11 julio, 2014 | 12:29

Desde que Enrique Iglesias cantó lo de la “experiencia religiosa” parece que toda propuesta interesante tiene que ir por esa vía mística para ser impactante. Sin embargo, he hecho un paseo nada místico que me ha dejado una impresión laica muy celestial. Sentada o, mejor dicho, acodada en una mesa de bar o ¿barra? No sé exactamente cómo definirlo, pero estaba cómodamente instalada en medio de un agradable “corner” donde el Gourmet Experience de El Corte Inglés de Callao ha inaugurado un Wine Bar, de la mano de las bodegas Marqués de Riscal. De entrada, la alianza promete al tratarse de dos pesos pesados que ya presagiaban algo bueno, pero es eso, y un poco más. ECI explota una planta dedicada a la comercialización de exquisiteces selectas, pero es también un espacio donde se puede consumir cualquier producto de todos los que allí se ofertan, ya sea en los rincones destinados a tal efecto o en el mismo Wine Bar donde, copa en mano con un Marqués de Riscal 1998 estuve la mar de encantada. La idea es muy apetecible no solo por lo que se puede adquirir de productos gastronómicos que se pueden degustar allí mismo sino que, al fin, alguien tiene a bien ofrecer un servicio gratuito de descorche donde te sirven el vino que compres allí mismo, en copas ad hoc, a la temperatura correcta y prestándote el asesoramiento que puedas necesitar en la propia elección del vino. ¡Eso ya es otra historia!

Es un modelo que viene repitiéndose en la recuperación de muchos mercados actuales que se han convertido en verdaderos lugares de ocio, pero me gustó lo recoleto de éste, las espectaculares vistas que ofrece la plata 9ª donde tienes todo Madrid a tus pies y la selección de productos que es una verdadera muestra de conocimiento de lo que es novedad, productos realmente de alta gama, punteros y de la más irrefutable calidad.  

Jamón Carrasco especial + Rosé

Probé varios vinos con diversos productos como el formidable Finca Montico 2013 que es uno de los blancos de Rueda de Marqués de Riscal. Siempre complejo, con ese agradable toque herbáceo y notas de fruta blanca, tiene una destacable untuosidad envolvente y es un verdadero disfrute. Lo elaboran con uva de viñas viejas de bajo rendimiento y recogidas a mano en cajas. El extraordinario Laurent Perrier Gran Siècle, o el MIllesimé 2003, fueron acompañantes insuperables de algunos productos, como el Laurent Perrier Rosé que fue compañero sorprendente de un singular jamón de Carrasco-Guijuelo elaborado a partir de cerdos ibéricos alimentados con dátiles frescos. Como el cerdo, al final, sabe a lo que come, su estructura muscular está impregnada de sutiles aromas del fruto de los palmerales de Elche con un ligerísimamente regusto dulzón final; ¡interesantísimo! Estuvo presente el Finca Torrea 2007 elaborado con una selección de tempranillo y graciano del viejo viñedo que circunda la propia bodega y que se asienta en el clásico suelo arcillo-calcáreo, típico de la parte alavesa de La Rioja, del que se dice da grandes vinos. Tiene menos tiempo de barrica y botella de lo habitual y exhibe una complejidad de carácter más frutal, por lo que se separa así de la línea más clásica de la casa.  En un momento dado, se quiso hacer el degüelle de un magnum viejo de Marqués de Riscal pero al ser el cuello más grueso que la botella de 75cl. las tenacillas no abrazaban suficientemente el cuello del magnum y terminamos por pasar al infalible sacacorchos ante el suspense en el que nos tenía sumidos. Al final, el sacacorchos típico de camareros que jamás falla; el de doble palanca articulada con espiral de teflón.

En resumen, toda una experiencia .

Degüelle de botella MdeR

13 junio, 2014 | 15:10

Hay negocios, aficiones y ocupaciones que obligan a dar el do de pecho un día, pero el otro también. La “estructura” empresarial –por llamarla de algún modo- es en realidad la de una micro pyme familiar donde el  responsable delega solo en sí mismo porque no hay nadie más¡¡¡!!!  El sector del vino da este tipo de perfiles con el añadido de la pasión  porque, la dedicación, es consustancial a la actividad. Aquí es cuando se impone la figura del hombre orquesta capaz de tocar todos los instrumentos: campo, enología, embotellado, etiquetado, creatividad y diseño, marketing, administración, financiero, relaciones públicas, promoción, etc. etc. y además, etcétera.  Casi todos cuentan con algún asesor externo en campos en los que es necesario un conocimiento específico y alguno tienen un socio financiero en la sombra, o una estructura saneada de campo y bodega gracias a las generaciones precedentes que pusieron las primeras piedras. Dan trabajo esporádico en momentos punta, pero ninguno de estos apoyos les exime de ejercer de hombre-orquesta dentro de la bodega. Y lo más importante; todos son parte del puzzle de versatilidad y diversidad que hoy se encuentra en la DO Rías Baixas y que se ha enriquecido notablemente en los últimos años.

Cuando nació esta  D.O. hace 25 años se empezó con 20 hectáreas de viñedo y menos de  500 viticultores que, entre todos,  sumaban algo más de una docena de bodegas. Desde entonces,  las cifras revelan otra realidad: 6.700 viticultores, 178 bodegas y cosechas que cuentan  con horquillas variables de producción que pueden situarse en los 20 millones de litros frente a los dos millones de los inicios. Los albariños de entonces son  los que se conocen hoy como “los del año” y las inquietudes actuales van por derroteros innovadores donde ya entra en juego la fermentación en barrica, los espumosos, las crianzas, los coqueteos con el azúcar residual o cualquier práctica enológica que el autor considere digno de probar para añadir factor diferenciador al vino y aportarle valor. En esas guerras están algunos bodegueros pequeños a los que, pese a sus lamentaciones, no les falta entusiasmo, empeño y cierta dosis de éxito.  

Rias 002
En Boado Chaves pequeña bodega familiar que por cierto fue pionera en el registro de su marca O Casal a mediados de los años ’70, el empeño está  en la elaboración de un semi-seco con una apreciable cantidad de azúcar residual bien compensada por la acidez. Una línea de trabajo novedosa, para acercarse a ese consumidor aficionado a los blancos europeos con su toque dulzón. Mientras siguen en ello, José Ángel Boado, hombre orquesta perfectamente orquestado, mantiene un encomiable nivel con su bien conseguido O Casal barrica que ha conseguido merecidos reconocimientos. El 2009 es un albariño aromático, de elegante nariz y pasa divinamente. Muy equilibrada la fruta y la madera.   

En Bouza de Carril, Ana Rodríguez junto con Luis, su padre, reciben al viajero interesado y han hecho del enoturismo el perfecto complemento a la producción de su albariño. Las primeras cepas plantadas a finales de los años ‘70 y principios de los ‘80 por Luis han dado paso a la creación de un proyecto familiar que empezó por amor a la tierra y va ajustándose a las demandas de su mercado. Hoy, con el ánimo puesto en la búsqueda de una mayor calidad, ronda por sus cabezas la posibilidad de experimentar con más opciones que reflejan el valor de una variedad, la albariño, que es el leit motiv de su trabajo. Mientras eso llega, el albariño de 2013 se presenta con un corte ligero, complaciente y de muy fácil paso.

Rias 001
Adegas
  Gran Vinum, es unabodega familiar también, liderada por Enrique Piñeiro. Hombre orquesta absoluto. Ha dirigido su diana al mercado exterior y éste le ha dado buenos resultados. Cierto es que todo se reinvierte en la bodega y las pruebas saltan a la vista en las modernas instalaciones que le permiten dar respuesta a las necesidades de sus clientes más exigentes. La lucha por posicionarse y relacionar la calidad con la palabra albariño le ha dado más de un quebradero de cabeza, pero su tesón le ha despejado caminos con los que obtiene bastantes logros. Esencia Divina es un albariño muy fiel a su carácter y su Gran Vinum es una vuelta de tuerca más en la obtención de más elegancia y expresión. Un acierto. 

Rias 017

06 mayo, 2014 | 12:46

Los placeres cercanos y realistas son los que realmente funcionan con el buen tiempo porque ya sé que sale el primer rayo de sol y soñamos con palmeras y huidas marítimas mientras estamos sumergidos en el más duro asfalto, pero seamos realistas y sobre todo, prácticos. En este tiempo, lo que prima son las paellas y el hábil manejo de la parrilla con lo cual se requiere la presencia de vinos frescos, con bastante fruta, de trago fácil y con gracia. El recurso del vino fresco veraniego siempre está en que la frescura venga dada por la temperatura de servicio y por eso los blancos y los rosados son los reyes del momento, pero el tinto también existe en la mente veraniega. Para ello, tintos simpáticos, versátiles y que se comporten como buenos aliados de divertidas comidas campestres mientras los sueños veraniegos bajo el cocotero se reservan para otro momento.

Tintos 3
Muac 2011. V.T. Mallorca. Bodega Terra de Falanis.

Tiene la originalidad del enfoque de su composición: 35% de callet, 35% de manto negro y el resto de cabernet sauvignon. La callet y la manto negro muy extendidas en la isla de Mallorca, se complementan porque la primera no tiene excesivo color ni estructura, cosa que sí tiene la segunda y la expresión de la manto negro se ve reforzada por la callet. Si a esta alianza se le suma la cabernet sauvignon, el resultado es un tinto muy agradable de corte auténticamente mediterráneo con un carácter muy local. El conjunto está ligeramente enmarcado por las notas de madera que exhibe tras su paso por barrica de roble francés durante siete meses. En nariz, se aprecian apuntes balsámicos, muy propios de los buenos vinos de la comarca y también guarda un ligero fondo especiado. El vino se bebe casi sin querer; resulta fresco y muy agradable. Las notas especiadas del vino se acompañan maravillosamente con comidas ligeras, ensaladas que lleven patata, embutidos y los entrantes típicos del picoteo que precede una comida. (9,80€)

Come Pollo y Bebe vino 2011. Vintae.  

Este proyecto llamado Bienbebido que aparentemente casi parece un juego, tiene un trasfondo vinícola de verdad, no sólo ingenio mercantil. No indica procedencia ni origen porque no está acogido a ninguna categoría de éstas y por lo tanto sale al mercado como vino de mesa. Las uvas provienen de la comarca vinícola de la ribera del río Queiles que comprende municipios navarros y aragoneses. La presentación es rompedora y quiere hacer una declaración de maridaje incluso antes de su descorche. Han desarrollado toda una colección (Come pollo, Come pulpo, Come cerdo, etc.) que pretende crear armonías con vinos hechos ad hoc. Elaborado con garnacha tinta, éste es un tinto poco estructurado, de boca fresca donde se detecta bastante fruta, y con un final goloso y equilibrado. Me lo imagino perfecto con una paella de verduras y carne. Es un tipo de vino desenfadado, sin complicaciones pero muy complaciente con un ligero toque de madera tras su paso por barrica durante cinco meses.  Su precio es más que ajustado que es algo que también cuenta. (5,80€)

Prado Rey Crianza 2010. DO Ribera del Duero. Real Sitio de la Ventosilla.

Un crianza de tempranillo casi en su totalidad aunque lleva un porcentaje mínimo de merlot y cabernet sauvignon. Tiene todo lo bueno que se le puede pedir a un crianza y bastante más concentración que otros de su tipo. Las uvas para este tinto salen de un solo pago (Valdelayegua) dentro de la finca que ya fue famosa por las visitas para cazar que hacía el rey Felipe III al lugar. Precisamente para darle un alojamiento digno en sus visitas es por lo que el Duque de Lerma mandó construir el palacio herreriano que hoy es la posada de la bodega. Éste es un tinto con un plus de frescura que viene de perlas en esta época y deja una sensación global de fruta bastante agradable. Es de cuerpo medio, equilibrado y fino en aromas. Pasó 12 meses en barrica de roble del Cáucaso, seguido de otros 3 meses más en unos conos de roble que sirven para redondear más el vino antes de ver el mercado. La buena presencia de la fruta lo hace perfecto para acompañar carnes de mucho sabor y resulta un buen aliado para los asados y carnes a la brasa. (13,80€)

11 abril, 2014 | 13:50

Es momento de dejar atrás los largos días de vinos con bufanda que ya llegó la primavera, los días son más largos y luminosos y el humor se aligera. Es hora de mirar el rosado con otros ojos. Por favor olvidar la tontería de que no tiene las virtudes de un tinto ni de un blanco, que es gusto de mujeres o que el mejor rosado es un tinto. Eso, es remontarnos tontamente al Neandarthal y a la incultura de la viticultura y la enología. En los últimos años, los rosados han dado un tremendo vuelco de calidad y poco a poco se va notando una tendencia alcista de consumo.

En este momento, hay una cierta moda de rosados con poco color, siguiendo el éxito comercial de vinos californianos que han pasado a ser una referencia “cool” y moderna, e inspirados quizás por los antiguos rosados del sur de Francia que evocan sofisticación, elegancia, balnearios, sol y mar, con una copa de pálido rosado en la mano. Aunque en la actualidad, los rosados pálidos son más frecuentes en las regiones del Loira, Lorena o el Midi, donde se utilizan variedades con poco aporte de antocianos, responsables entre otras cosas, del color de los vinos... siempre La France como fuente de inspiración vinícola.   

Cada rosado puede ser un mundo; los rosados de lágrima se obtienen del mosto antes de prensar la uva, sin ejercer presión sobre ésta, ayudado por la propia gravedad que ejercen unos racimos sobre otros; por el método tradicional que es cuando se deja el mosto macerando unas horas o días -según el gusto del elaborador- con los hollejos para extraer antocianos; o por sangrado, cuando una vez transcurrido el tiempo deseado de maceración dentro del depósito, se abre el grifo de la parte inferior para extraer el mosto que tras el proceso de desfangado y limpieza inicia su fermentación. Este es un sistema muy típico para los rosados de garnacha.

Solo se trata de saber para qué va bien cada uno y encontrarle su particular encanto y, eso, solo se consigue probando. Para muestra un botón, o tres; cada uno fruto de una intención clara y personal.3 rosados

Barón de Ley 2013 es un rosado de lágrima hecho con tempranillo que le aporta cierta estructura y garnacha que contribuye a darle frutosidad. De un color muy pálido y sutil, conserva la tonalidad asalmonada que era una de las señas de identidad de los rosados de Cigales. En el capítulo de aromas destacan los recuerdos de fruta roja madura y alguna nota de frambuesa. En boca se presenta con buen equilibrio y cierta sensación final golosa.

7L 2013, un poco más subido de color que el anterior es un rosado de tempranillo con un toque de garnacha y cabernet. Ha macerado en frío a lo largo de toda una noche para asegurar la carga aromática frutal que exhibe y eso de tomar un rosado “de una noche” le da un claim un tanto golfa que resulta divertido. Perfecto para tapear y para acompañar comidas ligeras y frescas típicamente veraniegas. Atención a la voluptuosa presencia de la fruta y su final largo y envolvente.

Abadal 2013, tiene más color que los dos anteriores pero igualmente las uvas utilizadas, la sumoll y cabernet sauvignon, han dejado su impronta. Hay algo de cerezas y picotas en nariz, con un fondo herbáceo que contribuye a dar más sensación mediterránea. Todo, perfectamente enmarcado en una sensación de frescura global más marcada que en añadas anteriores. Me gustan sus matices personales a vinos con alma de tinto,pero sin desmerecer al delicado rosado.

12 febrero, 2014 | 20:26

Aunque es una moda importada del mercado anglosajón donde los vinos se piden por variedad de uva, aquí también empieza a ganar terreno el reconocimiento de algunos vinos por el tipo de uva y a tener cierto predicamento entre los consumidores.  Así, oímos pedir un verdejo en los bares, o un chardonnay fresquito, o un monastrell joven... Todo eso ayuda, aunque tiene de malo que la percepción del consumidor iguala todos los vinos elaborados con una misma variedad, cuando la realidad es que el abanico es muy variado y con esto se pierde el valor de marca.

Así y todo, lo bueno es que despierta la curiosidad por las distintas uvas y abre la puerta a una serie de vinos que no siempre se ubican geográficamente ni se los vincula con determinados parámetros comunes que interesan al consumidor. Asistimos a la interesante recuperación de variedades desaparecidas y al rescate de algunas a punto de extinción en diversas zonas vitícolas; tenemos una mayor información de viñedo y variedades de uva así como de su comportamiento en las distintas comarcas vitivinícolas con un suelo y una climatología concretas, lo que aporta un factor diferenciador de interés.  Todo esto contribuye a la riqueza del mercado donde cada día es más cierto que se puede encontrar un vino perfecto para cada gusto.

Con toda la información que nos llega por parte de los elaboradores y los medios, me preguntan si son mejores los vinos monovarietales que aquellos elaborados con varias uvas, o si algunos vinos de variedades poco usuales son mejores que los de variedades tradicionales.  La respuesta es clara y rotunda: no tiene nada que ver la cantidad de uvas que intervienen “en la receta” para asegurar la calidad final del vino y hay vinos de variedades rescatadas que de momento no tienen demasiado interés aunque prometen, y otras de uvas “de toda la vida” que despiertan pasiones. Lo que sí es cierto es que hay variedades que por su carácter intrínseco resultan más interesantes que otras para elaborar buenos vinos y el ser capaces de reconocerlas o interesarse por ellas abre todo un camino de posibilidades sensoriales. Es un magnífico campo para curiosear.

Y sí, hablamos de moda o de tendencias. Últimamente la vista está vuelta hacia las variedades de uva después de haber pasado por la moda de hacer hincapié en el tipo de roble (americano o francés) o la edad del viñedo (cepas viejas, viñedo de más de X años, etc.) o el mal denominado vino “de autor” (lo que promovió que muchas bodegas buscaran un “autor” entre sus filas que diera la cara) o los single vineyard que reconoce un vino elaborado a partir de la uva de un solo viñedo o pago, lo que da pie a la confusión con vinos calificados realmente como Vinos de Pago. ¿Quién dijo que en tema de vinos no había modas? No hay más que hacer un poco de memoria.

Pero de cada una de estas modas o tendencias se conservan ciertos valores que sirven para seguir adelante. Si ahora se trata de sacar a la luz una malvar, una maturana tinta, una querol o una tintilla de Rota o de prestar atención especial a la callet ¡viva la arqueología vitícola y el interés por las uvas!

Tintos mallorquines
Para ir haciendo boca y sin necesidad de centrarnos en vinos para minorías expertas, vale la pena empezar a mirar vinos diferentes para llevarse agradables sorpresas.  Estos tres tintos mallorquines son buena muestra de “exotismo”, autenticidad y, cada uno en su estilo, de novedad sin rarezas: Montenegro, Ses Nines y Petit Som. Todas con variedades de la isla que aportan una personalidad propia. 

19 diciembre, 2013 | 18:16

Aunque sea con el menos común de los sentidos; sí, pero hay que sacar a pasearlo de vez en cuando. En estos momentos de exagerado dispendio y donde las mesas piden algo de lujo y esplendor pero muchos bolsillos están más bien en la realidad de la mortadela en lugar del ibérico, conviene tener una “chuleta” con los vinos que ofrecen la mejor relación calidad precio del mercado y descubrir el verdadero lujo de beber bien.

Gastar con sensatez y, al vino, pedirle de todo ¡hasta buen precio!

Con las catas ya terminadas y que aparecerán publicadas la semana que viene y de venta en quioscos (Anuario de Vinos El País 2014), os adelanto los resultados de cruzar los datos (mis predilecciones, que son verdaderos flechazos, llevan una *)

Comprar vino

Solo recordar que dependiendo del tipo de establecimiento donde se haga la compra, los precios pueden variar aunque sería deseable que no demasiado. 

Vinos para APERITIVO de 6,00€  a 13,00€

(De 91 a 97 puntos)

Tío Pepe (Fino). DO Jerez                                                6,00€    96 puntos

Solear (Manzanilla). DO Jerez *                                 6,50€    94  puntos  

La Janda (Fino). DO Jerez                                                6,95€    91 puntos

Solear en Rama (Saca de Verano2013). DO Jerez                7,30€    95 puntos

Gran Barquero (Fino). DO Montilla-Moriles                         8,00€    91 puntos

Alburejo (Oloroso seco). DO Jerez                                    11,85€   92 puntos

Tío Pepe (Fino en rama). DO Jerez                                   11,90€   97 puntos

Gran Barquero (Oloroso). DO Montilla-Moriles*                  13,00€   91 puntos

Gran Barquero (Amontillado)- DO Montilla-Moriles             13,00€   92 puntos

 

CAVAS de 10,00€ a 14,00€

(De 91 a 93 puntos)

Agustí Torelló Mata 2009. D Cava                                    10,00€   92 puntos

Rovellats Imperial 2010. D Cava                                      10,78€   91 puntos

Huguet Classic 2007. D Cava                                           11,50€   93 puntos

Huguet Brut N. Gran Reserva 2007. D Cava*                     11,90€   93 puntos

Agustí Torelló Mata Trepat 2010. D Cava                          12,00€   92 puntos

Mas Tinell Real Brut Res. 2009. D Cava                             12,20€   91 puntos

Segura Viudas Vintage 2008. D Cava                                 12,50€   92 puntos

Nadal Brut Nat Gran Reserva 2008. D Cava                        14,00€   91 puntos

 

Vinos BLANCOS de 5,00€ a 12,00€

(De 91 a 97 puntos)

Montespina Sauvignon 2012. DO Rueda                             5,00€     93 puntos

Montespina  2012. DO Rueda                                            5,00€     93 puntos

Tres Olmos 2012. DO Rueda                                              5,50€     91 puntos

Viña Farnadas Treixadura 2012. DO Ribeiro                       6,90€     91 puntos

Circe 2012. DO Rueda                                                       9,00€     92 puntos

Finca la Colina Sauvignon 2012. DO Rueda                         9,00€     91 puntos

Shaya 2012. DO Rueda*                                                     9,00€     91 puntos

José Pariente 2012. DO Rueda                                           9,50€     92 puntos

Guitián 2012. DO Valdeorras*                                            10,00€   92 puntos

Casal de Armán 2012. DO Ribeiro                                      11,00€   93 puntos

Viña Mein 2012. DO Ribeiro*                                              11,00€   95 puntos

Coto de Gomariz 2012. DO Ribeiro                                     11,00€   92 puntos

Tomada de Castro 2012. DO Rias Baixas                             11,00€   91 puntos

La Cana 2012. DO Valdeorras                                              11,00€   91 puntos

Gramona Font Jui Xarel·lo 2012. DO Penedés                       11,00€   94 puntos

Gargalo Treixadura+Albariño 2012. DO Monterrei                 11,50€   93 puntos

Gargalo Godello  2012.                 DO Monterrei                   11,50€   93 puntos

Protos Fermentado en barrica 2011. DO Rueda                     11,80€   92 puntos

Terras Gauda Etiqueta Blanca 2012. DO Rias Baixas              11,80€   93 puntos

Finca la Colina Verdejo 2012. DO Rueda                                12,00€   91 puntos

Godeval 2012. DO Valdeorras                                               12,00€   91 puntos

Erre Punto Ferm. en Barrica 2011. DOCa Rioja                      12,00€   91 puntos

Pazo Señorans 2012. DO Rias Baixas                                     12,00€   92 puntos

Lagar de Cervera 2012. DO Rias Baixas                                 12,00€   92 puntos

Viña Mein Fermentado en barrica 2011. DO Ribeiro*               12,00€   97 puntos

 

Vino ROSADO de 13,00€ (el único de alta puntuación)

(De 94 puntos)

Gran Caus 2012. DO Penedés*                                                13,00€   94 puntos

 

Vinos TINTOS de 3,50€ a 15,00€

(De 91 a 93 puntos)

Borsao Selección 2012. DO Campo de Borja                               3,50€     91 puntos

Marqués de Riscal 2012               . DOCa Rioja                          6,50€     91 puntos

A de Aylés 2011. Pago Aylés                                                     7,50€     91 puntos

Serie 8 A Mil Gracias. Graciano 2008. DO Navarra                   9,90€     91 puntos

Prima 2011. DO Toro                                                               10,00€   92 puntos

37 Barricas 2005.  DO Bullas                                                     10,00€   92 puntos

37 Barricas 2006. DO Bullas                                                      10,00€   91 puntos

Atteca 2011. DO Calatayud                                                       10,50€   91 puntos

Beronia 2008. DOCa Rioja                                                        11,00€   91 puntos

Erre Punto 2012. DOCa Rioja                                                    11,00€   91 puntos

Ritme 2011. DOQ Priorat                                                          12,00€   91 puntos

Ramón Bilbao Reserva 2009. DOCa Rioja                                   12,20€   91 puntos

Marqués de Cáceres Reserva 2009. DOCa Rioja                         12,50€   91 puntos

Marco Real Reserva de Familia 2008. DO Navarra                      13,00€   91 puntos

Partal de Autor Reserva 2005. DO Bullas                                    14,00€   92 puntos

Partal de Autor Reserva 2006. DO Bullas                                  14,00€   93 puntos

El Rincón Crianza 2008. DO Vinos de Madrid                               14,50€   93 puntos

Gil Luna Barrica 2005. DO Toro                                                 14,50€   91 puntos

Piedra Platino Selección 2007. DO Toro                                     15,00€   91 puntos

VdV Gran Vos Reserva 2006. DO Somontano                               15,00€   92 puntos

Llagrimes de Tardor Selecció 2006. DO Terra Alta                       15,00     91 puntos

Valtosca Crianza 2012. DO Jumilla                                             15,00€   92 puntos

Finca La Emperatriz 2008. DOCa Rioja                                       15,00€   92 puntos

 

Vinos para acompañar POSTRES de 8,50€ a 12,00€

(De 91 a 94 puntos)

Osborne px 1827. DO Jerez                                                       8,50€     91 puntos

Alvear px Solera 1927.  DO Montilla-Moriles*                              9,75€     94 puntos

Monte Cristo. DO Navarra                                                         11,00€   91 puntos

La Cilla px. DO Jerez                                                                11,55€   92 puntos

Gran Barquero px. DO Montilla-Moriles                                      12,00€   93 puntos

 

 

 

 

20 noviembre, 2013 | 19:38

Han pasado tantas cosas; perdón, tantas copas, que no sé ni por dónde empezar. Empezaremos a ir por partes.Me interesó la cata de Laurent-Perrier de la semana pasada porque de un golpe te puedes hacer una rápida radiografía de la Maison. Esta es una de las casas importantes de la región de Champagne que produce una cifra siempre en torno a los 8 millones de botellas (Champagne llega a elaborar 300 milllones) y que tiene ya más de dos siglos de historia. Esta cata fue una iniciativa de la Fundación para la Cultura y el Vino cuyo lema me parece bastante acertado: “compartiendo tradición, generando conocimiento”.  Importante en estos tiempos en que el consumo desciende inexorablemente por una clara falta de cercanía y como resultado de simple y llano desconocimiento.

Pero volviendo a Laurent-Perrier, tuvimos ocasión de entender la filosofía detrás de los vinos y aparte de poder comprobarlo en cata, fue interesante oírlo de primera mano según iba dirigiendo la degustación el chef de cave Michel Fauconnet. Los primeros dos champanes fueron el Ultra Brut y el Brut. El primero, nacido en los años ’80 al socaire de la nouvelle cuisine que abrió las puertas a la innovación, no lleva nada de licor de expedición y la sensación final es de elegante austeridad. Diría que es un brut todo terreno en la mesa. Le siguió el Brut sin añada que es el soporte económico de la casa. En él, notas aromáticas en la línea de los cítricos con algo de flor blanca en el fondo. Un champán más delicado que requiere afinar la compañía en la mesa para no solapar sus matices.

Laurent-Perrier en el Casino de Madrid
Con los Millésimé del  2002 y del 2004 empezamos a hablar más en serio, puesto que se mueven en un terreno de mayor complejidad.  Tras la cata de éstos, pasamos a un rosé. Me gustó especialmente el Cuvée Rosé Brut. Un champán más vino, franco y muy fresco, con el encanto de los aromas y los sabores propios de las frutas rojas pequeñas como las frambuesas y las cerezas.  Lo mejor; su intachable frescura y esa cosa ligera, etérea, tan características de un buen champán.  La pinot noir con que está hecho proviene de 10 viñedos distintos y a diferencia de la mayor parte de los champanes, se obtiene por sangrado y no solo por la mezcla de blancos y tintos.  Lo buen de este champán es que admite la compañía de un abanico mayor de alimentos (carnes, salsas, quesos grasos, guisos de pescado, calderetas…) sin doblegarse ante ellos.

Del Grand Siècle, cabe destacar su mineralidad y finura. Muy atractivos atributos para esta cuvée de prestigio de la casa donde, la elegancia y una cierta personalidad potente, se dan la mano como viejos camaradas en absoluto opuestos.

El broche final lo puso otro rosé, esta vez de añada, el Alexandra 2004 creado a finales de los años 80. La composición es de aproximadamente un 80% de pinot noir y el resto de chardonnay.  Éste se presenta como en un delicado juego de equilibrios donde por momentos te quedas con la frescura, otros, reconoces y te dejas llevar por la mineralidad que exhibe en boca, luego te vuelve a seducir el pálido tono asalmonado con el constante y perfecto rosario de burbujas que asciende delicadamente por la copa y otra vez vuelta a empezar con la frescura…  

Un pequeño ejemplo del monstruo que es Champagne.

01 octubre, 2013 | 19:49

Un listado de 50 platos con 50 vinos para acompañarlos es solo un empujón para animaros a experimentar. No me voy a meter en matices para explicar lo que va con qué y por qué, puesto que ya os he dado suficiente teoría de maridaje/armonías en posts anteriores. Os habréis dado cuenta que todo es cuestión de experimentar y de poner a trabajar el gusto personal. Así, cada uno se hace su composición de lugar y sabrá qué vinos sacar, en qué momento y con qué platos. 

A continuación, os enumero los platos con los vinos que para mí han constituido alianzas perfectas (al menos en los últimos meses en que he puesto atención para poder hacer un listado). Son platos de recetario casero, con ingredientes utilizados habitualmente y que he compartido con familia, amigos, conocidos, clientes y demás gentes de mal vivir pero de buen comer.

Algunas combinaciones os parecerán curiosas, con otras, me he llevado una agradable sorpresa o me he sentido como Colón descubriendo América  y, en otras, he jugado con ventaja porque ya sabía previamente lo que me iba a encontrar y cómo iba a funcionar la alianza. Pero todos han sido combinaciones  para disfrutar.  Como el listado que ha salido es muy extenso (en meses y ¡kilos!) iremos por partes. Aquí  las primeras 50 alianzas y a partir de este momento, procuraré daros alguna reseña interesante de vez en cuando. 

  Tino y carne en El Padre

Ventresca de atún (a baja temperatura) + Montespina 2012 (blanco, sauvignon) Avelino Vegas  

Salmorejo cordobés +  Aurora (manzanilla, saca de mayo) Pedro Romero

Carrilleras de ternera guisadas + Mont Cabrer 2006 (tinto cabernet alicantino) Vins del Comtat

Salchichas al vino blanco + Godelia 2010 (blanco 100%  godello, sobre lías). Godelia

Ceviche de camarones/gambas + Gargalo 2012 (blanco treixadura y albariño) Gargalo

Alcachofas fritas + Caminito 2011 (rosado garnacha y syrah. Viñedo ecológico) Terra Remota

Menestra de verdura + Les Masies de Poblet 2010 (tinto pinot noir) Abadía de Poblet

Magras con tomate y huevos fritos + Laya 2012 (tinto garnacha y monsatrell. Crianza) Atalaya

Pimientos rellenos + Finca los Carasoles 2006 (tinto reserva) Castillo de Monjardín

Cinta de lomo en leche + Pétalos 2012 (tinto mencía crianza) Descendientes de J. Palacios

Bacalao al pil pil + Ekam 2012 (blanco riesling y albariño de Costers) Castell d’Encus

Fideuá (marinera) + PR 3 Barricas 2009 (blanco verdejo ferm. en barrica). Prado Rey

Conejo en escabeche + Tares P-3 2008 ( tinto 100% mencía de un solo pago) Dominio de Tares

Pencas rellenas + Fos Baranda 2010 (tinto, del viñedo más viejo de la bodega) Bodegas Fos

Lentejas caseras + Finca Monteviejo 2007 (tinto, cupage típico Rioja) Viñedos de la Marquesa

Solomillo de cerdo en salsa de mostaza + Atteca 2011 (tinto garnacha crianza) Atteca

Tartare de bonito + Hiruzta 2011 (txakoli de Guetaria)  Errekalde Mahastia

Ensalada remolacha y arenques + Erre Punto 2012 (tinto joven) Remírez de Ganuza

Albóndigas con pasta y salsa de tomate + Braó 2011 ( tinto de garnacha y cariñena) Acustic

Cogote de merluza al horno + Milmanda 2008 (chardonnay de finca criado en barrica). Torres

Lasagna de berenjenas + Murviedro Colección 2012  (rosado cabernet) Hispano Suizas

Salmonetes al papillote + Tomás Postigo 2010 (verdejo fermentado en barrica). Tomás Postigo

Espárragos con huevos poché + Argent  rosé (cava brut nature de pinot noir ) Cavas Gramona

Sopa de cebolla + Clio 2010 (tinto crianza cabernet y monastrell) El Nido/ Juan Gil

Arroz caldoso con verduras + Viña Magna 2006 (tinta del país, crianza) Dominio Basconcillos

Patatas con menta + Sameirás 2012 (blanco cupage sobre lías, ribeiro) Antonio Cajide

Farfalle con higaditos de pollo + Mas d’Aranyó 2009 (tinto reserva temp. y cab.) Segura Viudas

Chuletas de cerdo en cerveza con salsa de chalotas + El Beybi 2011 (tinto joven) Vega Sauco

Riñones al jerez + PQ Los Acilates 2010 (tinto cupage, crianza)  Viñas de Alange

Pencas rellenas + 1879  2012 ( blanco verdejo joven) CVNE

Alubias con codornices + Tridente 2011 (crianza, tempranillo) Bodegas Tritón

Chicharro al horno con ajitos fritos + Valdelosfrailes 2011 (rosado, tempranillo) Matarromera

Salmón al vapor + Mazacruz Cima 2010. (verdejo, crianza sobre lías). Dehesa de los Llanos

Tortitas de espinaca y queso + Raso de Larrainzar 2009 (tinto crianza) Pago de Larrainzar

Liebre con chocolate + Barón de Ley 7 Viñas 2005 (7 variedades de cepas viejas) Barón de Ley

Mousse de chocolate + Summa Varietales 2008 (tinto) Pagos de Familia Marqués de Griñón

Bavaroise de melocotón + Sº de Andión (blanco dulce de moscatel) Señorío de Andión

Mousse de mango y frutos secos + Initio 2007 (tinto garnacha)  Viñedos de San Martín

Budín de pan + Olivares (tinto dulce de monastrell) Olivares

Crepes rellenos de plátano asado + Iñaki Nuñez 2007 (dulce de moscatel) Iñaki Nuñez

Brandada de bacalao + Olimpia Privilegio 2011 (blanco Ferm. en barrica) Vinícola de Castillo

Lengua en salsa de naranja + Radix Rosé 2012 (tinto syrah de cultivo ecológico) Parés Baltà

Peras al vino tinto + Solera 1847 (cream) González-Byass

Ensalada con queso de cabra + Arrayán 2012 (rosado, petit verdot) Finca La Verdosa

Cardo en salsa de almendras +  Miquel Oliver 2012 (blanco, muscat) Miquel Oliver

Tarta de zanahoria + Nus 2007 (dulce natural del Priorato). Viticultors Mas d’en Gil

Brownies + La Cilla (dulce pedro ximénez) Barbadillo

Rabo guisado + Ferrer Bobet V.Velles 2011 (garnacha, cariñena centenarias) Ferrer Bobet

Patatas a la importancia + Solar de Líbano 2008 (tinto reserva) Castillo de Sajazarra

24 septiembre, 2013 | 17:11

Si vamos a meternos en harina para iniciar un recorrido de armonías y disonancias vino-alimentos, conviene entender y poner atención en los sentidos del gusto y el olfato que son los que, en este caso, van a primar. La vista juega su papel; aporta información y predispone al disfrute –o no- (por algo se habla de “comer con los ojos”). El oído en el tema maridaje tiene poco que decir, a pesar de que circulan comentarios absurdos y cursis respecto al sonido del vino al caer en la copa, etc.  Para mí, si el sentido de la audición es digno de mencionarse en este ejercicio, es que el de enfrente come con la boca abierta, el lugar es ruidoso y molesto, o la música está muy alta. Por último, dejaría fuera el sentido del tacto que en tema de cata y degustación quedaría englobado en las percepciones gustativas que nos permiten apreciar las texturas del vino y los alimentos; el tacto bucal. En lo que se refiere a establecer alianzas vino-comida, el tacto dice pocas cosas a no ser que comamos con las manos y metamos los dedos en la bebida.

Si nos ajustamos al principio de armonía, podemos hacer asociaciones por contraste;  donde se trata de emparejar comida y vinos que se complementen y, por lo tanto, la pareja quede realzada y enriquecida  por la compañía del otro; o por analogías, donde lo que se quiere conseguir es que todo fluya uniformemente y se de una relación de iguales.

Grabado inglés
Para llegar a este punto lo interesante es conocer las características  de alimentos y los vinos para crear empatía entre sus mutuas cualidades y características, o encontrar el contrapunto que ayude a complementar la alianza. Tampoco debemos hablar de alimentos aislados ya que una vez cocinados, cambian las características por la inclusión de nuevos ingredientes y por la propia cocción.

Sabemos que el sabor es la impresión que se produce por las diferentes sustancias/estímulos gustativos. Hay cuatro sabores esenciales (amargo, ácido, dulce y salado) y en los últimos años se ha reconocido un quinto sabor llamado umami, que es en realidad un potenciador de los cuatro primeros (en la línea de un glutamato en cocina) aunque no se aprecia por sí solo. Se considera un sabor en sí mismo desde que el japonés Kikunae Ikeda  lo identificó y propuso su reconocimiento/existencia allá por 1908 pero, desde entonces,  se está debatiendo y estudiando porque es complicado de reconocer aunque haya alimentos que claramente lo contienen y combinaciones que lo evidencian. Para simplificar la historia, se relaciona con la presencia de aminoácidos en el alimento.

La infinita combinación de estos sabores básicos en distintas proporciones, es la que nos da la sensación gustativa que reconocemos como un sabor concreto. Pongamos por ejemplo el sabor a tomate: no existe. Lo que identificamos como sabor a tomate es la múltiple combinación de los cuatro/cinco sabores y que reconocemos como tomate porque lo hemos comido antes.

En cuanto a los aromas, se han identificado 10 básicos. De ellos, los 8 positivos son: floral, frutal (cítricos aparte), resinoso o leñoso, fresco o mentolado, cítrico, químico, ahumado o tostado, y dulzón; y los 2 negativos son el aroma a rancio y a podrido o descompuesto.

Siendo conscientes de que estos dos capítulos son los que manejaremos para conocer alimentos y combinarlos, ya podemos arremangarnos y empezar a casar elementos.

Solo recordar que la combinación perfecta no existe y además ¡es siempre subjetiva!

16 septiembre, 2013 | 13:51

Gastronomía y vinicultura son compañeros inseparables… o debieran serlo. Por algo Alejandro Dumas decía que el vino es “la parte espiritual de la comida”. Todo el juego y el disfrute de sentarse a la mesa está encaminado a conseguir una armonía de olores, sabores y colores. Y digo, olores, porque no es lo mismo estar rodeado de los efluvios de una salsa que sube del plato, mezclado con los aromas que desprende la copa de vino que estamos bebiendo, que estar sentado en medio de un comedor que huele a ambientador (por discretísimo que sea) con un hermoso centro floral de lilliums de embriagador y potente perfume. Lo primero son aromas, y lo segundo termina siendo una mezcla de olores. Todo esto, sin contar con que nuestro/s acompañante/s no haya/n optado por acicalarse a base de Armani, Dior, o similares e incluso hayan utilizado jabones potentes con perfumes de larga permanencia en la piel. ¡Y ojo; que aquí no he mencionado más que buenos olores deseables! De los otros, ni mención. Fotivos 047

En la mesa, lo que pretendemos es conseguir una hermandad armoniosa de sensaciones placenteras. Además, el vino y en gran medida un buen plato, tienen la virtud de despertar recuerdos, de predisponer el ánimo y estimular los sentidos. De aquí la importancia de que el vino y la comida se lleven bien. Pero sin exageraciones, sin dogmas ni leyes jamás escritas que resultan aburridas, constrictivas y poco creativas que nos cierran a un posible mundo de nuevas sensaciones. Da igual que lo llamemos maridaje,  armonización, o combinaciones gastronómicas, lo importante es la acertada presencia del vino en la mesa y que exista un equilibrio en el conjunto. La experiencia ha demostrado que cuando se suprime el vino, se pierde también algo de apetito; por lo que puede ser bueno para un  régimen de adelgazamiento, pero nunca para un festín. Hace ya casi 30 años, una errónea aplicación de política de sanidad médica pretendió retirar la copa de vino que se servía en los comedores de las residencias de tercera edad en Francia. Fue un fracaso. Al poco tiempo, los residentes dejaron de comer sus raciones, se quejaban de falta de apetito y acudían más frecuentemente a la consulta médica para solicitar somníferos y antidepresivos. Tras estudiar y analizar los por qués, los costes y los resultados, se optó por eliminar el programa que no había hecho más que crear un hastío general en un entorno carente de estímulos sensoriales básicos. El vino y la comida se necesitan… pero no de cualquier manera.

Las reglas básicas para saber combinar bien un vino son las siguientes. Primero: tener curiosidad. Es lo que llevará a adquirir los conocimientos necesarios; si no, se quedará con un registro sensorial de vinos muy estrecho. Segundo: no ser bebedor de etiquetas. Hay quien decide si un vino es bueno o malo porque le “suena” la marca o la comarca y a los demás no les concede ningún crédito. Tercero: no ser aficionado a los dogmas. La armonía de los distintos vinos con diferentes platos NO SE PUEDE REGALMENTAR. De modo que es un buen momento para eliminar de nuestro disco duro cerebral el famoso: “blancos para pescados y tintos para la carne”.

A partir de este momento, dedicaremos unos posts para dar con las mejores alianzas de vino y comida. Pero antes, superaremos los primeros niveles de iniciación y en el próximo blog daremos comienzo a las peores alianzas, las que resultan disonantes, disparatadas o las que constituyen el peor atentado culinario en compañía de un vino.  

Sobre el autor

Foto de Mª Pilar Molestina

Mª Pilar Molestina: Periodista especializada en el mundo del vino. Ha sido responsable de uno de los primeros clubs de vinos allá por los años ‘80, ha dirigido publicaciones de vino y colabora en diversos medios –siempre sobre el vino y su entorno. Desde hace 20 años dirige el Anuario de Vinos de El País y participa en paneles de cata nacionales e internacionales, dirige degustaciones y hace presentaciones de vinos españoles por el mundo. Lo más importante es que para su actividad, cata aproximadamente 5000 vinos al año, lo que le da un conocimiento bastante ajustado de la realidad vinícola actual.

Categorías

julio 2014

lun. mar. mié. jue. vie. sáb. dom.
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31      

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

© Prisa Digital S.L.- Gran Vía, 32 - Edificio Prisa - Madrid [España]