El Cabanyal, nuevo campo de batalla
El barrio marítimo de Valencia, El Cabanyal, se ha convertido en el nuevo campo entre
Consiste en prolongar
Parte de los vecinos del barrio y un amplio movimiento ciudadano, Salvem el Cabanyal, se ha opuesto a esta intervención y han intentado, vía judicial, paralizarla. Las sucesivas sentencias –diez años de pleitos se llevan ya- han ido dando la razón al Ayuntamiento, si bien lo que se justifica es la capacidad del consistorio de hacer lo que quiere hacer. Otra cosa muy distinta es que sea un proyecto razonable. Informes de historiadores, urbanistas o arquitectos se apelotonan en contra de un plan que se ha convertido en un empeño prácticamente personal de Rita Barberá.
La semana pasada se produjo un vuelco a
Las palabras que ha utilizado hoy Juan Cotino, vicepresidente del Consell, han alcanzado un tono muy elevado. Ha llegado a comparar la “intrusión” del Gobierno en las competencias de la Generalitat con la abolición del autogobierno (Els Furs, Los Fueros) del Reino de Valencia en 1707 por parte de Felipe V, tras la Guerra de Sucesión. Un nuevo Decreto de Nueva Planta.
El enfrentamiento entre el Gobierno central y la Generalitat es constante desde hace años. Empezó con el agua y el trasvase del Ebro y ha seguido con la financiación sanitaria, la autonómica, el AVE o cualquier cosa en que el Consell de Camps se haya sentido minusvalorado respecto a cualquier otro territorio. Es un escenario muy lejano al que los empresarios autóctonos han pedido reiteradamente de menos crispación y más colaboración.
Lo curioso es que, en plena burbuja inmobiliaria, la Generalitat creó
Con el Ministerio de Cultura paralizando cualquier excavadora para proteger los edificios protegidos, la decisión de hoy de la Generalitat debe disparar las alarmas. No en vano, hay un precedente claro. El antiguo edificio de Tabacalera de Valencia estaba protegido como BIC. Ballester, una de las mayores, si no la mayor, inmobiliaria valenciana, compró parte del edificio para hacer viviendas. La Generalitat le retiró a esa parte la calificación de BIC. Ballester metió a la que pudo las excavadoras y tumbó los inmuebles históricos, evitando así que cualquier proceso judicial, como los que ya se habían emprendido, pudiera paralizar su proyecto. Hoy aún no se ha puesto ningún ladrillo en
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