¿Hay o no hay guerra por el talento?
En 1997 McKinsey publica “The War of Talent”, un informe en el que alerta del riesgo de entrar en una situación estructural de déficit de talento.
El panorama hacía fácil pronosticar que en pocos años las empresas no iban a poder satisfacer sus necesidades de talento, ya que la demanda superaría con mucho a la oferta.
¿Y ahora? España, Europa en general, está batiendo todos los records de desempleo. El paro joven supera el 40%. Los ingenieros, los investigadores, los que pueden, están buscando alternativas en Alemania, en Inglaterra…donde sea. ¿Tiene sentido hablar ahora de “Guerra del Talento”?
Ciertamente no estamos viviendo la situación que McKinsey pronosticaba. La creación del espacio único europeo, la entrada de emigrantes y, sobre todo el paro, han mostrado que el pronóstico realizado por la consultora estratégica era falso… relativamente.
Hay una guerra, pero una guerra distinta. Una guerra que durará décadas y que la genera la necesidad de competir y ganar, ganar clientes, ganar cuota, ganar rentabilidad.
Cuáles son las claves de la “Guerra del Talento” en el siglo XXI:
- EXISTE UN TALENTO DIFERENCIADOR. Igual que ocurre en el deporte, para ganar no necesitamos jugadores, necesitamos competidores. Para ganar necesitamos profesionales con perfiles diferenciales, con capacidades para desequilibrar a la competencia.
- EL TALENTO DIFERENCIADOR ES ESCASO. El talento diferenciador es escaso, en el deporte de alta competición y en la empresa. Sólo se puede captar a los mejores si se tiene el mejor proceso de captación.
- SI HABLAMOS DE TALENTO … NO HAY EXCEDENTES. Cuando un profesional con capacidades sobresalientes abandona una empresa, deja un hueco que muchas veces es imposible cubrir. Se produce una “hemorragia” de talento muy difícil de cortar.
- EL TALENTO ATRAE AL TALENTO…Y LO CONTRARIO. Una de los mayores atractivos para los profesionales con talento, es la posibilidad de trabajar con otros profesionales con talento. Una de las cosas que más detesta un profesional con talento, es tener que trabajar con profesionales sin talento.
Organización, cultura y liderazgo son claves importantes, pero las personas trabajan con personas. Los mejores sólo quieren trabajar con los mejores.
Un junior busca una marca atractiva. Un senior busca un proyecto atractivo. Un profesional excepcional busca un equipo excepcional y con él la seguridad de que no se está perdiendo un proyecto mejor.
Seguimos estando en Guerra por el Talento. Ahora no nos peleamos por cientos de programadores Java o por docenas de Directores de Oficina. Ahora cualquier empresa de alto rendimiento necesita ser competitiva para poder atraer y captar a los profesionales que realmente van a permitirle ser diferencial, gestionando la innovación, los mercados, los clientes, los procesos y el entusiasmo. No poder conseguirlos es empezar a perder.
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