Y el ministro es…
Mañana, el presidente del Gobierno desvelará el nuevo ministro de Trabajo que debe sustituir a Celestino Corbacho. Muchos son los nombres que han sonado, pero lo cierto es que el secreto está bien guardado. Entre ellos se encuentra el sempiterno Octavio Granado.
¿Irá a la tercera la vencida? Primero se le coló el salmantino Jesús Caldera y luego el catalán adoptivo Celestino Corbacho, por lo que ahora el cargo debería ser para Octavio Granado. Pero vaya usted a saber lo que pasa por la cabeza de Zapatero. Lo curioso es que Octavio José tiene un papel destacado en el círculo del secretario general del PSOE, con el que despecha personalmente y al que consulta numerosas cuestiones. Y no sólo laborales. Quizá por eso le colocó al frente de la materia gris económica en Férraz, cargo que, por cierto, no le ha dado mucho trabajo.
De todas formas, sea el burgalés o sea otro el elegido, lo que está muy claro es que la reforma de las pensiones seguirá bajo la batuta de Granado. Y para que vamos a engañarnos: ésta será la principal preocupación del Gobierno en materia laboral, por delante de las políticas activas de empleo o la negociación colectiva. Así pues, si el futuro titular no es Octavio Granado, el elegido se va a limitar a la ingrata tarea de contar parados.
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