Previa del Valencia CF – Real Madrid
Vamos a hablar de fútbol, lo que en los tiempos que corren, significa hablar de dinero. Y es que entre las noticias que publica hoy
Parece de lógica empresarial que una compañía no gaste más de lo que ingresa. Sin embargo, en los clubes de fútbol, pese a ser en su gran mayoría sociedades anónimas, esa lógica no se aplica. Parece que ese segundo apellido, ‘deportivas’, y el hecho de que sean instituciones con un fuerte componente emocional, les da una especie de bula pontificia para hacer de sus cuentas un sayo.
Por eso, cuando el presidente de la UEFA, el mítico Michel Platini, dijo el jueves que los clubes europeos que gasten más de lo que ingresan no podrán jugar la Liga de Campeones, algunos se habrán puesto a temblar. ¿Saben cuántos equipos de la primera división española cumplen ese supuesto? Tres: el Real Madrid, el FC Barcelona (que no son SAD), y el Real Valladolid.
Por lo que me toca, voy a hablar del Valencia CF. Hace casi un mes, el club celebró la junta general de accionistas en la que se aprobó el presupuesto para el año que viene. Y tras años de despropósitos (con las presidencias de Juan Soler y de Vicente Soriano), al club de Mestalla parece haber llegado el sentido común. No crean que ha sido por convencimiento. Es porque los más de 500 millones de deuda que tiene la entidad amenazaban con una suspensión de pagos cuanto menos.
Contar la ristra de decisiones estrambóticas que han desembocado en esta situación sería demasiado largo. Pero baste un ejemplo: el club se enfrascó en la construcción de un nuevo estadio, de diseño y capacidad faraónicos, sin tener financiación para ello. El entonces presidente Soler hizo la cuenta de la lechera y gracias a la recalificación del suelo del antiguo Mestalla para su futuro aprovechamiento urbanístico, calculó que le iba a salir todo redondo. Otro pelotazo urbanístico ya había salvado al club anteriormente. ¿Qué podía fallar?
Falló todo, “y se perdieron cantidades industriales de dinero”, como dijo en la junta el actual presidente del club, Manuel Llorente. El Valencia debe más de 500 millones, tiene el suelo de Mestalla hipotecado, el nuevo estadio a medio hacer y parado porque le debe 50 millones a las constructoras por obras ya certificadas.
La nueva directiva, presidida por Llorente, un hombre criado en el entorno de Mercadona y Juan Roig, ha elaborado un presupuesto de unos 140 millones de euros que cuadrarán aunque sea a martillazos. Como el Valencia sólo ingresa unos 100 millones, el resto debe llegar por la venta de activos. “Porque no podemos tener pérdidas nunca más, haremos lo que sea”, dijo
El Valencia ha encargado a Richard Ellis la venta de las parcelas de Mestalla, pero no hay que olvidar que están hipotecadas, con lo que lo que se obtenga tiene un destino claro, la reducción de
Cuando este sábado se enfrenten el Valencia y el Real Madrid, muchas miradas se posarán sobre el delantero asturiano (Silva está lesionado), que este verano estuvo negociando su marcha del club, con destino más que probable al conglomerado de estrellas que ha reunido Florentino Pérez.
¿Por qué no se cerró el fichaje? El Valencia necesitaba el dinero, Villa estaba por la labor y el Real Madrid también. Pero el club de Mestalla no podía en ese momento dejarlo marchar. Estaba en plena ampliación de capital (obligado para no acabar de hundirse) y vender a Villa hubiera minado la moral de los valencianistas, que tenían que aportar dinero a su club. Pero el año que viene no habrá ya excusas (en realidad, razones).
Y es que la salud económica de los clubs de fútbol es esencial, no sólo para los aficionados de cada equipo. También para toda
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