Sin problemas con el déficit
Se ha montado un cierto revuelo con las previsiones de otoño de la Comisión que niegan a España la posibilidad de cumplir con el 6% de déficit para el próximo año. Y aunque hay razones para preocuparse, prefiero pensar que todo está bajo control. ¿Seré muy inocente?
Las cifras de la Comisión no son una sorpresa. De hecho, todos los organismos internacionales e incluso los gabinetes de análisis nacionales dan por hecho que no se cumplirá el crecimiento del 1,3% del PIB que el Gobierno aspira alcanzar. Eso complicará sobremanera que obtenga los ingresos tributarios previstos y aumentará el gasto dedicado al desempleo.
Lo que significa que el déficit sobrepasará entre 4 y 6 décimas el 6% comprometido ante Bruselas; lo que en perras implica entre 4.000 y 6.000 millones de euros de desfase que el Gobierno tiene que sacar de algún lado. Tiene tres maneras:
- Recortes de gasto adicional, o lo que es lo mismo un nuevo plan de ajuste fiscal que presentaría después de las elecciones municipales para no enfadar al elector socialista.
- Mayores ingresos con subidas impositivas, lo que enfadaría a los empresarios.
- Dejar de ejecutar alguna de las partidas de los Presupuestos del año próximo, en concreto las referentes a obras públicas.
Lo más sencillo es esta última y por ella se inclinan parte de los economistas que siguen esto de las cuentas públicas. Según vaya evolucionando la ejecución presupuestaria y detectándose desfase, el ministro Pepiño Blanco irá retrasando la contratación de nuevas obras. Todo muy limpio y silencioso.
Lo malo de esta opción es que lloverá sobre mojado y la construcción quedará más tocada de lo que ya está. En fin, un nuevo disgusto para Florentino Pérez (tras el 5-0) y sus correligionarios.
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