Un espacio de encuentro con las principales tendencias en la gestión del capital humano, motor fundamental del éxito en cualquier organización. Un rincón donde encontrar las claves que permitan identificar a los mejores profesionales. Un punto de encuentro para el debate donde crecer y hacer crecer.

10 enero, 2017 | 08:14

La expresión “diálogo de besugos” no es tan antigua como cabría pensar, de hecho, su origen se remonta a la mitad del Siglo XX, a una sección en un tebeo clásico que se llamaba DDT.

Cuando uno intenta entender cierta publicidad desde el sentido común, cae en eso, en un estéril diálogo de besugos. Recuerdo hace muchos años, hablando con un publicista, al que me quejaba de un anuncio infame de detergente (hoy estaría censurado por sexista), cuya narrativa no alcanzaba a entender, y éste me contestó: “pues objetivo conseguido porque no es a ti a quien tiene que remover”.

De aquella conversación, que claramente me marcó, recuerdo hasta dónde tuvo lugar, me quedé con dos cosas: la publicidad está dirigida y aquello de “remover”.

Es por eso, que la publicidad apela a los sentimientos, a remover, y no al sentido común, por lo que no debe ser siempre interpretada desde una óptica racional.

Estas navidades, decidí adoptar una postura de observación activa y crítica al bombardeo publicitario que las acompaña, y he identificado una serie de características muy repetidas que convierten mi relación con el mensaje en eso, un diálogo de besugos. Aquí van algunas:

  • Exceso de lenguaje infantil, simple, paternalista. Y no hablo solo de los anuncios de juguetes.
  • Cierre con eslóganes en inglés.
  • Venta de la felicidad como producto
  • Abuso de las hipérboles y de superlativos claramente innecesarios e incluso flagrantemente falsos (ahí va mi hipérbole también).
  • Mensajes con pronombres posesivos: “Los tuyos”, “Nuestros mayores”, “los nuestros”.
  • Pretensión de saber “lo que yo estaba esperando”, con “lo que yo soñaba” o “lo que me falta en la vida”.
  • Ensalzamiento de valores poco comunes en su conjunto, si no imposibles: Juventud, salud, dinero, familia, amor…y buen tiempo.
  • Presencia incondicional de la Tercera Edad, generalmente de attrezzo.

Vaya como ejemplo de mi pobre entendimiento este anuncio que, a toda página – nada barato, presupongo -, acompañaba a un periódico todos los días. El mensaje es claro: cuando usted esté en el aeropuerto (ya implica un nivel adquisitivo), venga a nuestras tiendas (los productos que se venden no son precisamente los del Mercadona), gástese al menos 30 euros (no basta con que nos visite) y le obsequiaremos…¿con qué?...¡con una copa de cava!

Francamente, me cuesta imaginar una conversación de dos viajeros que antes de subir al avión se dicen:

    -Paco, vamos a gastarnos 30 euros en esa tienda que nos van a regalar una copa de cava.

    - Sí, vamos. Hoy es nuestro día de suerte. No sé qué más nos puede deparar esta maravillosa jornada.

Quizás porque no me removió la propuesta, no he sido capaz de entender el valor del reclamo, pero también es verdad que estas navidades yo no iba a pisar el aeropuerto, luego no se trataba de removerme a mí. Como diría mi amigo: “objetivo conseguido”.

13 diciembre, 2016 | 08:15

Soy fiel seguidor del programa de TV “Pesadilla en la cocina”. Me atrae lo que tiene de espeluznante en lo referente a la ineptitud de sus protagonistas en la gestión del negocio, en las relaciones humanas y en la construcción de ilusiones.

Hay una serie de mantras que se repiten en todos los programas: nula experiencia, desorganización, ausencia de liderazgo, esfuerzo insuficiente y baja orientación al cliente.

En España hay unos 260.000 bares, más que en todo EE. UU. Tenemos uno por cada 175 habitantes, más o menos una urbanización de tamaño mediano.

Si salimos a la calle a preguntar por qué hay tantos bares, la respuesta más repetida tendrá que ver con las alabanzas de nuestra orografía, climatología y sociología. Somos latinos, de naturaleza gregaria que vivimos en un país especialmente soleado, lo que invita a salir a la calle y la diversidad cultural enriquece la oferta disponible. Otro mantra acuñado por los portavoces del Ministerio de Turismo allá por los oscuros 60 del siglo pasado.

Lo cierto es que España es un país de poco oficio, asido a la formación generalista, muy teórica y alejada de los requerimientos del mundo laboral. La formación profesional, tan necesaria, sigue siendo poco valorada por lo que tiene de estigma, y se prefiere el abandono escolar (22% de media) al trasvase temprano a la oferta educativa de un oficio.

Al ciudadano que se arroja al incierto y mal amparado mundo del emprendimiento habría que hacerle un homenaje diario por su gallardía, pero recriminarle su elección si se trata de montar un bar o un restaurante. Y es que, esa falta de oficio, lleva a tantas personas a apostar por la hostelería, con la única experiencia de haber llevado la cocina de su casa y la falsa expectativa de convertirse en un empresario que solo debe poner la mano a final de mes entre torneo y torneo de golf.

Alberto Chicote lo dice una y otra vez, montar un bar es muy, muy, sacrificado, te deja sin vida fuera del local y sobre todo, un suicidio si se acomete sin experiencia y solo con buena voluntad.

Reivindiquemos una educación de oficios y que el que ponga un negocio tenga algo más que ofrecer que un plato de croquetas recién descongeladas.

29 noviembre, 2016 | 07:48

De pequeños nos enseñan a luchar con ahínco por todo lo que queremos conseguir, sin embargo, hay batallas, que cuanto antes asumamos que las hemos perdido, mejor nos irá al dedicar los esfuerzos a otros temas.

Mis hijos nunca preferirán un libro a un videojuego, siempre habrá políticos que roben, alguien correrá más de lo necesario y provocará un accidente, etc.

Todo esto viene en referencia a las críticas contra la cultura importada de Halloween y el Black Friday, y del uso del inglés en publicidad.

Nos puede gustar más o menos, pero lo mejor es dedicar los esfuerzos a otros menesteres, porque esas entran en la categoría de batalla perdida.

22 noviembre, 2016 | 08:42

En EE. UU. han creado el término de “Inspiration Porn” para referirse a todas aquellas iniciativas que utilizan como excusa para hablar de superación a personas tullidas o con otras limitaciones físicas o psíquicas.

La naturaleza nos ha provisto de elementos capaces de estimular las conciencias más gélidas en pos de hacer aflorar un lado humano conciliador: un gugú de un bebé, un koala, un cachorro de lo que sea, y como no, un abuelo/a entregados al cuidado pasional de su estirpe.

Los abuelos son una apuesta a caballo ganador del márquetin. Baste, por ejemplo, recordar el eufemismo con el que la opinión pública les define: “nuestros mayores”. El cartero de la Isla Negra le decía a Pablo Neruda, después de robarle sus poemas, que la poesía es de quien la necesita. Pues bien, siguiendo este postulado, los abuelos son un bien común a disposición de quien los necesita, da igual su prosapia.

Todo esto, viene a colación del último anuncio de la Lotería Nacional, donde una abuela tan errática como afable, moviliza a todo un pueblo para hacerla feliz, al fin y al cabo es un poco de todos. Nada que objetar, un anuncio de buena factura técnica, buenas interpretaciones y que sin duda logra su objetivo, por lo menos el de despertar conciencias, que también vendan más décimos no lo sé.

Insisto, todo perfecto, hasta sus cuatro millones de visitas en cuatro días, si no fuera porque esa misma devoción con “nuestros mayores” no se ve correspondida fuera de la ficción, y los datos nos dicen que un millón de ancianos viven solos, que un 6% vive por debajo del umbral de la pobreza, y que muchos mueren solos, cada vez más, algunos abrasados por la vela que palía la falta de luz eléctrica.

08 noviembre, 2016 | 08:26

Que la democracia puede escocer, nos enteramos pronto, en el colegio, al elegir delegado de clase o conformar un equipo de fútbol. Que puede escocer mucho, nos enteramos de adultos, cuando la opinión pública no está alineada con la nuestra.

En Gran Bretaña, se afanan por echar abajo lo que decidió el pueblo soberano, aunque escueza. En Colombia ocurre los mismo con su Plan de Paz.

Estemos preparados para ver qué ocurre en Estados Unidos, y pase lo que pase, nunca reneguemos de lo que el pueblo decide, porque solo en ausencia de democracia alcanzamos a reconocer su verdadero valor.

02 noviembre, 2016 | 08:30

Cuando yo estudiaba la carrera, y juro que no hace tanto de ello, se podía fumar en clase. Recuerdo que era habitual, tomar apuntes con una mano, tener el cigarro encendido en la otra, y echar la ceniza en un cenicero de papel que te fabricabas sobre la marcha.

El Rey Leopoldo II de Bélgica fue responsable de la muerte de 10 millones de congoleños en las postrimerías del siglo XX. Hasta 1981 las mujeres españolas no podían obtener el pasaporte o abrir una cuenta corriente sin el permiso del marido. Unos años antes, se encarcelaba a los homosexuales, hoy se pueden casar. En 1864 se crea la Cruz Roja con el fin de ayudar a los soldados heridos en las batallas, a los que se dejaba a su suerte abandonados hasta ese momento. Miguel Servet murió en la hoguera en 1553 por descubrir la circulación sanguínea.

Estos son solo algunos ejemplos históricos que, vistos desde hoy, pueden hacer que nos llevemos las manos a la cabeza y exclamemos un “Dios mío”. Pero todos ellos, son hechos ocurridos en otro momento, bajo parámetros culturales, sociales, religiosos, e incluso intelectuales, diferentes y no es de recibo que sean juzgados con los ojos del siglo XXI.

Viene esto a colación del mantra que, año tras año, nos acompaña cuando se celebra el 12 de octubre y que tachan al pueblo español, así en general, incluidos usted y yo, de genocida por cómo se llevó a cabo la conquista de América.

Aun en el caso de que fuera cierto que las poblaciones autóctonas perecieron bajo una espada toledana, hecho éste incierto porque se sabe que fueron sobre todo la viruela y el sarampión lo que les diezmó, es absolutamente injusto juzgarlo con los valores que mueven el mundo hoy y que son resultado de la evolución cultural de estos 500 años y sus periodos de mayor ilustración.

Este año, por primera vez, ningún animal ha muerto en las fiestas de Tordesillas, el Toro de la Vega ha sobrevivido a esta fiesta salvaje de la que renegaremos dentro de unos años con la misma vehemencia que hoy lo hacemos del Apartheid o de la pederastia, por ejemplo.

17 octubre, 2016 | 11:20

Hace unos meses, en EE. UU., en una convención del Partido Republicano , una periodista demócrata fue acosada y agredida por un pequeño grupo pro Trump. También hace unos meses, en Barcelona, unas chicas fueron agredidas por tres jóvenes ante la intención de las primeras de ver un partido de la selección española.

En ambos casos, esos hechos fueron utilizados sibilinamente por los medios de comunicación para demonizar a todos los republicanos y a todos los independentistas catalanes.

El uso partidista de la información para crear doctrina es algo habitual. Si pretendemos denigrar la imagen de un partido como Podemos, busquemos a un correligionario procaz en las redes sociales y cuando aparezca, pasemos a responsabilizar al conjunto frente a la unidad.

A Newton no le bastó una sola manzana, valga la leyenda, para enunciar su Ley de la Gravedad, lo comprobó una y mil veces, y solo ante la evidencia abrumadora diría: “This is it”. Eso es el Método Científico, un suceso repetido de forma sistemática en una muestra representativa, y es la mejor forma de llegar al conocimiento con criterio.

Los defensores de las mal llamadas “medicinas alternativas” lo saben, y ante la imposibilidad de demostrar su efecto beneficioso por métodos cabales, usan esa expresión tan contundente como huera del “pues a mí me funciona”, y que se calle todo el mundo.

04 octubre, 2016 | 11:15

Asisto con perplejidad, a través de un programa de citas de la televisión, al ritual repetido hasta la náusea de preguntar al otro de qué signo es.

Hace unos años, el malogrado Diario Público, marcaba la diferencia de la prensa escrita al contemplar tres características novedosas que serían toda una declaración de intenciones: 1. No habría anuncios de prostitución, 2. Desaparecería la información taurina y 3. Fuera horóscopos.

Tengo que decir, que las directrices me parecieron un acierto y un claro signo de progreso, sin embargo, la astrología sigue siendo una de tantas supersticiones que perduran en nuestro país in secula seculórum, mientras aquel diario desapareció (otro gol para la superstición). Lo grave de esto, es cómo esa absurda creencia que llena los bolsillos de algunos caraduras, renace generación tras generación sin atisbo de ser desterrada por la razón.

El zodiaco y sus implicaciones son fácilmente refutables desde muchas disciplinas, empezando por la misma astronomía, con la que tantas veces es confundida, pero por encima de todo, pretender asignar un rasgo de carácter específico por la fecha en la que se nace, es tan delirante como esperar encontrar a tu media naranja en un programa de televisión.

Y alguien dirá, “pues a mí me funciona”, y ya tendremos la prueba de fe incuestionable.

20 septiembre, 2016 | 10:30

La denominada, y con razón, televisión basura, nació en los 90 en Canal Nou con aquel “Tómbola”. Funcionó muy bien y se extendió a los medios de ámbito nacional. Hoy es Telecinco y su "Sálvame" quienes ostentan la cátedra de lo zafio.

Desde sus orígenes, una cohorte de jueces de lo bueno y de lo malo, claman por su abolición y por fijar la programación a imagen y semejanza de la BBC: educativa, pedagógica y con mucha sabana africana, cuyos recovecos empezamos a conocer tanto como el Google Maps de nuestro barrio.

Según Barlovento Comunicación, son los mayores de 64 años los que más consumen este tipo de programas, personas jubiladas o cerca de hacerlo. Es a ellos, a los que llevan toda su vida trabajando, los responsables del estado de libertad y bienestar que disfrutamos, los que no entienden la nueva sociedad tecnológica y se automarginan, los que cuidan de nuestros hijos cuando no hay colegio, los que ya lo han reído y llorado todo, es a ellos, a todos ellos, a los que queremos educar enseñándoles a ver una televisión de “calidad”.

No cuenten conmigo para quitarles esos momentos que solo ellos saben disfrutar.

Doña María, Don Manuel, yo seguiré saltándome esos canales en los que ustedes recalan, pero no dejen de hacerlo, si les alimenta el alma, consuman televisión basura, se lo merecen.

13 septiembre, 2016 | 10:56

Los españoles manifestamos ser un 6,3 de felices sobre 10. No está mal, teniendo en cuenta la que está cayendo.  

Sin embargo, llama la atención, cómo se exhibe esa felicidad para que todo el mundo lo sepa, del mismo modo que el dueño del descapotable se pasea calle arriba, calle abajo, a mayor gloria de los decibelios. 

Uno entra en el estado de sus contactos de whatsapp o de FaceBook, y se da cuenta de lo injusto que es ese 6,3, que entre lo felices que somos, lo enamorados que estamos y nuestra rica vida social, eso debería ser por lo menos un 9. 

¿Por qué ese afán por hacer público nuestro gozo, nuestra dicha, la luz que irradiamos? Porque ser feliz se ha convertido en “el objetivo”, como antes lo era acumular patrimonio, o alcanzar un estatus social. 

Los Estados Unidos tienen su “American dream” y dicen “you got it” a quien lo hace realidad: casa con jardín, cónyuge de sonrisa sempiterna y niños Disney.

Parece que el “sueño español” es ser feliz, y para creérnoslo nosotros, primero deben hacerlo los demás.

Imagen de Antonio Pamos

Antonio Pamos Doctor Cum Laude en Psicología y experto en gestión de Recursos Humanos. Acumula más de 20 años de experiencia trabajando con profesionales en la gestión del talento, la identificación del potencial o la medida del desempeño. Es VP de la Asociación Internacional de Directivos de Capital Humano, miembro de diferentes comités científicos nacionales e internacionales y también está considerado como uno de los más influyentes en su campo. Es autor de decenas de artículos y publicaciones. En la actualidad es socio y director de la compañía multinacional Facthum Spain, desde donde ofrece su experiencia y conocimiento a compañías de todo el mundo.

enero 2017

lun. mar. mié. jue. vie. sáb. dom.
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31          

Suscríbete a RSS

¿Qué es RSS? Es una tecnología que envía automáticamente los titulares de un medio a un programa lector o agregador. Para utilizar las fuentes RSS existen múltiples opciones. La más común consiste en instalar un programa llamado 'agregador' o lector de noticias.

Listado de blogs

© Prisa Digital S.L.- Gran Vía, 32 - Edificio Prisa - Madrid [España]