Las gallinas son divertidas y las focas aplauden
Esa fue la respuesta obtenida durante una sesión de "tormenta de ideas" por parte de miembros de Amadip Esment de Mallorca, para bautizar el vino que estaban haciendo en un proyecto con la bodega 4 Kilos Vinícola, de Felanitx. Amadip es una organización que se dedica a conseguir que personas con discapacidad intelectual tengan las mismas oportunidades que cualquier ciudadano, mejorando su calidad y expectativas de vida y 4 Kilos es una bodega de Felanitx, nacida en 2006 de la mano de dos socios inquietos, aventureros y geniales. Uno de ellos es el enólogo Francesc Grimalt cuya pasión es el campo y la autenticidad del viñedo autóctono balear (suyo es el mérito de haber pasado a primer plano la variedad callet) y el otro es el músico Sergio Caballero, fundador y codirector del exitoso festival SONAR. Ambos viven y disfrutan con lo que hacen. La música, el vino, el campo, el trabajo ilusionante y la confianza en conseguir resultados positivos fueron los ingredientes que hace seis años metieron en su coctelera particular para conseguir un combinado que les permitió poner en marcha 4 Kilos, llamada así por la inversión que hicieron (en pesetas) para este fin. El tiempo les ha dado razón; no hace falta una inversión desproporcionada para hacer buen vino, sino una meta clara que apunte obsesivamente a la calidad, aunque yo añado también que una pasión y un positivismo que pocos tienen y a ellos les sobra.
Gallinas
& Focas 2010 (aprox. 20€) es la añada que está ahora en la calle de su tinto elaborado
a partir de cepas de syrah de 10 años,
cultivadas a 200 metros de altitud en la finca Es Vinyaret, y cepas de 25
años de manto negro, cultivadas en la
finca Son Roig a 139 metros de altitud y recogidas de forma manual. La viticultura
practicada para este vino apela a la racionalidad y con una mínima intervención
para asegurar la expresión más natural de la uva. El viñedo mantiene la cobertura
vegetal autóctona para potenciar la microbiología propia del suelo donde está
asentado y para facilitar la competencia hídrica durante el otoño. Es un vino
de esfuerzo colectivo donde los miembros de Amadip participaron en la vendimia
y en el pisado de la uva en barricas abiertas mientras Francesc planeaba por
todas las operaciones controlando, dirigiendo y supervisando cada uno de los
pasos para asegurarse de que todo iba según los objetivos fijados: un tinto de
corte mallorquín con un punto envolvente, goloso y frutal aportado por la syrah (en su día, Francesc confesaba
haberse inspirado en un estilo desenfadado cercano a los Chateauneuf du Pape
del Ródano).
Se vinificó en depósitos de acero y en una combinación de barricas
de 250 y 500 litros. Lo cierto es que el
vino sí tiene ese punto de desenfado y frescura que le da un carácter
absolutamente personal y también guarda las notas boscosas de los tinos locales
junto con recuerdos de fruta roja y frutos muy maduros. No tiene excesiva
estructura y en boca resulta de fácil paso, con buena textura, expresión y persistencia.
Es un tinto escaso, de producción limitada a menos de 10.000 botellas que la
propia organización Amadip comercializa directamente, lo cual deja
meridianamente claro dónde van los
ingresos. Aparte del curioso nombre, casi a prueba de olvidos, la etiqueta
también está construida a partir de los dibujos de gallinas y focas hechos por
los miembros de la organización. Un vino pensado para el disfrute puro y duro
que es lo mejor que se puede pedir en estos tiempos.

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