19 julio, 2016 | 16:16

Son muchas las propuestas que nos caen en esta época estival para pasar las horas y disfrutar del ocio. Pues llega una más: ¡cata casera! Se trata de aprender a reconocer y valorar lo que nos gusta catando varios vinos entre amigos.  ¿Cata de vinos por variedades? ¿Cata de tintos jóvenes de distintas procedencias? ¿Cata de tempranillos con crianza de una misma DO? ¿Rioja y Ribera, o Jumilla y Bierzo, o Ribeiros y Rías Baixas?

¿Cata vertical o cata horizontal? Si es cata horizontal, deberemos probar distintos vinos de una misma añada o distintos vinos de una misma bodega, mientras que en la cata vertical se trata de los mismos vinos pero de distintas cosechas más o menos consecutivas.  Todo es cuestión de afinar las “herramientas” sensoriales y contar con unos pocos elementos que faciliten la labor.

Una vez decidida la cata, necesitaremos una copa de cristal fino cuya forma sea lo más parecida a un tulipán. Hay muchas marcas, modelos y calidades;  personalmente, utilizo la Riedel modelo tempranillo  que me parece muy acertada para muchos tipos de vino. Hay que procurar que el diámetro de la boca sea inferior al cuerpo de la copa. Esto permitirá retener  los aromas para apreciarlos mejor. Conviene saber que cada copa –según su forma- dirige el vino hacia unas determinadas zonas gustativas. Por eso la cristalería austríaca Riedel incluso diseña copas especialmente pensadas para degustar vinos de variedades concretas.  Es curioso saber y es fácilmente comprobable, que la forma de la copa condiciona  la percepción que se tiene de un vino. También debe tener un fuste suficientemente alto como para que resulte cómodo sujetarla y girarla sin accidentes de novato y que el pie ancho proporcione un apoyo cómodo. (Distribuidor copas Riedel: www.euroseleccio.com  Tel.: 938 90 43 53)

Catar en verano
El siguiente elemento necesario es una escupidera. El nombre ya nos da suficientes pistas porque la idea es poder catar muchos vinos sin tragarlos ni salir rodando de la sesión. En casa es una tontería el uso de una escupidera pero cuando se trata de catar muchos vinos es obligatorio, incluso en casa.  Las hay de muchos tipos pero para catar con cierta clase, se impone una escupidera en condiciones. La mía está hecha por el ceramista Pedro León que en los últimos tiempos se ha convertido en el ceramista icónico de los restaurante más reputados por su originalidad y belleza. Sus piezas de porcelana y gres cocidas a alta temperatura admiten lavavajillas y se hacen bajo pedido de forma totalmente artesanal. Ahora que el enoturismo  está tan en boga y las degustaciones tras la visita son un punto importante, las escupideras de este virtuoso artesano serían un plus estético cuando los detalles son tan importantes. Acercarse a su taller es toda una tentación  pero no solo por las escupideras, no pierdan de vista las vajillas, las piezas decorativas y las joyas de Miki Caro. (Taller y tienda Arte Hoy, de Pedro León: www.artehoy.com  Tel: 915 39 19 16)

El detalle pedante pero que en una cata de este tipo es necesario, es un termómetro. No vale el ojímetro del vino a temperatura de nevera para blancos y a temperatura ambiente para los tintos.  Y ya puestos, la cata hoy es de blancos de procedencias diversas elaborados con distintas variedades.

El Grifo 2015. Malvasía Colección. DO Lanzarote. Aromático, original, predominan notas de albaricoque y flor blanca. Amplio, de muy buena persistencia. Un blanco seco de malvasía prefiloxérica cultivada bajo ceniza volcánica. www.elgrifo.com

Viñas del Vero 2015. Gewürztraminer. DO Somontano. Verdadero carácter de fragante gewüztraminer con recuerdos de cítricos y frutas exóticas. Concentrado y untuoso, proviene de una sola finca. Destacan sus ligeras notas especiadas. www.vinasdelvero.com

Granbazán Etiqueta Ámbar 2015. Albariño. DO Rías Baixas. Marcado carácter de la aromática variedad albariño, donde se combinan los recuerdos de fruta madura, con toques balsámicos y hierba seca. Equilibrado y vivo. www.agrodebazan.com

La sonrisa de Tares 2015. Godello. DO Bierzo. Este nuevo blanco es la expresión juvenil de un godello, ligero y de fácil trago. Un blanco con un toque casi cremoso y recuerdos de manzana con buen carácter varietal. www.dominiodetares.com

Ojo de Gallo 2015. Palomino Fino. Andalucía. Exponente de los nuevos vinos tranquilos andaluces, éste blanco ligero, suave y  de cuerpo medio, proviene del histórico pago de Macharnudo del que ya habló Columela hace siglos. www.grupoestevez.com

14 julio, 2016 | 18:36

Con este tiempo achicharrante se aligeran las comidas, los días se hacen más largos y todo invita a caer en el tópico absoluto de las bebidas frescas y frías.  Si la cocina de cuchara pide vinos con bufanda, ahora es cuando resultan más apetecibles los que se beben entre 6o y 11o o 12oC como mucho.  La temperatura es algo muy importante a tener en cuenta porque una diferencia de 3o a  5o modifica la percepción de aromas y sabores. ¡Puede cambiarnos el vino!

También conviene tener en cuenta el entorno.  Aunque el vino esté muy frío, la temperatura ambiente puede subirle unos grados y perderá parte de su atractivo. Mientras más caliente está el vino, más se potencia el alcohol y el azúcar por lo que se pierden aromas. Tampoco hay que pasarse, porque si el vino está demasiado frío, se produce una mayor sensación de astringencia y aspereza en el paladar y el paso por boca anestesia las papilas de la lengua, lo que impide percibir sabores.

Como el tema se presta para muchos enredos, lo práctico es tener cerca un termómetro de vino o un enfriador de botellas y resolver el asunto por la vía rápida. Una cubitera con hielo y agua es también el complemento adicional necesario para ir controlando los cambios. Y un detalle más, no hay que llenar excesivamente las copas; recordar que ahí es donde más rápidamente coge temperatura el vino.  A continuación, cuatro propuestas que aparentemente admitirían una temperatura fresca parecida, pero donde las pocas diferencias de grado hacen un mundo.

Blancos a Temp
7oC

Gaintza 2015. DO Getariako Txakolina.

Elaborado con hondarribi-zuri y beltza y gros manseng.

Ya sé que la tradición es la tradición pero no hay que mantenerla si tiene poco sentido. Viene a cuento de la afición a escanciar el txakoli y conseguir sacar “a flote” la  pequeña burbuja de carbónico –la txinparta-  que tienen los procedentes de Getaria.  El carbónica se sentirá en la punta de la lengua y no es necesario, además, verla. Servirlo frío ayuda a amortiguar el excesivo punto de acidez y a cambio aporta mayor frescura y viveza. 

9oC

Cuatro Pasos 2015. DO Bierzo

Elaborado con uvas de la variedad mencía, de cepas de más de 70 años.

Un rosado para disfrutar fresco pero no helado. Las notas florales se perderían a menos temperatura y son precisamente éstas, junto con el buen punto de acidez que exhibe el vino, lo que permite esa sensación ligera, fresca, con recuerdos de frutos rojos en todo el paso de boca. Es un vino con cierto volumen en boca.

11oC

Maior de Mendoza 3 Crianzas 2012. DO Rías Baixas

Elaborado con albariño del viñedo de la finca El Horreo cuyas cepas de bajo rendimiento superan los 30 años de edad.  

Se llama tres crianzas porque primero permanece con sus lías durante 9 meses, después pasa a depósitos de acero donde estará 5 meses y, por último, otros 5 meses en botella antes de salir al mercado. Todo este trabajo que contribuye a sumar se perdería por exceso de frío.  Un blanco acariciante, aromático y con un gusto final largo.

12oC

Félix Azpilicueta Colección Privada 2014

Blanco fermentado en barrica.

Este blanco riojano tiene una interesante nariz donde se entremezcla la fruta con las flores, con sutiles notas que recuerdan tonos  de especias y cueros junto con pinceladas balsámicas. Frío, en su punto justo, permite admirar su complejidad y comprobar su persistencia y esa sensación global sedosa y acariciante. Un vino que en su justa temperatura es generoso en atributos pero que quedarían tapados y se perderían enseguida por exceso de frío.  

27 junio, 2016 | 19:01

Aunque estamos más que acostumbrados a que después de unas elecciones todos sean ganadores,  las caras y, en algunos casos las palabras, de los líderes de los cuatro principales partidos decían otra cosa. El lenguaje gestual indicaba cansancio general, alguna sonrisa cómplice de medio lado, un forzado tono equilibrado de pretendida recapacitación y un telón de fondo que pinta un panorama revuelto para todos. Nada como para estar eufórico y celebrarlo por todo lo alto. Posiblemente hubiera sido un buen momento, no para una “relaxing cup of café con leche” sino para una relaxing copita de vino para distraer las preocupaciones y nervios del día.

En fin, que si ésta hubiera sido una película americana y no la realidad española después de las elecciones y pudiéramos haber visto a los políticos a través de un agujerito, lo más probable es que les hubiéramos visto con los pies encima de esa socorrida mesita de centro con una copa de vino en la mano. Sí, una copa de vino porque hoy en día, en todas las películas o series americanas,  los actores beben vino.

De momento y tanto para nuestros políticos como para nosotros, sufridos electores; una copa de un vino que una frescura,  complejidad e interés.  En esta época de calores y tras un largo y ajetreado día: un vino blanco.  De esos que distraen, que requieren de atención absoluta y que afortunadamente nos transporta a pequeños oasis personales que incitan al ensimismamiento, incluso después de unas elecciones.

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Vallegarcía 2015. Voignier. Montes de Toledo.

Un viognier fragante pero de sutiles y elegantes notas. La boca es especial y sorprende agradablemente por su complejidad. Acidez perfectamente equilibrada. No deja de ser curioso encontrar un viognier de esta elegancia en plenos Montes de Toledo. Las anteriores añadas catadas me inclinan a pensar que este también envejecerá portentosamente. Aprox. 18,20€

El Grifo 2015. Malvasía Colección. DO Lanzarote.

De la bodega canaria más antigua llega este malvasía seco exhibiendo una singularidad notable. Todos hemos visto fotos de las viñas prefiloxéricas cultivadas bajo cenizas volcánicas y pequeños muros protectores que constituyen un espectáculo natural y que son las que dan esa peculiaridad. Tan espectáculo como deleitarse con este blanco absolutamente original.  Aprox. 11,25€

San Amaro 2013. DO Rías Baixas

Siempre con uvas seleccionadas de albariño y loureiro, este blanco del Condado es un vino donde las notas balsámicas, los toques de boj  y las notas frutales se entremezclan elegantemente. Tiene una viva acidez y un cuerpo glicérico y sabroso cuyo primer sorbo es una invitación a seguir disfrutándolo. Aprox. 15,00€

Pazo de Señorans Colección 2012. DO Rias Baixas

El tiempo de más que este Colección ha permanecido en botella le ha dotado de virtudes absolutamente cautivadoras. Tiene refinamiento por todos los costados, es fino y fresco a la vez que muy sedoso, con una entrada acariciante y amplio.  Es un vino donde se demuestra lo bien que sientan los años a un albariño bien hecho. Aprox. 16,50€

Abadal Nuat 2012. DO Pla de Bages

Elaborado con la variedad picapoll de antiguas cepas de la bodega y con el apoyo de la macabeo se ha perfilado este elegante blanco con muchísimos matices aromáticos. La boca es quizás su mayor encanto,  y se muestras amplio, vivo, fresco y bastante original. La etiqueta tan sobria no dice nada queriendo así decirlo todo. Aprox. 30,50€

16 junio, 2016 | 19:45

Hasta hace poco, solo los países del “nuevo mundo” identificaban los vinos por la variedad de la uva con la que estaban hechos. No sé si es cierto, pero un comercial americano me dijo que era una norma no escrita, en los inicios, para simplificar la venta de vinos y no tener que perder tanto tiempo y dinero en promocionar una marca.

En todo caso, esta “ola” también ha llegado al “viejo mundo” y aunque la marca es muy importante, la tendencia actual es poner el acento en las variedades. Si además, éstas son autóctonas o rescatadas de las hasta -hace poco- ni identificadas variedades locales ¡mejor que mejor!

Tan “trendy” se ha vuelto el asunto varietal que incluso existe un club internacional (de origen norteamericano), el Wine Century Club,  cuyos miembros son solo los aficionados al vino que han probado más de cien variedades distintas. Aquí, no tendríamos ni que movernos para superar esa cifra ya que hay más de 200 variedades registradas y todavía quedan otras 300 variedades locales recuperadas aún por registrar; muchas de las cuales todavía no tienen ni nombre.

Actualmente hay muchos monovarietales de uvas “novedosas” o coupages curiosos con uvas menos conocidas que abren el sabroso abanico de opciones. A continuación, un interesante puñado de blancos con interés varietal, de cara al verano. 

La foto

V Malcorta 2014. DO RUEDA

La malcorta es una verdejo rescatada por Javier Sanz Viticultor, que debe su nombre a la dificultad de su poda y vendimia. Por sentido práctico se fue abandonando en Rueda, pero esta bodega ha reproducido su genética hace algunos años. Hoy, su V Malcorta 2014 es un malabarismo de sensaciones en un elegante “envoltorio” gustativo. Complejo, fragante, con el punto perfecto de acidez y de gran elegancia. Es uno de los vinos obligados para conocer los potenciales derroteros que todavía puede ofrecer la DO Rueda cuando se elabora con mimo, sensibilidad y cabeza. (Aprox. 23€)

Ijalba Ecológico 2015

Esta bodega fue pionera en el cultivo y elaboración de la tempranillo blanco hace 10 años. Con la experiencia que da este tiempo transcurrido y coincidiendo con el 25 aniversario de esta bodega, lanza este blanco Ijalba ecológico blanco 2015. El origen de la variedad es remoto (s.XVII) pero su recuperación tras análisis y ensayos se debe al  Centro de Investigación y Desarrollo Agrario de la Universidad de La Rioja hace ya algunos años.  Este tempranillo blanco es el resultado del afán de la bodega por recuperar la biodiversidad del viñedo de su propiedad. Es una interesante aportación a los blancos riojanos. Destaca por sus notas melifluas, de lichis, de chirimoya y fruta tropical. Largo y untuoso. (Aprox. 9€)

Vivanco 2015. Viura, Tempranillo blanco y Maturana blanca. DOCa Rioja

Jugar con la combinación de la conocida viura y las minoritarias y rescatadas tempranillo blanco maturana blanca ha dado lugar a un sorprendente blanco amplio, complejo y aromático que a la bodega le ha costado años desarrollar. El tempranillo blanco viene de una mutación genética natural a partir de un solo sarmiento de una cepa de tempranillo tinto localizada en 1988 en un viñedo viejo de Murillo del Río Leza en La Rioja y la maturana blanca, conocida en la antigüedad y  recogida en escritos de 1622, es una variedad casi en desuso.  Lo llamativo: su delicada, expresiva y sofisticada nariz, con cantidad de notas de fruta y una finura en boca muy destacable.  (Aprox. 8€)

Marimar Estate. La Masia Chardonnay 2013. Russian River Valley, California.

Variedad mucho más difundida, pero no menos interesante, es este chardonnay  La Masía  2013 elaborado por la bodega californiana del Grupo Torres.  Proviene de  tres clones diferentes que logran una personalidad distintiva. Esta bodega elabora con estrictos principios ecológicos de viticultura biodinámica para preservar el carácter del "terroir". Las uvas fermentaron en barricas de roble francés (40% de ellas nuevas) procedentes del bosque de Allier y luego, permaneció con sus lías durante siete meses. Destaca la intensidad aromática que exhibe -muy de fruta blanca- con recuerdos de la fragante hoja del limonero. Se le augura un potencial de guarda importante. (Aprox. 27€)

Pago de Otazu 2013

Navarra ha mirado mucho la chardonnay para elaborar blancos y en esta DO no podemos olvidar que hay elegantes interpretaciones a las que se suma este Pago de Otazu 2013 elaborado con chardonnay. Soplan  nuevos aires por la bodega, en el plano enológico, y la muestra puede ser este elegante monovarietal cuya mayor virtud es una seductora  untuosidad y un medido equilibrio.  Es un vino de porte señorial lleno de matices aromáticos, de marcado carácter y,tan rotundo y soberbio, como la escultura de Xavier Mascaró que ilustra la etiqueta y recibe al visitante a la entrada de la bodega.  (Aprox. 27€)

08 junio, 2016 | 10:51

Una mañana de cata trae sorpresas agradables como este tinto kosher de la cooperativa Celler de Capçanes que lleva elaborando vinos desde hace más de 80 años. Con más de un centenar de socios que entre todos reúnen cerca de 250 hectáreas, esta bodega se ha erigido como ejemplo de buen hacer con criterios modernos y centrados en el aprovechamiento de sus variedades más icónicas. Muchas viñas están situadas en lo que geográficamente es el Priorato tarraconense y tras haber elaborado bajo el amparo de la D.O. Tarragona, finalmente y tras la constitución de la Denominación Montsant, pasó a integrar esta última. La edad de las viñas va de los 30 a los 95 años con suelos que son calcáreo-arcillosos pero combinados también con pizarra en algunos casos, lo que da idea de la diversidad de fincas con las que cuenta la cooperativa. En Montsant los tintos son los protagonistas del territorio (casi un 90% son elaboraciones tintas) y gracias a ellos, esta pequeña DO con menos de 2.000 hectáreas de viñedo y una producción que ronda los 5 millones de botellas está empezando a considerarse como la “boutique” del mapa vinícola actual. Este Peraj Ha’abib (Flor de Primavera) 2014 es buena muestra de la singularidad de la que se quiere hacer gala en general,  pero denota el gran cambio positivo que ha pegado esta bodega, en particular, en lo que a calidad se refiere.   Este tinto es un vino kosher que sigue un estricto protocolo de elaboración que exige cumplir unos requisitos que marca la ley judía, siempre bajo la supervisión del rabino. Tiene así la más alta certificación kosher (Mebushal y Le Pessaj) y es el primer vino de su tipo en la D.O.

54.Capçanes
El Peraj Ha’abib  2014 es un tinto de viñas viejas de garnacha en un 45%, combinado con un 35% de cabernet sauvignon y un 20% de samsó que se vendimiaron de forma manual.  La viña más joven cuya uva entra en este vino tiene aproximadamente 50 años y la más vieja en torno a los 70. La garnacha, que le da todo el carácter a este 2014, proviene de un viñedo con una altitud de 500 metros  y de suelo arcillo-granítico plantado en terrazas.  Tras la vinificación de todas las variedades juntas, el tinto pasó un año en barrica nueva de roble francés. Estas últimas, de tostado medio/ligero, tienen también certificación kosher.

En cata este vino ha demostrado todo su encanto. Es potente pero delicado y sedoso. Tiene muchos aromas de fruta madura y un ligero toque especiado. Su carácter apunta maneras elegantes  y destaca su equilibrio y una sensación global final muy atractiva. 

16 febrero, 2016 | 14:25

Me decía un amigo hace poco que no le gusta nada comprar vino porque se pierde. Ponerse delante de un lineal le da vértigo y no sabe a cuál botella echar mano. El resultado es que termina llevándose vinos que no superen los  10€ y tengan “buena pinta”. Lo de la buena pinta es muy subjetivo, por lo que me pide que le haga un listado sencillo de vinos irrefutables que no superen esa cantidad.

Vinoteca Tui
Como lo que le vale a uno, vale para muchos, aquí va… Todos los vinos listados a continuación superan los 91 puntos que, para entendernos, son vinos que no andan lejos de la cumbre. Son vinos muy recomendables con los que es imposible equivocarse.  Muchos de éstos aún ganarán en botella con el paso del tiempo. Veréis que no hay ningún cava en esta franja de precios que supere los 91 puntos, y tan solo un par de rosados. A la vista de la veintena de vinos citados se comprueba que los blancos son los que mejora salen parados.

Hay que tener mucho ojo de todos modos, porque en tema de puntuación de vinos, el asunto no es como en las notas escolares y esto lleva frecuentemente a equívocos. Un  50 no es un aprobado sino que sería un vino sin interés que ni siquiera sería digno de mención.  Para mayor orientación, las puntuaciones de todas las guías empieza con 80 puntos en adelante, por debajo de eso, son vinos de muy escaso interés.  

De 81 a 85 puntos, hablamos de vinos bien hechos y buenos, pero modestos y sin grandes atributos sensoriales. 

De 86 a 90 puntos se consideran muy buenos. Son vinos  con carácter y valores destacables que merecen atención.

De 91 a 95 puntos, empezamos a hablar seriamente de vinos excelentes y altamente recomendables.

De 96 a 100 puntos, ya se sabe. Grandes vinos realmente excepcionales que destacan por complejidad, personalidad y elegancia.

APERITIVO

96 PUNTOS  Tío Pepe. Fino. DO Jerez. González Byass  6,75€

91 PUNTOS  Solear. Manzanilla. DO Jerez. Barbadillo   6,55€

BLANCOS

93 PUNTOS  Shaya 2014 DO Rueda. Shaya    9,00€

92 PUNTOS  Martivillí 2014 Verdejo. DO Rueda. Ángel Lorenzo Cachazo    7,15€

92 PUNTOS  Castillo de Monjardín Barrica 2012 DO Navarra  5,63€

91 PUNTOS  Marqués de Riscal 2014 Verdejo. DO Rueda. Mqs. de Riscal   6,75€

91 PUNTOS  Martín Sancho 2014 Verdejo. DO Rueda. Á. Rodríguez Vidal   7,00€

91 PUNTOS  O Casal 2004 Vendimia Selecc. DO Rías Baixas. Boado Chaves  8,00€

91 PUNTOS  Ánima de Raimat 2014 DO Costers del Segre. Raimat  7,35€

ROSADOS

90 PUNTOS  Alex 2014 Garnacha. DO Navarra. Viñedos de Calidad   5,00€

90 PUNTOS  Saó 2014 DO Costers del Segre. Mas Blanch i Jové  9,50€

TINTOS

91 PUNTOS  Prima 2013 Crianza. DO Toro. Maurodos  9,98€

90 PUNTOS  Luzón Selección 2013 Crianza. DO Jumilla. Luzón  7,15€

90 PUNTOS  La Miranda de Secastilla 2013 DO Somontano. Viñas del Vero  8,75€

90 PUNTOS  Les Alcusses 2011 Barrica. DO Valencia. Del Roure  9,00€

90 PUNTOS  Baltasar Gracián 2012 Roble, DO Calatayud. San Alejandro 9,00€

90 PUNTOS  Barón de Ley 2011 Reserva. DOCa Rioja. Barón de Ley 9,00€

90 PUNTOS  Ramírez de la Piscina Selecc. 2010 Crianza. DOCa Rioja. R de la Piscina 9,60€

90 PUNTOS  Gran Colegiata 2011 Crianza. DO Toro. Fariña   9,80€

POSTRE

96 PUNTOS  Alvear de añada PX. DO Jerez. Alvear   8,30€

08 febrero, 2016 | 13:46

El año empezó movidito en el mundo del vino y el runrún todavía no ha cesado. La noticia fue el abandono de Bodegas Artadi de la Denominación de Origen Rioja, que era tema cantado desde algo más de un año. Lo raro es que en todo este tiempo, si tanto le interesaba a la Denominación contar con una bodega que está en lo alto del vértice de la calidad, no hubiera movido ficha para acercar voluntades. Las DO son una herramienta comercial útil en muchos mercados pero, claramente, se ha quedado atrás en muchos aspectos y esto exige revisión. El propietario de Bodegas Artadi,  López de la Calle, dice que su decisión solo está movida por cuestiones empresariales pero, por otro lado, se ha erigido (consciente o inconscientemente) en el adalid de un movimiento rupturista de unas bodegas alavesas que apuestan por crear una Denominación propia. Lo sospechoso es que haya políticos del Gobierno Vasco secundando esta iniciativa que, solo por eso, trasciende lo meramente vitivinícola. 

En la forma,  planea una exigencia por parte de las bodegas de conseguir una clara diferenciación de los vinos según las zonas y suelos de determinadas fincas junto con la consiguiente diferenciación de los vinos. El fondo, lo iremos viendo con el tiempo… 

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Lo que está claro es que en una misma Denominación no deberían codearse vinos de altísima calidad con otros que llegan a ser casi rechazables aunque no presenten defectos obvios. Perjudica a los mejores porque es un lastre que obliga a trabajar de una determinada forma que muchas veces viene condicionada por las exigencias de los grandes productores que apoyan su estrategia empresarial en la cantidad y no en la calidad. De todos modos, me sobran dedos de las manos para contar las bodegas que viven solo de sus grandes (caros) vinos sin apoyarse en una gama comercial que pague las facturas. Son éstas últimas las que necesitan el “apellido” Rioja, o de la Denominación que sea, detrás de la marca para que el consumidor identifique lo que va a comprar y generen caja. Una DO es como una bufanda; en determinados momentos da calor y gustito, mientras que en otros,  ahoga y constriñe.

Pero esto que ha llamado tanto la atención ahora no es nuevo. Son muchas las bodegas que en un momento dado deciden abandonar una Denominación de Origen por no estar de acuerdo con unas  normas rígidas que no siempre están encaminadas a conseguir la calidad deseada o que no permiten unas prácticas enológicas que desean aplicar o admiten una producción vitícola que les pone fuera de juego. Hay otras, que inician su andadura  de espaldas a una Denominación porque no consideran que  les aporta gran cosa y prefieren emprender acciones para dar valor a su propia marca. Y hay aún un tercer grupo que por su ubicación geográfica queda fuera de los límites acogidas al área geográfica que una DO reconoce como suya.

Todo esto evidencia que es momento de cambios o al menos de replanteamientos que obliguen a actualizar unas instituciones que están ahora mismo con el pie cambiado.  Solo es de esperar, por el bien del sector, que la capacidad de respuesta de las DO sea un poco más ágil de lo que ha demostrado ser la DOCa Rioja en este caso concreto.

06 octubre, 2015 | 13:40

Esta vez hablamos de pasta. Esa que según cómo y cuánto, acaba perfectamente localizada en la línea equinoccial particular de nuestro body. Sí, esa que se sirve en plato, se mastica y disfruta. La otra, que es más fluctuante según donde y según cuánto, que nos lleva a otros derroteros es algo que dejo para plumas más expertas  metafísica-económica-conceptuales.  Aquí me refiero a la de toda la vida y apta para cualquier bolsillo según la creatividad del cocinero. Ya ni me acuerdo la cantidad de veces que me han pedido un vino para maridar con una pasta concreta que tiene la equivocada reputación de ir con cualquier vino.  Y el caso es que no hay reglas fijas que den una solución universal que realmente sirva para todos los casos. Lo importante es estar atento a los sabores para que no haya choques bruscos entre vino y comida. Por eso, las reglas no son fijas.

Cuando llega el momento de buscar un vino apropiado para acompañar una pasta, en lo que realmente hay que fijarse es en la salsa. Y más concretamente, ¡en el color de la salsa! Para salsas claras, vinos claros. Para salsas más oscuras; vinos más rojos y mientras más oscura la salsa más “oscuro/tinto” el vino.

3 blancos
La pasta sin relleno como los típicos espaguetis o macarrones con salsa de queso o que solo lleven un chorro de aceite de oliva van perfectos con un blanco riojano como Amaren 2013. Elaborado a partir de viejas viñas de más o menos 50 años de viura (85%) y malvasía (15%) son una alianza de iguales. Ligereza de plato + ligereza y frescura de vino.  

Si la salsa es más “oscura” por la presencia de productos marinos más otros ingredientes, vendrá mejor un blanco más dorado que coincide con el tono de un albariño Rosa Ruiz 2014. Éste, es fruto de la selección de cepas centenarias plantadas por el bisabuelo de la actual responsable de la bodega y que, por primera vez, presta su nombre a una legendaria saga de vinos que son la historia vinícola de las Rías Baixas. Aromático + aromático, es un amor de almas gemelas.  

Unos espaguetis a la boloñesa, unos ravioles rellenos de carne o unos fettucines con albóndigas y con salsa de tomate precisan de un blanco con cuerpo y personalidad seductora como el Abadal 2014 depicapoll. Este monovarietal tiene los repuntes de fruta madura y atisbos herbáceos que acompañan perfectamente  las salsas ligeras a base de tomate.

3 rosados
Pero estos platos también resultan buena pareja para un rosado de variedades tintas, incluso un cava rosé es gran compañía.  Tres rosados que vienen al caso son el Heredad de Peñalosa 2014 que tiene un amplio abanico de aromas de florales y frutales francos y directos y con variados matices de fruta en sazón. Lo mejor; su fácil paso de boca equilibrado y que contribuye al mejor disfrute de la comida haciendo siempre acto de presencia, sin quedar en segundo plano.También es recomendable el rosado Selección de Lambuena 2014 que por su fluida textura y sabor tiene un carácter muy fresco que acude en el momento en que el plato pide una tregua de ligereza.  El Impromptu rosé elaborado a partir de pinot noir es el contrapunto perfecto para mantener el amplio registro de sabores sin alterar ni “enjuagar”  lo percibido en boca. Su buen equilibrio y largo final de boca acompasa los sabores del plato cuando la salsa de la pasta no es ni tan sencilla y ligera o marinera como para un blanco, ni tampoco tan intensa, compleja y grasa como para un tinto. Además, el beberlo fresco permite equilibrar los matices ácidos y dulces de las salsa con la que viene escoltada la pasta.   

Los tintos de cuerpo medio y poco poca madera son los idóneos para unos penne o vermicelli  con verdura, con hongos, o con chorizo y salvia por ejemplo. La Montesa 2012, fino en nariz y con una fresca acidez y Glorioso Crianza 2012 que esta añada está espléndido, con nervio, sabroso, vivo y con una nariz frutal muy definida,son buenos aliados que se ajustan perfectamente al momento.  Ambos, en su estilo, invitan a disfrutar.

3 tintos
Continuamos hablando de colores y para una pasta con sepia, una pasta de calamar con ídem de ídem, o acompañada con un suculento pesto inundado de los aromas de los piñones; ¡más madera!  Es momento de vinos más maduros  y complejos. El 5 Fincas reserva 2011 de Castillo de Perelada cumple con todo lo demandado. Su capacidad de hacer frente a la complejidad de sabores y la cantidad de matices que exhibe lo prepara para unos sabores complejos en el plato. Colores profundos del vino + colores más oscuros y “trabajados” en el plato los convierten en una pareja más que bien avenida.  

29 septiembre, 2015 | 11:56

Hace unos días (25 de septiembre) se subastó una “experiencia” de cata en Sotheby’s que creo es algo insólito en este peculiar mundo del vino.  Ocurrió, como no puede ser de otra manera, en Nueva York. Los protagonistas: la degustación de una botella de Krug Cuvée 1915, junto con otras añadas memorables y un viaje a la célebre Maison para catar, pasear  por el viñedo y sumergirse en una experiencia que podría ser la primera subasta de intangibles del mundo.  Cierto es que beber algo de historia, que también es de lo que se trata en este tipo de catas, tiene su aquel…  

El precio de salida, de 15.000€, incluye un viaje a la Maison Krug, la cata vertical de  varias añadas que en algunos casos son una auténtico acontecimiento como el Krug 1966 del que nunca se ha vuelto a descorchar una botella, o el Krug 1928 que es la primera botella que se abre en décadas. Pero el verdadero “gancho” es abrir la célebre añada de 1915; una joya de las que solo quedan cuatro botellas en el mundo y que fue producto de un momento de convulsión y dolor, en plena contienda de la I Guerra Mundial.  Esta añada es testimonio del esfuerzo de viticultores y elaboradores por no decaer en los peores momentos de la humanidad, asegurando la pervivencia de un producto que depende de la naturaleza y la sabia intervención de la mano del hombre.

Clos du Mesnil-window

El pack de la subasta consistió en dos días de inmersión en el mundo Krug para cuatro personas, con una cena en el célebre L’Assiette Champenoise y la visita a la Caveau de Collection de la bodega donde reposan, en el silencio y la quietud de la cave, las cuatro botellas de Krug 1915. Finalmente, la puja  se cerró en 116.375$ sin trascender quién es el afortunado y exquisito pujador.

Éste, es un plan perfectamente ideado para celebrar los 100 años de Krug, perteneciente a la cartera de LVMH hoy liderada por Olivier Krug, representante de la sexta generación del fundador y bisnieto de la famosa Jeanne Krug a la que también se le quiere dar tributo con esta acción. Ella estuvo al frente de la Maison  durante los convulsos años de guerra mientras su marido Joseph  estuvo recluido en la cárcel desde el comienzo de la contienda asegurando su continuidad en momentos en que se presagiaba lo peor.  La Maison  ideó esta experiencia personal de Reims como una  oportunidad para compartir la pasión, que es parte integral de la creación de los champanes Krug y homenajear a la mujer que representa el espíritu de la casa.  

Si bien es cierto que esta puja es algo más que la oportunidad de pujar por una botella concreta, ha superado con creces la cifra de 43.000$ por los que salió la botella de Veuve Clicquot 1841 en 2011, o las dos botellas de  Dom Perignon Rosé 1959, por 84.700$ en 2011.

Aparte de la ya famosa añada de 1915, los otros champanes que se degustarán en la visita son:Bouteille 1915 - copia

Krug 1988, la añada favorita de Henri Krug, quinta generación de la familia que junto con su hermano Rémi, lideró la Maison desde mediados de los años ’70 hasta el 2001.

Krug 1966, la rara cosecha que conmemora el  50 aniversario de los champanes de añada.

Krug 1959, testimonio de una forma detallista y delicada de enfocar la elaboración y por lo tanto, tributo a la sensibilidad de Paul Krug reconocido actualmente como el responsable de  haber convertido la marca en un gran nombre de Champagne.  

Krug 1928; una cosecha memorable digna de un momento rigurosamente notable. La primera vez que se descorcha esta añada en décadas.

Por último, el Krug 1915; un champán de 100 años de edad. Una joya enológica de la que solo quedan 4 botella en la cave de Krug y que promete ser todo un acontecimiento. 

22 septiembre, 2015 | 13:22

Septiembre y octubre en el mundo del vino son momentos de tensión, de atención y preocupación porque es cuando el bodeguero se lo juega todo a una carta si la naturaleza no lo impide. El objetivo es: la mejor uva posible, recogida en el momento óptimo de maduración. Pero ésta, es una preocupación que sufrirán  las bodegas de “puertas adentro” porque, para un aficionado al vino, es la gran oportunidad de vivir el proceso en primera línea.  

Tinto fino EMoro
En casi todos los rincones donde hay un viñedo hay una fiesta que acompaña la vendimia cada cosecha. En los últimos años, paralelamente se han desarrollado muchas rutas vinícolas que estrechan puentes entre el sector y el aficionado al vino. La oferta es importante y amplia pero en la Ribera del Duero las opciones son tentadoras en un espacio bastante abarcable

Los fines de semana del 26 de septiembre al 17 de octubre la bodega Legaris abre sus puertas para asistir a los momentos cruciales en la bodega de forma exclusiva. Un par de horas (a partir de las 18:30H) para ver las modernas instalaciones son tiempo suficiente para hacerse una idea del día a día en los momentos álgidos de la actividad de una bodega. Fundada en 1999, Legaris fue inicialmente diseñada para que su estructura cúbica de grandes ventanales dejara pasar la luz. La sensación desde el interior es la de participar y ser parte integrante del paisaje. Vista desde fuera, está perfectamente integrada en el paisaje. Se “abre” completamente al entorno y combina naturaleza, diseño y funcionalidad. Pasear por los viñedos y quizás coincidir con alguna de las labores propias de la vendimia o su preparación, completará el conocimiento de lo que implica la elaboración de un vino. La visita se remata con una cata de cuatro vinos  mientras se ve caer la tarde en la hora mágica de los cielos castellanos.

Para adentrarse más en la experiencia de la vendimia, El Lagar de Isilla ofrece todo un programa que empieza a 11:30 de la mañana catando uvas de las distintas variedades  y comprobando el futuro grado que tendrá el vino con el instrumental propio de un enólogo. También se catarán mostos y vinos en las diversas fases del proceso de elaboración que es otra manera de entender la curva de vida de un vino. Finalmente y una vez aprendidos los vinos en sus distintas fases, se catarán los tintos de su gama de elaboraciones. Hace un par de años, la bodega inauguró su hotel boutique con 21 habitaciones que pueden redondear la visita temática. El Hotel se construyó manteniendo la filosofía en la que se encontraba la finca, con arquitectura colonial y tradicional. Con esto, no ha perdido su aire de antigua posada del Camino Real que acogía a los peregrinos.

El Grupo Matarromera propone diversos planes de vendimia en sus bodegas (Emina, Matarromera, Rento) y todos con la posibilidad de quedarse en su Hotel Rural. La visita al jardín de variedades es paseo obligatorio para reconocer variedades y el taller de cata contribuye enormemente para distinguirlas y ver sus diferencias. Emina tiene un interesante museo, la cata de mostos es muy instructiva en todas las bodegas y rematar la visita con un almuerzo típicamente castellano es el colofón perfecto.  En Emina se puede asistir a un curso de iniciación a la cata con vinos de las bodegas y siempre de la mano de expertos de bodega.

Finca Villacreces permite pasear entre viñas con una cómoda bicicleta eléctrica. La visita a la bodega en este caso se puede ver complementada  con un posterior cata de tres vinos del grupo que están en distintas DO, incluso maridarlos con 3 quesos  de esas mismas regiones.

Todos los planes tienen precios distintos y las opciones varían según lo que quieran los visitantes  por lo que es fundamental consultar planes, tarifas, opciones y propuestas.  

www.grupomatarromera.com

www.villacreces.com

www.lagarisilla.com

www.legaris.com

Sobre el autor

Foto de Mª Pilar Molestina

Mª Pilar Molestina: Periodista especializada en el mundo del vino. Ha sido responsable de uno de los primeros clubs de vinos allá por los años ‘80, ha dirigido publicaciones de vino y colabora en diversos medios –siempre sobre el vino y su entorno. Desde hace 20 años dirige el Anuario de Vinos de El País y participa en paneles de cata nacionales e internacionales, dirige degustaciones y hace presentaciones de vinos españoles por el mundo. Lo más importante es que para su actividad, cata aproximadamente 5000 vinos al año, lo que le da un conocimiento bastante ajustado de la realidad vinícola actual.

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