La fiscalidad frena la ley de Economía Sostenible
El proyecto estrella del Gobierno Zapatero para combatir la crisis, la ley de Economía Sostenible, sigue encallada pues Moncloa no es capaz de cerrar acuerdos políticos para sacarla adelante. La fiscalidad verde es el nudo gordiano.
El 9 de septiembre, el Gobierno remitió a los agentes sociales un documento de bases que establecía los grandes objetivos de la futura norma. Es lo último que se ha sabido de la ley que debe sentar las bases del nuevo modelo productivo español que sustituya el ladrillo por la alta tecnología. Sindicatos y patronal presentaron sus alegaciones a la espera de que se presentase un segundo texto, ya articulado.
Zapatero se comprometió hace ya tiempo a presentar al Consejo de Ministros este texto el 16 de octubre. Primer incumplimiento. Luego, en los dimes y diretes se decía que la fecha se había pospuesto al 15 de noviembre. Segundo incumplimiento. Y ahora parece que ya no darán más fechas, porque no está tan claro que puedan sacar un texto a corto plazo. Al menos uno con contenido real.
En los mentideros se cuenta que existe ese texto articulado, pero parece ser un fantasma pues nadie o casi nadie lo ha visto. Pero las referencias de él son que se trata de una amalgama de medidas ya aprobadas o anunciadas, en román paladino, un refrito de actuaciones ya conocidas. No parece que sea suficiente para modificar el modelo productivo actual.
Por eso, el gran atasco estriba en lo único que podría ser novedoso: la fiscalidad verde. Izquierda Unida y ERC, los únicos que de momento parecen interesados en pactar el texto, insisten en que hay que introducir una nueva fiscalidad medioambiental. Sin embargo, el Ministerio de Economía se niega en rotundo a crear nuevos impuestos, sean o no ecológicos.
El texto de bases del 9 de septiembre era muy laxo en este sentido. Se limitaba a plantear “el estudio, en el contexto de la normativa comunitaria y con pleno respeto a los espacios fiscales propios de las Comunidades Autónomas y Entidades Locales, de mejoras en la fiscalidad medioambiental”. Más bien poco. Por el contrario, la CEOE fue algo más claro al respecto y en sus alegaciones planteó: “evitar cualquier instrumento de fiscalidad ecológica de afán recaudatorio que recaiga exclusivamente en los sectores productivos”.
Y en esta pelea están. Así pues, parece que el proyecto estrella se asemeja más a unos fuegos de artificio que a un arma que ponga patas arriba la economía española.
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