Camps, las cajas y el lenguaje gestual
La reunión que ha mantenido hoy el presidente de
Camps había convocado a los presidentes de Bancaja, CAM y Caixa Ontinyent, formalmente, para firmar un convenio para financiar a pymes. Pero la cita, que era a las 11, tenía un previo.
El objetivo estaba claro. Hablar de la fusión. Parecía lógico, después de que el consejero de Economía, Gerardo Camps, haya retomado su discurso de junio pasado de la necesidad de impulsar una gran caja autonómica. Tras la reunión, las declaraciones se han limitado a un discurso leído de Soriano –presidente de turno de
Después, no hubo posibilidad de hacer preguntas, algo muy habitual, por desgracia, en el ejecutivo valenciano. Los periodistas nos hemos agolpado entonces a las puertas del Palau a la espera de que fueran saliendo los protagonistas del encuentro. Pero quizá lo importante no era quién saliera si no quién se quedaba dentro.
El primero en salir ha sido Soriano. Dentro quedaban los auténticos protagonistas de la fusión, ya que Ontinyent es la caja más pequeña de España. Lo que se haya podido decir en esos largos minutos compartidos por los dos Camps, Olivas y Crespo.
Crespo ha sido el siguiente en abandonar la sede del Gobierno valenciano. Semblante serio y esquivo con los medios, hasta el punto que se ha equivocado de dirección buscando su coche oficial y ha provocado un cómico número de micrófonos y cámaras yendo y viniendo por la calle Cavallers.
¿Qué le han dicho a Crespo? Hay que tener en cuenta dos aspectos clave. El primero es que es en Alicante donde está la mayor oposición a la fusión Bancaja-CAM. El segundo, que a Crespo lo aupó a la presidencia el propio Camps. ¿Vuelve el presidente de CAM a Alicante con la misión, incomodísima, de buscar apoyos a la fusión? Al fin y al cabo, los favores hay que devolverlos.
Unos minutos después han salido los que faltaban, juntos. ¿Qué han hablado los tres solos –no hay que olvidar que Olivas fue presidente de
Sea como sea, la pretendida fusión está aún lejos, lo que no quiere decir que sea imposible. Pero para ello es necesario dar muchos pasos, algunos de ellos de una gran dificultad. Uno fundamental sería que el PP accediese a negociar con el PSOE la renovación de cargos en las cajas. La semana que viene se votarán en Les Corts y no hay acuerdo ni negociación abierta, lo que puede provocar que el PP elija a los 25 que le tocan en Bancaja. Eso provocaría un gran malestar en los socialistas que ya avanzan que con ese talante no les tendrán como aliados en una fusión que no ven con malos ojos.
El PP también tiene trabajo en Alicante, ya que la rebelión de los ex zaplanistas, comandados por José Joaquín Ripoll, también se posicionarán en contra el proceso, si bien Camps ya mermó parte de esa oposición en la última renovación de cargos en CAM y ahora tiene oportunidad de ampliar su presencia.
Y finalmente, el empresariado, que tanto en Valencia como en Alicante no quieren oír hablar de la fusión, porque suprime una de las vías de financiación a las que tienen acceso con sólo levantar el teléfono. En todo caso, el hecho de que las cajas sean los principales prestamistas* de las empresas también puede ser un motivo para que
Este proceso no será corto, si al final se inicia. En todo caso, el arranque no ha sido el mejor por parte de
*(Error corregido)
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