Las edades del Directivo - Edad 2: La Segunda Juventud.
Después de tres o cuatro años trabajando en nuestra primera empresa, en un sector de margen alto, con una marca reconocida, cerca de jefes generosos, en proyectos interesantes y dentro de un ecosistema caracterizado por el foco en el cliente, la prioridad de los resultados y la demanda de un proceso continuo de adaptación y aprendizaje (ver entrada anterior en este blog: “ Las Edades del Directivo: La Primera Juventud”), habremos aprendido muchas cosas.
Si hemos hecho las cosas bien y hemos tenido un poco de suerte, habremos desarrollado una personalidad profesional basada en tres pilares (cliente, resultado, adaptación y aprendizaje) que nos permitirán adaptarnos con éxito a cualquier ecosistema profesional.
Ahora toca seguir creciendo y continuar compitiendo. Físicamente continuamos siendo fuertes. Neuronalmente seguimos siendo capaces de aprender deprisa…es el momento de exigirnos más.
Si en nuestra empresa no nos ofrecen oportunidades, tenemos que pedirlas demostrando que podemos aportar más valor del que aportamos. Si después de pedir escenarios y proyectos donde crecer, no nos los ofrecen… es el momento de buscarlos fuera.
¿Cómo sabemos que estamos en un contexto idóneo para seguir creciendo?. En la “primera juventud” necesitamos un entorno focalizado en el cliente, en el resultado y en la exigencia de flexibilidad. Ahora, en la “segunda juventud” necesitamos buscar:
- Un proyecto o un puesto exigente y presionante.
- En el que se puedan adquirir conocimientos y experiencias en el contexto de las tendencias emergentes en nuestro sector de actividad y función (siempre cerca de la cuenta de pérdidas y ganancias).
- En un entorno en el que los jefes sean claramente un modelo aspiracional.
Solo se puede crecer fuera de la “Zona de Confort”. Darwin afirmaba que lo que hace evolucionar a las especies es la presión del entorno, lo que hace evolucionar a un profesional también.
Cuando un joven profesional, una vez que está cómodo en su empresa , domina su trabajo y tiene el reconocimiento de sus jefes, se atreve a asumir nuevas responsabilidades, se compromete con nuevos objetivos, empieza a trabajar con nuevos procesos o tecnologías, sin duda va a sentirse incómodo, a veces incluso angustiado. Está trabajando fuera de su “zona de confort” y por lo tanto está creciendo, solo se puede crecer fuera de la zona de confort. No puedes ir a trabajar dos veces a la misma empresa, no puedes ir a trabajar dos veces al mismo mercado, o evolucionas o involucionas.
La “segunda juventud”, la edad que abarca aproximadamente el periodo comprendido entre los 27 y los 35 años, es el momento idóneo para “acelerar”. Si lo hacemos bien, durante nuestra “segunda juventud” estaremos disfrutando de los logros que alcanzamos y sufriendo para lograrlos… porque nos estaremos desarrollando.
En cada proyecto, con cada objetivo, nuestro perfil profesional debe ganar en “competitividad”. Es posible que hayamos logrado un trabajo en un sector de margen alto y en una empresa bien posicionada… pero otros también lo habrán hecho. Nosotros debemos ser los protagonistas de nuestro desarrollo y ser conscientes de que en todo momento estamos compitiendo contra otros.
El sector en el que trabajamos evolucionará, la empresa que nos contrata cambiará, desaparecerá o dejara de interesarnos. Puede que se desarrollen proyectos interesantes en otras unidades de nuestra empresa o en otros competidores.
Si somos inteligentes buscaremos los proyectos, las unidades, los puestos en los que podemos seguir aprendiendo y adquiriendo experiencia en aquello que nuestra empresa y el mercado valoran. Si no sabemos qué es lo que nuestra empresa y el mercado valoran… tenemos un problema que debemos gestionar pronto.
Sólo puedes crecer con los modelos adecuados. Los jefes no sólo son importantes porque deciden qué trabajo realizamos y en qué condiciones: Los jefes son importantes porque son el modelo más poderoso del que podemos aprender. Si los jefes representan un modelo profesional para los colaboradores…la situación es idónea ya que existe un modelo cercano, alcanzable, de buena práctica profesional…si los jefes no son aspiracionales … es oportuno cambiar, cambiar de unidad, de empresa, de sector si es necesario.
Como conclusión, “la segunda juventud” es el momento de crecer, el periodo en el que desarrollarás tu potencial, lo que no hagas ahora no lo harás nunca… y tú eres el protagonista de este crecimiento, y tus mejores compañeros son la presión, los modelos y estar cerca de la vanguardia desde donde se va a escribir el futuro.
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