Sobre el autor

Foto de Mª Pilar Molestina

Mª Pilar Molestina: Periodista especializada en el mundo del vino. Ha sido responsable de uno de los primeros clubs de vinos allá por los años ‘80, ha dirigido publicaciones de vino y colabora en diversos medios –siempre sobre el vino y su entorno. Desde hace 20 años dirige el Anuario de Vinos de El País y participa en paneles de cata nacionales e internacionales, dirige degustaciones y hace presentaciones de vinos españoles por el mundo. Lo más importante es que para su actividad, cata aproximadamente 5000 vinos al año, lo que le da un conocimiento bastante ajustado de la realidad vinícola actual.

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28 mayo, 2015 | 17:22

La añada 2014 en la DO Rueda está mostrando muy buena cara. Es momento de hablar con propiedad y en vez de solo pedir un verdejito, empezar por ponerle apellido Rueda y redondear la faena con un nombre propio. Al fin y al cabo, la verdejo está por todas partes (hasta Rioja la ha admitido como variedad autorizada en su D.O.) pero donde tiene verdadera carta de naturaleza es en Rueda.

Campo+ Pueblo
El siguiente paso es la coletilla fundamental de la añada. Tras recuperar la producción más o menos habitual de uva en 2014, después de la apabullante producción de la cosecha anterior que se registró como la mayor de la historia, ésta entra dentro de la normalidad de tiempos y cantidades. Si bien es cierto que la maduración ha sufrido vaivenes de una zona a otra por temas de estrés hídrico, en términos generales, se puede decir que ha sido una añada que ha dado vinos bastante equilibrados y algunos francamente destacables.

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Finca La Colina 2014 de Vinos Sanz.

Un blanco equilibrado al que no se le puede poner el más mínimo pero sino todo lo contrario. Tiene muchos toques de hierba y recuerdos nítidos de manzana verde. Es potente, con bastante estructura y una muy buena persistencia. Se elabora con uva seleccionada de viejas cepas de la finca que da nombre al vino, en La Seca (Valladolid). La vendimia es manual en las viñas de más edad y la parte que se realiza mecánicamente se realiza por la noche para conseguir preservar una temperatura más fresca en la recogida y mantener así sus aromas. De este modo, se conserva la intensidad aromática que luego despliega y no se corre el riesgo que fermenten los mostos. El resultado final es un blanco de paso muy agradable y con muchos matices para disfrutar.

 

Malcorta 2014 de Javier Sanz Viticultor.

Frente a la mucha uniformidad de ruedas que se encuentran en el mercado, aquí está la diferencia que enamora. Perteneciente a una larga estirpe de viticultores, Javier Sanz ha puesto su esfuerzo en elaborar un blanco con un clon de verdejo que en la zona se conoce como “malcorta” por la dificultad que entraña su poda. Este clon tiene un comportamiento distinto a la verdejo más utilizada, con un ciclo vegetativo que se extiende 15 días más.  La uva para este vino proviene de cepas viejas a las que se injertó este clon hace 5 años. El vino tiene unos aromas envolventes de fruta blanca e hinojo que predominan sobre los otros y es un verdadero lujo de frescura. Es como si hubieran elevado al cubo las virtudes de la conocida verdejo.

 

Veyovis 2014 de

Este es un blanco que se ha hecho sobre lías (dos meses) lo que le confiere un carácter distinto a los verdejos más habituales; gana en complejidad y está muy equilibrado.  En nariz tiene aromas ricos y embaucadores, destacando entre ellos los toques de hierba y fruta blanca. Es estructurado y tiene una persistencia muy correcta. Es un blanco que hará buena compañía a platos marineros más complicados o con profusión de ingredientes que a veces necesitan vinos con más matices.  Se vendimió por la noche, a más baja temperatura, para extraer mejor los aromas de la uva. Utilizan únicamente el mosto yema. Esta bodega se estrena esta añada como elaboradora dentro de la D.O. Rueda. 

19 mayo, 2015 | 13:06

 Últimamente, se oye mucho la palabra “mineralidad” para describir una característica positiva de un vino. El tema es como discutir del sexo de los ángeles y, como es previsible, hay muchas opiniones. Esta palabra quiere expresar una sensación en boca que trae recuerdos de pizarra, piedra, pedernal e incluso de grafito. Parecería que lo más obvio es que estos recuerdos se dieran en nariz ya que lo de comer minerales y “archivar” su sabor para poder asociarlo en cata a una nota aromática, suena muy  raro. Pero hay que recordar que exceptuando situaciones muy particulares, los minerales en seco no desprenden olor. Por fricción, por golpe, al mojarlos, o por reacción ante algún ácido o calor, sí, porque se liberan ingredientes volátiles y a éstos les damos nombre.

A pesar de lo imposible de su asociación, la “mineralidad” flota en el lenguaje de cata. Que si es consecuencia del suelo donde está la viña; que solo se da en terrenos pizarrosos,  graníticos y calcáreos; que se detecta al primer sorbo;  que dónde se nota claramente es en vinos blancos y, aquí viene lo mejor, que se encuentra solo en vinos de calidad. Empieza la confusión.  Pero también se habla de “fondos minerales” cuando se describe un vino donde se perciben recuerdos de azufre,  herrumbre u óxido, pero esto ya es harina de otro costal puesto que son descriptores en el lado negativo de la balanza. Pero también son minerales, ¿no?  Más confusión.  

Lo cierto es que de “mineralidad” se ha empezado a hablar hace tan solo pocos años.  Ahora mismo no recuerdo donde leí que esta palabra no se encuentra en ninguna descripción de vino anterior a la “era Parker” (sí, para algunos todo es Parker de modo que hablaremos de a.P ó de d.P).  Tercera confusión, o mejor dicho; desconcierto.

La verdad es que la “mineralidad”, como tal, no existe. Así nos lo recuerda el profesor y gran enólogo Pepe Hidalgo en la revista Planeta Vino: “Cuando aparece en un vino un tono o matiz definido como mineral, su origen se encuentra en factores de su elaboración muy alejados de la composición mineral del suelo. No se trata de un aroma, sino de una sensación de gusto, donde posiblemente el exceso de calcio absorbido por la vid, produce un nivel de pH del vino más elevado, que reduce la sensación ácida, y aumenta las notas salinas en la boca, que se ven  potenciadas por una mayor formación de sales cálcicas del ácido tartárico”.

Aunque erróneo en su concepto vinculado a un vino producto de unas viñas asentadas sobre suelo de alto contenido mineral, es sin embargo un palabro que ha terminado por vincularse al  descriptivo que denomina la tipicidad de terruño que se aprecia en un vino.

Como esto no es cuestión de acto de fe, lo mejor es catar vinos donde se pueden apreciar matices de mucha expresión de terruño y que -me temo- seguirá describiéndose como “mineralidad”. Olvidemos el término y disfrutemos de vinos que permiten entender este concepto de terroir. Y ya puesta a llevar la contraria, además, son todos tintos.

3 tintos mineralidad

Dominio de Bibei 2011. Este tinto elaborado con brancellao recuerda a vinos de antes y su nombre es una declaración de principios; absolutamente comprometido al entorno de la comarca del valle de Bibei. Innegable su carácter local y la originalidad que despliega. Aromático, consistente y amplio. DO Ribeira Sacra.Dominio de Bibei.

Porrera 2012. Un tinto que acota más su procedencia acogiéndose a la categoría de Vi de Vila en el Priorato y menciona las parcelas exactas de donde procede en el pueblo. Todo lleva a su mejor expresión de terroir. Es un tinto directo, de marcado carácter frutal, vivo, fresco y franco. DOQ Priorat. Celler Vall Llach.

Masdeu 2011. Interesante complejidad que hace de este Vi de Vila un tinto de marcado carácter. Es bastante expresivo y noble. Se aprecian matices de frutos rojos y frutas silvestres muy embaucadoras. Con cuerpo, consistente y equilibrado. Conviene airearlo en la copa para disfrutarlo mejor. DOQ PRiorat. SCala Dei.

imagen de Ignacio Rúiz-Jarabo

Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

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