las pymes y autónomos, que son el 99,88% del tejido empresarial español; al mismo tiempo, gracias a su Obra Social, hace una contribución a la sociedad que se traduce en empleo, innovación, proyectos sociales, cultura, emprendimiento y medioambiente; además es el banco digital y tecnológicamente más innovador del mundo (Forrester, 2017). El Corte Inglés, mediante sus centros comerciales y la venta online es un termómetro del principal aportador actual al crecimiento económico de España: el consumo interno.

En cada uno de sus sectores las tres primeras empresas han obtenido las mejores calificaciones en los parámetros del éxito empresarial, situándose como líderes de su sector Telefónica, La Caixa y El Corte Inglés. Es decir, todas ellas han obtenido las más altas puntuaciones en liderazgo en innovación, buen trato a clientes, tener productos o servicios de calidad, implicación social, gestión empresarial efectiva, una buena reputación en medios de comunicación y una adecuada relación con clientes, accionistas y empleados. De las tres, Telefónica es la que sobresale por su internacionalización.

Ránking por sectores de actividad

En Telecomunicaciones, lidera Telefónica, seguida por Vodafone -que sube puestos-, seguida de lejos por Orange.

En Banca, lidera CaixaBank-La Caixa en el mercado español, seguida por Santander y BBVA. La banca mediana pasa a estar liderada por Bankinter, que sustituye a Banc Sabadell en el ranking; luego van Bankia y Banco Popular, el primero mejorando, el segundo, empeorando.

En Distribución, lidera El Corte Inglés, seguido por Inditex, Mercadona, Carrefour, Alcampo y Eroski.

En Energía, Gas Natural Fenosa lidera el ranking de compañías de gas y electricidad, seguida por Iberdrola y Endesa; Repsol encabeza el ranking de empresas petrolíferas.

En Turismo, destacan, por este orden: Meliá, Barceló, AC Hoteles, NH, Ritz-Carlton y Paradores Nacionales.

Y, en Gestión de Infraestructuras, lidera Abertis seguida por las empresas constructoras, ACS, Ferrovial, Acciona, OHL, Sacyr y FCC.

En Gestión de Infraestructura de Telecomunicaciones destaca Cellnex Telecom, compañía catalana presente en el IBEX-35, líder europeo.

Por lo que se refiere a las relaciones que las empresas más exitosas de España tienen con sus stakeholders, por este orden, Telefónica, La Caixa-CaixaBank y El Corte Inglés destacan por sus buenas relaciones con los medios de comunicación, los clientes, los accionistas y los empleados.

En Telefónica se hace un seguimiento muy fuerte de su aparición en las noticias de los medios de comunicación; en La Caixa-CaixaBank, tiene una importancia esencial la notoriedad de la Obra Social y la innovación tecnológica y de El Corte Inglés, hay un gran conocimiento, derivado de la actividad que realiza en su propio sector de gran distribución y la expansión del comercio electrónico y su posible salida a bolsa.

Hay otros sectores donde también sobresalen campeones nacionales: en aerolíneas, Iberia, pues afecta al negocio turístico. En Automoción, SEAT, aunque pertenezca a un grupo multinacional alemán (le sigue Citroen, que es francesa). En Seguros, Mapfre y la Mutua Madrileña. Entra en el ranking Gestamp y baja muchos puestos Grifols.

Jorge Díaz Cardiel, Socio Director Advice Strategic Consultants. Autor de "Las empresas y empresarios más exitosos de España".

 

18 mayo, 2017 | 14:37

“El dato no tiene valor si no se convierte en un insight”, afirman los directores de tecnologías de la información (ahora llamados CIO, es decir, Chief Information Officer) de Banco Santander, El Corte Inglés y Prisa. Gracias a Dios, estudié inglés por mi cuenta con 23 años y ahora soy bilingüe, por lo que sé lo que significa la palabra “insight”, en inglés, y el sentido que le dan estos directivos en el Congreso tecnológico cloud Salesforce Essentials ante 4.500 empresarios y ejecutivos.

Un insight es un dato interpretado, contextualizado en el ámbito que corresponda (marketing, publicidad, ventas, negocio de empresas, estimación de voto electoral o “el dato de paro desestacionalizado”). Luego, un insight es un dato comprensible, que nos aporta información relevante para nuestra vida personal y profesional. El ejemplo del dato de paro desestacionalizado me gusta especialmente, porque se refiere a mi pasión, la economía y la sociología unidas. No es lo mismo saber la tasa de paro en febrero, cuando la campaña de Navidad ha terminado y las empresas de distribución no han renovado contratos temporales a cientos de miles de trabajadores eventuales, que en marzo/abril, cuando suele “caer” la Semana Santa, momento turístico álgido, cuando en España más se contrata, al igual que en el verano. He escogido un ejemplo tan obvio, como sencillo de entender: el dato a palo seco no sirve de nada, si no está dentro de un contexto, sea económico, empresarial o sociológico.

La cuestión, es que vivimos en la “era del dato”. Las tecnologías de la información (TIC) nos proveen de datos continuamente desde innumerables fuentes de información. Personas, familias, empresas, gobiernos…, reciben información en forma de muchísimos datos que hay que leer o estudiar, entender y, si es el caso, hacer algo con ellos. Esto aplica a la persona que quiere comprarse un apartamento y ha consultado los cientos de páginas web que proveen de información sobre el mercado inmobiliario; a la familia que piensa en el destino turístico para este verano en función de su nivel de renta y la felicidad de los niños; la pyme que tiene dudas sobre si contratar a un nuevo trabajador o no, porque no sabe si sus productos tendrán la necesaria demanda para ampliar el negocio; la gran empresa que necesita conocer a sus clientes, tanto si son millones (población general) como si son pocos (otras empresas de gran tamaño) para orientar su relación con ellos y poder ofrecerles las mejores soluciones y servicios, como dicen los expertos “de manera personalizada” (muchos dirían: “de manera customizada”, pero es expresión que, en palabras de un amigo mío, marqués y Grande de España, “es una ordinariez”). Y qué decir del sector público, en sus dos vertientes: la del gobierno de la nación, la comunidad autónoma o la corporación local, para lo que es necesario disponer de muchos datos y de distinta naturaleza; y el ámbito del conocimiento de la sociedad en que vivimos: demografía, niveles de renta, digitalización de la sociedad, relación digital con la Administración, envejecimiento de la población, actividad empresarial, creación y destrucción de empleo, etc). Sin estos datos, los ayuntamientos no podrían sacar pecho (Barcelona, Madrid) diciendo que son “ciudades inteligentes” (traducción para anglosajones: “Smart Cities”, que donde las dan, las toman)

Puede parecer obvio, pero durante siglos, todos hemos manejado datos de la mejor manera posible, aunque pudiere parecer pedestre. En España, el primer censo demográfico serio lo encargó el Rey Felipe II en 1578, cuentan Stanley Payne, Geoffrey Parker, Henry Kamen y John Elliot. Y cito a estos hispanistas, porque todos coinciden en que se trató del primer censo moderno y basado en encuesta del mundo. Tiene su mérito ser pionero (trail blazer, pionero, en inglés, concepto que escuché mucho en este congreso tecnológico al que asistí el 17 de mayo, organizado por Salesforce y con la presencia de cientos de empresas tecnológicas tanto proveedores como clientes), como lo fue en muchos aspectos Felipe II. El historiador Geoffrey Parker ha comparado el manejo de los flujos de información en el gobierno del imperio de Felipe II, con los del presidente de Estados Unidos como líder de la nación más poderosa de la tierra.

Vuelvo al principio: vivimos en un mundo en el que, personal y profesionalmente, todos estamos inundados de datos y deseamos que éstos tengan sentido. Las tres revoluciones industriales previas, desde la primera con la máquina de vapor, la segunda con la electricidad, la tercera con el ordenador, han dado lugar a una Cuarta Revolución Industrial, que tiene a la Digitalización de la Sociedad por objeto y, por tanto, a las tecnologías de la información (TIC) en el corazón de esta transformación.

Ha sido este uso muy intensivo de las TIC, en procesos internos y externos de las empresas, el que ha hecho de Telefónica la primera Telco digital de Europa, seguida por Vodafone, con una oferta integral convergente y con una fuerte aportación al crecimiento económico y la generación de empleo en España; quien ha convertido a CaixaBank en el banco digital más innovador del mundo, cada año, en los últimos seis años, (en el congreso Salesforce Essentials pude ver el caso de una entidad financiera más sencilla, Cajamar, porque el proceso imparable de la digitalización afectará a todas las empresas de todos los tamaños y sectores); El Corte Inglés -me quedó meridianamente claro tras escuchar a su director de informática- está volcado en el comercio electrónico, además de poner en valor sus centros comerciales, cada vez más tecnologizados. Los casos de liderazgo sectorial en Europa de Cellnex Telcom, de liderazgo mundial de Abertis y del sector de la energía en Gas Natural Fenosa, están directamente relacionados con el uso de las nuevas tecnologías que conforman, incipientemente, la Cuarta Revolución Industrial.

Hoy, esas soluciones tecnológicas son un galimatías que suenan a chino a cualquiera. Pero, con una sociedad como la española en que un 74% de hogares tiene ordenador con acceso a Internet y el 98% de las pymes disponen de banda ancha, más pronto que tarde, lo que yo aprendí en Salesforce Essentials serán lugares comunes para todos, en menos que canta un gallo. De hecho y, puesto que he publicado cuatro libros sobre la materia (Éxito con o sin crisis, Recuperación económica y grandes empresas, Innovación y éxito empresarial y Empresas y empresarios más exitosos) me he atrevido a hacer un ejercicio de traducción que sea útil para empresarios, directivos, ejecutivos, empleados, funcionarios, sea en gran empresa o pyme, se trate de autónomo o de servidor público. He aquí algunos ejemplos aprendidos de Salesforce, que traduzco para las personas normales de la calle como yo:

Sales Cloud: Vender con mayor inteligencia y rapidez con el sistema de CRM número uno del mundo. Service Cloud: Asistencia para todos los clientes. A cualquier hora. En cualquier lugar. Marketing Cloud: El futuro del marketing son las experiencias individuales de los clientes. Community Cloud: un nuevo concepto de participación de clientes, socios y empleados. Wave Analytics, Business analytics, cualquier dato, en cualquier dispositivo (a esto, muchos lo llaman Big Data, incluido el Instituto Nacional de Estadística o INE, que ya usan todas las grandes empresas españolas y el 15% de las pymes, según esta fuente pública de información). App Cloud: Crear aplicaciones rápido. Desarrollar el negocio aún más rápido. IoT Cloud: Reinventar el Internet de las Cosas.

La Agenda Digital del Gobierno, hoy en manos del ministro Álvaro Nadal, quiere extender a toda la comunidad empresarial (3,2 millones de empresas, según DIRCE de INE, enero 2017, 99,88%, pymes y autónomos) esos conceptos. La primera fase de la Agenda Digital culminó con éxito en 2015. La segunda, que termina en 2020, tiene por objeto que esa traducción de conceptos que he hecho de manera rudimentaria, sean lugares comunes no ya en Vodafone y Telefónica, IBM y HPE, Salesforce y Microsoft, Apple y Amazon, Sage y SAP, Cisco e Iecisa…, sino para el dueño del bar de la esquina o del taller de barrio, para digitalizar su contabilidad y poder ahorrar tiempo de trabajo y pasar más tiempo con la familia…, y ahorrar un dinerito para comprar chuches a los nietos.

jorge diaz cardielJorge Díaz-Cardiel. Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Ha sido Director General de Ipsos Public Affairs, Socio Director General de Brodeur Worldwide y de Porter Novelli International; director de ventas y marketing de Intel Corporation y Director de Relaciones con Inversores de Shandwick Consultants. Autor de más de miles de artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado una docena de libros, como Las empresas y empresarios más exitosos; Innovación y éxito empresarial; El legado de Obama; Hillary Clinton versus Trump: el duelo del siglo; La victoria de América; Éxito con o sin crisis; Recuperación Económica y Grandes Empresas; Obama y el liderazgo pragmático, La Reinvención de Obama, Contexto Económico, Empresarial y Social de la Pyme en España, entre otros. Es Premio Economía 1991 por las Cámaras de Comercio de España.

15 mayo, 2017 | 10:42

Contribución de la digitalización al crecimiento económico, el empleo y la competitividad de la empresa española

Mucho se habla de Digitalización y el uso intensivo de las TIC. Estados Unidos incorporó ambos a su PIB -único país del mundo en hacerlo- en agosto de 2013, revisando la serie histórica de su crecimiento económico desde 1933, en plena Gran Depresión, momento en que se produce la generación del mayor número de patentes tecnológicas de la historia: es un período en la intrahistoria de Norteamérica que se sitúa entre el final de la Segunda Revolución Industrial y los inicios de la Tercera. No olvidemos, a modo de ejemplo, que Hewlett-Packard fue creada en un garaje de Palo Alto en 1939, cuando aún duraba la Gran Depresión (no acabó hasta 1946).

Nosotros no tenemos las TIC como un componente del PIB. Pero la Digitalización, para España, busca mejorar la competitividad de nuestro tejido productivo y fomentar su crecimiento, la expansión internacional y la creación de empleo de calidad, mediante un mejor aprovechamiento de las TIC y el desarrollo de la economía digital. Cualquiera otra cosa es verborrea barata.

La utilización eficiente e intensiva de las TIC en las empresas es un factor imprescindible para mejorar la productividad de nuestra economía. El comercio electrónico es otro de los indicadores que señalan el nivel de desarrollo tecnológico de una sociedad: aumentó el 20,1% en 2016. Para su impulso la Digitalización necesita el desarrollo de un Plan de TIC para la pyme y los autónomos y comercio electrónico con medidas integrales en colaboración con los agentes económicos y sociales y otros niveles de la Administración.

La industria de los contenidos digitales presenta un enorme potencial de crecimiento que la sitúa como uno de los sectores más relevantes para la economía digital y de aplicación transversal al resto de sectores de la economía. Para fomentar el desarrollo de esta industria es menester que el proceso de Digitalización de nuestra economía establezca el desarrollo de un Plan integral para la industria de contenidos digitales.

La internacionalización de las empresas TIC se sitúa como uno de los elementos principales para el crecimiento económico y la generación de empleo Como escribió el presidente Bill Clinton en “Back to work”: “un empleo de manufactura TIC genera 16 puestos de trabajo en otros ámbitos empresariales. Las TIC son, por tanto, un job multiplier”. Es por ello que, la Digitalización ofrece las herramientas adecuadas para establecer un Plan de Plan de internacionalización de empresas tecnológicas capaces de generar empleos en otros sectores de actividad.

La industria electrónica en España se enfrenta a un proceso complejo de adaptación. Para mejorar su competitividad, la Digitalización supone aumentar la colaboración público-privada e identificar y potenciar las oportunidades que se presentan en este nuevo escenario.

El desarrollo de las industrias de futuro es imprescindible para continuar con la modernización y el crecimiento sostenible de la economía española. Para ello, la Digitalización tiene líneas de actuación para potenciar el desarrollo y uso del cloud computing, las Smart cities, la Convergencia, la Inteligencia Artificial, el Big Data, la Robótica, entre otros ámbitos y tecnologías de futuro.

Además, la Digitalización española exige un Plan de Servicios Públicos Digitales en los ámbitos de salud y el bienestar social, Administración de justicia y educación, que se sitúe como una palanca fundamental para el fortalecimiento de la Industria TIC que da soporte a la economía digital. El presidente Barack Obama dedicó -en febrero de 2009- el 10% de su “Paquete de Estímulo para Reactivar la Economía” (Economic Recovery Act; 787 billones de dólares, a los que más tarde añadió otros 400 billones en septiembre de 2011 en TIC, para estimular la economía americana) a la digitalización de las Administraciones Públicas Federales, consciente del “efecto tractor” que tienen del sector privado.

Incentivar el uso transformador de las TIC en nuestras empresas

La utilización eficiente e intensiva de las TIC en las empresas, especialmente en las pyme y microempresas, es un factor imprescindible para mejorar la productividad de nuestra economía. En ese contexto, ¿qué supone la Digitalización?: impulsar el acceso de banda ancha ultrarrápida en la pyme; abordar el fomento del uso intensivo de las TIC en las empresas desde un enfoque integral; apoyar el desarrollo de soluciones TIC adaptadas a sectores insuficientemente atendidos; y promover el uso de la factura electrónica, por su “efecto arrastre”.

El Estudio Advice de Éxito Empresarial mide la aportación a la economía de las TIC, sus aplicaciones y la implantación en las empresas. Según dicho Estudio Advice de Éxito Empresarial -realizado semestralmente desde 2006 hasta la primavera de 2017- “La Digitalización de nuestras empresas -3,2 millones según el Dirce-INE, 99,88% de ellas son pyme y autónomos- añadiría un punto porcentual (1pp ó 1%) anual al Producto Interior Bruto de España. Esto, desde el punto de vista macroeconómico, llevaría consigo un cambio esencial del modelo productivo español, menos dependiente del Sector Servicios, Turismo y Construcción, para aumentar el peso de la Industria hasta el 20% del PIB, al tiempo que se desarrolla la llamada Economía del Conocimiento de la mano de la Cuarta Revolución Industrial. En este supuesto, las repercusiones en el empleo español -tipo, calidad, cualificación, temporalidad, etc- serían muy fuertes: primero, se doblaría la creación de empleo anual, pasando del medio millón de nuevos trabajadores en 2015 y 2016, respectivamente, a la generación de un millón de empleos anuales, a los que estaría asociado una mayor cualificación y formación profesional, mejores salarios, trabajos de calidad y mayor longitud de los contratos”. Las tesis empíricas del Estudio Advice de Éxito Empresarial están avaladas por los informes anuales del World Economic Forum que, en enero de 2017, coincidieron en el análisis y en el diagnóstico.

El World Economic Forum, además, desearía que, en países avanzados como España, se procediera al grado máximo del desarrollo de la economía digital mediante la creación de clusters o ecosistemas sostenidos por sí mismos, siguiendo el ejemplo del Silicon Valley en California, el sector de seguros en Boston, el financiero en Wall Street de Nueva York, la energía en Texas y el ocio y el entretenimiento en Los Ángeles (todos, ejemplos americanos, como puede verse). Nosotros hemos defendido sistemáticamente esta tesis desde 2012, dejándolo “for the record” en innumerables intervenciones en prensa, radio, televisión e Internet y en cuatro extensas obras publicadas: Éxito con o sin crisis (LID, 2012), Recuperación económica y grandes empresas (Eunsa, 2015), Innovación y Éxito Empresarial (Eunsa, 2016) y Empresas y empresarios más exitosos (Estudios Políticos y Económicos Internacionales, 2017).

Tanto el Estudio Advice de éxito empresarial como el World Economic Forum, en sus estudios conjuntos, desearían que dichos clusters o ecosistemas empresariales independientes se extendieran entre todas las empresas y sectores de España, informando, por tanto, la actividad de la pyme y los autónomos. Ya existen algunos ejemplos en País Vasco, Madrid, Cataluña y Valencia.

Sin embargo, hoy, estos microcosmos empresariales, en España, se han creado en torno a grandes empresas que son vanguardistas y pioneras en sus sectores de actividad: es el caso de Telefónica, hoy ya Telco Digital que ofrece todo el portafolio de servicios digitales para empresa y sector público (Internet de las Cosas, Convergencia y Contenidos, Cloud Computing, Robótica, Inteligencia Artificial y, muy especialmente, Análisis de los Datos basado en Big Data, entre otras soluciones) y que aporta, ella sola un 1% al PIB cada década, máxime con el tendido y desarrollo de la fibra óptica hasta el hogar, llegando ya a 20 millones de unidades inmobiliarias con una cuota de mercado del 42%. Vodafone, anglosajona, está siguiendo el mismo camino y dando pasos en la correcta dirección.

CaixaBank es el primer banco digital del mundo y primer banco de España por cuota de mercado (28%). Es motivo de orgullo para muchos que un banco catalán, español, sea líder mundial, por ejemplo, en banca móvil digital. Y no hay que olvidar que, junto a la modernidad se une la historia: CaixaBank proviene de La Caixa de quien, ya en los tiempos de la Segunda República Española, se decía que “España no se entiende sin La Caixa”, aunque, entonces, se llamara de otra manera.

De la misma forma en que César Alierta, José María Álvarez-Pallete, Chema Alonso en Telefónica, han impulsado la Telco Digital, en La Caixa-CaixaBank, han sido Isidre Fainé (también presidente de Gas Natural Fenosa y de la Fundación Bancaria La Caixa), Jaume Giró, Gonzalo Gortázar, etc, quienes han modernizado La Caixa-CaixaBank, recibiendo desde 2009 premios todos los años, como banco más innovador del mundo en TIC y Digitalización, de Forrester, Gartner, IDC, The Banker, Euromoney y Advice Strategic Consultants.

El Corte Inglés acaba de anunciar que vende gafas a medida mediante la impresión 3D. Para muestra, baste un botón, dice el refrán. La realidad es que El Corte Inglés se ha convertido en el líder del comercio electrónico en España, batiendo por igual a Amazon.es y a Mercadona, por poner dos ejemplos. Su joven presidente, Dimas Gimeno, ha tenido como objetivo la Transformación Digital de El Corte Inglés desde el mismo día en que tomó posesión, en septiembre de 2014. Y lo está consiguiendo con éxito según CommScore, IDC, Gartner y Advice.

Mucho se habla de Smart Cities y de la televisión y los contenidos asociados a las empresas operadoras de telecomunicaciones. Nada de esto sería posible sin empresas como Cellnex Telecom, empresa catalana y líder europeo en gestión de infraestructuras de telecomunicaciones. Y lo mismo se aplica al líder mundial de gestión de infraestructuras, Abertis, quien gestiona con tecnologías inteligentes el mayor número de autopistas del mundo. Gas Natural Fenosa -como Hewlett-Packard en el mundo de la computación moderna- tiene de todo: CRM, ERP, BI, SCM, IA y toda la sopa de letras de la Digitalización para poder, no solo ser eficiente en sus procesos, sino poder proveer energías limpias y ser líder mundial en el Índice de Sostenibilidad del Dow Jones.

Y, para terminar, ahora paso a incoar el inicio de la próxima tribuna: solo el 0,12% de nuestras empresas son grandes. No llegan a 4.000. Pero de La Caixa-CaixaBank, Telefónica, El Corte Inglés, Abertis, Gas Natural Fenosa, Cellnex Telecom, etc, dependen cientos de miles de pymes y autónomos. Empresas tecnológicas como HP Inc y HPE y, especialmente, Sage, cuidan de las pymes y los autónomos para que se suban al tren de la Digitalización, como veremos muy pronto en nuestro siguiente artículo.

Jorge Díaz-Cardiel. Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Ha sido Director General de Ipsos Public Affairs, Socio Director General de Brodeur Worldwide y de Porter Novelli International; director de ventas y marketing de Intel Corporation y Director de Relaciones con Inversores de Shandwick Consultants. Autor de más de miles de artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado una docena de libros, como Las empresas y empresarios más exitosos; Innovación y éxito empresarial; El legado de Obama; Hillary Clinton versus Trump: el duelo del siglo; La victoria de América; Éxito con o sin crisis; Recuperación Económica y Grandes Empresas; Obama y el liderazgo pragmático, La Reinvención de Obama, Contexto Económico, Empresarial y Social de la Pyme en España, entre otros. Es Premio Economía 1991 por las Cámaras de Comercio de España.

21 marzo, 2017 | 08:37

Hollywood, la meca del cine estadounidense, va casi siempre de la mano de la realidad: durante los años de guerra en Iraq y en Afganistán, primero, y con la crisis financiera y económica, después, hubo cientos de películas que trataban la temática del momento: lo que estaba de moda y las personas vivían en sus carnes o aprendían a través de los medios de comunicación.

Hoy, la moda es la Digitalización. Ni que decir tiene, todo Silicon Valley, está volcado en este concepto etéreo que muchos gurús pretenden explicar en conferencias con exceso de fotografías y poco contenido. Bajo el paraguas de la Digitalización, se han ubicado muchos conceptos tecnológicos de moda, especialmente si tratamos del entorno empresarial: Big Data, Cloud Computing, Inteligencia Artificial, Impresión 3D, Robótica, Convergencia de comunicaciones y contenidos, ciberseguridad, etc.

Terminator Genesis, Money Monster, Blackhat, amenaza en red, La gran apuesta, IT, Desconexion, Eternal, Trascendence, Runner Runner, Lucy, Criminal y tantas otras películas, entre 2014 y 2017 han llevado a la gran pantalla el objeto de negocio de las compañías tecnológicas que ofrecen las soluciones arriba mencionadas. Después de todo, tanto Hollywood como Silicon Valley están en California y son primos hermanos. Y los mismos actores famosos que protagonizaron las películas de las guerras en Oriente Medio y las de la crisis financiera, hoy, son “expertos” en Big Data, Cloud Computing, Inteligencia Artificial, Impresión 3D, Robótica, Convergencia de comunicaciones y contenidos, ciberseguridad. Brad Pitt, Ryan Groslyn, Steve Carrel, George Clooney, Julia Roberts, Pierce Brosnan, Scarlett Johansom, Kevin Costner, Morgan Freeman y tantos otros actores, han visto la oportunidad que les brinda la nueva moda de la Digitalización y la han aprovechado.

Dejo de lado la aberración odiosa del espionaje, sea ruso, chino, de Edward Snowden o Julian Assange (Wikileaks). Su mal hacer ha costado muchas vidas humanas. Y aquí dejo “la cosa”.

En la literatura económica, también pasa lo mismo que en el cine y auténticos ladrillos, se han convertido en best-sellers en Amazon y en Barnes & Noble; en España en El Corte Inglés, La Casa del Libro y FNAC: Macrowikinomics (Tapscott y Williams) y Capitalism 4.0: the birth of a new economy (Anatole Kaletsky) en 2009 y, más recientemente, en 2017, The fourth industrial revolution (Klaus Schwab), The rise and fall of American growth (Robert Gordon), Makers and takers (Rana Foroohar) y The rise and fall of nations (Ruchir Sharma).

Honestamente, podría citar cientos de libros -incluso tres míos (“Éxito con o sin crisis”, “Recuperación económica y grandes empresas”; “Innovación y Éxito empresarial: la necesidad de crear un modelo productivo basado en las TIC y la Digitalización”) que, en los últimos ocho años han ido configurando el concepto de la Digitalización como el siguiente paso lógico en la evolución económica y empresarial, con sus consiguientes consecuencias en los modelos productivos, competitividad, empleo, PIB, etc. Empecé a medirlo en España en el año 2012, incorporando el concepto de Digitalización a mi libro Éxito con o sin crisis, de la mano (prestada) de César Alierta, ex presidente de Telefónica y que, ya entonces, tenía en mente convertir la empresa que dirigía, en una Telco Digital. También decidí ver las implicaciones de negocio, comerciales, de producto, de factores de éxito, etc, en el Estudio Advice de éxito empresarial, sabiendo que, nadie más que Advice Strategic Consultants, en España, está midiendo las consecuencias de la aplicación práctica de la Digitalización en la vida de las empresas, la economía y la sociedad. Sí lo están midiendo, en cambio, en Silicon Valley y en MIT-Harvard.

En la medida en que todos los segmentos de las Tecnologías de la Información (TIC) venden Digitalización a pymes, autónomos, grandes empresas, sector público, etc, la variedad de productos, servicios y soluciones que genera la Digitalización es casi infinito. En el mundo de las telecomunicaciones digitales, tenemos a -por ejemplo, en España- a Telefónica, Vodafone y Orange luchando fuertemente en este mercado. En Estados Unidos, las operadoras de telecomunicaciones, ante la amenaza de Apple, Facebook, Amazon y Google, que abarcan todos los segmentos de todos los subsectores TIC, están comprando compañías proveedoras de contenidos: ATT, Verizon, Comcast, etc, lo han hecho con Time Warner, Yahoo!, Universal Televisión, respectivamente, etc.

Evidentemente, la informática tradicional no se quiere quedar atrás, e IBM, HPE, HP Inc, Microsoft, Oracle, SAP, SAS, Dell, Lenovo, Cisco, Sage, Salesforce.com…, tienen una oferta comercial digital más cercana a la de su objeto de negocio. Samsung, LG, Ericsson, Sony, y tantas empresas de electrónica de consumo están en ello, al igual que los fabricantes de teléfonos móviles inteligentes, quizá con la excepción de los fabricantes chinos cuyo valor añadido es copiar.

Con este breve artículo, solo he pretendido llamar la atención sobre un fenómeno del que mucho se habla y poco realmente se conoce. Lo cual se traducirá en más tribunas mías sobre la Digitalización y sus derivadas en sectores y empresas. Robert Soslow, premio nobel de economía escribió que “cuatro quintas partes de la productividad de Estados Unidos se debe a la informatización de las empresas” (también escribió que “la productividad derivada de las TIC se ve en cualquier sitio, excepto en las estadísticas de los economistas”, para escarnio mío). Tras Soslow, otro premio nobel de economía, Michael Spence afirmó en 2001 que “la siguiente fase de la evolución tecnológica será la Convergencia Digital”. Y ahí nos encontramos ahora, en España, con Telefónica denominándose “Telco Digital” y con una oferta convergente y digital que Vodafone y Orange también quieren desplegar.

En España, tenemos una ventaja: no somos tontos. Muchas de nuestras empresas ya están en la vanguardia de la Digitalización. Telefónica abanderó el cambio, como digo, hace cinco años. CaixaBank, también en el último lustro, se ha convertido en el banco TIC más innovador del mundo (Forrester, Advice Strategic Consultants); El Corte Inglés es líder en comercio electrónico en España, superando a Amazon; Abertis es líder mundial en gestión de infraestructuras inteligentes y Cellnex Telecom -que sirve a Telefónica, Vodafone y Orange, entre otras- es líder europeo en gestión de infraestructuras de telecomunicaciones inalámbricas; Gas Natural Fenosa aprovecha todas las herramientas de la Digitalización con docenas de proveedores (IBM, SAP, HP, SAS, etc) para innovar en energías renovables. Y Sage ayuda de manera esencial a digitalizar a pymes y autónomos, el 99,88% del tejido empresarial del país. España es mucho más que sol y playa.

Es el principio de un cambio de era, que pocos se han atrevido a describir. Quizá con una excepción: Eric Smith, presidente de Alphabet (Google) explica cómo será el futuro de la sociedad, la economía, el trabajo y el empleo, las empresas, la política, etc, en su obra: El futuro Digital, de 2013. En enero de 2017, Seguéi Brin y Larry Page, fundadores y dueños de Alphabet/Google dijeron: “sabíamos que estaba ahí, pero no supimos encontrarla. Ahora vamos a volcar todos nuestros esfuerzos en desarrollarla”. Se referían a la Digitalización y todas sus derivadas, especialmente la Inteligencia Artificial.

09 febrero, 2017 | 13:35

Se acabó lo de "que inventen ellos". Tengo respecto, cariño y admiración por Estados Unidos, pero -como dice la definición clásica de la justicia, que además, es uno de los tres principios generales del Derecho: Eius sum quique tribuendi. A cada uno hay que darle lo suyo- "en esto de la banca digital", los españoles hemos ido por delante.

Muchos medios de comunicación se hacen eco no ya de las famosas Fintec, sino de las iniciativas de banca digital de Facebook, Apple, Google y Amazon, entre otras grandes empresas tecnológicas norteamericanas. No cabe duda que su acervo tecnológico es insuperable. Baste ver los resultados: son las cuatro empresas que más valen en Bolsa del mundo, que más beneficios obtienen y cuyos ingresos son ingentes y no paran de crecer gracias a que ofrecen de todo: ordenadores, software, Internet, conectividad, Big Data, Cloud, Digitalización, etc.

Pero su conocimiento del mundo financiero, concretamente del bancario, es limitado. Pueden comprar talento, por supuesto, aunque el presidente Trump se lo pone cada vez más difícil con sus decretos sobre inmigración que, por ejemplo, impiden a Silicon Valley contratar a 100.000 necesarios ingenieros que América, ya saturada y con pleno empleo ya no puede proveer.

En cambio, en España, donde nos acucian otras cuestiones, la sociedad del conocimiento sigue avanzando y, hoy, con datos del INE (DIRCE 2016; Encuestas sobre Equipamiento Tecnológico de las Familias y Equipamiento tecnológico de las empresas) sabemos que el 74% de la población española tiene ordenador, tableta, smartphone y está conectado a Internet y que el 99% de las empresas también está bien equipadas tecnológicamente.

En el caso de las pymes (3,2 millones o, lo que es lo mismo, el 99,88% del tejido empresarial español), dos son las cuestiones que les acucian: por un lado, el acceso a la financiación bancaria. Por otro, la adquisición de nuevas tecnologías, para ser más productivas y competitivas. En ambos casos, CaixaBank, presidida por Jordi Güal y por un hombre de la Casa, ex director general de Criteria Caixa, Gonzalo Gortázar, CEO de CaixaBank es punto de referencia de población general y pymes.

Por un lado, CaixaBank es el primer banco de España, tanto en banca retail como en banca privada (28,4% de cuota de mercado, según el Estudio Advice de Éxito Empresarial). Y es el banco con mayor favorabilidad y familiaridad de España, amén de ser el que tiene mejor imagen y reputación. Esto se debe tanto a que atiende muy bien a sus clientes como que pertenece al Grupo La Caixa, a través de Criteria Caixa, es decir, la Fundación Bancaria La Caixa, que preside el mejor directivo/empresario de España, Isidre Fainé, con uno de los mejores directivos de nuestro país, Jaume Giró, director general de la Fundación y con una sólida y exitosa trayectoria profesional como directivo en Gas Natural, Repsol y CaixaBank.

No soy yo quien lo dice: es la primera consultora de tecnologías de la información del  mundo, Forrester. Y, también, Euromoney y The Banker, entre otros: desde hace cinco años, todas estas instituciones de prestigio y credibilidad han otorgado a CaixaBank y, por ende, a la Fundación Bancaria La Caixa dos galardones, entre otros: es el banco más innovador del mundo y el que más intensivamente usa las Tecnologías de la Información tanto para sus procesos internos como para mejorar su servicio al cliente y, además, es el mejor y más exitoso banco de España.

Sea banca a través de Internet, banca a través del móvil, etc, CaixaBank va por delante. Y, en el mejor de los casos, Facebook, Google, Apple y Amazon, van por detrás.

01 diciembre, 2016 | 19:44

En "Money and Power: How Goldman Sachs Came to Rule the World", William Cohan defiende que Goldman Sachs es la organización (banco, secta, amigos, poder, lo que quiera que sea) más poderosa del mundo. Curioso que, desde que Bill Clinton fue presidente, casi todos los secretarios del Tesoro a lo largo de 25 años, provengan de Goldman Sachs. El actual, también: Steve Mnuchin.

Steve Mnuchin es un candidato típico para el puesto de secretario del Tesoro. Como dos de sus últimos siete predecesores  escaló las filas en Goldman Sachs. En la década de 2000 trabajó brevemente para George Soros. (En vísperas de la elección, Soros apareció junto a Lloyd Blankfein, CEO de Goldman, como blanco de un ataque de Donald Trump a la "estructura de poder global".) Cuando la noticia de la nominación del Sr. Mnuchin se hizo pública, habló sobriamente en CNBC, de la necesidad de reformar el código tributario.

Sin embargo, Mnuchin es un candidato bastante poco convencional. En los últimos años ha intercambiado fondos para películas. Su compañía de entretenimiento, en colaboración primero con Fox y más tarde con Warner Bros, ha producido éxitos de taquilla como "Avatar" y "Gravity". En su último intento, un drama romántico sobre Hollywood de los años 50, Mnuchin incluso hace una aparición en un cameo.

Mnuchin ha dedicado tiempo a financiar la costa oeste. En 2009 él y otros inversores compraron IndyMac, un banco fallido de California. Renombrado OneWest, el banco se adjudicó a los prestatarios hipotecarios incumplimiento la ley, de acuerdo con sus críticos, dando lugar a varias demandas.

Si el Senado confirma su nombramiento,  Mnuchin se enfrentará a tres retos principales en el cargo. El primero será conseguir que la política fiscal de Trump sea correcta. Durante la campaña, Trump propuso reducciones de impuestos que, según la Fundación de Impuestos, un grupo de reflexión de derechas, otorgarían al primer 1% de los asalariados una reducción de impuestos de un promedio del 12-20% de sus ingresos. Pero  Mnuchin dijo a CNBC que no habría un recorte tributario neto para los ingresos más altos. Antes de las elecciones, Trump criticó el plan de su oponente para un banco de infraestructuras "controlado por políticos y burócratas" y propuso utilizar créditos fiscales para estimular la inversión privada. Sin embargo, Mnuchin sugirió a mediados de noviembre que la administración entrante está buscando iniciar un banco de infraestructura..., después de todo.

El segundo desafío será cumplir con las promesas de Trump sobre el comercio. Se cree que Mnuchin comparte los instintos proteccionistas de su jefe. Él determinará la política comercial junto con Wilbur Ross, el candidato de Trump para el secretario de comercio. Ross, un multimillonario inversor en empresas en quiebra, es un crítico de los recientes acuerdos comerciales. En el departamento de comercio, supervisará la aplicación de la nueva política comercial, como la imposición de aranceles. En el Tesoro, Mnuchin tendrá responsabilidades tales como declarar a China un manipulador de la moneda.

El desafío final y general será defender la agenda de crecimiento Trump. Al anunciar las nominaciones, el equipo de transición reiteró la promesa de crear más de 25 millones de empleos durante la próxima década, 18 millones más de lo que se prevé hoy. La aritmética sugiere que esta promesa es una ilusión: incluso si la participación en la fuerza de trabajo de los jóvenes de 25 a 54 años vuelve a su máximo récord, sólo se presentarán 4.3 millones de nuevos trabajadores en 2024. Para lograr consistentemente su meta de crecimiento económico de 3,5-4 %, el nuevo equipo de Trump debe esperar, a cambio  un aumento sin precedentes de la productividad, impulsado, quizá, por la desregulación. Las voces más sobrias dicen que el crecimiento será del 2,5%, o, en su mayor parte, del 3%. Lejos de las promesas de Trump...

15 noviembre, 2016 | 18:38

En abril de 2011, cuando HBO estrenó "Juego de Tronos" en Estados Unidos, coincidí con el Presidente Obama en Miami. El iba a dar un discurso de contenido económico en el puerto inddustrial de Miami y allí nos vimos. Eran las semanas en que Donald Trump acariciaba su cuarto intento de presentarse como candidato a presidente (2012), aunque no tenía claro con qué partido, pero -al menos entonces- tenía más inclinaciones demócratas que republicanas. No que importe mucho: ha cambiado cinco veces de partido, otras tantas de posición sobre el aborto y tres veces de esposa: Dios me libre de juzgar! Creo que es un síntoma más de lo que explicó ayer Barack en rueda de prensa: "no creo que el presidente electo se una persona a quien le mueve la ideología. Más bien creo que es alguien muy pragmático".

El presidente Obama tiene más razón que un santo. El 7 de noviembre, un día antes de las elecciones, publiqué mi primer libro sobre la era Trump, tras publicar seis libros sobre Barack Obama al objeto de hacer una crónica de su histórica presidencia. En mi nuevo libro "Hillary versus Trump: el duelo del siglo", me manifiesto a favor de Hillary, pero anticipo que ganará Trump, como así fue. A propósito puse presión a la editorial para que el libro estuviera en librerías un día antes de las elecciones. Así podría probar en un libro que ha supuesto 15 meses de investigación, que hay encuestas que sí aciertan y que son aquellas que no se publican.

Volviendo a Miami en abril de 2011, fue el momento álgido de la insultante acusación de Trump sobre que Obama no había nacido en Estados Unidos. Obama calló. El FBI investigó. Trump atacó. Y perdió: Primero el FBI puso sobre la mesa pruebas irrefutables sobre la nacionalidad del presidente, nacido en Honolulú, Hawaii, dos años después que las islas se incorporaran como el estado 50 de la Unión. Segundo, Barack hizo pública su partida de nacimiento. Trump hizo el ridículo, pero no le importó: consiguió lo que quería, notoriedad a cualquier precio. Y lo consiguió. El ofendido fue Obama, quien no le ha guardado rencor.

En la campaña electoral americana de 2015-2016, Trump ha dicho cosas muy feas e injustas sobre Barack. A sus insultos, el presidente ha respondido siempre -como es él- de manera analítica y razonada. Toda vez que el pueblo americano ha votado a Trump, Obama ha pasado página y, aunque sabe que su sucesor pretende desmotar todo lo que él ha construido en 8 años (la recuperación económica, Obamacare, la reforma financiera Dodd-Frank, y todas las órdenes ejecutivas firmadas como la que evitó la deportación de cinco millones de niños hispanos, separándoles de sus familias y viceversa), le está ayudando en la transición. Esto no es cuestión baladí. Yo siempre he apoyado a los Clinton, pero hay que reconocer que Bill Clinton no hizo bien la transición con George Bush: no solo se llevó los muebles de la Casa Blanca -que tuvo que devolver previa multa- sino también los papeles. En cambio, Obama siempre destaca la generosidad de George Bush, un presidente a quien yo nunca he apoyado, pero que hizo una transición ejemplar. Como la que está haciendo Obama ahora con Trump. Y, de esto, podría poner docenas de ejemplos, pero me los callo por no aburrir al lector.

Baste decir que espero y deseo que Trump aprecie todo lo que el presidente Obama está haciendo por él. Bill Clinton hubiera mandado a Trump a to fry puñetas. Pero Obama es Presidente y Caballero.

07 octubre, 2016 | 08:58

En la época de la Guerra Fría, especialmente los soviéticos pagaban a agentes -de la CIA, del FBI- para, convirtiéndoles en "dobles agentes", les proporcionaran información útil sobre la economía de Estados Unidos, sus avances tecnológicos, el poderío militar, la Guerra de las Galaxias, etc. En este menester, los soviets siempre fueron muchísimo más eficaces que los norteamericanos, que apenas supieron y pudieron contratar a un número muy limitado de agentes dobles soviéticos, la mayor parte de los cuales fueron descubiertos y ejecutados por el KGB. La Unión Soviética era consciente del adelanto norteamericano en todos los frentes y, con la explosión de las tecnologías de la información (El Silicon Valley, en 1971), supo que ya había perdido la Guerra Fría. En cambio, Estados Unidos se tragaba la propaganda soviética según la cual se excedían formidables cuotas de producción agrícola e industrial, aunque la realidad es que los ciudadanos que vivían al otro lado del Telón de Acero (Winston Churchill) pasaban necesidad.

En este contexto de enfrentamiento ideológico entre dos formas de concebir el mundo y la vida entre el Occidente libre y la tiranía comunista, el espionaje tenía sentido. Cuando menos, ha dado lugar a muchas películas de cine y literatura (novelas) a cual más interesante. Cuando en noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín y en 1992 se disolvió la Unión Soviética, Estados Unidos quedó como única super potencia y tanto espionaje empezó a verse como un gasto innecesario. De tal guisa que el presidente Clinton despidió a miles de agentes de la CIA que habían luchado contra el comunismo en la Guerra Fría. Una de las consecuencias negativas de esta decisión fue que Estados Unidos se quedó sin ojos y oídos en Oriente Medio: los países árabes, en su inmensa mayoría, estaban alineados con Moscú, para contrarrestar a un Israel aliado de Estados Unidos. Este es uno de los motivos por los que el nacimiento de Al-Qaeda, los atentados en Kenia, Tanzania y el World Trade Center no pasaron de ser anecdóticos en Norteamérica hasta los atentados del 11S de 2001.

Estados Unidos, con 16 agencias de inteligencia, tuvo que reconstruir sus servicios de inteligencia: la reiteración está hecha a propósito. La guerra contra un enemigo fanático y sin miedo a morir -los radicales islámicos- requerían un nuevo tipo de agente de la CIA, los servicios de información de la NSA, la sofisticación de los drones y el uso intensivo de las Fuerzas Especiales (Green Berets, Navy Seals, Delta Force). Y el uso de las tecnologías de la información. Y aquí encontró Estados Unidos su telón de Aquiles, porque, primero Edward Snowden y después, ahora, Harold Thomas Martin, robaron secretos oficiles y, en el caso del primero, los hicieron públicos a través de Wikileaks. Muchos Marines norteamericanos han muerto fruto de la irresponsabilidad de Snowden: atentados, asesinatos de agentes, bombas... No se sabe aún el alcance de lo hecho por Harold Thomas Martin y el daño causado.

Pero queda claro que esta epidemia de espías dentro de la NSA aireando trapos sucios tiene que terminar.

06 octubre, 2016 | 08:41

Tal y como anticipé en este diario antes de la celebración del debate entre candidatos a vicepresidente de Norteamérica, el encuentro estuvo lleno de sustancia y exento de superficialidad.

En Farmville, Virginia, debatieron anoche el senador Time Kaine (demócrata) y el gobernador Mike Pence (republicano). Explicar quiénes son es importante: un tercio del electorado dice no conocerles y otro tercio afirma que no tiene información suficiente sobre ellos como para formarse una opinión acerca de Kaine y de Pence. En su caso, además, se trata, por vez primera en la historia electoral de Estados Unidos, de dos candidatos a vicepresidentes que aparecen como totalmente irrelevantes, si se les pone al lado de sus respectivos jefes, Hillary Clinton y Donald Trump: dos nombres universalmente conocidos, dos fuertes personalidades, dos personas con visiones casi totalmente opuestas de la vida en todos sus aspectos…; teniendo todo esto en cuenta, los nombres de Kaine y Pence son irrelevantes: fueron escogidos por Clinton y por Trump no porque les amaran sino porque les aportaban lo que ellos no tenían ni tienen.

Kaine, católico, tiene fama de buena persona, íntegra y decente. Nadie pone en tela de juicio su “hombría de bien”, cuando ha sido abogado defensor de derechos humanos y misionero con los jesuitas en Hispanoamérica, amén de gobernador y senador por Virginia. A Pence le pasa lo mismo. Trump le escogió por el prestigio del gobernador de Indiana en el partido republicano: hombre de fe, evangélico, con fuertes convicciones conservadoras y adherido a la ortodoxia republicana. Pence pasó a formar parte del equipo de Trump en un momento en que gran parte del aparato del partido republicano estaba en contra de su propio candidato. Es, en este contexto, y en el de que dos tercios de los electores no confían en Clinton ni en Trump y, además, no les caen bien, en que se ha celebrado el debate de esta noche.

La gran sorpresa ha sido la agresividad positiva de Kaine. Frente a un hombre tranquilo como Mike Pence, Kaine no desaprovechó ninguna oportunidad para intentar poner al republicano contra las cuerdas y en una posición incómoda. La culpa la tiene Donald Trump, por sus continuas meteduras de pata, de las que Mike Pence se ve obligado a salvarle continuamente. La última semana ha sido especialmente desastrosa para Trump -debido, primordialmente, a sus continuos errores- y Kaine no dudó en utilizarlo: en siete días, Trump se ha declarado ganador de un debate que perdió y que vieron en televisión casi 100 millones de personas, lo que le ha dejado en ridículo; The New York Times -algo que adelantamos nosotros en las páginas de este diario- sacó a relucir las finanzas de Trump y demostró que, utilizando la ley, Trump llevaba sin pagar impuestos desde hace 18 años, algo que según él, le “hace más inteligente” y, como responde Clinton, “¿qué nos hace parecer a nosotros, que sí pagamos impuestos: somos tontos?”; de nuevo, los ataques de Trump a las mujeres, en este caso, escribiendo un tuit contra una mujer ex Miss Universo a quien “acusó” de haber engordado tras ganar el concurso. Todas las encuestas muestran esta semana, que Trump ha perdido completamente el apoyo femenino (51% del electorado): 57% apoya a Clinton versus 37%, que votaría a Trump.

Kaine tomó la iniciativa durante todo el debate, comportándose en ocasiones de manera que, es posible, no haya caído bien al telespectador, puesto que no paró de interrumpir a Pence cuando éste defendía a Trump. De hecho, en muchas ocasiones, a la moderadora- Elaine Quijano, de CBS News- el debate se le fue de las manos, perdiendo el control a manos de Kaine, quien dominó el encuentro de principio a fin. Para empezar, dibujó el marco del debate: la cuestión esencial es el carácter de los candidatos y, frente a una Hillary Clinton que siempre ha luchado por los demás, Trump ha demostrado con creces que solo se preocupa por sí mismo. El pobre Pence, quien muchas veces me dio pena porque echaba la cabeza para abajo como quien -sin darse cuenta frente a la cámara- es consciente de que defiende lo indefendible y se arrepiente por ello-, solo respondió que Trump es un “hombre de negocios y no un político profesional y eso es lo que atrae a los electores”. Kaine estuvo siempre muy rápido de reflejos, continuamente al acecho para aprovechar cualquier oportunidad de atacar, de eludir todo ataque a Clinton para convertirlo en un contraataque contra Trump: “lo que tiene Trump es un ego más grande que Mount Rushmore y devoción por los dictadores”, en alusión a las alabanzas de Trump a Vladimir Putin o sus comentarios sobre el líder de Corea del Norte.

Kaine y su mujer tienen un hijo “Marine” y, como padres, “nos asusta hasta la muerte que Trump pueda ser Comandante en Jefe”, en alusión a las continuas declaraciones de Trump sobre “¿para qué tenemos armas nucleares si no podemos usarlas?”. Kaine pintó a un Trump errático en cuestiones de Seguridad Nacional, que decía saber más que los generales sobre ISIS, para decir a continuación que despediría a los generales. Pence solo pudo responder que, desde que Hillary fue secretaria de estado, Norteamérica es un país menos seguro. Se lo puso fácil a Kaine, quien pudo sacar pecho, a favor de Clinton, por su papel en “la solución Bin Laden”.

La misma actitud de ataque (Kaine) y defensa (Pence) se repitió en todos los temas objeto de debate. Aunque ambos dijeron respetarse por sus respectivas creencias religiosas, cuestión importante, porque esos principios pusieron límites a un debate que podía haber sido una masacre. Fue una fuerte victoria para Clinton, que recuperó la superioridad moral -al igual que el ascenso en las encuestas-, frente a un resignado Mike Pence que, por supuesto, defendió a Trump, tapándose metafóricamente la nariz, y, en mi opinión, con los ojos puestos en las elecciones de 2020.

El debate no afectará a la población general, pero será estudiado por los expertos en Comunicación Política.

Imagen de María Uriol

Jorge Díaz-Cardiel: Socio Director de la consultora ADVICE Strategic Consultants. Experto en economía y negocios, es autor de varias biografías sobre el presidente Obama y libros de economía: Obama y el liderazgo pragmático, La reinvención de Obama y Éxito con o sin crisis. Durante treinta años ha trabajado como directivo para grandes compañías norteamericanas y anglosajonas: Ipsos, Intel, Shandwick Consultants, Brodeur Worldwide y Porter Novelli.

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