Convertir la novedad en valor

Francisco González Bree

Convertir la Novedad en Valor es un blog de Francisco González Bree sobre la Creatividad, la Tecnología y la Innovación. El autor analiza el impacto actual de la innovación en el rendimiento de las empresas y los estándares de vida de las personas y observa las necesidades del mercado y las tecnologías en un futuro no muy lejano.

Luis Ferrándiz

Francisco González Bree es Doctor en Business Administration y trabaja en la actualidad como director académico del Master in Business Innovation (MBI) de Deusto Business School. Colaboró como Director de Marketing en Anboto nombrada mejor start up del mundo en 2010 y en Sher.pa. Ha trabajado más de 15 años en puestos directivos en multinacionales y más de 6 años ayudando como tutor y mentor a decenas de empresas de todos los tamaños y sectores con sus planes y modelos de negocio.

septiembre 2017

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Arts BusinessEsta semana hemos podido leer un interesante artículo de Gisela Williams para The New York Times sobre la búsqueda de innovaciones en las intersecciones entre ciencia y arte. En las últimas décadas se han visto diversas iniciativas que conectan estas dos ramas de conocimiento, como el Centro Avanzado de Estudios Visuales fundado por Gyorgy Kepes en el MIT. Otra iniciativa es el proyecto Experimentos en Arte y Tecnología lanzado por los ingenieros Billy Klüver, Fred Waldhauer y los artistas Robert Rauschenberg, Robert Whitman. Estos proyectos se han materializado en trabajos colaborativos entre artistas, ingenieros y científicos de empresas como Bell Telephone Laboratories. Una Iniciativa más reciente es Ars Electronica que inició su andadura en el año 1979 como festival de artes y ciencias. Su director artístico Gerfried Stocker visualiza a los artistas como “misioneros culturales” y considera que en esta época de transformación impulsada por nuevas tecnologías es fundamental contar con voces humanistas que aborden cuestiones éticas y morales.

En España también encontramos ejemplos muy interesantes. El año pasado colaboré en un artículo de Pablo Sempere junto con Iratxe Gallo y Lluís Sabadell sobre este tema. En dicho artículo explicábamos que empresas como Facebook, Adobe o Ibermática han contado con artistas en residencia. El objetivo de este tipo de iniciativas es nutrir los procesos de innovación y fortalecer que la innovación esté en el ADN de la empresa. Durante muchos años las grandes compañías se han centrado únicamente en las ciencias, dejando de lado la rama artística. Sin embargo, en esta época de cambios acelerados esto no es suficiente. Hay autores que plantean que para el año 2027 el 40% de las empresas de la lista Fortune 500 habrán desaparecido. La enorme competencia entre las empresas y la necesidad de lanzar al mercado productos y servicios novedosos, ha llevado a que los perfiles artistas que pueden dar ese toque innovador y diferente, sean cada vez más demandados. En un equipo de ingenieros, la eficiencia y productividad será muy alta. Si al equipo se le suman pintores, músicos, filósofos o escultores, va a haber una explosión de creatividad. Esta idea conecta con dos conceptos interesantes, el efecto Medici y la polimatía.

Durante el siglo XV surgió el Renacimiento en la ciudad de Florencia. Este movimiento cultural, que posteriormente se extendería a toda Europa, supuso una de las explosiones de creatividad más grandes que ha vivido la humanidad. Los Medici financiaron y apoyaron a investigadores, artistas, arquitectos, científicos y pensadores. Lorenzo de Medici “Lorenzo el Magnífico” promovió activamente la búsqueda de intersecciones entre disciplinas y culturas generando contextos de frontera. Este efecto de búsqueda de innovaciones en las intersecciones de sectores es conocido como “efecto Medici” y está muy bien explicado en el libro con el mismo título del autor Frans Johansson. El efecto Medici aplicado a nuestros días busca generar innovaciones en las intersecciones entre industrias, sectores, funciones, disciplinas, tecnologías, aficiones e incluso pasiones. Por otra parte, la polimatía es la sabiduría que abarca conocimientos sobre campos diversos. Una persona polímata destaca en diversas ramas del saber y posee conocimientos no restringidos a un área concreta sino que domina varias disciplinas, generalmente de las artes y las ciencias. El mundo de la empresa está apostando por el fomento del efecto Medici y de la polimatía para fomentar la creatividad y la innovación. La persona polímata puede actuar como un pegamento que junte todos los planteamientos y reflexiones de las personas especialistas y generalistas.

En conclusión, los procesos de innovación actuales suelen requerir un tipo de pensamiento más divergente en las primeras fases y un pensamiento más convergente a medida que avanzamos en la innovación. Durante el pensamiento divergente el equipo se apoyará en una insaciable curiosidad con altas dosis de imaginación y creatividad. Una forma de nutrir el proceso de innovación es integrar personas que vengan del mundo de las ciencias y de las artes trabajando en equipo para resolver desafíos que merezcan la pena.

28 mayo, 2017 | 22:26

Creative DestructionHace una semana podíamos leer un interesante artículo de Tomas Chamorro-Premuzic para Forbes sobre cómo trabajar con los asesinos de la innovación. El autor argumenta que una de las barreras de la innovación es la aversión que tenemos las personas al cambio. Esta idea coincide con los resultados obtenidos por el profesor Calestous Juma en su estudio sobre el rechazo a las innovaciones. En dicha investigación el profesor explora cómo los obstáculos al cambio son claves para la adopción de nuevas tecnologías. En el estudio se revisan 600 años de controversias generadas por casos en los que las personas se han opuesto a ciertas innovaciones tecnológicas y sociales. Desde el rechazo que se produjo al café en el siglo XVII en Italia o posteriormente a los productos refrigerados hasta nuestros días. En la actualidad, esta oposición a la innovación la encontramos desde el rechazo a la robótica avanzada, la inteligencia artificial, hasta la agricultura biotecnológica. 

Tomas explica que existen tres dimensiones que explican los razones del cambio. La primera dimensión es la estrategia que está relacionada con los planes de negocio para la innovación. La segunda dimensión es la cultura que integra reglas explicitas e implícitas que dictan las dinámicas de las interacciones sociales en las organizaciones. La tercera dimensión es el talento que impacta en las dos primeras en el sentido de que son los líderes de la organización los que pueden generar un tipo de estrategia y cultura que nutra la innovación. Sucede que uno de los grandes retos para que las organizaciones sean más innovadoras tiene que ver con la resistencia al cambio de las personas en las empresas. Estas personas que rechazan el cambio se pueden convertir en auténticos asesinos de la innovación ya que bloquearán todas las iniciativas destinadas a convertir proyectos novedosos en valiosos. Uno de los problemas que ha identificado el autor es que históricamente se han realizado muchos más estudios sobre las personas innovadoras que sobre los asesinos de la innovación. Sin embargo, la ciencia ha encontrado ciertas características de las personas que bloquean la innovación.

En primer lugar, poseen un modo de detección de amenazas. El experto en innovación Dr. Carlos Osorio considera muy importante el grado de creatividad y la tolerancia al riesgo a la hora de identificar si las personas son innovadoras. Hace algunos meses expliqué en otro artículo para este blog que varios estudios han encontrado que los directivos en posiciones de toma de decisiones tienden a evaluar las ideas en base a la viabilidad y encaje con lo que la organización está haciendo en la actualidad. Esto sucede con más intensidad en las organizaciones que tienen culturas muy fuertes y estáticas. Los resultados de estas investigaciones son claros, no importa lo mucho que los líderes expresen su deseo de mayor creatividad, a la hora de la verdad cuando se tiene que gastar dinero para que una idea tenga éxito, el cálculo suele ser que una disrupción es impredecible y la imprevisibilidad se tiende a ver como un riesgo o una amenaza que hay que eliminar. Tomas sugiere utilizar una estrategia basada en la amenaza: "si no innovamos, vamos a desaparecer". Parece ser que las personas están generalmente más preocupadas por perder lo que tienen que ganar algo que no poseen.

En segundo lugar, los asesinos de la innovación son muy hábiles para evitar el conflicto y practican una resistencia pasiva. Su actitud cordial les permite boicotear las ideas por detrás. La recomendación que nos ofrece el autor es desconfiar de la aparente buena disposición de aceptación y cooperación de las personas. Una vía puede ser poniendo en evidencia su rechazo para después argumentar los potenciales beneficios de la innovación y de esta forma obtener su involucración o al menos evitar su boicot. En tercer lugar, el autor menciona ciertos rasgos de personalidad que pueden favorecer el bloqueo de la innovación. En concreto, se menciona la complacencia en el sentido de cómo motivar a alguien que no tiene ambición. Una fórmula para motivar a estas personas es convencerlas de que la innovación no les provocará nada negativo y asegurarles de que no tendrán que contribuir mucho. Finalmente, encontramos que la obediencia a la autoridad puede ser un factor desmotivador.

En conclusión, resulta importante centrarnos en las cinco dimensiones que nos propone la Dra. Bettina von Stamm experta en innovación. Estas dimensiones son la estrategia y la visión, los estilos de liderazgo, los procesos, la cultura de la empresa y un entorno del trabajo que las facilite. Quizás dado el imparable crecimiento de la tecnología en los últimos años podríamos incorporar esta dimensión como una nueva variable. Las organizaciones que trabajen bien estas seis dimensiones serán más innovadoras y se adaptarán mejor al cambio.

14 mayo, 2017 | 23:06

InfectedHace una semana podíamos leer un interesante artículo de Nidhi Singh para Entrepreneur sobre los posibles futuros impactos negativos de la tecnología para la humanidad. Una de las personas que nos viene alertando desde hace algún tiempo sobre estos peligros es Stephen Hawking que opina que los avances de la Inteligencia Artificial pueden ser nuestra mayor amenaza, pudiendo llegar a terminar con la especie humana si no la manejamos con precaución. Por su parte, Jack Ma el fundador y presidente ejecutivo de Alibaba Group, nos alertaba este año de que en los próximos 30 años el mundo podrá tener mucho más dolor que felicidad debido al auge de la Inteligencia Artificial y mayor expectativa de vida de las personas.

Esta misma semana el mundo sufría un ciberataque a escala mundial afectando a instituciones y empresas de unos 150 países. Este impactante ataque cibernético afectó el normal funcionamiento de empresas y hospitales por medio del virus ransomware WannaCry. Los expertos coinciden en que los daños provocados por el ciberataque del viernes no son graves pero nos alertan de que se puede extender en los próximos días. Es lógico apreciar que la sociedad en general está cada vez más sensibilizada hacia esta amenaza potencial que algunos expertos elevan a la posibilidad de una futura ciberguerra mundial. En este supuesto extremo, la ciberguerra podría afectar infraestructuras críticas de sectores como la energía, el agua, el sistema financiero o la alimentación.

Hace un año podíamos leer en un artículo para Quartz que los ciberataques a infraestructuras críticas se habían multiplicado por 20 en cuatro años. Warren Buffett, inversor y empresario estadounidense, argumentaba que aunque en el corto plazo podemos evitar posibles ataques informáticos, biológicos y nucleares, en el medio y largo plazo es más complicado. El magnate explicaba en dicho artículo que mientras en un año sólo existe una posibilidad entre treinta de que suframos un ataque de este tipo, sin embargo a lo largo de 100 años la probabilidad de que ocurra alcanza el 96,6%. Son muchas las voces que nos están alertando. Hace tres años, más de 16.000 científicos, investigadores, académicos y figuras relevantes de la industria de la tecnología firmaron una carta abierta contra el desarrollo de armas de Inteligencia Artificial. Entre los firmantes se encuentran personas muy conocidas en el mundo de la tecnología, como Steve Wozniak o Elon Musk avisándonos de que la Inteligencia Artificial puede ser nuestra mayor amenaza pudiendo llegar a terminar con la especie humana si no la manejamos con precaución.

En un interesante artículo de John Naughton para The Guardian, el autor explicaba hace un año que las sociedades modernas están construidas sobre una combinación de individualismo, derechos humanos, democracia y libertad de mercado. Según el autor, estos cuatro pilares están siendo arrasados por la ciencia y la tecnología. La libertad individual es una ilusión generada por una mezcla de algoritmos bioquímicos ensamblados. Asimismo, no existe una voluntad propia real ya que el abanico de posibilidades está determinado por otros hasta el punto de que los grandes tecnológicos como Google, Facebook o Amazon saben con antelación nuestros deseos conscientes e incluso los inconscientes. El autor menciona en su artículo al historiador Yuval Noah Harari autor del libro Sapiens, una breve historia de la humanidad. Harari considera que, en la actualidad, vivimos una crisis existencial y es probable que la Inteligencia Artificial agrande mucho más el problema de la desigualdad haciendo que gran parte de la humanidad acabe siendo inútil mientras el poder y la riqueza estará en manos de una pequeña élite dueña de la Inteligencia Artificial. Parece lógico pensar que serán sobre todo los ricos y los poderosos los que acabarán beneficiándose en gran medida de los progresos tecnológicos y biológicos.

Sin embargo no todas las voces son negativas. En un interesante artículo de Will Knight para MIT Technology Review el autor se hacía eco de un interesante estudio de la Universidad de Stanford (EEUU) en el que se pretende ir evaluando la evolución y el impacto de la Inteligencia Artificial en la humanidad a lo largo de 100 años. El estudio ha contado con la colaboración de más de 20 expertos en disciplinas como la Inteligencia Artificial, la informática o la robótica por mencionar algunas de ellas. El informe explora en detalle el impacto de la Inteligencia Artificial en el transporte, hogar, salud, educación, comunidades con menos recursos, seguridad, privacidad, empleo y entretenimiento. La conclusión principal del estudio de la Universidad de Stanford es que la lnteligencia Artificial no supondrá (por lo menos hasta el año 2030) una amenaza inminente para la humanidad y por ello no existen motivos para preocuparse a corto plazo. Sin embargo, debemos tomarnos muy en serio nuestro progreso a medio y largo plazo impulsando los derechos humanos, la cultura de paz y los valores democráticos para construir sociedades más justas y equitativas.

01 mayo, 2017 | 22:36

The HoleHace unos días podíamos leer un interesante artículo de Todd Rovak para CNBC conectando tres ideas del mundo de la innovación con los superhéroes de los cómics. La primera idea que se resalta es el uso de perspectivas de doble cara en el sentido de que las innovaciones deben resolver tanto las necesidades de nuestros clientes como las de nuestra empresa. En concreto, se recomienda seguir la aproximación que utilizaría Batman trabajando tanto las herramientas como el entrenamiento para innovar. Podemos intuir que dichas herramientas incluirían utilizar la creatividad y la incubación para encontrar el mayor número de soluciones posibles al reto. Usar la innovación abierta para trabajar no sólo con el talento interno sino también con talento de fuera de la organización. Utilizar técnicas que ponen al cliente y usuario en el centro de todo. Adoptar métodos ágiles tan habituales en las empresas de software. Utilizar métodos de lanzamiento de productos y métodos para testar todas las hipótesis de nuestros modelos de negocio.

La segunda idea que se propone es la búsqueda de las raíces de los problemas y retos así como posibles reacciones en cadena. El autor explica que en esta época de cambios acelerados la falta de tiempo de calidad para tomar decisiones es un factor limitador. Para ello es importante tener una visión holística y sistémica que nos permita no sólo poner el foco en un problema urgente como, por ejemplo, una queja de un cliente sino en sus causas. Son varios los superhéroes que nos podrían aportar inspiración para desarrollar una visión holística y sistémica de los retos. Por ejemplo, Superman con su gran velocidad y capacidad para volar o Spiderman con sus desarrollados sentidos y gran agilidad que le permiten ver y analizar las amenazas desde otras perspectivas distintas a las habituales.

En tercer lugar, Todd argumenta que igual que la fuerza del agua que concentrada en un punto y a gran presión es capaz de cortar el metal, lo mismo podemos hacer con la innovación. La mayoría de procesos de innovación comienzan identificando las necesidades latentes del desafío de innovación. Posteriormente se trabaja en las fases iterativas de entendimiento, observación, descubrimiento, generación de ideas, prototipos y pruebas, implementación, lanzamiento y explotación. Durante todo el proceso se va aprendiendo y mejorando el proceso de innovación. Estos procesos analizados de forma visual suelen ser divergentes en sus primeras fases para crear alternativas y después convergentes para elegir y enfocar las soluciones. Es en este punto convergente donde encontramos similitudes con la tercera idea propuesta con Todd. El motivo es que los superhéroes son capaces de descubrir el punto débil de su oponente y concentrar en ese punto todos sus poderes para tener éxito.

Los superhéroes son una fuente de inspiración para la innovación y resultan muy rentables en el mundo de los negocios. Sin embargo, es muy importante resaltar también otros valores poco mencionados. En un reciente artículo de Marie Boran para The Irish Times se explica que el legendario Stan Lee de Marvel Comics ha colaborado con el Smithsonian Institute para ofrecer un curso online sobre los superhéroes y su impacto en la cultura popular. Ante este resurgimiento de la popularidad de los superhéroes y cómo esto podría afectar el desarrollo del código moral de un niño, distintos expertos como el Dr. Christopher Robichaud, profesor de ética y política pública de la Escuela de Gobierno de Harvard Kennedy, aportan sus ideas. Algunos de los valores que podemos aprender de los superhéroes pueden ser entrega, valentía, humildad, esperanza, amor, servicio y perdón, entre otros. Quizá por ello los superhéroes llaman cada vez más la atención en el mundo de los negocios como una fuente de inspiración de la innovación y los códigos de valores.

Imagen de Paula Satrustegui

Paula Satrustegui profundizará en las novedades fiscales y relativas a la seguridad social, que afectan a la planificación de las finanzas personales de los profesionales.

Imagen de Belén Alarcón

Belén Alarcón trasladará su experiencia de asesoramiento patrimonial y planificación financiera a través de las preguntas más relevantes que debe plantearse una persona a lo largo de su vida.

Imagen de Enrique Borrajeros

Enrique Borrajeros escribirá sobre temas relativos a la relación entidad – asesor, finanzas conductuales y tendencias y novedades en el asesoramiento financiero nacional e internacional.

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Francisco Márquez de Prado, analizará activos y productos financieros, con sus ventajas e inconvenientes, para cada tipo de inversor.

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Íñigo Petit tratará temas relacionados con la evolución de la industria de fondos de inversión y planes de pensiones y aspectos relacionados con la educación financiera

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