Sobre el autor

Foto de Mª Pilar Molestina

Mª Pilar Molestina: Periodista especializada en el mundo del vino. Ha sido responsable de uno de los primeros clubs de vinos allá por los años ‘80, ha dirigido publicaciones de vino y colabora en diversos medios –siempre sobre el vino y su entorno. Desde hace 20 años dirige el Anuario de Vinos de El País y participa en paneles de cata nacionales e internacionales, dirige degustaciones y hace presentaciones de vinos españoles por el mundo. Lo más importante es que para su actividad, cata aproximadamente 5000 vinos al año, lo que le da un conocimiento bastante ajustado de la realidad vinícola actual.

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23 octubre, 2012 | 18:27

Han cumplido 30 años y ya son unos ancianos respetables que han tenido un largo recorrido, con toda una vida reflejada en la copa. Son seis gran reservas del ’82, que hablan de botella y tiempo, de un cierto regreso al futuro, y de historia.

Se puede decir que el ’82 fue el año que cambió el mundo del vino. En abril de 1983, un entusiasta  y novato americano de Baltimore llamado Robert Parker Jr. escribió en su joven publicación The Wine Advocate que la cosecha del ’82 fue “la mejor añada jamás vista en Burdeos”.  Los críticos de vino franceses no se atrevieron a tanto porque estas cosas conviene decirlas con algo más de argumentos, independiente de  que la añada fuera calificada como Excelente o Muy Buena.  La perfecta maduración del fruto tras un año climático ideal y partiendo de vides muy mimadas y controladas, fue el primer paso fundamental para asegurar su magnificencia pero también entraron en escena la fermentación –sin forzar, la crianza lenta y tranquila en madera, la posterior evolución en botella, etc.  Toda una serie de parámetros que dan la cara a lo largo de los años y qeu resulta impredecible al poco de su clasificación. La perfecta fotografía que hizo Parker demostró estar un poco movida ya que lo que en un principio le llamó la atención; el poderío en boca, la estructura, la concentración...  ha terminado siendo menos espectacular de lo esperado y ha quedado ya desenfocada definitivamente, por la aparición de taninos más bien duros, la rapidez con la que han caído en boca y la falta de expresión en muchísimos casos.

Aun así, el ’82 ha pasado a la historia por ser la cosecha más mediática de la historia. Evidentemente, todo el resto de comarcas elaboradoras del mundo no fueron ajenas al tsunami del poder de los medios y la calificación de una cosecha pasó a tener una trascendencia  promocional que nunca antes tuvo. En España también se tuvo conciencia del hecho y el ’82 fue calificado de Excelente  en bastantes D.O. que, por descontado, cumplían también muchos requisitos para ser consideradas especiales.

1982 Riojas
En Rioja la cosecha fue muy discutida porque el ’81, calificada de Muy Buena, fue una cosecha de libro. Cuando llegó el ’82, que parecía igualmente excelente pero un tanto más irregular, no debía ser menos a la vista del ambiente  imperante.  Hoy, todavía se discuten las virtudes de una y otra aunque las calificaciones ya son inamovibles: ’81, Muy Buena y ’82 Excelente. En mi cabeza ha quedado el ’81 como la añada de la elegancia, y el ’82 como la del poderío.

El pasado lunes, la tienda de vinos Lavinia tuvo a bien reunirnos para intercambiar impresiones, confirmar creencias o tirarlas por el suelo  y básicamente, para  rencontrarnos con “viejos conocidos” como CVNE,  La Rioja Alta,  MugaMartínez Bujanda, Sierra Cantabria y  Bodegas Riojanas en sus distintas versiones del ’82. Siempre es instructivo, divertido, esclarecedor y sorprendente ser testigo de la evolución misteriosa de una botella. Cada vino tiene su historia, cada uno de ellos ha pasado por determinadas vicisitudes que lo han marcado y por encima de todo, han llegado a la mesa para contarlo. ¿El resultado? Como dijo alguien en la mesa; están todos vivos.  Sí, pero no es suficiente. Alguno de ellos hablaba de bret y maderas viejas, otro de vino refrescado con alguna añada más joven para no perder viveza e incluso había alguno que pasaba sin pena ni gloria. Los que me dejaron huella fueron el Sierra Cantabria que casi parecía que estuviera aún evolucionando por la cantidad de fruta negra que se apreciaba en nariz;  me encantó la nobleza absoluta del CVNE ya muy maduro pero sobrio, clásico y elegante como un gran señor;  y el perfil aromático complejo y especiado del 904 de La Rioja Alta, con claros síntomas de madurez, pero con una destacable y sorprendente acidez.  Para ellos, un buen año para recordar. Por mi lado, añadiré que en mi formación vinícola atesoro el recuerdo de Contino ’82, Imperial ’82, Marqués de Riscal ’81, Viña Real ’81 y Bosconia ’81 que son los que he tenido ocasión de volver a catar años más tarde y confirmar lo que en su día ofrecían: todo placer, que de eso se trata el beber buenos vinos.  

17 octubre, 2012 | 18:33

Hay que admitir que el 10 es un número bonito. Es el primero compuesto (1 y 0), el primero de 2 cifras, y tiene un valor fácil de recordar. Para los pitagóricos que sostenían la existencia de 10 pruebas iniciáticas en la vida, era la unidad perfecta que sumaba los conocimientos humanos. Para los cristianos el 10 es como un mantra: los 10 mandamientos; la representación de la eternidad ya que el 1 era Dios y el 0 la nada; Moisés fue probado 10 veces; fueron 10 las plagas de Egipto; se ponen solo 10 antepasados entre Adán y Noé, etc.  La Cábala simboliza el atributo de la divinidad con la palabra IOD, en hebreo, y el numero 10 se corresponde con el nombre Iod.  Es un número activo, correspondiente a “La Rueda de la Fortuna” y negativo desde la perspectiva lunar. Para los mahometanos, hay sólo 10 animales admitidos en el paraíso y para los budistas hay 10 puntos de perfección. Y así, cantidad de cosas que nos hacen pensar en una cifra completa y redonda.  Traducido el 10 a valor monetario y en el campo de compra de vino, parece que es una cantidad bien vista como frontera entre los vinos “a buen precio” y los que empiezan a considerarse “caros”, para terminar siendo “difíciles” por encima de los 15€.

Dicen los expertos que hay tres secretos para el éxito comercial: una calidad contrastable,  algún factor diferenciador  y un precio en torno a los 10€. Cumpliendo estos tres puntos:  éxito garantizado.  Para ponerme en espíritu 10, he optado por seleccionar 6 vinos (lo siento pero 10 no se apreciaban bien en foto) que cumplen los 3 valores para garantizar el éxito y aquí van:

Oda Blanc de Castell del Remei  2011. DO Costers del Segre(8,90€)

Atrium Chardonnay 2011. DO Penedés (6,89€)

Enate Chardonnay-234 2011. DO Somontano (7,00€)

GR-174 Casa Gran del Siurana 2011. DOQ Priorat (10,30€)

Glorioso Crianza 2009. DOCa Rioja (6,35€)

Prima 2010. DO Toro (9,50€)

En torno a 10€
Es una lista corta, pero segura. Los tres blancos son estupendos vinos, cada uno en su tipo. El Oda blanc está hecho con chardonnay  y macabeo y fermentado en sus lías lo cual le aporta un toque de complejidad. Tiene un muy buen paso de boca y es bastante persistente. Lo que más me gusta de él es el buen abanico aromático que despliega donde se reconocen agradables notas de pastelería y flor blanca.  El Atrium de Bodegas Torres no puede dar más por menos.  Es un chardonnay con bastante personalidad, elegante, sobrio pero con mucha fruta y una boca amplia.  Es el blanco con el que acompañaría guisos de pescado o pescados con salsas porque es capaz de mantener su personalidad, acompañando la comida, y no confundiéndose  y perdiéndose en los sabores del plato. El Chardonnay-234 de Enate es muy intenso en aromas. En su excelente expresión aromática  se encuentran notas de fruta blanca madura entremezcladas con un fondo especiado muy agradable. Es muy rico en matices por lo que va creciendo en la copa poco a poco. Es de esos vinos que gusta tomarse solo sin siquiera llegar a la mesa. En boca es carnoso, untuoso y con una refrescante acidez.

Si pasamos a los tintos, tenemos otra buena muestra: el GR-174 de Gran Costers del Siurana. Debe su extraño nombre a un sendero que parte del  Coll de la Teixeta, baja por Porrera y continúa a Falset, capital de la comarca del Priorato, para seguir hasta Bellmunt, Torroja, la Cartuja de Scala Dei y, por la sierra del Montsant  terminar en Cornudella. Es una hermosa tierra de suelos pizarrosos con un paisaje que respira sosiego y sobrecoge. La vena poética del nombre apuntaría a que el vino es la idea de embotellar estas sensaciones, pero hoy que tengo el día más prosaico solo puedo decir que este vino tiene una procedencia reconocible, que es una explosión de fruta en perfecto equilibrio y que da gusto encontrar este nivel de sensibilidad en la elaboración.  El Glorioso de Bodegas Palacio es un crianza riojano de libro: generoso en atributos y valores. Es el vino con el que nadie se puede equivocar porque ofrece todo lo que tenemos en la cabeza cuando pensamos en un crianza honesto, bien hecho, sabroso, con las notas de madera precisas, la persistencia deseada y el precio ajustado. Es la relación calidad precio por excelencia y con mayúsculas.  Prima, por su lado, es un vino con carácter propio de las Bodegas Maurodos (sí, los mismos del reputado Mauro). Las primeras añadas de esta marca fueron más que apreciadas, pero no imaginaba el desarrollo que ha tenido a lo largo de su vida. Un vino que es un verdadero placer donde todo lo bueno de un tinto está presente, un importante despliegue aromático, un complejo juego de sabores, un cuerpo y una estructura idónea y un  gusto final largo con una sensación global notable.

Y esto, es sólo el principio. Continuará…

11 octubre, 2012 | 22:10

Tras un período de fugaz atracción fatal, pasó a ser ninguneada y a tener una pésima reputación. Todo,  en el corto plazo vitícola de unos treinta o cuarenta años, más o menos.  Hubo un momento en que la variedad garnacha estaba en todas partes y los años ’50 y ’60 fueron los de su indiscutible reinado. Tras las dificultades en el campo a principios del siglo por la filoxera y sus consiguientes problemas comerciales en las décadas posteriores, la garnacha representó un alivio por la generosidad de sus cosechas y en muchas plantaciones se sacrificó calidad por volumen.  A mediados del siglo pasado  empezó una corriente de desprecio por su supuesta vulgaridad y el viñedo riojano de los años ’60 y ’70, por ejemplo, se caracterizó por el arranque de esta variedad para favorecer la reputada tempranillo. Pero Rioja no era el único lugar que quería librarse de la garnacha, ésta es una de las variedades más arrancadas de los últimos años en Castilla-La Mancha, Penedés, Aragón, Navarra…

 No fue hasta los años ’80 en que el mundillo enológico nacional empezó a mirar la garnacha con otros ojos y se oían comentarios cuestionando, no la variedad en sí, sino el tratamiento que ésta recibía en el campo y en la bodega. El Priorato fue en cierto modo responsable de que se la mirara desde otra perspectiva, pero siempre se imputaba su lucimiento más a la comarca y su singularidad que a otra cosa. Sin embargo, la lenta recuperación de su reputación viene de unas pocas elaboraciones de cepas que se han salvado de los arranques de los últimos años y han conseguido elevar el listón a cimas insospechadas; especialmente vinos de cepas viejas y centenarias.

Garnachash
 Hoy los vinos de garnacha están de moda. Los hay muy agradables, sencillos y de precio atractivo a efectos de vino cotidiano como el joven y rosado de Vinícola Navarra y el joven y rosado también, de Bodegas Coviñas de Utiel Requena, y los hay también más especiales y singulares como Las Moradas de San Martín 2007 de la madrileña bodega de San Martín de Valediglesias, el Atteca Armas 2009 de Calatayud y el Garnacha Centenaria 2011 de Campo de Borja.  

El garnacha 2007 es de una complejidad aromática que no puede más que entusiasmar y es el que está removiendo el mundo callado y menos mediático de la elaboración seria de una garnacha que es fiel reflejo de su entorno. Diría que es claramente una de las garnachas monovarietales más interesantes que se pueden probar y está demostrando un envejecimiento sorprendente. Tiene notas especiadas envueltas en mucha fruta y la madera ha hecho un trabajo delicado y sutil que no enmascara para nada la personalidad del vino. Un verdadero deleite.  

El 2009 de Calatayud proviene de cepas centenarias. Es un vino potente y personal que no deja lugar a la agresividad ni a la pesadez  y sí, en cambio, resulta muy sabroso. Responde muy bien a las últimas tendencias del sector que demanda vinos con carácter que realmente representen un factor diferenciador en un mercado que tiende a la igualdad.

Por último, el 2011 de Campo de Borja es un vino más acorde con la larga tradición elaboradora de la comarca, pero impecablemente bien elaborado. Sobretodo, es necesario incidir en la excelente armonía global que presenta y destacar los nítidos aromas varietales, con un paso de boca firme y su largo y persistente sabor final. 

Son tres estilos diferentes, tres enfoques de trabajo también diferentes y con el denominador común de querer plasmar los valores de la variedad en un entorno concreto. Misión cumplida y nosotros que los disfrutemos. 


03 octubre, 2012 | 12:14

Sí, ya sé que no se puede empezar a contar una cosa para luego ni mencionarla y hablar de otra. Pero es lo que tiene el tema de la cata. Te ordenas las cosas para escribir según tu guión y, al final, se te cruza un vino por delante que te descoloca. En este caso, dejo las garnachas que me están dando mucho que pensar y más para disfrutar, para centrar mi atención en el vinazo que obnubiló mi sesión de ayer.  A las garnachas volveré…

El amor de mis amores hoy se llama Cirsion, pero también lo es y ha sido en otros momentos y años. He catado todas las añadas de esta marca de las riojanas bodegas Roda desde que salió a la calle y creo que, ninguna, como ésta.  Como grandes recuerdos atesoro la frutosidad inmensa del 2009, la nobleza del 2007 con su equilibrada frescura, el 2004 de escándalo, en fin… pero realmente, quedarme pegada a la silla y sin palabras: el 2010. Sorprende enormemente que siendo tan joven, tenga unos taninos tan finos que resulten en un verdadero derroche de elegancia.

Cirsion 2010
Muchos me dirán que no hace falta ser tan lista para ponerme a soltar loas de un vino que en tienda sale por 150€ y más en estos tiempos, pero después de haber catado vinos españoles (que si nos vamos fuera es otro cantar) de 125€, 218€, 260€, 238€, 800€ y hasta 850€, recomendar éste tiene todo el sentido del mundo. En otro momento me pondré  nuevamente con vinos para hacer frente a una crisis, vinos para disfrutar cuando tenemos el bolsillo roto, o vinos que no duelan, pero ahora mismo, paso a otro nivel y me ponga soñar y disfrutar. Todo lujo y esplendor, como si estuviéramos en otros tiempos… pero también como si fuéramos más sensatos y no nos dejáramos llevar por la comunicación gratuita y bullanguera que encumbra aspectos que no son tan importantes y deja en la sombra el verdadero valor de un vino (que, desde luego, no es su precio exorbitante).

El único secreto  -a voces, por cierto- es que sus uvas son recogidas en el momento de absoluta y óptima maduración sin pecar ni en el exceso de maduración ni en un punto temprano donde ésta aún no ha llegado del todo.  Agustín Santolaya, enólogo y alma de la casa, no hace más que insistir en el rigor y en el acierto del momento de vendimia seleccionando parcela a parcela, vid a vid, racimo a racimo y uva a uva para que solo aquellas que saben, sin ningún género de dudas, que son las perfectas para un vino con la misma vocación de excelencia entren en el proceso para elaborar este Cirsion.  

El resultado no puede ser más espectacular; un vino que no solo impacta sino que es el perfecto vino de conversación sin más aditamento ni acompañamiento que él mismo. Podría ponerme a hacer una rigurosa ficha descriptiva de cata con todas las explicaciones de color, aroma y sabor o una más valorativa con más impresiones personales incluso añadiendo datos técnicos que en nada contribuirían a trasmitir la sensación de absoluto deleite. Con todo mi entusiasmo no puedo más que decir que este vino bien vale romper una hucha y beberlo sin más compañía que un buen amigo (con dos sería un poco escaso) porque siempre tiene que haber ocasiones donde nos demos un homenaje.

El placer de encontrarte con el profundo color oscuro morado del vino que al acercarlo a la nariz deja una profunda impresión por sus notas de mora, grosellas y sutiles recuerdos de tostados y cacao que luego, en boca, se confirman con rotundidad pero de forma absolutamente elegante, es una experiencia única que conmueve…
imagen de Ignacio Rúiz-Jarabo

Licenciado en Económicas e Inspector de Hacienda (en excedencia). Trabajó durante veinticinco años en el Sector Público, desempeñando entre otros los puestos de Director de la Escuela de la Hacienda Pública, Director General del Catastro, Director General de la Agencia Tributaria y Presidente de la Sepi. Desde 2.004 trabaja en el Sector Privado. Actualmente es consejero del grupo de empresas Colway 08 y socio director del despacho Carrillo & Ruiz-Jarabo Asesores.

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