Un espacio de encuentro con las principales tendencias en la gestión del capital humano, motor fundamental del éxito en cualquier organización. Un rincón donde encontrar las claves que permitan identificar a los mejores profesionales. Un punto de encuentro para el debate donde crecer y hacer crecer.

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Antonio Pamos Doctor Cum Laude en Psicología y experto en gestión de Recursos Humanos. Acumula más de 20 años de experiencia trabajando con profesionales en la gestión del talento, la identificación del potencial o la medida del desempeño. Es VP de la Asociación Internacional de Directivos de Capital Humano, miembro de diferentes comités científicos nacionales e internacionales y también está considerado como uno de los más influyentes en su campo. Es autor de decenas de artículos y publicaciones. En la actualidad es socio y director de la compañía multinacional Facthum Spain, desde donde ofrece su experiencia y conocimiento a compañías de todo el mundo.

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Tradicionalmente, los reyes eran reyes a fuer del linaje y de la gracia de Dios. A los que vivían a pie de calle la vida les ofrecía muchas oportunidades para realizarse, destacar socialmente o enriquecerse, allá la escala de valores de cada uno, pero transitar con cetro y manto de armiño se antojaba de otra liga.

La única opción de sentirnos realmente regios nos la ofrecía el celo de nuestra madre cuando estábamos enfermos, el resort aquel gran lujo que tan poco duró o el Burger King y su emblemática corona de cartón.

Pero hete aquí que la montaña tomó el expreso de la mañana y decidió viajar hasta Mahoma. La vimos llegar a lo lejos hace unos años en la forma de campechanía del patriarca y callacuece, luego llegaron los actos desenfadados de Felipe y Letizia, las visitas a los saldos del Alcampo, el cine en su sesión golfa, y la rozamos con los dedos cuando vimos a Reyes, Princesa e Infanta degustando en familia una ordinaria sopa.

Pareciera que la Familia Real se propuso un día ser corriente, sin ambages ni cortapisas, y ese proceso de mimetización ha llegado a todos los rincones de una vida normalizada, desde los cuñados que se te hacen bola al tragarlos y los compañeros de la postura de loto que no te convienen, hasta las suegras abroncadas por esa mala manía de mimar en exceso a los nietos y hacerles sentir doblemente reales. Ay las suegras, nunca valoraremos suficientemente lo que les debe nuestro humor.

A partir de aquí no debería extrañarnos que llamaran a cenar a las niñas por la ventana,  quemarse al sol de Benidorm o salir en chándal un domingo a por el pan. Muy lejos queda ya el “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.

¿Quién necesita una república cuando su familia real bien podría vivir en el segundo derecha?

20 septiembre, 2016 | 10:30

La denominada, y con razón, televisión basura, nació en los 90 en Canal Nou con aquel “Tómbola”. Funcionó muy bien y se extendió a los medios de ámbito nacional. Hoy es Telecinco y su "Sálvame" quienes ostentan la cátedra de lo zafio.

Desde sus orígenes, una cohorte de jueces de lo bueno y de lo malo, claman por su abolición y por fijar la programación a imagen y semejanza de la BBC: educativa, pedagógica y con mucha sabana africana, cuyos recovecos empezamos a conocer tanto como el Google Maps de nuestro barrio.

Según Barlovento Comunicación, son los mayores de 64 años los que más consumen este tipo de programas, personas jubiladas o cerca de hacerlo. Es a ellos, a los que llevan toda su vida trabajando, los responsables del estado de libertad y bienestar que disfrutamos, los que no entienden la nueva sociedad tecnológica y se automarginan, los que cuidan de nuestros hijos cuando no hay colegio, los que ya lo han reído y llorado todo, es a ellos, a todos ellos, a los que queremos educar enseñándoles a ver una televisión de “calidad”.

No cuenten conmigo para quitarles esos momentos que solo ellos saben disfrutar.

Doña María, Don Manuel, yo seguiré saltándome esos canales en los que ustedes recalan, pero no dejen de hacerlo, si les alimenta el alma, consuman televisión basura, se lo merecen.

13 septiembre, 2016 | 10:56

Los españoles manifestamos ser un 6,3 de felices sobre 10. No está mal, teniendo en cuenta la que está cayendo.  

Sin embargo, llama la atención, cómo se exhibe esa felicidad para que todo el mundo lo sepa, del mismo modo que el dueño del descapotable se pasea calle arriba, calle abajo, a mayor gloria de los decibelios. 

Uno entra en el estado de sus contactos de whatsapp o de FaceBook, y se da cuenta de lo injusto que es ese 6,3, que entre lo felices que somos, lo enamorados que estamos y nuestra rica vida social, eso debería ser por lo menos un 9. 

¿Por qué ese afán por hacer público nuestro gozo, nuestra dicha, la luz que irradiamos? Porque ser feliz se ha convertido en “el objetivo”, como antes lo era acumular patrimonio, o alcanzar un estatus social. 

Los Estados Unidos tienen su “American dream” y dicen “you got it” a quien lo hace realidad: casa con jardín, cónyuge de sonrisa sempiterna y niños Disney.

Parece que el “sueño español” es ser feliz, y para creérnoslo nosotros, primero deben hacerlo los demás.

06 septiembre, 2016 | 10:02

Hitler no era un terrorista, al menos, una vez ya aupado a la cancillería. 

La violencia contra la población civil se puede ejercer de muchas maneras, según el objetivo de aquélla: amedrentar, sojuzgar, demostrar, avisar, eliminar. Hitler, ha pasado a la historia como genocida porque buscaba eliminar, y a fe que puso todos los medios humanos y materiales a su alcance para lograr su abyecta empresa.

El terrorismo actual que padecemos, el de los ataques en París, las bombas en Bruselas o los suicidas en EE. UU., no persigue acabar con un grupo racial o cultural-religioso específico, busca crear terror, extender una pátina de miedo en una ciudadanía, poco o nada acostumbrada a la violencia, que doblegue sus voluntades.

Recientemente, en una estación de Metro de Madrid, la gente salió corriendo aterrorizada porque habían identificado como disparos lo que era un tren averiado. Una mujer deliró y refirió haber visto incluso pistolas. Unas semanas atrás, ocurrió algo similar en una población española y otra francesa.

Éste es el éxito del terrorismo, crear un infierno en el que la gente viva en un estado de amenaza continuo, que cambie sus hábitos de vida y que se encare con sus gobernantes ante la falta de seguridad percibida.

Francia tiene algo más de 65 millones de habitantes, en el atentado de Niza murieron 85 personas, pero inocularon el virus del miedo a los 65 millones: “no estás a salvo, en cualquier lugar, en cualquier momento te podemos golpear” es el mensaje implícito.

El miedo es una emoción atávica que en entornos naturales ofrece dos respuestas posibles, parálisis o huida. En una sociedad organizada, genera una tercera reacción, romper la cohesión interna y extender la duda sobre los gobernantes y sus políticas, los cuerpos de seguridad y su efectividad y ciertas nacionalidades y su lealtad. Éste es, insisto, el éxito del terrorismo.

Está extendido el mito de que Hitler llegó al poder a través de unas elecciones democráticas, cierto, si no fuera porque previamente se encargo de crear un estado de terror con acciones como el incendio de Reichstag o la lúgubre noche de los cuchillos largos, entre otras infamias. Doblegó la voluntad del pueblo y ganó, claro que ganó.

Nuestra arma antiterrorista más poderosa no es otra que seguir llevando una vida normal.

Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

Imagen de Belén Alarcón

Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

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Enrique Borrajeros escribirá sobre temas relativos a la relación entidad – asesor, finanzas conductuales y tendencias y novedades en el asesoramiento financiero nacional e internacional.

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Francisco Márquez de Prado, analizará activos y productos financieros, con sus ventajas e inconvenientes, para cada tipo de inversor.

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Íñigo Petit tratará temas relacionados con la evolución de la industria de fondos de inversión y planes de pensiones y aspectos relacionados con la educación financiera

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